{"id":508,"date":"2024-09-18T19:22:36","date_gmt":"2024-09-18T17:22:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?p=469"},"modified":"2024-09-18T21:26:17","modified_gmt":"2024-09-18T19:26:17","password":"","slug":"fe-y-moral-en-el-actual-momentoeclesial-espanol","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/fe-y-moral-en-el-actual-momentoeclesial-espanol\/","title":{"rendered":"Fe y moral en el actual momento eclesial espa\u00f1ol"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Discurso pronunciado en el acto de clausura de la V Semana de Estudios y Coloquios sobre Problemas Teol\u00f3gicos actuales, en Toledo, el 2 de septiembre de 1972. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo<\/em>, septiembre de 1972.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me sit\u00fao deliberadamente, al hacer esta exposici\u00f3n, en una perspectiva de esperanza cristiana que no tiene por qu\u00e9 estar ausente del coraz\u00f3n de quien cree en Dios, aunque sus observaciones le causen dolor.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00e9 que corro un riesgo ineludible: el que lleva consigo toda visi\u00f3n personal de un problema que por su naturaleza es fluido y capaz de provocar diversos estados de \u00e1nimo en quien lo contempla. No hay manera de evitar ese riesgo cuando uno se decide a formular un juicio propio. Pero s\u00ed que existe la obligaci\u00f3n de reducirlo al m\u00e1ximo, tratando de discurrir con objetividad. Para lograrlo, se\u00f1alo anticipadamente que me dejo guiar por el Magisterio Pontificio, en cuyo carisma de autoridad creo de todo coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los t\u00e9rminos del problema que analizo son muy amplios: fe y moral, por una parte, y la Iglesia en la Espa\u00f1a de hoy, por otra. Pero es la suya una amplitud f\u00e1cilmente abarcable cuando el prop\u00f3sito es descubrir un panorama m\u00e1s que pintar un cuadro con todas sus figuras y colores. No se me pide este \u00faltimo.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La consistencia \u2013es decir, el <em>en qu\u00e9 consiste<\/em>\u2013 de la fe y la moral cristiana es cognoscible, no se puede admitir como legitimo el reino de las tinieblas en relaci\u00f3n con estos ejes fundamentales de la vida de la Iglesia de Cristo. Esfuerzos para una mayor iluminaci\u00f3n, s\u00ed. Incertidumbre como nueva y sabrosa conquista de los tiempos, no.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en cuanto a Espa\u00f1a, ah\u00ed est\u00e1. Es un pa\u00eds vario y diverso, con sus treinta y cuatro millones de habitantes en plan de desarrollo, con su tierra hermosa y dura, con su historia en que no escasean hechos gloriosos, con su porvenir, que ya estamos construyendo. Pero es el presente el que nos interesa. Como hombre de la Iglesia vengo contempl\u00e1ndole durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os de ministerio sacerdotal y episcopal intenso, y desde observatorios muy distintos. Esta Iglesia cat\u00f3lica de Cristo late y vive dentro de la sociedad espa\u00f1ola. Se la encuentra en las familias, en los pueblos y aldeas, en los grandes o peque\u00f1os n\u00facleos urbanos, en las parroquias, en los frailes y monjas misioneros, en las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas, con sus instituciones tan diversas; en los libros y revistas que se editan sobre temas religiosos, en los centros de estudios eclesi\u00e1sticos, en las asambleas de Obispos, de sacerdotes, de seglares; en los escritos, clandestinos unas veces, de normal circulaci\u00f3n otras, en que se nos acusa, se nos defiende, se nos calumnia o se nos alaba.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Est\u00e1 en la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica de antes y en los apostolados laicales de ahora. Est\u00e1 en los que administran o reciben los sacramentos, predican o escuchan la Palabra de Dios, y en conformidad o desacuerdo con \u00e9sta, modelan sus costumbres, aman, pecan, sufren, esperan. Est\u00e1 tambi\u00e9n en la legislaci\u00f3n civil de un Estado oficialmente cat\u00f3lico. Es todav\u00eda un pueblo numeroso que merece nuestro respeto y nuestro amor. De \u00e9l, como Pueblo de Dios, recibimos todos mucho m\u00e1s de lo que le damos. \u00bfCu\u00e1l es la situaci\u00f3n de la fe y la moral cristiana hoy en este pueblo nuestro?<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por razones metodol\u00f3gicas hablar\u00e9 separadamente de una y otra. Pero no las separo ni en mi concepto ni en mi intenci\u00f3n, puesto que hemos de entender la vida cristiana como un todo. El que cree, ama; y cuanto m\u00e1s se ama a Cristo m\u00e1s se cree en su persona, en sus palabras y su vida. \u00abLa moral del cristiano \u2013escribe Spick\u2013 es una moral bautismal. Su participaci\u00f3n en la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or le obliga a morir al pecado y a no vivir m\u00e1s que por la vida y los sentimientos de Cristo\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. Me fijar\u00e9, m\u00e1s que en conceptos abstractos, a los que alguna vez ser\u00e1 necesario referirnos, en lo que podr\u00edamos llamar el proceso vital y normalmente comprobable de la fe y las costumbres de nuestro pueblo en estos \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Herencia y evoluci\u00f3n<\/h2>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recientemente, en la audiencia general del mi\u00e9rcoles 5 de julio, pronunci\u00f3 el Papa las siguientes palabras: \u00abPoseemos un patrimonio heredado de conceptos, de apreciaciones, de tradiciones. \u00bfQu\u00e9 es lo que debemos conservar? \u00bfQu\u00e9 es lo que debemos cambiar?\u00bb Tambi\u00e9n en la Iglesia \u2013dijo en s\u00edntesis el Papa\u2013 a ra\u00edz del <em>aggiornamento<\/em> promovido por el Concilio, todos advertimos, por una parte, que algo puede y acaso debe ser cambiado; pero, por otra parte, sabemos tambi\u00e9n que algunas otras cosas son tan importantes y tan esenciales, como la verdad divina y la constituci\u00f3n eclesi\u00e1stica, que es su autoridad y leg\u00edtima derivaci\u00f3n, que no deben ceder \u00aba esta arrolladora ola de transformismo, de abdicaciones, de infidelidad, sino que deben ser absolutamente defendidas, confirmadas, reafirmadas, renovadas en el sentimiento interior y en las formas exteriores\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Papa a\u00f1adi\u00f3 textualmente: \u00abNos encontramos ante un deber nuevo, propio de nuestro tiempo, el del discernimiento entre lo que es caduco, o mejor acaso, perfectible, y lo que en cambio debe ser estable y fijo, so pena de la vida, queremos decir la raz\u00f3n de ser inalienable y permanente. A\u00f1adimos en seguida: este discernimiento no podremos realizarlo arbitrariamente nosotros. Miembros como somos de un cuerpo organizado y civil, debemos ser reflexivos y respetuosos ante todo lo que la sociedad leg\u00edtima y establecida nos ordena y nos manda, se impone inmediatamente un problema de autoridad, aunque esto no impide soluciones de evoluci\u00f3n, que hoy m\u00e1s bien las constituciones civiles admiten y promueven. Y esto vale m\u00e1s a\u00fan para el cuerpo social m\u00edstico que es la Iglesia, en el que el elemento divino exige un constante esfuerzo de perfeccionamiento, y al propio tiempo impone una observancia fiel, hasta el hero\u00edsmo, de su identidad dogm\u00e1tica y ortodoxa, tutelada y custodiada, ense\u00f1ada e interpretada por una autoridad leg\u00edtima, a la que divinamente ha sido encomendado este servicio de caridad por la verdad\u00bb.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abMas concluimos en seguida con dos observaciones, o mejor dicho, con dos exhortaciones. En primer lugar, debemos darnos cuenta, sin temor y sin desconfianza interior hacia nuestro tiempo, de que la providencia nos ha hecho nacer en una historia como la nuestra, caracterizada por la transformaci\u00f3n, por el progreso. Procuremos comprender esta condici\u00f3n de la humanidad en fase de desarrollo y bendigamos con coraz\u00f3n sabio la vida humana. En segundo lugar, no nos dejemos sobrecoger por el v\u00e9rtigo de las metamorfosis que se producen en nuestro derredor, antes bien tratemos de descubrir en ellas una necesidad a\u00fan m\u00e1s l\u00f3gica de principios superiores que deben ser los goznes de los movimientos en que estamos comprometidos, para que \u00e9stos no sean ni arrolladores ni an\u00e1rquicos, sino m\u00e1s bien invitaciones e impulso a recorrer en el tiempo los caminos de Dios, que deben conducirnos allende el tiempo\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es \u00e9ste un discurso caracter\u00edstico de Pablo VI. Creo que podr\u00edamos encontrar, seg\u00fan un c\u00e1lculo que he hecho r\u00e1pidamente en las anotaciones que tengo en mis carpetas, m\u00e1s de cuatrocientas alocuciones o escritos del Santo Padre en que repite las mismas ideas: <em>a)<\/em> necesidad de adaptaci\u00f3n y de reforma; <em>b)<\/em> obligaci\u00f3n de mantener intacto el dep\u00f3sito de la verdad divina y la constituci\u00f3n eclesi\u00e1stica; <em>c)<\/em> dolor y lamentaci\u00f3n por la falta de discernimiento sereno que se observa en la Iglesia; <em>d)<\/em> apelaci\u00f3n a la confianza en el futuro con amor a nuestro tiempo, y advertencia severa contra los movimientos an\u00e1rquicos y las transformaciones arbitrarias.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una palabra, progreso y evoluci\u00f3n dentro de la Iglesia, pero salvando los valores esenciales de una herencia intocable; y un dolor inmenso ante el desenfreno y la locura de las renovaciones arbitrarias.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Renovaci\u00f3n, concepto m\u00e1gico<\/h2>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos puntos program\u00e1ticos que configuran el pensamiento del Papa actual sobre la situaci\u00f3n de la Iglesia en el mundo, me parece que son perfectamente aplicables a la vida de la Iglesia en Espa\u00f1a. Una palabra clave, que lleva en s\u00ed misma efectos incontrolables si no se precisa bien, viene agitando nuestras conciencias unas veces como brisa suave y fecunda, otras como un hurac\u00e1n devastador.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es la palabra \u00abrenovaci\u00f3n\u00bb. La hemos pronunciado los Obispos espa\u00f1oles infinidad de veces. La ha utilizado el Papa frecuentemente al referirse a Espa\u00f1a. Y est\u00e1 en boca de todos a cada paso, de todos: seglares, sacerdotes y religiosos. En nombre de esa renovaci\u00f3n se han hecho los m\u00e1s generosos esfuerzos y tambi\u00e9n las m\u00e1s detestables experiencias. La falta de discernimiento ha producido da\u00f1os inmensos que ser\u00e1 muy dif\u00edcil reparar. Todos am\u00e1bamos la renovaci\u00f3n, y lo digo en obsequio de los Obispos espa\u00f1oles, que en los a\u00f1os del Concilio e inmediatamente despu\u00e9s han sido atacados sin piedad. El Episcopado Espa\u00f1ol fue uno de los primeros en presentar a aprobaci\u00f3n de la Santa Sede los estatutos de su Conferencia y ha sido \u00e9sta la que m\u00e1s reuniones plenarias ha celebrado en Europa y la que ha promulgado mayor n\u00famero de notas y documentos. En el Colegio Espa\u00f1ol de Roma, donde resid\u00edamos durante el Concilio, se trabaj\u00f3 denodadamente.