{"id":506,"date":"2024-09-18T19:22:35","date_gmt":"2024-09-18T17:22:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?p=459"},"modified":"2024-09-18T21:27:06","modified_gmt":"2024-09-18T19:27:06","password":"","slug":"la-doctrina-social-de-la-iglesia-y-su-contribucion-a-la-causa-de-la-paz","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-doctrina-social-de-la-iglesia-y-su-contribucion-a-la-causa-de-la-paz\/","title":{"rendered":"La doctrina social de la Iglesia y su contribuci\u00f3n a la causa de la paz"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Conferencia pronunciada en las Jornadas de <em>Acci\u00f3n Social Empresarial, <\/em>celebradas en Toledo del 29 al 31 de enero de 1981. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn del Arzobispado de Toledo<\/em>, marzo 1981.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He accedido con mucho gusto a la amable invitaci\u00f3n que se me ha hecho de dirigirles unas palabras con motivo de las Jornadas que est\u00e1n ustedes celebrando en esta ciudad de Toledo, capital de mi Archidi\u00f3cesis.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es la primera vez que como Arzobispo de Toledo me pongo en contacto directo con <em>Acci\u00f3n Social Em<\/em>presarial, asociaci\u00f3n apost\u00f3lica que conozco desde hace bastante tiempo, y cuya actuaci\u00f3n, durante casi treinta a\u00f1os \u2013dirigida a la cristianizaci\u00f3n de las empresas y de la vida econ\u00f3mica, inspirada en las ense\u00f1anzas de la Doctrina Social de la Iglesia, mediante el testimonio personal y colectivo de los empresarios y directivos de empresa, integrados en la misma\u2013 ha desarrollado una labor meritoria, sobre todo en el campo de la orientaci\u00f3n de criterios y de las v\u00edas de su aplicaci\u00f3n, que como Obispo no puedo menos de agradecer, alabar y estimular.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al empezar a dirigirles estas palabras me vienen a la mente dos discursos de dos Papas contempor\u00e1neos, dirigidos a una asociaci\u00f3n similar a la suya. Me refiero a los Papas Pablo VI y Juan Pablo II, y a la UCID italiana.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer discurso, de Pablo VI, pronunciado en una fecha que comienza a alejarse ya en la historia, es del 8 de junio de 1964, con motivo del XI Congreso Nacional de la <em>Unione Cristiana Imprenditori Dirigenti<\/em>. Este discurso impresion\u00f3 por su sentido fuertemente cr\u00edtico del sistema econ\u00f3mico vigente en el mundo occidental, aunque no dej\u00f3 de reconocer y de ensalzar la labor insustituible de los empresarios y dirigentes de empresa, en una sociedad industrializada.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiero recoger algunas de sus frases m\u00e1s significativas: \u00abOs consideramos con verdadero respeto por lo que sois&#8230;, empresarios, dirigentes, productores de riqueza, organizadores de empresas modernas, tanto industriales como agr\u00edcolas, comerciales o administrativas; creadores por eso de trabajo, de empleos, de adiestramientos profesionales, capaces de dar pan y ocupaci\u00f3n a una enorme multitud de trabajadores y de colaboradores; transformadores por eso mismo de la sociedad mediante el despliegue de fuerzas operativas que la ciencia, la t\u00e9cnica, la estructuraci\u00f3n industrial y burocr\u00e1tica ponen a disposici\u00f3n del hombre moderno. Con los maestros y los m\u00e9dicos, figur\u00e1is entre los principales transformadores de la sociedad, entre quienes influyen m\u00e1s sobre las condiciones de la vida humana y le abren nuevos e insospechados desarrollos. Cualquiera que sea el juicio que se tenga de vosotros, se deber\u00e1 reconocer vuestro valor, vuestra potencia, vuestra indispensabilidad. Vuestra funci\u00f3n es necesaria para una sociedad que obtiene su vitalidad, su grandeza y su ambici\u00f3n del dominio de la naturaleza. Ten\u00e9is muchos m\u00e9ritos y muchas responsabilidades\u00bb.