{"id":507,"date":"2024-09-18T19:22:35","date_gmt":"2024-09-18T17:22:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?p=467"},"modified":"2024-09-18T21:25:59","modified_gmt":"2024-09-18T19:25:59","password":"","slug":"evolucion-de-la-iglesia-en-espana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/evolucion-de-la-iglesia-en-espana\/","title":{"rendered":"Evoluci\u00f3n de la Iglesia en Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Art\u00edculo publicado en la revista <em>Cuadernos para el di\u00e1logo, <\/em>n. 8, mayo de 1964.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo mas caracter\u00edstico de ese organismo que llamarnos Iglesia es que en \u00e9l no caben evoluciones que signifiquen un cambio sustancial de su ser intimo ni de sus estructuras fundamentales. Una sociedad deportiva puede evolucionar hasta convertirse, supongamos, en cultural o pol\u00edtica, y de ello hay ejemplos abundantes. Un Estado puede pasar del absolutismo a la democracia, o al rev\u00e9s.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Iglesia esto no es posible. Su fin ser\u00e1 siempre el mismo: hacer participar al hombre en la vida de Jes\u00fas y facilitarle su salvaci\u00f3n sobrenatural. Su constituci\u00f3n interna es igualmente invariable: Cuerpo m\u00edstico de Cristo que prolonga en la tierra su acci\u00f3n redentora. Su estructura fundamental tampoco puede sufrir modificaci\u00f3n alguna: es y ser\u00e1 siempre una sociedad jer\u00e1rquica.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La evoluci\u00f3n o cambio de la Iglesia se manifiesta principalmente visible en la actuaci\u00f3n externa de la Iglesia y reflexi\u00f3n sobre s\u00ed misma. que comporta, lo estamos viendo ahora en el Concilio Vaticano II, iluminaciones y esclarecimientos enriquecedores sobre determinados aspectos de su ser y su constituci\u00f3n interna, los cuales, nunca perdidos, hab\u00edan podido quedar en la penumbra.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es notable, sin embargo, y muy digno de ser considerado por un hombre culto que entienda la fugacidad de \u00ablas cosas de la historia\u00bb, el hecho de que los cambios producidos en la Iglesia como consecuencia de la adaptaci\u00f3n pastoral, o por el enriquecimiento nacido de la reflexi\u00f3n, han significado siempre una vuelta a los or\u00edgenes \u00bfQue misterio tan rico hay en este delicado organismo, que se renueva sin cesar y extrae de sus propias venas, incluso cuando parecen muertas, la sangre que las vivifica? Para el que quiera estudiar la evoluci\u00f3n habida en la Iglesia espa\u00f1ola en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os, le resultar\u00e1 obvio y natural dividir tal periodo de tiempo en dos etapas: una, la que va de 1914 a 1939, final de nuestra guerra; otra, desde tal fecha hasta nuestros d\u00edas. Son exactamente dos subperiodos de veinticinco a\u00f1os cada uno.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es mi prop\u00f3sito, ni lo pide tampoco la \u00edndole de este articulo, hacer de historiador de sucesos. Se trata mas bien de un juicio sint\u00e9tico y global con la mirada puesta en amplios horizontes que nos permita captar, si el juicio es acertado, el hecho de la evoluci\u00f3n habida y sus manifestaciones mas generales.<\/p>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">1914 a 1939<\/h3>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era muy triste la herencia recibida. En un pa\u00eds como el nuestro, en que tan estrecha habla sido la uni\u00f3n entre el Altar y el Trono, como entonces se dec\u00eda, o para adorar al mismo Dios o para re\u00f1ir si se dejaba de adorarle, la Iglesia, como tal sociedad organizada, con su jerarqu\u00eda y sus fieles, ten\u00eda que resentirse forzosamente de lo mucho que se hab\u00eda re\u00f1ido en el siglo XIX y en bastantes de los primeros a\u00f1os del XX. Demasiadas ri\u00f1as y pol\u00e9micas. Ello dio origen a que se crease una actitud que consist\u00eda en vivir calmosamente en los periodos de bonanza o defenderse de las persecuciones y ataques que se hac\u00edan contra ella cuando arreciaba la tormenta.