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recordar\u00e9 siempre con emoci\u00f3n el respeto y el inter\u00e9s con que todos, incluidos los m\u00e1s ancianos , asist\u00edamos a las conferencias que en el Colegio pronunciaron, aparte otros te\u00f3logos m\u00e1s conocidos, hombres como el padre H\u00e4ring y el actual rector de la Universidad de Madrid, doctor Botella Llusi\u00e1, sobre problemas de natalidad; o el padre Rahner, monse\u00f1or Ancel, Garrone, Roy, sobre cuestiones teol\u00f3gicas o pastorales; las cenas con los monjes de Taiz\u00e9 y con los miembros del Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias; las discusiones privadas sobre el tema de la libertad religiosa con el norteamericano padre Murray y otros de su equipo; los contactos frecuent\u00edsimos con grupos de Obispos de todos los continentes; las gestiones que algunos Obispos espa\u00f1oles hicimos en un momento de peligro para el Concilio con el Cardenal Frings, de Colonia, y el Cardenal Siri, de G\u00e9nova, logrando que se equilibrasen ciertas comisiones y se evitara una ruptura seria y dolorosa. Am\u00e1bamos la renovaci\u00f3n y nos dispon\u00edamos a aplicarla en Espa\u00f1a con la prudencia gradual que el hecho requer\u00eda. \u00bfQu\u00e9 ha ocurrido despu\u00e9s? Quisiera ser justo y exacto en mis apreciaciones. Porque son muchas las cosas que han acontecido.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera de todas, que seguimos amando la renovaci\u00f3n de nuestra Iglesia en uni\u00f3n con todos los que seriamente la buscan: con los sacerdotes, los religiosos, los seglares. Y es \u00e9ste un amor dif\u00edcil y arriesgado que provocar\u00e1 inevitablemente tensiones y dolores. No s\u00f3lo comprensi\u00f3n, sino compenetraci\u00f3n cordial merecen los que desde campos diversos, fieles a las exigencias del Concilio, se esfuerzan por alcanzar en nuestro pueblo nuevas fronteras. Debemos continuar en este empe\u00f1o, pero tenemos la obligaci\u00f3n, rigurosa y sagrada obligaci\u00f3n, de ser exactos y precisos en todo lo que ata\u00f1e a la fe y a la moral en su objetiva expresi\u00f3n, tal como el Magisterio de la Iglesia la se\u00f1ala, y en sus repercusiones sobre la conciencia del pueblo.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La renovaci\u00f3n en muchos grupos y personas ha sido un despliegue de las mayores aberraciones. Se ha entrado en ella sin respeto y sin conocimiento de los l\u00edmites. Se ha utilizado la palabra como una bandera para aniquilar al presunto adversario con iron\u00edas y sarcasmos, con informaciones falsificadas y parciales, con desprecios e invectivas, con planes calculados y estrategias operativas de muy diversa \u00edndole.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Doble ha sido el resultado de este modo de proceder. Por un lado, el deterioro de la fe y de la moral cristianas; por otro, el endurecimiento y la desconfianza de otros grupos y personas que, por reacci\u00f3n, se han cerrado a todo intento renovador al observar tantos desastres. Para unos y para otros tienen actualidad las palabras siguientes del Papa:<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abHay muchas cosas que pueden ser corregidas o modificadas en la vida cat\u00f3lica, muchas doctrinas en las que puede profundizarse, integradas y expuestas en t\u00e9rminos m\u00e1s comprensibles; muchas normas que pueden ser simplificadas y mejor adaptadas a las necesidades de nuestro tiempo; pero dos cosas especialmente no pueden ser sometidas a discusi\u00f3n: las verdades de la fe, autorizadamente sancionadas por la tradici\u00f3n y por el magisterio eclesi\u00e1stico, y las leyes constitucionales de la Iglesia, con la consiguiente obediencia al ministerio del gobierno pastoral que Cristo ha establecido y que la sabidur\u00eda de la Iglesia ha desarrollado y extendido en los diversos miembros del cuerpo m\u00edstico y visible de la Iglesia misma, para gu\u00eda y robustecimiento de la multiforme trabaz\u00f3n del Pueblo de Dios. Por ello, renovaci\u00f3n, s\u00ed; cambio arbitrario, no; la historia siempre viva y siempre nueva de la Iglesia, s\u00ed; historicismo disolvente del compromiso dogm\u00e1tico tradicional, no; integraci\u00f3n teol\u00f3gica seg\u00fan las ense\u00f1anzas del Concilio, s\u00ed; teolog\u00eda conforme a libres teor\u00edas subjetivas, a menudo tomadas de fuentes adversarias, no; Iglesia abierta a la caridad ecum\u00e9nica, al di\u00e1logo responsable y al reconocimiento de los valores cristianos entre los hermanos separados, s\u00ed; irenismo renunciando a los valores de la fe, o bien proclive a identificarse con ciertos principios negativos que han favorecido el distanciamiento de tantos hermanos cristianos del centro de la unidad de la comunidad cat\u00f3lica, no; libertad religiosa para todos, en el \u00e1mbito de la sociedad civil, s\u00ed; como tambi\u00e9n libertad de adhesi\u00f3n personal a la religi\u00f3n seg\u00fan la elecci\u00f3n meditada de la propia conciencia, s\u00ed; libertad de conciencia, como criterio de verdad religiosa no corroborada por la autenticidad de una ense\u00f1anza seria y autorizada, no\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNo se puede inventar un nuevo cristianismo para renovar el cristianismo; es necesario serle tenazmente fieles. Y esta estabilidad en el ser, unida a su continuidad en el movimiento y en desarrollo, esta coherencia existencial, propia de todo ser viviente, no puede calificarse de reaccionaria, oscurantista, arcaica, escler\u00f3tica, burguesa, clerical o con cualquier otro adjetivo despreciativo, como por desgracia la califica cierta literatura moderna llevada por la fobia a todo lo que es del pasado, o por la desconfianza contra todo lo que el Magisterio de la Iglesia propone como objeto de fe; la verdad est\u00e1 hecha as\u00ed; permanece; la realidad divina, que est\u00e1 contenida en ella, no puede modelarse a placer, sino que se impone\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Causas del desorden<\/h2>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las causas que en Espa\u00f1a est\u00e1n estorbando el discernimiento necesario son varias, y creo que pueden enumerarse las siguientes:<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>a)<\/em> Desestimaci\u00f3n y desconocimiento voluntario del Magisterio de la Iglesia. concretamente del pontificio, sustituido por la adhesi\u00f3n a grupos de te\u00f3logos o que a s\u00ed mismos se llaman tales, los cuales se han permitido todas las licencias. El <em>Credo del Pueblo de Dios<\/em>, de Pablo VI, el <em>A\u00f1o de la Fe<\/em>, sus <em>documentos<\/em> sobre la <em>Eucarist\u00eda<\/em>, la <em>Sant\u00edsima Virgen<\/em>, la <em>regulaci\u00f3n de la natalidad<\/em>, el <em>celibato sacerdotal<\/em>, sus innumerables precisiones sobre el misterio de la Iglesia, las mismas declaraciones \u00faltimas de la Congregaci\u00f3n de la Fe sobre errores cristol\u00f3gicos y trinitarios y sobre la confesi\u00f3n de los pecados, han encontrado demasiados silencios, cuando no cr\u00edticas adversas.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>b)<\/em> Desconcierto dentro de la misma Jerarqu\u00eda, que nos ha impedido ponernos de acuerdo, no en las declaraciones de principio, sino en la praxis de las tolerancias, de las prohibiciones y de las interpretaciones de lo mismo que hemos declarado, fen\u00f3meno \u00e9ste atribuible en gran parte a la falta de leyes posconciliares y al desuso en que ha ca\u00eddo el vigente C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>c)<\/em> Complejo de inferioridad frente a las evoluciones y logros, reales o supuestos de otras iglesias europeas, tanto en el campo doctrinal como en el pastoral. De esto nos acusaron a los Obispos espa\u00f1oles durante el Concilio y ahora se est\u00e1 dando el mismo fen\u00f3meno a escala mucho m\u00e1s generalizada. Hay un mimetismo lamentable hacia todo lo que se dice y se hace en otros ambientes en la catequesis, en las ense\u00f1anzas teol\u00f3gicas, en la predicaci\u00f3n de la Palabra de Dios, en el enjuiciamiento de la doctrina protestante, en los enfoques de la vida moral. Entre nosotros no aparecer\u00e1n libros originales de gran fuerza desorientadora. Pero se traducen todos los que se editan fuera y se comentan despu\u00e9s en una avalancha de art\u00edculos en revistas y peri\u00f3dicos, se examinan en c\u00edrculos m\u00e1s reducidos como para demostrar que se est\u00e1 a la \u00faltima, y se piensa que quienes no admiten tales enganches son hombres de mentalidad tridentina que no tienen nada que hacer. Las referencias que se dieron en la prensa no hace mucho cuando se dijo que en cierta reuni\u00f3n europea los espa\u00f1oles estaban ya en la punta de la lanza, con los holandeses, m\u00e1s avanzados que los franceses, los belgas y los alemanes, causan sonrojo.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>d)<\/em> Desplazamiento excesivo de la fe en la Encarnaci\u00f3n y en las verdades reveladas, hacia las realidades del orden pol\u00edtico-social, confundiendo en la pr\u00e1ctica y a veces en los mismos principios la teolog\u00eda sobre Cristo y la Iglesia con el ideal de la liberaci\u00f3n del hombre en la tierra. Y al rev\u00e9s, espiritualismo tan desencarnado en otros que, por reacci\u00f3n contra los profetismos indebidos, defienden una fe desmedulada y carente de poder de penetraci\u00f3n en el mundo concreto en que viven los hombres de hoy.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>e)<\/em> Prisa alocada y vertiginosa en querer tratar de todo y resolverlo todo sin sosiego y sin paz, sin reflexi\u00f3n suficiente, con concesiones frecuentes a un democratismo que pugna con la naturaleza de la Iglesia como misterio de salvaci\u00f3n y como sociedad visible. El Concilio Vaticano II y sus riqu\u00edsimos documentos encierran tan densa carga doctrinal y pastoral que para explicar y salvar su coherencia pr\u00e1ctica con la tradici\u00f3n exigir\u00e1 muchos a\u00f1os de esfuerzos continuados y met\u00f3dicos. Y aqu\u00ed nos hemos lanzado en tromba a todos los campos a la vez. Los seminarios, la vida de las comunidades religiosas, la predicaci\u00f3n, la liturgia y las devociones, la fe y la cultura moderna, la organizaci\u00f3n de las di\u00f3cesis, la responsabilidad del seglar, las parroquias. Todo ha sido zarandeado sin piedad, utilizando ideas y conceptos sobre la base, la consulta, la libertad, el respeto a la persona, la acci\u00f3n en equipo, los m\u00e9todos de la din\u00e1mica de grupos, los signos de los tiempos, la necesidad de seguir el Esp\u00edritu que llama, los pobres y los oprimidos, etc., en que, frente a una proporci\u00f3n apreciable de consideraciones v\u00e1lidas y provechosas, ha aparecido una ganga insoportable de petulancias y ligerezas, de resentimientos y orgullos desmedidos, de presiones organizadas, de esl\u00f3ganes proclamados hoy y olvidados ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo con tanta inseguridad y ligereza, queriendo todos opinar de todo en tan poco tiempo, vamos a encararnos eficazmente con la cultura y la ciencia modernas, tan rigurosas y exigentes; con los sistemas pol\u00edticos, tan planificados y fuertemente sustentados en las realidades econ\u00f3micas; con la mentalidad del hombre moderno en general, tan castigada y endurecida por el sufrimiento, el placer materialista, el escepticismo respecto a toda metaf\u00edsica? As\u00ed sucede que para congraciarnos con ese hombre y ese mundo sobrenada en medio de nuestras ligerezas el poco aprecio de lo trascendente y la acentuaci\u00f3n de nuestras preocupaciones terrestres, creyendo que de ese modo vamos a lograr un Cristo m\u00e1s cercano a los hombres. Es muy peligroso