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y m\u00e1s adelante continu\u00f3 en los siguientes t\u00e9rminos: \u00abVuestras empresas, frutos maravillosos de vuestros esfuerzos, \u00bfno son acaso causa de disgusto y de oposici\u00f3n? Las estructuras mec\u00e1nicas y burocr\u00e1ticas funcionan perfectamente; las estructuras humanas, todav\u00eda no. La empresa, que es, por su exigencia constitucional, una colaboraci\u00f3n, un acuerdo, una armon\u00eda, \u00bfno es todav\u00eda hoy un choque de esp\u00edritus y de intereses? \u00bfY no viene a ser considerada a veces como un motivo de acusaci\u00f3n contra quien la ha constituido, la dirige y la administra? \u00bfNo se dice de vosotros que sois los capitalistas y los \u00fanicos culpables? \u00bfNo sois el blanco de la dial\u00e9ctica social? Debe haber, pues, algo profundamente desviado, radicalmente insuficiente en el mismo sistema, si da origen a tales reacciones sociales\u00bb.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y Pablo VI, despu\u00e9s de manifestar su comprensi\u00f3n por las dificultades, tanto interiores como exteriores que se oponen a \u00abla elaboraci\u00f3n de una nueva sociolog\u00eda fundada sobre la concepci\u00f3n cristiana de la vida\u00bb, alab\u00f3 sus prop\u00f3sitos y sus esfuerzos; y lejos de propiciar un cambio violento y revolucionario, consider\u00f3 que \u00abla gradualidad , con tal que sea progresiva, es sabia y prudente\u00bb. Y les estimul\u00f3 a ser \u00ablos pilotos en la formaci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s justa, m\u00e1s pacifica, m\u00e1s fraterna\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El otro discurso es del Papa Juan Pablo II, dirigido tambi\u00e9n a la UCID, el 24 de noviembre de 1979. Recojo tambi\u00e9n a continuaci\u00f3n algunas de sus ideas m\u00e1s significativas: \u00abMe complace mucho esta actividad vuestra que, siguiendo la huella luminosa de los benem\u00e9ritos fundadores de la Asociaci\u00f3n, se ocupa intensamente de dar a conocer, aceptar y aplicar de parte de los operadores econ\u00f3micos , las orientaciones de la doctrina social de la Iglesia en las empresas; y encontrar en dicha doctrina las razones capaces de justificar o, mejor, de promover en la sociedad un orden nuevo fundado en el respeto a la persona humana y a su promoci\u00f3n arm\u00f3nica y provechosa para el bien com\u00fan, un orden que responde a las exigencias del Evangelio y que los pueblos anhelan, desilusionados de tantas promesas y de tantas experiencias extra\u00f1as o contrarias a las motivaciones de nuestra fe\u00bb.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y el Papa Juan Pablo II continu\u00f3 su discurso con acentos de exigencia cr\u00edtica: \u00abEs necesario que el empresario y los dirigentes de empresa hagan todo cuanto est\u00e9 en su mano por escuchar, escuchar debidamente la voz del obrero que de ellos depende, y por comprender sus exigencias leg\u00edtimas de justicia y equidad, superando toda tentaci\u00f3n ego\u00edsta tendente a hacer de la econom\u00eda la norma de si misma. Sab\u00e9is \u2013y quer\u00e9is recordarlo a todos\u2013 que cualquier desatenci\u00f3n en este campo es culpable y todo retraso es fatal. Muchos conflictos y antagonismos entre trabajadores y dirigentes hunden las ra\u00edces con frecuencia en el terreno infecundo de la falta de escucha, del rechazo del di\u00e1logo, o de que \u00e9ste se aplaza indebidamente. No es tiempo perdido el que emple\u00e1is en reuniros personalmente con los empleados o en hacer vuestras relaciones m\u00e1s humanas y vuestras empresas m\u00e1s a la medida del hombre. No se os escapa la situaci\u00f3n en que se hallan tantos obreros de las f\u00e1bricas que si se ven forzados a vivir como metidos en un entramado artificial, corren el peligro de sentirse atrofiados en su espontaneidad interior. Con sus automatismos r\u00edgidos, la m\u00e1quina es ingrata y avara en satisfacciones. Las mismas relaciones entre compa\u00f1eros de trabajo cuando llegan a despersonalizarse, no pueden proporcionar el consuelo y la fuerza necesarios; y las estructuras de producci\u00f3n y consumo obligan con frecuencia a los obreros a vivir de modo masificado, sin iniciativa, sin lugar a opciones. Se puede llegar a tal nivel de deshumanizaci\u00f3n, cuando se invierte la escala de valores y se eleva el productivismo a par\u00e1metro \u00fanico del fen\u00f3meno industrial, cuando se hace caso omiso de la dimensi\u00f3n interior de los valores, cuando se apunta a la perfecci\u00f3n del trabajo y no a