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta disposici\u00f3n de \u00e1nimo sigui\u00f3 viviendo la Iglesia espa\u00f1ola los a\u00f1os que van de 1914 al advenimiento de la segunda Rep\u00fablica, Ni en su actuaci\u00f3n pastoral ni en la reflexi\u00f3n doctrinal sobre s\u00ed misma aparecen cambios con suficiente calado nacional como para decir que la Iglesia evolucionaba. Hoy era una huelga general revolucionaria, y ma\u00f1ana se consagraba el pa\u00eds al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en el Cerro de los \u00c1ngeles. Ahora se tributaba un homenaje popular fervoroso al prelado de la di\u00f3cesis, y a continuaci\u00f3n se lanzaban contra \u00e9l los mas graves insultos desde las paginas de la prensa enemiga o incluso se le hacia v\u00edctima de un alentado criminal, como sucedi\u00f3 en Zaragoza. Los tranquilos a\u00f1os de la Dictadura apagaron las llamas del incendio, pero no extinguieron las brasas ocultas que pod\u00edan devorar al pa\u00eds en cualquier momento.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia de Espa\u00f1a durante todo este tiempo se complac\u00eda en su tradicional vida de piedad, en su alto \u00edndice de moralidad familiar y su ideal de uni\u00f3n concordada con el Estado. Pero ni en los seminarios, ni en las casas de estudio de las \u00d3rdenes religiosas, ni en los documentos episcopales de la \u00e9poca o en los escasos congresos o reuniones de estudio, ni en las t\u00edmidas y balbucientes agrupaciones de seglares con fines apost\u00f3licos, se registran hechos autent\u00edcamele sintom\u00e1ticos y representativos de una evoluci\u00f3n en un sentido o en otro, salvo muy contadas excepciones. M\u00e1s bien habr\u00eda que decir que la Iglesia, es decir, los hombres que la representaban, eclesi\u00e1sticos y seglares cat\u00f3licos, permanec\u00edan quietos en s\u00ed mismos, a\u00f1orando las grandezas del pasado o lament\u00e1ndose. cuando a ello hab\u00eda lugar, de la tristeza del presente. Fuera de su alcance iban quedando, cada vez m\u00e1s alejados, los dos campos que ejerc\u00edan o iban a ejercer mayor influencia en la vida moderna: el de la cultura y el de las masas obreras.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Precisamente hacia estos campos apuntaba la direcci\u00f3n y esfuerzo de algunos hombres clarividentes. que con obras e instituciones eficaces quer\u00edan imprimir nuevos rumbos a la vida de la Iglesia en Espa\u00f1a. Ellos constituyen las excepciones a que me he referido antes. Son, por una parte, con relaci\u00f3n al mundo obrero, y tambi\u00e9n al patronal en la Espa\u00f1a campesina y aun m\u00e1s, las organizaciones sindicales cat\u00f3licas en que tanto se distingui\u00f3 el P. Nevares. Por la otra, la actuaci\u00f3n del P. Ayala, con la fundaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Cat\u00f3lica Nacional de Propagandistas y el paralelo y subsiguiente esfuerzo del hoy obispo de M\u00e1laga. D. \u00c1ngel Herrera, incansable y magn\u00e1nimo luchador en los frentes cultural, pol\u00edtico, period\u00edstico y social que, cultivando siempre un amor encendido a las mejores tradiciones del catolicismo espa\u00f1ol, consegu\u00eda, no obstante, imprimir a sus minor\u00edas selectas, y a trav\u00e9s de ellas a la gran masa a que lleg\u00f3, los mejores caracteres del llamado catolicismo sociol\u00f3gico y europeo en l\u00ednea con las orientaciones pontificias. \u00c9l fue tambi\u00e9n el que logr\u00f3 a escala nacional los primeros cuadros bien organizados de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, libre de toda clase de extra\u00f1as adherencias.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al advenimiento de la Republica, la Iglesia espa\u00f1ola dio un alto y conmovedor ejemplo: el del acatamiento al poder constituido, a pesar de que se presentaba poco tranquilizador. Solo Dios sabe los bienes que hubieran podido derivarse de ese hecho si el r\u00e9gimen del 14 de abril hubiera respetado las normas de una civilizada convivencia en lugar de convertirse en el m\u00e1s iracundo y b\u00e1rbaro instrumento de opresi\u00f3n. Aquel pudo ser el momento en que la Iglesia, despojada de ciertas prerrogativas que hasta entonces hab\u00eda juzgado obligaci\u00f3n suya defender, se habr\u00eda dedicado a un profundo examen de s\u00ed misma en todos los \u00e1mbitos de su actuaci\u00f3n pastoral, y habr\u00eda encontrado, sin duda, el camino por donde dar curso a muy deseadas orientaciones. De hecho, m\u00faltiples fueron las voces de prelados insignes que invitaban a este examen. Pero les fue impedido hacerlo. La Iglesia fue la gran perseguida. Victima de atropellos sin n\u00famero, acorralada y herida en lo m\u00e1s vivo de su ser y sus venerandas tradiciones la \u00fanica evoluci\u00f3n que pudo experimentar fue la del sufrimiento llevado a l\u00edmites inconcebibles. Todav\u00eda hoy produce estremecimiento leer los documentos del episcopado de entonces, y aun del sumo pont\u00edfice Pio XI, como la <em>Dilectissima<\/em> <em>nobis<\/em>. Despu\u00e9s, los tres a\u00f1os de la guerra civil.