obrar as\u00ed, porque el resultado es que, m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde, nos dan de lado, persuadidos de que si nos presentamos a ellos con las manos vac\u00edas del misterio de Cristo, cuya posesi\u00f3n inconscientemente anhelan, no les hacemos falta, puesto que lo dem\u00e1s lo tienen ellos con m\u00e1s medios para conseguirlo y sin escr\u00fapulos que les estorben. O tratan de manipularnos a su antojo o nos acusan de intentar un nuevo clericalismo de izquierdas, como lo est\u00e1n diciendo ya en las cr\u00edticas que algunos marxistas han hecho del movimiento <em>Cristianos hacia el socialismo<\/em>, de Chile, y el c\u00e9lebre Garaudy en su controversia con el Cardenal Dani\u00e9lou. El ex presidente boliviano Luis Adolfo Siles-Salinas, respecto a Chile. Neil P. Hurley, en <em>Time<\/em>; Antoine Casanova, miembro del Comit\u00e9 Central del P. C. Franc\u00e9s, respecto a la declaraci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Episcopal del Mundo Obrero de Francia, en <em>L&#8217;Humanit\u00e9<\/em>; Claude Gult, en el semanario socialista <em>L&#8217;Unit\u00e9<\/em>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>f)<\/em> Por \u00faltimo, se\u00f1alo como causa que ha influido tambi\u00e9n, indirectamente, en el descr\u00e9dito de la fe y la moral, un dato singular en la vida de la Iglesia espa\u00f1ola: el del modo como se ha tratado el problema de las relaciones Iglesia-Estado. Este es un hecho de suma importancia, necesitado de revisi\u00f3n en el sentido en que lo pide el Concilio Vaticano II <em>en todos los documentos en que trata de ello<\/em> y de acuerdo con las reales condiciones en que viven la Iglesia y la sociedad espa\u00f1olas. Pero se ha planteado mal y no hemos sabido aislarle y contenerle dentro de su propio contexto. Reducido a sus justos t\u00e9rminos, en la consideraci\u00f3n teol\u00f3gica, jur\u00eddica y sociol\u00f3gica, que el tema merece, est\u00e1 m\u00e1s que justificado el intento de renovar el <em>status<\/em> actual. Pero al hablar del problema se han producido invasiones en otros terrenos: se ha herido el sentimiento religioso de muchos, se han atribuido injustamente a la situaci\u00f3n existente fallos terribles en la fe de los espa\u00f1oles, se ha hecho proceso a las conductas e intenciones de muchos hombres p\u00fablicos o privados de la Iglesia y del Estado de los a\u00f1os pasados o del momento actual, todo lo cual ha producido irritaci\u00f3n, confusionismo o desconfianza en las conciencias, que han trasladado sus enojos, de una y otra parte, a esa otra zona m\u00e1s personal de sus propias convicciones y sus dudas, con esc\u00e1ndalo, con hostilidad o con desprecio. No hab\u00eda raz\u00f3n ninguna para que esto se produjera, aun cuando exista perfecto derecho a tratar de lograr modificaciones importantes. Un tratamiento que ante todo era de \u00edndole hist\u00f3rica se ha convertido en pol\u00e9mica de \u00edndole religiosa y moral innecesariamente.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El nuevo lenguaje<\/h2>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No me refiero al de la ciencia teol\u00f3gica moderna del que nos han hablado estos d\u00edas, sino al de las publicaciones religiosas de uso frecuente.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La falta de rigor y de precisi\u00f3n en las ideas se suple hoy en muchos escritos, y a veces en las c\u00e1tedras y aun en lugares sagrados, con un lenguaje halagador para las personas y situaciones-l\u00edmite, a la vez que desconsiderado y reticente para los que quieren firme claridad y precisi\u00f3n. Estos son juzgados como f\u00f3siles, incapaces de comprender el \u00ab\u00e9lan\u00bb vital del presente hacia el futuro, entre cuyo boscaje crecen ya las nuevas espigas.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La soluci\u00f3n \u2013se dice\u2013 est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nosotros, la verdad no la posee nadie, sino que se va haciendo amasada con el dolor y las esperanzas del hombre que pasa. la religi\u00f3n es el hombre vivo y sufriente que tiende hacia \u00abel infinito del tiempo que corre\u00bb, santific\u00e1ndose con el trabajo, el amor, la lucha pol\u00edtica. No a la masa religiosa vegetativa e inerte. S\u00ed a las minor\u00edas cualificadas que asumen un compromiso iluminado por las llamas de una m\u00edstica que hierve dentro de la conciencia, libre de mitos e impuras alienaciones. Todo cambiar\u00e1. Se lograr\u00e1 otro cristianismo, en que los hombres levanten en sus manos la hostia de la nueva creaci\u00f3n, lograda por ellos a fuerza de autenticidad y de consentido despojo de todas las vestiduras artificiales con que hemos recubierto las estructuras de la Iglesia, los sacramentos, la santa Ley de Dios del amor.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los valores de este mundo ser\u00e1n el nuevo altar y, al establecer las relaciones entre los mismos y el Cristo de la Encarnaci\u00f3n y del Evangelio, huiremos de todo dogmatismo sofocante y buscaremos formulaciones provisionales como corresponde a las leyes de un proceso antropol\u00f3gico, que es el hecho en que descansa y el cauce por donde discurre la fe, puesto que \u00e9sta es la ayuda que presta al hombre un Dios ben\u00e9volo y amante de la vida para que el hombre se realice. Simpat\u00eda, pues, hacia los hermanos separados que oportunamente dieron el grito de la libertad entonces mal entendida; cordial comprensi\u00f3n del marxismo, la religi\u00f3n de los tiempos modernos, por cuyas venas corre un cristianismo impl\u00edcito que hemos de bautizar con paciencia y respeto; cr\u00edtica implacable contra la autoridad y el orden legal existente, tachado de injusto y opresor; atenci\u00f3n sagrada a las voces que surgen de la entra\u00f1a del pueblo, en cuya grandiosa sinfon\u00eda se percibe la gran operaci\u00f3n popular, sin cuyo concurso no se podr\u00e1 construir la religi\u00f3n del futuro.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfA qu\u00e9 seguir? Da pena tanta ret\u00f3rica, que podr\u00eda ser bella si fuese un poco m\u00e1s sobria y se aplicase a la redacci\u00f3n de un manifiesto de humanismo po\u00e9tico. Pero es atrayente y permite hacerse la ilusi\u00f3n de que los hombres la escuchan. Paralelamente se invocan los errores cat\u00f3licos del pasado, la rigidez opresora de las conciencias, el rutinarismo de las pr\u00e1cticas religiosas, las torpezas escol\u00e1sticas, las fuertes alianzas con los poderes de la tierra&#8230; y, en lugar de situarse con humildad, para tratar de corregir lo que de defectuoso ha habido entre nosotros, y con veracidad, para excluir los delirantes proyectos de la imaginaci\u00f3n, se mutila el Evangelio, se reh\u00faye hablar de premios y castigos de la justicia de Dios, se pone en duda la resurrecci\u00f3n de Jesucristo y se juzga al Sumo Pont\u00edfice como un hombre impresionable y senil, cuando, impelido por la conciencia de sus graves deberes, nos avisa de que Satan\u00e1s sigue actuando con sus designios tenebrosos y de que el humo sat\u00e1nico est\u00e1 cegando los ojos de muchos hijos de la Iglesia.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fe y creencia<\/h2>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este lenguaje est\u00e1 de moda. No se trata de un nuevo estilo para expresar verdades teol\u00f3gicas, empe\u00f1o que estar\u00eda justificado y que ha tenido siempre cultivadores insignes. El rico lirismo con que a veces hablan de Jesucristo hombres como Grandmaison, Guardini, De Lubac, Congar e incluso Rahner, y sus vuelos majestuosos, desde las cumbres de su pensamiento teol\u00f3gico, sobre las \u00e1reas de la historia del hombre y las culturas, no les ha impedido mantener la s\u00f3lida arquitectura de las creencias y los dogmas. Pero es que ahora, \u00e9stos a los que me refiero lo que hacen es hablar por hablar. M\u00e1s que nuevo estilo para la exposici\u00f3n de la verdad pose\u00edda, es una nueva fe invertebrada y fluida la que se trata de exponer, sin que falten, naturalmente, grupos m\u00e1s reducidos y cultos que cogen entre sus dedos la anatom\u00eda concreta y ponderable de las verdades dogm\u00e1ticas para operar sobre ellas con toda la dureza de las criticas adversas. La Virgen Mar\u00eda y el reconocimiento de sus privilegios, el culto y la devoci\u00f3n del pueblo, la presencia del Se\u00f1or en la Eucarist\u00eda, los Santos como intercesores nuestros ante Dios, la existencia del purgatorio y el infierno, la infalibilidad del Papa, el ser mismo de Jesucristo en la realidad de su uni\u00f3n hipost\u00e1tica, la conciencia, la ley moral, el concepto de pecado y de virtud, las vigorosas prescripciones asc\u00e9ticas de las cartas de San Pedro y de San Pablo, la oraci\u00f3n, las pasiones y los vicios, todo se somete a aceradas interpretaciones, ya no s\u00f3lo sustituy\u00e9ndolo con el nuevo lenguaje, sino erosion\u00e1ndolo con los golpes incesantes de afirmaciones demoledoras, no escasas de cierta erudici\u00f3n.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo es posible que la fe del pueblo pueda resistir mucho tiempo estos embates, sostenidos y alimentados en nombre de una conquista moderna, m\u00e1s a\u00fan, de la teolog\u00eda llamada posconciliar, m\u00e1s a\u00fan, de la fe misma a la que, seg\u00fan dicen, da\u00f1a la religi\u00f3n y la creencia?<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ense\u00f1anza del Concilio, por el contrario, es muy diversa: \u00abCuando Dios revela, el hombre tiene que <em>someterse con la fe<\/em> (cf. Rm 16, 26, comp. con Rm 1, 15; 2Cor 10, 5-6). Por la fe el hombre se entrega entera y libremente a Dios, le ofrece &#8216;el homenaje total de su entendimiento y voluntad&#8217;, asintiendo libremente a lo que Dios le revela. Para dar esta respuesta de fe es necesaria la gracia que se adelanta y nos ayuda, junto con el auxilio del Esp\u00edritu Santo, que mueve el coraz\u00f3n, lo dirige a Dios, abre los ojos del Esp\u00edritu y concede &#8216;a todos, gusto en aceptar y creer la verdad&#8217;. Para que el hombre pueda comprender cada vez m\u00e1s profundamente la revelaci\u00f3n, el Esp\u00edritu Santo perfecciona constantemente la fe con sus dones\u00bb (DV 5).<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De este texto se desprende que la fe puede considerarse como revelaci\u00f3n de Dios y como respuesta del hombre al mensaje divino. Dos aspectos complementarios de una misma realidad.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1. <em>De parte de Dios<\/em>, la fe es una manifestaci\u00f3n amorosa de su plan divino de salvaci\u00f3n. Por iniciativa suya el hombre va a tener posibilidad de ponerse en contacto con un Dios personal y amigo, Redentor suyo. Se funda, por tanto, un orden nuevo en el que podemos movernos como hijos de Dios.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2. La fe, <em>de parte del hombre<\/em>, no es sino una respuesta personal no s\u00f3lo a la invitaci\u00f3n que ha precedido, sino tambi\u00e9n al impulso suave con que Dios nos coloca dentro de una vida de comuni\u00f3n con \u00e9l. Por la fe el hombre empieza a estar salvado. Ahora bien, la actitud en que se coloca creyendo exige una entrega total y libre hasta prestar el obsequio de su entendimiento y voluntad a la revelaci\u00f3n comunicada y al Dios Revelador.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3. El acto de fe como tal, y la vida de <em>fe, es un regalo de Dios Uno y Trino<\/em>. El Padre tiene la iniciativa de revelarse a s\u00ed mismo y manifestar el misterio de su voluntad. El Hijo es la Palabra eterna que alumbra a todo hombre para que habite entre los hombres y les cuente la intimidad de Dios (DV 4). Con el env\u00edo del Esp\u00edritu de la verdad lleva a plenitud toda la redenci\u00f3n y la confirma con testimonio divino.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dios mismo ha de seguir llev\u00e1ndonos de la mano para que la fe se desarrolle y sus manifestaciones sean saludables. \u00abLa fe es el principio de nuestras aut\u00e9nticas relaciones con Dios; es el criterio l\u00f3gico y la energ\u00eda espiritual que deben regular las orientaciones pr\u00e1cticas y espirituales de nuestra vida \u2013<em>el justo vive de la fe<\/em>\u2013. La fe es nuestra fortuna, que nos califica de cristianos y nos asigna nuestro puesto de creyentes entre la humanidad que no disfruta de esta ciencia de Dios y del hombre\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4. Por la fe el hombre comienza a pertenecer a una comunidad de salvaci\u00f3n que es <em>la Iglesia<\/em>. M\u00e1s a\u00fan, la Iglesia no es solamente el t\u00e9rmino de nuestra fe, sino tambi\u00e9n la fuente de donde la recibimos. \u00abLa fe la hemos recibido de Nuestra Madre la Iglesia. Form\u00e9monos, ante todo, una idea clara de la conexi\u00f3n entre la fe en Cristo y la Iglesia. S\u00f3lo por la confesi\u00f3n en Cristo vino a ser ella la madre de la fe y la comunidad de creyentes. El principio de nuestra fe est\u00e1 en el \u00abcreo\u00bb en Jesucristo. De la Iglesia, y no de la cr\u00edtica filos\u00f3fica y filol\u00f3gica, hemos recibido la fe en Jesucristo. Como comunidad de fe, la Iglesia es en s\u00ed misma, en su misma esencia, la predicaci\u00f3n de Cristo que tiene conciencia de s\u00ed mismo, del mensaje del Cristo que a s\u00ed mismo se afirma. De la tradici\u00f3n, de su palabra y de la obra divina que a s\u00ed misma se comprende. La Iglesia sabe de s\u00ed y por s\u00ed, por su uni\u00f3n viva con Jesucristo, por su esencial plenitud de Cristo, que Jes\u00fas es m\u00e1s que Salom\u00f3n, m\u00e1s que cualquiera de los profetas, que Jes\u00fas es el Se\u00f1or. Y esto lo sabe la Iglesia por s\u00ed misma, por su conciencia viva y de un modo siempre nuevo y que se atestigua a trav\u00e9s de los siglos\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo VI, en su catequesis conciliar, resume estos puntos de la forma siguiente: \u00abLa fe; ahora se habla mucho de la fe, desde luego, porque este t\u00e9rmino sirve para expresar cien cosas diversas. Pero no todos tienen un concepto exacto del significado de esta palabra, que ocupa el centro de nuestra religi\u00f3n. Quien la emplea seg\u00fan su significado genuino, advierte que la palabra fe puede referirse a la virtud subjetiva y sobrenatural, mediante la cual prestamos asentimiento a las cosas reveladas. Y tambi\u00e9n puede referirse, como t\u00e9rmino objetivo de ese asentimiento, a la palabra de Dios revelada, a los dogmas que la definen. Por tanto, es evidente que la fe es el camino por el cual la verdad divina entra en el alma. Es la condici\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan, el principio de la justificaci\u00f3n; es decir, de la vida nueva, de la vida sobrenatural que Dios confiere a quien cree, a quien se f\u00eda a \u00c9l. <em>Sin la fe<\/em>, se escribe en la Carta a los Hebreos, <em>es imposible ser grato a Dios<\/em> (11, 6); mientras que <em>el que crea y sea bautizado se salvar\u00e1<\/em> (Mc 16, 16). La fe es la base indispensable de nuestra salvaci\u00f3n y el fundamento de la unidad de la Iglesia; es el elemento principal de su cohesi\u00f3n interior, de la univocidad de su pensamiento y de su doctrina: <em>La fe es una<\/em>, dice San Pablo (Ef 4, 5). Nunca daremos la suficiente importancia a la fe, nunca estudiaremos suficientemente la inmensa, delicada, dif\u00edcil y magn\u00edfica doctrina sobre la fe, ni su esencial relaci\u00f3n con la Iglesia, que es, como dice el Concilio, una \u00abcomunidad de fe\u00bb (cf. LG 8)\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comentando estos problemas, el P. De Lubac, en la nueva edici\u00f3n de su libro <em>La fe cristiana<\/em>, escribe en el cap\u00edtulo titulado \u00abFe, creencia, religi\u00f3n\u00bb: \u00abAunque por todos los caracteres que acabamos de recordar, la fe se distingue de la simple creencia, sin embargo, no por eso la excluye, antes al contrario, la lleva en s\u00ed misma, no puede prescindir de ella. Distinguir dos t\u00e9rminos que se hallan a la vista, contrastarlos incluso para discernir mejor sus rasgos respectivos, no es excluir o condenar a uno de ambos. Es esencial al cristianismo la uni\u00f3n \u00edntima \u2013en un mismo acto\u2013 de lo que designamos por creencia y lo que designamos por fe, es una uni\u00f3n indisoluble. Desde las ep\u00edstolas de San Pablo, es decir, desde el primer testimonio que nos queda del cristianismo primitivo, \u00abla noci\u00f3n de dep\u00f3sito de la fe se halla plenamente en acto\u00bb, es decir, se impone a todo fiel un conjunto preciso de creencias. Existe \u2013dice San Pablo a los Romanos\u2013 <em>una regla de doctrina<\/em>, a la cual todos deben <em>obedecer de todo coraz\u00f3n<\/em> (6, 17). En lo que sigue, vemos afirmar por doquier como esencialmente ligada a la idea de la fe, sin perjuicio alguno sobre el car\u00e1cter que le es propio, una cierta nota objetiva y autoritaria: se trata, efectivamente, de un mandamiento de Dios, de una ense\u00f1anza del Se\u00f1or, de una doctrina aceptada en base al testimonio de los primeros ap\u00f3stoles y fielmente transmitida; de aqu\u00ed las palabras como \u00abDiage\u00bb, \u00abDidascalia\u00bb, \u00abPar\u00e1dosis\u00bb, \u00abkanon pisteos\u201d, etc. Ya conocemos las recomendaciones de las ep\u00edstolas a Timoteo y a Tito. \u201cEs preciso \u2013dice San Juan\u2013 rechazar los falsos doctores y mantenerse en la doctrina de Cristo\u00bb (2Jn 7, 11). Y San Ireneo multiplicar\u00e1 las afirmaciones sobre la \u00abverdadera y firme predicaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb, fundamentada sobre \u00abla s\u00f3lida tradici\u00f3n de los Ap\u00f3stoles\u00bb, que anuncian \u00abla verdadera y firme palabra de Dios\u00bb, que cada fiel recibe con \u00abfe verdadera y firme\u00bb: <em>Omnia firma et vera, etc<\/em>. Por tanto, as\u00ed como la distinci\u00f3n entre ambos conceptos, \u00bb \u201csimple creencia\u00bb y \u00abfe\u00bb, es iluminadora y necesaria, as\u00ed tambi\u00e9n la disociaci\u00f3n entre los dos ser\u00eda arbitraria y mortal. La fe hace que las creencias incluidas en ella participen de sus propias caracter\u00edsticas. Y, en cambio, una pretendida exaltaci\u00f3n de la fe por la eliminaci\u00f3n de las creencias es, en realidad, su ruina. Pasar \u00abde las creencias a la fe\u00bb podr\u00eda ser un hermoso programa, si por ello entendemos que no basta tener creencias. adherirse a \u00abverdades\u201d para ser cristianos, sino que, adem\u00e1s, hay que vivificar las propias creencias y unificarlas en un acto que comprometa todo el ser. Pero si con ello quisi\u00e9ramos dar a entender que hay que abandonar las primeras para encontrar la segunda, reemplazarlas por una fe que ya no tuviera objeto, eso seria una a\u00f1agaza\u00bb\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPara no quedarse en formal y vac\u00eda, para existir, le es preciso nutrirse con esta creencia. La supone, la integra y la engloba, haci\u00e9ndola participar de su car\u00e1cter personal. <em>La obediencia de la fe<\/em>, como dice San Pablo. no puede ser sin una adhesi\u00f3n intelectual a una serie de creencias; o para hablar mas objetivamente, a una serie de acciones reveladas, cuyo conocimiento es recibido mediante la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica: aquellas mismas menciones que en el Credo acompa\u00f1an a la menci\u00f3n de cada una de las tres Personas. En efecto, nuestra fe es adhesi\u00f3n a aquella Palabra de Dios, que para expres\u00e1rsenos y d\u00e1rsenos a entender, para llegar hasta nosotros en nuestra condici\u00f3n terrena, en ese \u00e1mbito de lo m\u00faltiple donde todo nuestro ser se halla presentemente sumergido, se fragmenta objetiv\u00e1ndose. Y tan s\u00f3lo as\u00ed llegamos hasta ella en su unicidad. Abandonando entonces toda restricci\u00f3n, toda reserva, la fe renuncia radicalmente a circunscribir el \u00e1mbito de su adhesi\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>. La Escritura desconoce ese ente de raz\u00f3n que ser\u00eda una fe sin creencias.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abFe y creencia, fe y religi\u00f3n: estas dos parejas de nociones se hallan estrechamente vinculadas. El que disocia uno de estos dos pares est\u00e1 disociando \u2013por este mismo hecho\u2013 al otro par. As\u00ed como la religi\u00f3n no vive sin creencias, tampoco las creencias subsisten sin religi\u00f3n; y creencias y religi\u00f3n son igualmente indispensables para la vida de la fe\u00bb.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLa fe, pues, as\u00ed como no excluye a la simple creencia, no se opone tampoco a la religi\u00f3n, en el sentido de que tendiese a destruirla. Y no s\u00f3lo eso, sino que, adem\u00e1s, la integra. La purifica, la da todo su verdadero sentido, imprimi\u00e9ndole su orientaci\u00f3n aut\u00e9ntica. Para oponerse a la religi\u00f3n en nombre de la fe con alguna apariencia de raz\u00f3n hay que comenzar por dar de la religi\u00f3n una definici\u00f3n estrecha y peyorativa: definici\u00f3n tendenciosa, arbitraria, dictada quiz\u00e1 por cierta antropolog\u00eda reductora. Entonces se hace de ella un sin\u00f3nimo de superstici\u00f3n, de paganismo, de mitolog\u00eda, de idolatr\u00eda, de adoraci\u00f3n al mundo, etc. Esta manera de hablar, que tropieza con el constante uso de la tradici\u00f3n cristiana, tampoco est\u00e1 justificada por la explicaci\u00f3n etimol\u00f3gica mas corriente. La religi\u00f3n establece un vinculo entre el hombre y la divinidad. Y este vinculo no hay que concebirlo necesariamente como un vinculo que est\u00e1 (falsamente) asentado en la iniciativa del hombre y que es resultado ilusorio de su ambici\u00f3n. Ni hay que concebirlo tampoco como algo que por su naturaleza es incompatible con la fe. La religi\u00f3n establece tambi\u00e9n un vinculo entre los creyentes; ahora bien, esto es verdad eminentemente en el caso del cristianismo, el cual congrega a sus fieles en Iglesia, la cual los une m\u00edsticamente en e] Cuerpo de Cristo y desea reunir a todos los hombres en una unidad \u00abcat\u00f3lica\u00bb. La \u00abreligi\u00f3n cristiana\u201d, que aparece emp\u00edricamente como una religi\u00f3n entre otras, es para el cristiano la religi\u00f3n por excelencia, la perfecci\u00f3n de la religi\u00f3n. En esta manera tradicional de expresarse no hay ning\u00fan repliegue egoc\u00e9ntrico y tampoco ninguna concesi\u00f3n al orgullo humano, a la superstici\u00f3n o a la idolatr\u00eda. Es m\u00e1s bien la aplicaci\u00f3n de un principio universal de la teolog\u00eda cat\u00f3lica, principio especialmente caro para Santo Tom\u00e1s, seg\u00fan el cual \u00abla gracia no sustituye a la naturaleza, no la amputa, no convierte su perfeccionamiento en cosa in\u00fatil, sino que lo exige y lo procura&#8230;\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSin pretender terminar siempre en una negaci\u00f3n tan radical, tratando incluso de guardarse de ella, pero preocupado por una