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como obispo hoy de esa Iglesia que todav\u00eda tiene tan cerca el dolor de su martirio, lo \u00fanico que se ocurre decir a los que desde otros supuestos de vida nacional han enjuiciado a la Iglesia espa\u00f1ola de aquel tiempo, con reproches que causan estupor al brotar de una pluma cat\u00f3lica, es que Dios libre a sus pa\u00edses y a la Iglesia que en ellos vive de un azote como el que nosotros padecimos. En circunstancias como las nuestras, de amenazas continuas primero y de violent\u00edsima revoluci\u00f3n despu\u00e9s, no caben serenas evoluciones. Lo \u00fanico que puede hacerse es tratar de sobrevivir y abrir el alma, eso s\u00ed, para que en ella caigan las semillas que puedan dar m\u00e1s tarde frutos de adaptaci\u00f3n nacidos de las dolorosas lecciones recibidas. \u00bfSe perciben ya en el horizonte esas nuevas adaptaciones?<\/p>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">1939 a 1961<\/h3>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el discurso que el Santo Padre Pablo VI dirigi\u00f3 a Espa\u00f1a el pasado 26 de enero con motivo de la clausura del A\u00f1o Paulino, ha pronunciado unas palabras de cincelada precisi\u00f3n. Dice as\u00ed: \u00abCreemos que esa imagen de Cristo que Pablo llevaba siempre en su coraz\u00f3n ardiente, esa noble manera de llevarla en su vida de hombre entero, en consonancia con Dios y en armon\u00eda con todo lo bueno, est\u00e1 a\u00fan viva en Espa\u00f1a. Y creemos que su siembra de Cristo sigue todav\u00eda fecunda en las organizaciones cat\u00f3licas, en los cenobios hist\u00f3ricos, que adquieren nueva vida; en los cen\u00e1culos de contemplaci\u00f3n, siempre repletos; en las asambleas de apostolado, en el santuario de la familia, en el ejercicio de las virtudes c\u00edvicas y sociales, en el incesante resurgir vocacional. Y, aunque hubiera sombras, hay tambi\u00e9n esfuerzo, hay lucha por devolver a la esposa de Cristo su faz blanca, sin arrugas, sin manchas\u00bb.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPor eso nuestra mirada a Espa\u00f1a nos llena de consuelo, y es este afecto que se despierta en nuestro pecho el que nos impulsa a abriros el alma con algunas consideraciones. Nuestros ojos se detienen, en primer lugar, en vosotros, sacerdotes queridos. Sabemos bien el celo renovador que distingue tanto al dign\u00edsimo clero espa\u00f1ol como a las familias religiosas de probada tradici\u00f3n hist\u00f3rica y a los institutos de reciente nacimiento. Este celo que es caridad cuando impulsa a la b\u00fasqueda serena de m\u00e9todos apropiados a las nuevas formas de vida, cuando trata de entablar y mantener el di\u00e1logo con el mundo moderno en el af\u00e1n de llevarlo a Cristo, en quien todo tiene su recapitulaci\u00f3n y corona\u00bb.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLaudable intento, que no pide renegar del pasado hist\u00f3rico ni romper con tradiciones en lo que ellas tienen de esencial y venerando, sino que m\u00e1s bien rinde homenaje a tales tradiciones, aunque para hacerlas viables, para conservarlas en su eficacia, haya tal vez que podarlas de cuanto transitorio y caduco, de manifestaci\u00f3n defectuosa, en ellas haya. <em>Ut fructum plus afferat<\/em> seg\u00fan palabras del Evangelio\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cita es larga, pero es imprescindible. En ella aparece el reconocimiento justo de lo mucho que la Iglesia espa\u00f1ola ha hecho en estos a\u00f1os para renovarse y de lo mucho que queda por hacer para completar la necesaria evoluci\u00f3n. \u00bfCompletar, digo? Jam\u00e1s podr\u00e1 lograrse un grado de evoluci\u00f3n que permita descansar a los operarios del cristianismo en ning\u00fan pa\u00eds del mundo. La b\u00fasqueda de m\u00e9todos apropiados para la encarnaci\u00f3n del