trascendencia m\u00e1s absoluta, cierto purismo de la fe (que a primera vista puede parecer fruto de una elevada exigencia espiritual) toma el camino que conduce a tal negaci\u00f3n. Deja gustosamente deshonrar, tild\u00e1ndolo de &#8216;dogmatismo&#8217; o de &#8216;fidelismo&#8217;, todo lo que sea fiel apego del cristiano a la verdad dogm\u00e1tica. Y cediendo ante &#8216;el v\u00e9rtigo de disociaci\u00f3n que invade y causa estragos en el pensamiento contempor\u00e1neo&#8217;, opone artificialmente &#8216;la realizaci\u00f3n de la libertad del hombre&#8217; a &#8216;la fidelidad a una doctrina&#8217; o &#8216;el compromiso de la vida&#8217; a &#8216;la adhesi\u00f3n de la inteligencia a un contenido impuesto&#8217;. Este purismo que reh\u00fasa todo &#8216;poseer&#8217; y toda &#8216;secularidad&#8217;, que vac\u00eda la fe de todo elemento &#8216;religioso&#8217;, al que se considera como demasiado humano, demasiado interesado, demasiado pesado e impuro, no es \u2013en el mejor de los casos\u2013 sino una ficci\u00f3n de intelectual. Una fe que vaya llegando poco a poco a no tener ni signo exterior, ni culto, ni festividad, ni instituci\u00f3n social, ni referencia a la historia, ni a la cultura, ni creencia formulada objetivamente, ni sentimiento; una fe sin ning\u00fan sost\u00e9n ni medio de expresi\u00f3n es una fe que no corresponde ya a la fe del cristiano medio, ni del hombre de la Iglesia, ni del santo. Ning\u00fan fiel de Jesucristo ha realizado jam\u00e1s desde hace veinte siglos semejante visi\u00f3n de la mente. Ninguno ha tendido siquiera a su realizaci\u00f3n. Esta perspectiva, muy alejada de la Escritura y de la tradici\u00f3n vivida, tanto sin humildad como sin realismo, supone un doble desconocimiento: desconocimiento de la naturaleza humana y del car\u00e1cter universal y social del cristianismo, el cual &#8216;debe ser predicado a toda criatura&#8217;. La fe &#8216;desacralizada&#8217;, &#8216;desmitificada&#8217; y &#8216;secularizada&#8217;, gracias a una org\u00eda de criticas e iron\u00edas f\u00e1ciles, dobladas con otros tantos paralogismos, se ve privada no s\u00f3lo de todo apoyo, sino tambi\u00e9n de los elementos de que se nutre, y muere de asfixia. Dios mismo desaparece de su horizonte. Jesucristo, si todav\u00eda se sigue pensando en \u00c9l, no es m\u00e1s que un lejano iniciador; uno se fabrica de \u00c9l una imagen, cuya \u00fanica medida es el propio gusto. No queda ya m\u00e1s que una ideolog\u00eda sin consistencia, a la que se llama \u2018ideolog\u00eda hacia el futuro\u2019, o de cualquier otra manera que se la quiera llamar. La sinceridad exige que se reconozca entonces que se est\u00e1 hablando de algo que no es ya la fe cristiana\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El pueblo indefenso<\/h2>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La m\u00e1s dolorosa consecuencia de estas disociaciones y de este lenguaje de las arrogancias sin sentido es el debilitamiento y la destrucci\u00f3n de la fe del pueblo. Se desprecia la llamada fe sociol\u00f3gica sin detenerse a discernir lo mucho que hay de asimilaci\u00f3n consciente y viva de las verdades y las exigencias existenciales de la fe en las grandes comunidades populares, no obstante las apariencias de expresi\u00f3n poco afortunadas para el gusto de un esp\u00edritu selecto. Ese pueblo tiene derecho a un mayor respeto, a una educaci\u00f3n continuada y met\u00f3dica de sus creencias, sin traumas que rompan la humilde coherencia de sus aspiraciones y sus esperanzas, no m\u00e1s defectuosa que la de las minor\u00edas escogidas, que s\u00f3lo podr\u00edan hablar de armon\u00eda entre la fe y la vida cuando entre ellas hubiera menos orgullo farisaico que lo que puede haber de rutina o de superstici\u00f3n en el pueblo que cree. No puedo detenerme en este punto, al que pienso volver pronto en una instrucci\u00f3n pastoral para mi di\u00f3cesis; pero me veo obligado a confesar como Obispo de la Iglesia y, por consiguiente, del pueblo, que es aqu\u00ed donde m\u00e1s justificado est\u00e1 el enojo contra los radicalismos arbitrarios que dejan indefenso a un pueblo sencillo, cuyo \u00fanico gozo, puro y elevado, frente a tantas carencias, es el de la religi\u00f3n cristiana cat\u00f3lica tanto tiempo pose\u00edda. No nos mueven las nostalgias a\u00f1orantes del pasado, ni la complacencia en el colorismo folkl\u00f3rico y sentimental de las tradiciones locales. Todo lo que haya que corregir debe corregirse. Pero sin atropellos, sin desprecios, sin querer desconocer las misteriosas v\u00edas por donde llegan a los humildes de coraz\u00f3n los dones del Esp\u00edritu Santo. Dec\u00eda el Papa el 18 de marzo de 1971: \u00abUna secularizaci\u00f3n radical de la sociedad, al hacer la fe menos sociol\u00f3gica, \u00bfhay esperanza de que la haga m\u00e1s pura, m\u00e1s consciente, m\u00e1s responsable? Estamos absolutamente convencidos de que no. Ante todo, es un hecho hist\u00f3rico que semejante secularizaci\u00f3n se ha desarrollado en oposici\u00f3n con el cristianismo. Pero es preciso a\u00f1adir, adem\u00e1s: la secularizaci\u00f3n en s\u00ed misma, junto a la distinci\u00f3n leg\u00edtima y necesaria entre las realidades terrestres y el reino de Dios, acent\u00faa de hecho con todo su peso el sentido del inmanentismo y del antropocentrismo, al que no puede reducirse la fe cristiana. En la pr\u00e1ctica, una secularizaci\u00f3n radical, despojando a la ciudad humana de la referencia a Dios y a los signos de su presencia, vaciando los proyectos humanos de toda b\u00fasqueda de Dios, suprimiendo las instituciones propiamente religiosas, crea un clima de ausencia de Dios. Si eso puede ser una suerte para la maduraci\u00f3n religiosa de alguna &#8216;\u00e9lite&#8217;, es ante todo, de hecho, un terreno f\u00e9rtil para el ate\u00edsmo en todos aquellos \u2013y ser\u00e1n siempre la mayor\u00eda\u2013 que tienen una fe d\u00e9bil, que sobrevive mal sin apoyos exteriores. Para admirarse de esto habr\u00eda que desde\u00f1ar la naturaleza del hombre y su necesaria expresi\u00f3n social\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La vida moral<\/h2>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entro en la \u00faltima parte de mi exposici\u00f3n, temeroso de haberos privado ya de los recursos que pod\u00eda tener vuestra paciencia para seguir escuchando. Me refiero ahora a ese conjunto de acciones, p\u00fablicas o privadas, responsables y libres, que expresan y manifiestan la moral de un pueblo. La manifiestan, pero no la constituyen. Por delante de ellas, inform\u00e1ndolas en un sentido o en otro, haci\u00e9ndolas nacer, est\u00e1 la fe, puesto que se trata de una moral cristiana. Y est\u00e1 la conciencia, como norma subjetiva de moralidad, y la ley como expresi\u00f3n de la voluntad de Dios, y el doble orden objetivo de la naturaleza humana en el uso de las cosas y el sobrenatural de la gracia y la caridad.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSi a lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas se pod\u00eda plantear el tema de la revisi\u00f3n de la teolog\u00eda moral, hoy parece m\u00e1s adecuado hablar de renovaci\u00f3n o reflorecimiento; hasta tal punto la moral participa actualmente en el intenso esfuerzo de investigaci\u00f3n teol\u00f3gica\u00bb. No hago m\u00e1s que recoger estas palabras del pr\u00f3logo o presentaci\u00f3n de un libro extraordinario, <em>Teolog\u00eda Moral del Nuevo Testamento<\/em>, de Ceslas Spick, editado por la Universidad de Navarra, para referirme al hecho de que tambi\u00e9n en Espa\u00f1a los estudios de teolog\u00eda moral se orientan cada vez m\u00e1s por esta direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fe, docilidad a Cristo y a cuanto Cristo nos ense\u00f1a como enviado del Padre, esfuerzo y lucha por vivir de su vida en el amor, muertos al pecado tal como \u00e9ste aparece descrito en la Revelaci\u00f3n, liberados del influjo del demonio, al que hay que oponer continua resistencia amparados en la gracia, alimentados con la esperanza que no se extingue, hijos del Padre, amadores de Dios y de nuestros hermanos los hombres, anhelosos de justicia, de paz, de fraternidad humana, tambi\u00e9n ahora, tambi\u00e9n aqu\u00ed, en la tierra, que es el lugar para el que se nos ha ense\u00f1ado a rezar el Padre Nuestro. Todo cabe aqu\u00ed. La moral de la persona, de la familia, del progreso, del amor humano, del Estado, del orden pol\u00edtico y social.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este retorno a las fuentes, con particular atenci\u00f3n al constitutivo nuclear de la moral centrada &#8216;\u00bben la vocaci\u00f3n de los fieles en Cristo y la obligaci\u00f3n que tienen de producir su fruto por la vida del mundo en la caridad\u00bb, como indica el Decreto Conciliar sobre la formaci\u00f3n sacerdotal al hablar del tema; esta apelaci\u00f3n a la vocaci\u00f3n universal y cristiana a la santidad por encima de la simple actitud de huida del pecado; esta leg\u00edtima preocupaci\u00f3n por los problemas sociales, de los que no puede desentenderse el hombre que aspira a la salvaci\u00f3n; esta conciencia de que vivimos en la ley de la gracia, que es la que nos gu\u00eda y nos hace comprender la llamada de Cristo, las bienaventuranzas, la necesidad de cristiana conversi\u00f3n, la fidelidad perseverante a Nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas, significan un enriquecimiento de las perspectivas que har\u00e1n el mensaje cristiano infinitamente m\u00e1s hermoso. A cuantos se esfuerzan hoy en Espa\u00f1a desde las c\u00e1tedras de teolog\u00eda o desde otros lugares donde ense\u00f1an o escriben por conseguir este cambio, debemos alentarles y agradecerles su empe\u00f1o.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ello mismo est\u00e1 indicando la necesidad de mantener inconmovibles los grandes principios de la fe. A una moral de los hijos de Dios, libres con la santa libertad de la gracia, corresponde una fe limpia, encendida de claridades divinas, que coloque al hombre en el punto exacto de su relaci\u00f3n con Dios Padre y con el Esp\u00edritu Santo por medio del Hijo en el seno de la Iglesia Madre. Una fe casi m\u00edstica, como la de San Juan de la Cruz, es la que hace libre a un cristiano.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta moral escatol\u00f3gica, que no se limita a considerar el fin \u00faltimo como premio, sino que sin excluir esto conserva todo el dinamismo de la vida actual como etapa hacia la plenitud del Reino, integrando los signos de los tiempos en el juego de la providencia de Dios; esta moral de la esperanza, individualizada y personal, y vibrante en su dimensi\u00f3n comunitaria, puesto que ha de ser todo el Pueblo de Dios el que espera la tierra prometida, caminando como luz del mundo y sal de la tierra; esta moral cristoc\u00e9ntrica, cuyo programa nos marca una doble direcci\u00f3n: glorificar al Padre al hacer su voluntad y ayudar a los hombres en el plano horizontal de una caridad eficaz y comprometida; esta moral del Reino de Dios, que se concreta en Cristo Encarnado, muerto y resucitado, vuelto al Padre, donde nos espera, que nos pide que actuemos su presencia no s\u00f3lo en nuestro interior, sino en las relaciones intersociales de la humanidad para que su Reino se extienda; esta moral sacramentaria, que incorpora lo mist\u00e9rico al hecho normal humano y cristiano, que florece en la liturgia y corre como una brisa santificadora y alegre, exige, repito, so pena de reducirse a una fragancia de mero humanismo cristiano cada vez m\u00e1s tenue y evaporado, una doctrina y una vida de fe robusta y clara.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y he aqu\u00ed la paradoja. Cuanto m\u00e1s hermoso queremos presentar el programa moral, m\u00e1s confuso aparece el mensaje de la fe. \u00bfNo est\u00e1 pidiendo esto un esfuerzo serio de los te\u00f3logos y los pastoralistas para no defraudar al hombre de nuestro tiempo al invitarle a contemplar un paisaje tan bello, priv\u00e1ndole a la vez de la luz necesaria para verlo?<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los grandes principios morales sobre la familia y el amor, la sexualidad y la econom\u00eda, la conciencia y la libertad, la guerra y la paz, la autoridad y los s\u00fabditos, el pecado y la virtud, est\u00e1n pidiendo a gritos ser m\u00e1s predicados y urgidos, con decisi\u00f3n cristiana, desde la perspectiva de la fe teologal. De lo contrario, caeremos en una nueva casu\u00edstica, no de casos aislados, que, por supuesto, requerir\u00e1n siempre un examen espec\u00edfico, sino de \u00e1reas de comportamiento o de zonas de actividad humana, inconexas entre s\u00ed, porque faltar\u00e1 la visi\u00f3n global del hombre cristiano.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A mi modesto juicio, esto est\u00e1 fallando hoy en Espa\u00f1a en nuestra predicaci\u00f3n y catequesis moral. Se ha acentuado, en concreto, la insistencia en nuestros deberes sociales hacia la comunidad y en la obligaci\u00f3n de no considerar ajeno a nuestro ordenamiento interior el impulso que debe llevarnos hacia el perfeccionamiento de las estructuras sociales, culturales, pol\u00edticas, econ\u00f3micas, en que el hombre se desarrolla y vive. Esto es un logro que debemos apreciar en todo lo que vale. Es una manera pr\u00e1ctica de servir a eso que llamamos, con palabras abstractas, el bien com\u00fan. \u00bfPero basta eso para ser cristiano? \u00bfC\u00f3mo lograremos ese tipo de hombre testigo de Dios si no se le facilita la oraci\u00f3n, que es tambi\u00e9n una obligaci\u00f3n moral; el arrepentimiento y la penitencia; la liberaci\u00f3n de los ego\u00edsmos de la carne y del dinero; la convicci\u00f3n de que igual se puede ser esclavo de cien pesetas que de cien millones; la fidelidad a una pr\u00e1ctica religiosa libre, pero constante y regulada para que no se disuelva su esp\u00edritu en el simple deseo ineficaz y est\u00e9ril?<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los que fomentan hoy, en nombre del Evangelio de la libertad, la autonom\u00eda sin l\u00edmites de la conciencia, la regulaci\u00f3n subjetiva de los deberes religiosos sin servidumbre a las leyes eclesi\u00e1sticas, la cr\u00edtica rebelde contra la autoridad, la apelaci\u00f3n a la opci\u00f3n fundamental sin preocuparse demasiado de la matem\u00e1tica de los actos concretos y personales, est\u00e1n destruyendo el bello paisaje de la moral cristiana no s\u00f3lo en el \u00e1mbito individual de cada conciencia aislada, sino en aquello que m\u00e1s enardecidamente amaban y quer\u00edan defender: el de la comunidad social vivificada por un amor nuevo. Al introducirse el ego\u00edsmo, la liberaci\u00f3n com\u00fan de signo cristiano se desvanece y muere. A no ser que se quiera entender como \u00fanico fruto del Evangelio amado, la nivelaci\u00f3n econ\u00f3mica conseguida a cualquier precio.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema de la pobreza moral en la vida espa\u00f1ola de hoy, con su peso espec\u00edfico, cada vez m\u00e1s fuerte, est\u00e1 ah\u00ed. Y no podemos ocultarlo ni desconocerlo. Hace dos a\u00f1os en la XII Asamblea Plenaria del Episcopado Espa\u00f1ol fue examinado atentamente. El P. Todol\u00ed, catedr\u00e1tico de \u00c9tica y Sociolog\u00eda de la Universidad de Madrid, nos ofreci\u00f3 un estudio documentado y serio sobre el pecado y sus est\u00edmulos sociales (drogas, erotismo, fraudes, af\u00e1n desmedido de lucro, espect\u00e1culos, publicidad de consumo), en que se demuestra la alarmante situaci\u00f3n en que nos encontramos. Lejos de corregirse, hoy, a dos a\u00f1os de distancia, debemos decir que ha empeorado.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La acusaci\u00f3n de los j\u00f3venes<\/h2>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las m\u00e1s incitantes y generalizadas actitudes por parte de las generaciones j\u00f3venes de hoy es la acusaci\u00f3n que se hace a los mayores de insinceridad, hipocres\u00eda, ego\u00edsmo, incapacidad para resolver los problemas del mundo. Estos grupos, cada vez m\u00e1s numerosos, contemplan a sus padres con indiferencia, con desprecio, con una frialdad cruel. Digo que la acusaci\u00f3n es incitante y contagiosa, porque va envuelta en una apariencia de noble y hermosa inquietud social, y les permite constituirse de golpe en jueces nada menos que de sus padres y de la sociedad adulta. Esto es muy grato a la psicolog\u00eda juvenil. Al obrar as\u00ed compensan sus l\u00f3gicas impotencias propias de la edad y sus todav\u00eda insatisfechas aspiraciones con una falseada conciencia de superioridad acusatoria y agresiva. Y surge el desd\u00e9n hacia todo lo que los mayores representan y hacia las formas de vida que los acompa\u00f1aron o guiaron: la religi\u00f3n, la patria, el orden pol\u00edtico y social, la familia, el concepto de libertad y de progreso, todo fue superstici\u00f3n y ganga in\u00fatil, ret\u00f3rica patriotera, encubrimiento de injusticias, conculcaci\u00f3n de los derechos del hombre libre. Todo fue falso, empobrecedor y decadente.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en esta actitud hostil y desde\u00f1osa aparecen siempre, junto a los acusadores j\u00f3venes, otros que ya no lo son tanto, y que por los motivos que sea no est\u00e1n dispuestos a perder el tren. Desde la c\u00e1tedra y el libro, desde las revistas y peri\u00f3dicos, desde las pantallas de cine y del teatro, y tambi\u00e9n desde dentro de la Iglesia, se revuelven iracundos o mansamente doctorales contra todo lo pasado, y de sus labios y sus plumas brotan a raudales los halagos a la generaci\u00f3n que viene, las apelaciones a los cambios irreversibles de la historia, los cantos oscuramente l\u00edricos a los valores de la autenticidad, las manifestaciones generalizadas de una radicalmente falsa esperanza en el futuro que nos va a traer, colgados de su mano prometedora, los nuevos cielos y la nueva tierra. La futurolog\u00eda y la vaguedad sustituyen as\u00ed a la antigua ret\u00f3rica; falta el rigor y el discernimiento; todo queda confiado a la din\u00e1mica del cambio y de la transformaci\u00f3n que lleva en sus entra\u00f1as fuerza creadora. Una vez m\u00e1s los debeladores de lo que ellos estimaban inadmisibles mitos se reducen est\u00e9rilmente a configurar un mito nuevo: el de un prof\u00e9tico mesianismo sin profetas y sin mes\u00edas.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo peor es que los mayores estamos cayendo en la trampa. Una mezcla de remordimiento por nuestras faltas reales y objetivas, de explicable resistencia a las luchas y pol\u00e9micas, de respeto humilde a lo que puede haber de positivo en esas cr\u00edticas que nos hacen, fomenta en nosotros un silencio que con frecuencia es desaliento y cobard\u00eda. Y algunos van m\u00e1s lejos porque se pasan con armas y bagajes al campo de donde vienen los ataques para lanzar tambi\u00e9n sus propios dardos.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta t\u00e1ctica, a mi juicio, es suicida desde el punto de vista moral. Porque es injusta, cobardemente complaciente, y sustentada sobre estimaciones que no responden a la verdad. Lo de siempre, falta de discernimiento. Razonar\u00e9 brevemente esta afirmaci\u00f3n que hago.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Considero que la cr\u00edtica que las generaciones j\u00f3venes hacen a los mayores es provechosa en cuanto que obliga a reflexionar y a buscar un mayor perfeccionamiento en todo. M\u00e1s a\u00fan, de esos j\u00f3venes tienen que venir, y es deseable que vengan, cambios fecundos para el conjunto del orden social. Y se comprende tambi\u00e9n que nos juzguen con irritaci\u00f3n al personalizar en las generaciones adultas los tr\u00e1gicos fallos de nuestra convivencia humana y social. Saben que ha habido demasiadas guerras, demasiado odio, demasiada desigualdad social y econ\u00f3mica. Haremos bien en examinar nuestra conciencia y reconocer nuestras responsabilidades.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero los nuevos profetas no nos traen una nueva moral. La suya consiste en protestar, destruir y negar. Son injustos, porque no es l\u00edcito lanzar acusaciones contra la sociedad anterior en bloque por el hecho de que se hayan dado guerras e injusticias: hubo tambi\u00e9n miles de hombres buenos y honestos que obraron el bien y que protestaron y se quejaron, antes que ellos, de los males existentes, pero persuadidos de que la aut\u00e9ntica correcci\u00f3n de los mismos se realiza en el interior del coraz\u00f3n de cada uno, de donde ha de brotar la sinceridad para la reforma de instituciones y estructuras, tambi\u00e9n necesaria.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por su desprecio a la ley, al principio de autoridad, a la parte buena que indudablemente hay en el orden existente, incurren en un ingenuismo rom\u00e1ntico que a nada conduce, o se dejan enga\u00f1ar torpemente por abominables tiran\u00edas, ellos, que tanto alardean de amor a la libertad. Se hacen pacifistas, pero no sembradores de paz; rechazan las injustas desigualdades econ\u00f3micas, y quiz\u00e1 ellos no trabajan; se niegan a admitir una religi\u00f3n con dogmas y preceptos, y se excitan, en cambio, ante canciones religiosas sentimentaloides o ante \u00f3peras y operetas, como \u00abJesucristo, super-star\u00bb , explotadas comercialmente por los insaciables de siempre. Para ellos la moral cristiana es una antigualla inservible, pero ni siquiera se quedan con la moral kantiana del imperativo categ\u00f3rico que admit\u00eda el valor permanente de unos principios sustantivos que nacen de la persona humana.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos grupos y tendencias son, adem\u00e1s, ego\u00edstas, profundamente ego\u00edstas. Lo revelan en un determinado campo de su existencia, en que los frenos ya no existen: el del libertinaje sexual. Hablan del ego\u00edsmo hip\u00f3crita de los mayores, con sus org\u00edas, sus adulterios y sus fornicaciones. Ahora es mucho peor; es el amor libre animalizado; la promiscuidad; el intercambio; el aborto, con sus redes organizadas; la droga, cuyo consumo aumenta sin cesar, seg\u00fan las comentadas manifestaciones que hizo este a\u00f1o el Fiscal del Tribunal Supremo. Su ego\u00edsmo es tan fuerte e insaciable que para evitar sentirse reos empiezan por eliminar los conceptos de culpa, de pecado o de desorden moral. Todo es l\u00edcito, todo es camino de libertad para la realizaci\u00f3n de la persona humana. Gastar dinero, poseer o robar coches, consumir alcohol, drogarse, satisfacer instintos. Y \u00e9stos son los que se presentan altaneros y despectivos como reformadores del orden social. A ellos es aplicable el agudo an\u00e1lisis que de estas actitudes realiz\u00f3 hace a\u00f1os la novelista Carmen Laforet en <em>La mujer nueva<\/em>, cuando la protagonista, amiga de la libertad y de lo aut\u00e9ntico, vehemente impugnadora de todas las beater\u00edas y actitudes hip\u00f3critas de las gentes de Iglesia, va cayendo en la cuenta, poco a poco, de que ella, desde su elegante y fr\u00edo escepticismo, es m\u00e1s ego\u00edsta que nadie, porque no busca m\u00e1s que su propio placer y su satisfacci\u00f3n personal. <em>Con qu\u00e9 cara<\/em> \u2013lee un d\u00eda en el Evangelio\u2013 <em>te pones a mirar la paja en el ojo ajeno y no ves la viga en el tuyo &#8230; Hip\u00f3crita, saca primero la viga de tu ojo y entonces ver\u00e1s c\u00f3mo has de sacar la mota del ojo de tu hermano<\/em> (Mt 7, 3-5).