Evangelio supone un esfuerzo incesante. El apostolado cristiano y el estancamiento en su metodolog\u00eda son una contradicci\u00f3n <em>in terminis<\/em>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El esfuerzo hecho durante estos veinticinco a\u00f1os por la Jerarqu\u00eda espa\u00f1ola y por el clero y seglares que con ella han colaborado ha sido laudabil\u00edsimo. La mayor acusaci\u00f3n que contra ella se ha hecho, a veces en tono demasiado destemplado, ha sido de que ha obrado con excesiva prudencia. Dif\u00edcil terreno el de las aplicaciones de esta virtud para que los que polemizan en torno a la extensi\u00f3n que debe alcanzar, puedan sentirse inconmoviblemente seguros en sus apreciaciones. De la prudencia no se puede hablar m\u00e1s que prudentemente o para defenderla o para atacarla.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hecho es que la Iglesia durante este tiempo, favorecida ciertamente por las disposiciones legales de un Estado cat\u00f3lico, cuyos m\u00e9ritos son infinitamente superiores a sus defectos en este orden de cosas, ha ido apuntando hacia direcciones nuevas, sin olvidar los viejos caminos de siempre transitados, que permitieron alcanzar una fecundidad gloriosa. Viejos caminos llamo, que nadie tiene derecho a abandonar, los del cultivo de las vocaciones sacerdotales y religiosas, la familia cristiana, la educaci\u00f3n religiosa de los ni\u00f1os, la vida de piedad en los templos, la expansi\u00f3n misionera. \u00bfNo sirve todo esto para la defensa de la fe? \u00bfY no es la fe el primer valor que hay que cuidar, aunque parezca tan antiguo en la axiolog\u00eda de la renovaci\u00f3n cristiana de la vida en un mundo oprimido por las tinieblas de la negaci\u00f3n y de la duda? En este sentido, la obra de la Iglesia en Espa\u00f1a, aunque siempre perfectible, ha sido extraordinaria.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero han brotado, adem\u00e1s, direcciones nuevas, que suponen una aut\u00e9ntica evoluci\u00f3n en muchos aspectos o que garantizan su aparici\u00f3n inmediata y provechosa. Una uni\u00f3n m\u00e1s estrecha entre el episcopado, un estudio m\u00e1s eficaz y detallado de los problemas por medio de las comisiones formadas por los miembros del mismo, una relaci\u00f3n y trato m\u00e1s sencillo y pastoral entre los obispos, y los sacerdotes, y los fieles; una predicaci\u00f3n de la palabra de Dios mil veces m\u00e1s acomodada en sus fundamentos, y su estilo de la que se hac\u00eda antes, un progreso evidente en la vida interna de los seminarios, una educaci\u00f3n lit\u00fargica del pueblo cristiano que se extiende con rapidez, una mayor dedicaci\u00f3n de los eclesi\u00e1sticos a tareas culturales, sin excluir las de alto vuelo; una innegable multiplicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles de la caridad y la beneficencia social, un intento cada d\u00eda m\u00e1s ensayado de di\u00e1logo y comprensi\u00f3n con hombres e instituciones representantes de ideas muy diversas. Son hechos que est\u00e1n ah\u00ed expuestos al examen y valoraci\u00f3n de quien quiera contemplarlos.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La O.C.S.H.A., con sus 800 sacerdotes enviados a Hispano am\u00e9rica, los capellanes de emigrantes, las di\u00f3cesis misioneras, la pujanza de las Obras Misional es Pontificias, los Cursillos de cristiandad, los cuadros de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica en sus diversas ramas y grupos especializados, la C\u00e1ritas nacional , las obras apost\u00f3licas familiares, el Instituto Social Le\u00f3n XIII, el desarrollo del Opus Dei, las Universidades de Comillas y Salamanca, cada vez m\u00e1s perfeccionadas; las de Navarra y Deusto, las revistas sacerdotales, tan valientes en la autocritica; la Escuela de Ciudadan\u00eda Cristiana y la de Periodismo, los Patronatos de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica Social y Cultural , las seccione s filiales de Ense\u00f1anza Media, casi todas promovidas por la Iglesia; los centros de formaci\u00f3n profesional, las Semanas de Estudios Teol\u00f3gicos, los centenares de seminaristas y sacerdotes que cursan ciencias sagradas y profanas en las universidades extranjeras, el grupo de investigadores de la Iglesia espa\u00f1ola de Montserrat en Roma, la B.A.C., el Instituto de Pastoral , de Salamanca; la Oficina de Estad\u00edstica de la Iglesia, la tendencia cada vez m\u00e1s generalizada a la supresi\u00f3n de clases y aranceles, la fragmentaci\u00f3n de los grandes n\u00facleos parroquiales, los convictorios y asambleas sacerdotales, las casas de ejercicios&#8230;, \u00bfno son demostraciones claras de que se advierte una evoluci\u00f3n en la Iglesia espa\u00f1ola en el sentido m\u00e1s noble y alentador de la palabra?