<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta mujer joven, en la novela, encontr\u00f3 por fin la luz y supo vivir despu\u00e9s sus obligaciones enriquecida por el misterio de Cristo. Pero los j\u00f3venes de que hablo, mucho m\u00e1s numerosos de lo que creemos, desprovistos de toda defensa moral y religiosa, terminan por caer en un nihilismo absurdo que lleva incluso al suicidio cada vez m\u00e1s frecuente. No se puede esperar de ellos familias estables y s\u00f3lidas. Contribuir\u00e1n con su amargura y su desorden a la desintegraci\u00f3n de la sociedad. No se puede decir que sean una esperanza del futuro simplemente porque sean m\u00e1s sensibles a los problemas sociales que los de anta\u00f1o.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta sensibilidad, cuando no se sustenta sobre los s\u00f3lidos principios de la \u00e9tica y el derecho natural, no sirve, y lo \u00fanico que logra es favorecer, a la larga, la destrucci\u00f3n de la propia sociedad del bienestar en que viven, con tanto esfuerzo levantada.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia espa\u00f1ola deber\u00eda hacer un esfuerzo inmenso no contra esta juventud, sino contra estos criterios devastadores que la aniquilan. De la moral individualista, o, a lo sumo, familiar, insistentemente urgida en otro tiempo, hemos pasado a una predicaci\u00f3n y catequesis de sensibilidad social, evidentemente necesaria, pero s\u00f3lo parcialmente evang\u00e9lica, si nos olvidamos de los grandes principios que regulan las relaciones de la conciencia de cada uno con Dios y con su Hijo divino, Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque queda otra juventud, todav\u00eda gracias a Dios, mucho m\u00e1s numerosa que la anterior. Est\u00e1 compuesta por una muchedumbre innumerable de muchachos y muchachas sanos, trabajadores, alegres, cristianos. Son estudiantes u obreros, del campo y de la industria, oficinistas y empleados. Tambi\u00e9n son inconformistas y rebeldes. Pero este inconformismo, salvado lo que tiene de idealista y ut\u00f3pico, de cuya eliminaci\u00f3n se encarga la vida misma, es positivo y estimulante. A esta juventud es a la que hay que admitir y escuchar, solicitando su ayuda y colaboraci\u00f3n. Yendo a ella con toda la trascendencia del mensaje cristiano, no reducido al horizonte de la solidaridad social humana, predicando y urgiendo todos y cada uno de los mandamientos de la ley de Dios, sin falsos conceptos de la libertad y la persona humana. Porque si no lo hacemos as\u00ed esta juventud ser\u00e1 tambi\u00e9n inexorablemente devorada por la terrible presi\u00f3n del ambiente y el materialismo se adue\u00f1ar\u00e1 de sus almas. He podido comprobarlo en una ciudad como Barcelona, adonde confluyen miles y miles de j\u00f3venes de toda Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Concretamente en lo que se refiere al libertinaje sexual, causa pena e indignaci\u00f3n ver la mansedumbre con que aceptamos las repetidas acusaciones de que, en Espa\u00f1a, en la educaci\u00f3n moral que la Iglesia ofreci\u00f3 a sus hijos, s\u00f3lo se preocup\u00f3 del sexto mandamiento. Este reproche es injusto e infundado. Detr\u00e1s de esta preocupaci\u00f3n de la Iglesia no hab\u00eda mojigater\u00eda monjil o represi\u00f3n celtib\u00e9rica, como quieren decir: hab\u00eda un noble af\u00e1n de defender el verdadero amor y la familia, y a ello nos llevaba el sentido cat\u00f3lico de la vida. Si no se urgi\u00f3 tanto la moral de los deberes sociales, \u00e9sta es otra cuesti\u00f3n, que merecer\u00eda ser examinada m\u00e1s despacio para evitar generalizaciones simplistas y abusivas. Y si hubo, en tomo a la educaci\u00f3n sexual y la protecci\u00f3n del pudor, pintorescas exageraciones, cautelas desmedidas y, a veces, deformantes, etc., tenemos que decir que igualmente existieron en la Inglaterra puritana, y en la Suiza protestante, y en Francia, y en Italia. Basta leer los reglamentos de la vida en los colegios y la literatura de costumbres.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco a poco, y antes desde luego que en nuestro pa\u00eds, fue cambiando la orientaci\u00f3n pedag\u00f3gica en estas cuestiones y empezaron a existir las amplias libertades que ahora tambi\u00e9n se disfrutan en Espa\u00f1a. Ya somos muy europeos en este orden moral. Ya tenemos miles y miles de educadores que defienden la plena libertad de las costumbres, porque as\u00ed se evitan los tab\u00faes y las conciencias reprimidas. Y aducen ejemplos. En Dinamarca \u2013dicen\u2013 se han permitido exposiciones p\u00fablicas de pornograf\u00eda, y al repetirse han dejado de tener \u00e9xito. Efectivamente, la gente se cansa de ir a contemplar, p\u00fablicamente organizado, el espect\u00e1culo de su propia degradaci\u00f3n animal. Las exposiciones fracasan. Pero la pornograf\u00eda se ha adue\u00f1ado, con silenciosa y tranquila posesi\u00f3n, de las costumbres normales. \u00bfQu\u00e9 falta hacen ya exposiciones, si el agua de la cloaca corre abundante y libre? Mientras tanto, siguen llegando desde esos pa\u00edses, tan adelantados y mod\u00e9licos, revistas y libros repugnantes que atraviesan clandestinamente las fronteras para ser devorados por nuestras jovencitas y nuestros muchachos, emancipados ya de la est\u00fapida moral que predic\u00e1bamos los curas espa\u00f1oles. Ya no habr\u00e1 represi\u00f3n. S\u00f3lo habr\u00e1 prisioneros en la c\u00e1rcel del materialismo que entre otros estamos levantando. \u00bfPor qu\u00e9 tener que ir de un exceso a otro mayor?<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El ejemplo del Papa<\/h2>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo VI lleva sobre sus hombros el peso glorioso y, a la vez, terrible de aplicar a la vida de la Iglesia las nuevas orientaciones pastorales del Concilio Vaticano II. Su predicaci\u00f3n sobre la fe ha sido incesante, iluminada, viv\u00edsima. Ha dado y est\u00e1 dando un ejemplo insuperable de coherencia entre el mantenimiento de la verdad tradicional y la apertura hacia aquellos sectores del pensamiento y de la vida del hombre en que el Concilio puso su atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1l ha sido su predicaci\u00f3n y su magisterio en el orden moral? Continua e insistente en las homil\u00edas de las audiencias de los mi\u00e9rcoles.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La moral, en lo privado y en lo p\u00fablico, ha constituido el tema central de innumerables discursos de Pablo VI. Pero sobresalen algunos documentos que en materia moral son de un valor extraordinario. La <em>Populorum Progressio<\/em>; la <em>Octogesima Adveniens<\/em>; la <em>Communio et Progressio<\/em>, sobre los medios de comunicaci\u00f3n social; sus discursos en Colombia y en la O.I.T. en Ginebra; sus mensajes a las jornadas de la paz, constituyen un espl\u00e9ndido monumento.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los primeros a\u00f1os de su pontificado se entrega con entusiasmo creciente a una catequesis incesante sobre la renovaci\u00f3n pastoral de la Iglesia por la caridad y el di\u00e1logo. Las mejores vibraciones de la teolog\u00eda moderna, b\u00edblica y dogm\u00e1tica, sobre el misterio de la caridad como virtud informadora de la actividad humana del cristiano y de la ciencia moral, aparecen frecuentemente en su ense\u00f1anza.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No entiende \u00e9l la acci\u00f3n de esta moral de la caridad como una mera dignificaci\u00f3n del hombre en el sentido de que haya que dotarle de medios de cultura y conseguir una m\u00e1s justa distribuci\u00f3n de la riqueza, y en la cumbre, la paz. En su catequesis habla sin cesar de la gracia y de la vida en consonancia con el Evangelio y con las leyes y doctrinas de la Iglesia. Pero la \u00abcontestaci\u00f3n\u00bb y los desmanes doctrinales y de comportamiento, consecuencia de los primeros, irrumpen violentamente como una riada arrasadora que sorprende la buena voluntad del Pont\u00edfice. Empieza a hablar de que se ha perdido el sentido de la moralidad y del pecado. Sus advertencias son graves, pero su irrompible amor a la Iglesia del posconcilio y al mundo en que \u00e9sta ha de presentar su mensaje no le hacen desistir de sus afirmaciones llenas de apost\u00f3lica valent\u00eda, proclamando la <em>obligaci\u00f3n moral<\/em> de la adhesi\u00f3n a la verdad y de la defensa del hombre como parte del camino que necesariamente hay que recorrer para llegar a la caridad, alma de la moral cristiana.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desgraciadamente, tenemos que reconocer que la mayor\u00eda de los soci\u00f3logos y hombres punta de la revoluci\u00f3n social en la Iglesia y de los sacerdotes extraviados en el temporalismo alegan falsamente la postura del Papa, que, seg\u00fan ellos, exige como fruto de la fe comprometida la promoci\u00f3n del hombre en la estad\u00eda del tiempo, reduciendo casi \u00fanicamente a esto la moral del cristianismo. Causan as\u00ed una injuria grave al magisterio papal, que una y otra vez ha afirmado que la misi\u00f3n de la Iglesia no es pol\u00edtica, ni social, ni econ\u00f3mica, sino religiosa, y que, si bien no excluye ni elude las justas exigencias de tipo social y cultural, tiene como fundamental objetivo llevar el sentido de Dios a los descubrimientos y al progreso de la hora presente.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En los \u00faltimos a\u00f1os<\/em>, y particularmente en el que est\u00e1 en curso, se advierte en Pablo VI una preocupaci\u00f3n cada vez mayor por los temas relativos al orden moral y la conciencia, el desenfreno de las costumbres, el aumento de la delincuencia, la falta de respeto a las leyes, las desobediencias multiplicadas, las ideolog\u00edas que favorecen, desde dentro de grupos cristianos, la marcha hacia la revoluci\u00f3n, el desprecio de los preceptos del dec\u00e1logo y de la Iglesia, etc. No perder\u00e1 jam\u00e1s su esperanza, pero se ve claro que un gran dolor llena su alma.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">A modo de balance<\/h2>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dije al principio que me situaba conscientemente en una perspectiva de esperanza cristiana. \u00bfC\u00f3mo abdicar de ella si se quiere seguir viviendo con Cristo y trabajando por su Reino?<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero una honradez elemental me obliga a manifestar que la situaci\u00f3n de Espa\u00f1a hoy en cuanto a la fe y la moral empieza a ser grave y preocupante. Los resultados del posconcilio son todav\u00eda un fruto en agraz. Su maduraci\u00f3n depende de que en el \u00e1rbol del que cuelga ese fruto no se hagan cortes, que impidan el acceso de la savia que da vida a la Iglesia. El Vaticano II no ha venido a plantar un \u00e1rbol nuevo. Es m\u00e1s bien una nueva t\u00e9cnica agr\u00edcola, con nuevos riegos, nuevo sol, nueva y enriquecida tierra para el mismo \u00e1rbol de siempre.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son muchas ya las personas desorientadas, desasistidas e incluso privadas del alimento que deben recibir para que su vida cristiana se mantenga. El sacramento de la Penitencia es combatido y despreciado. El de la Eucarist\u00eda es frecuentemente recibido, pero \u00bfcon qu\u00e9 provecho? El del Matrimonio, sobre el que ha florecido una tan rica literatura religiosa, ya antes del Concilio, sufre un asalto sistem\u00e1tico con todo lo que se dice sobre relaciones prematrimoniales, separaci\u00f3n y divorcio, exigencias del amor, paternidad responsable mal entendida, con olvido de los t\u00e9rminos exactos de la <em>Humanae Vitae<\/em>. El Magisterio de la Iglesia, en su funci\u00f3n de garant\u00eda querida por Dios para la transmisi\u00f3n de la verdad revelada, es rechazado por muchos con insolencia, sin advertir que cuanto m\u00e1s se avance en este camino, eliminando la obediencia a las ense\u00f1anzas del Papa, no quedar\u00e1 en pie la autoridad de los Obispos, y menos resistir\u00e1 la de los sacerdotes, a los que el Concilio llama \u00abrectores del Pueblo de Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Grave y reprobable es la obstinada falta de docilidad para entrar por los caminos de la renovaci\u00f3n; pero todav\u00eda es m\u00e1s censurable la jactanciosa altaner\u00eda con que se juzga y se desprecia a los que proclaman su fidelidad, su sentido de responsabilidad frente al mundo y, a la vez, frente a lo que el Se\u00f1or ha ordenado para su Iglesia. A muchos sacerdotes se les est\u00e1 haciendo sufrir indeciblemente, porque, deseosos como el que m\u00e1s de las verdaderas renovaciones, no pueden admitir en su conciencia que se quiera hacer pasar como renovaci\u00f3n lo que no es m\u00e1s que desenfreno, y porque no consienten ni pueden consentir en experiencias demoledoras. Se les trata de retr\u00f3grados, de inmovilistas, desfasados, inadaptados a su tiempo. Esto es gravemente injusto. Ser tradicionales no es ser tradicionalistas en el sentido peyorativo de la palabra.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se ha avanzado positivamente en la educaci\u00f3n lit\u00fargica, en sensibilidad social, en comprensi\u00f3n m\u00e1s honda de que no puede haber amor a Dios si no hay amor al hermano, en interiorizaci\u00f3n personal, en responsabilizaci\u00f3n m\u00e1s viva de que pertenecer a la Iglesia de Cristo exige una actitud de conversi\u00f3n continua, de b\u00fasqueda de nuevos caminos para la evangelizaci\u00f3n, de atenci\u00f3n m\u00e1s delicada y anal\u00edtica para todo cuanto hay de bueno en el mundo, en sus realidades econ\u00f3micas, y pol\u00edticas, en sus aspiraciones a la justicia y a la paz, en las diversas religiones que tienen adoradores y creyentes. Todo esto es bueno para nuestra Espa\u00f1a y nuestra comunidad cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay demasiados defensores de la secularizaci\u00f3n y la desacralizaci\u00f3n, tan repetidamente reprobadas por el Papa; hay demasiada proclividad hacia los intentos de reforma social por el camino de las violencias; hay una actitud torpe y apasionada que induce a estimar en seguida como enfeudamiento lo que no es m\u00e1s que colaboraci\u00f3n respetuosa con la autoridad civil, respecto a la cual tan necesario como la independencia es el respeto y la justicia en la critica; hay dolor y preocupaci\u00f3n pastoral leg\u00edtima, s\u00ed, leg\u00edtima y explicable por nuestra falta de presencia eficaz en el mundo obrero y el universitario. Pero, \u00a1por amor de Dios!, que no se olvide a los muchos sacerdotes que todav\u00eda trabajan entre los j\u00f3venes estudiantes con alegr\u00eda y con fe y encuentran espl\u00e9ndida acogida. Y a los muchos p\u00e1rrocos del mundo rural, m\u00e1s pobre que el de las zonas industriales, o de suburbios y clases modestas de las grandes ciudades que realizan silenciosamente tareas de evangelizaci\u00f3n y sacramentalizaci\u00f3n humildes y llenas de eficacia, m\u00e1s densas y penetrantes muchas veces que las estudiadas t\u00e9cnicas de operatividad apost\u00f3lica en que tanto se insiste. Que no se diga a la ligera que siempre llegamos tarde, porque a ese paso vamos a tener que afirmar que tambi\u00e9n Cristo habr\u00eda llegado tarde en el tiempo de su Encarnaci\u00f3n, dado que las civilizaciones que le hab\u00edan precedido no pudieron recibir su buena nueva.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos de nuestros seminarios y noviciados est\u00e1n vac\u00edos, lo cual es muy grave para el futuro de la Iglesia en Espa\u00f1a. Pensar en que todo se arreglar\u00e1 cuando del seno de la comunidad surjan adultos que reciban la imposici\u00f3n de las manos, puede ser un recurso de la imaginaci\u00f3n, pero la historia es m\u00e1s exigente en sus comprobaciones. A medida que la religi\u00f3n cristiana se extiende, sus ministros tienen que multiplicarse y cada vez con m\u00e1s esmerada preparaci\u00f3n. \u00bfO es que nos contentamos <em>a priori<\/em> con un cristianismo de peque\u00f1os grupos? \u00bfD\u00f3nde quedar\u00e1 entonces el celo por la expansi\u00f3n del Reino de Dios? Efectivamente, para plantar una semilla bastan las manos de un hombre y aun las de un ni\u00f1o. Pero esa semilla, en la intenci\u00f3n de Jes\u00fas, est\u00e1 destinada a ser \u00e1rbol frondoso, en cuyas ramas aniden muchas aves. Si por circunstancias ajenas a nosotros el Pueblo de Dios ha de disminuir en n\u00famero, acept\u00e9moslo con humildad; pero que ni una sola centella de luz cristiana se apague por nuestra indiferencia o nuestras blanduras en cuanto a la exigencia para ser ministros del Se\u00f1or. Formas diversas de reclutamiento de las vocaciones, adultos o ni\u00f1os, s\u00ed. Complacencias acomodaticias, no valen nunca. Las cristiandades de \u00c1frica y Asia, que saben algo m\u00e1s que nosotros de carencias y de anhelos, dan lecciones muy distintas sobre los seminarios y la formaci\u00f3n sacerdotal. Y consta por informaciones serias que en alguna di\u00f3cesis muy importante del Norte de Italia el mayor n\u00famero de secularizaciones procede de las llamadas vocaciones tard\u00edas. No generalicemos demasiado.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero yo tengo esperanza en la Iglesia de Dios y, concretamente, en la Iglesia de Espa\u00f1a. Hay mucho dolor, y mucha oraci\u00f3n, y mucho esfuerzo que no pueden quedar infecundos.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor parte de nuestras divisiones y conflictos nac\u00edan hasta ahora m\u00e1s de motivos pastorales que doctrinales. Ya no puede decirse lo mismo. Pero si reflexionamos a tiempo y hondamente sobre las exigencias de la fe y la moral y se produce una reacci\u00f3n vigorosa que nos haga estar contentos de ser lo que somos para llevar con humildad al mundo lo que el Evangelio nos pide, los pluralismos pastorales no har\u00edan m\u00e1s que enriquecernos y enriquecer a la Iglesia. La inmensa mayor\u00eda de los sacerdotes de Espa\u00f1a coincidimos en lo fundamental de nuestras aspiraciones apost\u00f3licas. \u00bfPor qu\u00e9 hemos de ser incapaces de darnos el abrazo de la fraternidad en la misma fe y la misma moral y el mismo concepto de Iglesia? Hay algo y alguien que puede ayudarnos: el Magisterio de la Iglesia y el Papa. Ateng\u00e1monos a esto. Dejemos falsos magisterios. Lo dem\u00e1s lo har\u00e1 nuestra oraci\u00f3n, nuestra vida espiritual, nuestra cruz amada y bendecida.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estudiemos las cuestiones seriamente. A mis sacerdotes de Toledo les anuncio que seguiremos por esta l\u00ednea: atenci\u00f3n profunda a lo pastoral y estudio de nuestros dogmas. Pronto nos reuniremos para celebrar unas jornadas sobre algo que pide urgente examen: la llamada teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Teolog\u00eda sin acci\u00f3n pastoral no nos soluciona el problema. Pastoral sin reflexi\u00f3n teol\u00f3gica nos lleva al caos. Unamos ambas cosas. Y unamos a\u00fan m\u00e1s nuestras vidas en el amor a nuestro sacerdocio, a la Iglesia y al mundo de hoy y a nuestra Iglesia de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que volver a predicar la fe y las exigencias morales de la misma con entusiasmo y alegr\u00eda, desterrando para siempre la idea de que podemos presentar a los hombres un cristianismo nuevo o tan renovado en sus constitutivos esenciales que ya no sea el de Cristo. Los esfuerzos hechos en tantas Asambleas Diocesanas y en la Asamblea Nacional de Obispos y Sacerdotes celebrada en Madrid el pasado a\u00f1o, corregidas algunas afirmaciones y ciertas l\u00edneas de orientaci\u00f3n que no pueden admitirse sin m\u00e1s, tienen mucho de aprovechable. Busquemos juntos el equilibrio necesario para evangelizar a esta sociedad espa\u00f1ola que cambia, de acuerdo con la verdadera doctrina del Concilio, la legislaci\u00f3n can\u00f3nica y moral vigente y el Magisterio de la Iglesia.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> C. Spick, <em>Teolog\u00eda moral del Nuevo Testamento, <\/em>Pamplona 1970, 395.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Homil\u00eda, 5 de julio de 1972.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Pablo VI, <em>Discurso a diversas peregrinaciones, <\/em>25 de abril 1968: <em>Ecclesia, <\/em>n\u00famero 1.389, 705.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Pablo VI, audiencia general, 12 de agosto de 1970: <em>Ecclesia, <\/em>n\u00fam. 1505, 1670.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Pablo VI, Homil\u00eda, 21 de junio de 1967: <em>Ecclesia, <\/em>n\u00fam. 1.349.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> K. Adam, <em>El Cristo de nuestra fe, <\/em>Barcelona 1958, 116ss.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Pablo VI, audiencia general, 3 de noviembre de 1966: <em>Ecclesia, <\/em>n\u00fam. 1.320.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> H. de Lubac, <em>La fe cristiana, <\/em>Madrid 1970, 149.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>152.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>155ss.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>167ss.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Pablo VI, discurso al Pleno del Secretariado para los no creyentes, 18 marzo 1971.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso pronunciado en el acto de clausura de la V Semana de Estudios y Coloquios sobre Problemas Teol\u00f3gicos actuales, en Toledo, el 2 de septiembre de 1972. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, septiembre de 1972. Me sit\u00fao deliberadamente, al hacer esta exposici\u00f3n, en una perspectiva de esperanza cristiana que no [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[34,36],"doc_tag":[],"class_list":["post-508","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-iglesia-en-el-mundo","doc_category-la-iglesia-en-espana"],"year_month":"2026-06","word_count":13895,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"Iglesia en el mundo","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/iglesia-en-el-mundo\/"},{"term_name":"La Iglesia en Espa\u00f1a","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/la-iglesia-en-espana\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/508","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=508"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/508\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":548,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/508\/revisions\/548"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=508"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}