<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quedan sombras, s\u00ed; esas sombras a que alude, con delicada cortes\u00eda, el Sumo Pont\u00edfice. Me atrever\u00eda a se\u00f1alar, entre los problemas que esperan de la Iglesia en Espa\u00f1a una evoluci\u00f3n m\u00e1s positiva de la que hasta aqu\u00ed ha habido, los siguientes, algunos de ellos grav\u00edsimos y especialmente nuestros, otros comunes tambi\u00e9n a otros pa\u00edses: la falta de conciencia social entre los cat\u00f3licos; la formaci\u00f3n de un laicado m\u00e1s consciente y responsable de su dignidad y sus obligaciones; la educaci\u00f3n religiosa de la juventud , que, particularmente en los ambientes universitarios, se aleja de la Iglesia cada d\u00eda m\u00e1s; la ausencia de una evangelizaci\u00f3n efectiva de la familia y de la clase obrera; la falta de coordinaci\u00f3n entre el clero secular y regular; determinadas formas de vida, demasiado burguesas en personas y estructuras eclesi\u00e1sticas; la acertada orientaci\u00f3n del riqu\u00edsimo caudal de energ\u00eda del clero joven; la presencia de la Iglesia, hoy casi nula, en las tareas y preocupaciones del mundo moderno, tales como la cultura y la t\u00e9cnica, el desarrollo industrial, la libertad, incluso religiosa, y las formas del pensamiento pol\u00edtico de las nuevas generaciones.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dif\u00edcil camino el que se abre a nuestra vida, para recorrer el cual va a ser necesario el m\u00e1s delicado tacto y a la vez la m\u00e1s santa audacia. Considero interesante reproducir aqu\u00ed los \u00faltimos p\u00e1rrafos de un articulo firmado por Xavier Tilliette, que apareci\u00f3 en la revista francesa <em>Etudes<\/em> en noviembre de 1960 con el titulo \u00abMomento del catolicismo espa\u00f1ol\u00bb. Todo \u00e9l es sumamente sugeridor. Dice as\u00ed: \u00ab\u00bfEs deseable que nuestro Evangelio haga tanto sitio al desarrollo de los valores profanos y a la apolog\u00eda de la libertad? Estamos bien advertidos en Francia, por la apostas\u00eda de las masas, de todo lo que hemos perdido en piedad sencilla, en fe humilde, en solidez de la familia, en salud moral, en esp\u00edritu de obediencia y de renunciamiento. Nuestras comunidades tan animadas hacen resaltar amargamente la abstenci\u00f3n de la muchedumbre y la desaparici\u00f3n generalizada de la oraci\u00f3n. Es esto, acaso, pagar demasiado caro el precio de un catolicismo esencial, equipado a la ligera y ante las exigencias de un mundo moderno. En todo caso, la Iglesia espa\u00f1ola est\u00e1 comprometida en una ruta dif\u00edcil, m\u00e1s dif\u00edcil de lo que se piensa. \u00bfPuede en breve plazo alcanzar lo que nosotros hemos conquistado, sin perder lo que nosotros echamos de menos? \u00bfSin crisis de crecimiento, llegar, a trav\u00e9s de sus miembros, al vigor de la plenitud cristiana, conciliar la guarda de la doctrina intangible en un medio esterilizado con la sustituci\u00f3n de los usos inmemoriales sacudidos por el paso del tiempo? Se lo deseamos ardientemente. Parece bien preparada para llevar a cabo la tentativa, si es que los sacerdotes, sin disminuir su celo, se desprenden de su monopolio dogm\u00e1tico y apost\u00f3lico, abdican en parte, dig\u00e1moslo as\u00ed, a pesar de su temible equ\u00edvoco, su responsabilidad de jueces y de gu\u00edas de las almas, y si los laicos, sin aminorar su obediencia, se sienten invitados a tomar parte en el di\u00e1logo ya entablado\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Radiomensaje dirigido a Espa\u00f1a en el acto de clausura del XIX Centenario de la llegada de San Pablo a Espa\u00f1a: <em>Ecclesia <\/em>24 (1964) 141.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>Etudes, <\/em>noviembre 1960, 213-224.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en la revista Cuadernos para el di\u00e1logo, n. 8, mayo de 1964. 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