la perfecci\u00f3n de quien lo ejecuta, privilegiando la obra antes que al obrero, al objeto antes que al sujeto\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos Papas, dos estilos diferentes, pero una doctrina id\u00e9ntica, inspirada en el respeto por la dignidad y los derechos de la persona humana, creada a imagen de Dios y redimida por Jesucristo, y respecto de la cual todas las dem\u00e1s realidades temporales s\u00f3lo tienen raz\u00f3n de medios, de instrumentos a su servicio. Como afirm\u00f3 el Concilio Vaticano II: \u00abEn la vida econ\u00f3mico-social deben respetarse y promoverse la dignidad de la persona humana, su entera vocaci\u00f3n y el bien de toda la sociedad. Porque el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida econ\u00f3mico-social\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed se apunta el sentido m\u00e1s profundo de la doctrina social de la Iglesia. El conocido te\u00f3logo dominico P. Y. Congar, unos a\u00f1os antes del Concilio, con motivo de la XLVII sesi\u00f3n de las Semanas Sociales de Francia, en 1960, pronunci\u00f3 estas certeras palabras: \u00abSi el cristianismo tiene algo que decir aqu\u00ed, sin duda es porque lo m\u00e1s interesante de lo que llamamos doctrina social de la Iglesia consiste en una antropolog\u00eda. Hay un punto de vista cristiano del hombre, que procede fundamentalmente del conocimiento cristiano de Dios. Una de las cosas m\u00e1s necesarias y urgentes es restablecer en la corriente de las ideas y en la predicaci\u00f3n cristiana esa \u00edntima uni\u00f3n entre teolog\u00eda y antropolog\u00eda, que est\u00e1 inscrita en el coraz\u00f3n mismo de la revelaci\u00f3n judeo-cristiana\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una concepci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica de la cultura, a partir del Renacimiento, ha querido contraponer la visi\u00f3n teoc\u00e9ntrica de la cultura medieval con la cultura del mundo moderno. Los exponentes que culminan esta corriente de contraposici\u00f3n entre el hombre y Dios podr\u00edan ser: Hegel, Feuerbach, Marx y Nietzsche, que anuncian, como falsos profetas, la muerte de Dios para que pueda vivir el hombre. Los acontecimientos tr\u00e1gicos de este siglo, sobre todo las dos guerras mundiales, han puesto de relieve que la muerte de Dios no lleva consigo el triunfo y la resurrecci\u00f3n del hombre, sino su muerte y su destrucci\u00f3n. \u00abEl humanismo exclusivo es un humanismo inhumano\u00bb, afirm\u00f3 el P. de Lubac, S.J.<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los grandes objetivos del pontificado de Juan Pablo II es precisamente el de mostrar y demostrar que la grandeza del hombre le viene de Dios, de su creaci\u00f3n a imagen y semejanza de su Creador, de su Redenci\u00f3n \u2013creaci\u00f3n renovada\u2013 por Cristo, hasta llegar a afirmar que el profundo estupor que la obra redentora suscita \u00abrespecto al valor y dignidad del hombre se llama Evangelio, es decir, Buena Nueva\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en su \u00faltima enc\u00edclica, la <em>Dives in misericordia<\/em>, vuelve sobre esta misma idea con las siguientes palabras: \u00abCuanto m\u00e1s se centre en el hombre la misi\u00f3n desarrollada por la Iglesia, cuanto m\u00e1s sea, por decirlo as\u00ed, antropoc\u00e9ntrica, tanto m\u00e1s debe corroborarse y realizarse teoc\u00e9ntricamente, esto es, orientarse al Padre en Cristo Jes\u00fas. Mientras las diversas corrientes del pasado y presente del pensamiento humano han sido y siguen siendo propensas a dividir e incluso contraponer el teocentrismo y el antropocentrismo, la Iglesia, en cambio, siguiendo a Cristo, trata de unirlos en la historia del hombre de manera org\u00e1nica y profunda. Este es tambi\u00e9n uno de los principios fundamentales, y quiz\u00e1 el m\u00e1s importante, del magisterio del \u00faltimo Concilio\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es cierto que no basta la mera afirmaci\u00f3n y proclamaci\u00f3n de los grandes principios, que constituyen el cuerpo de la doctrina social de la Iglesia, porque no se trata del hombre <em>abstracto<\/em>, sino real, del hombre <em>concreto<\/em>, <em>hist\u00f3rico<\/em>, se trata de \u00abcada\u00bb hombre, en su \u00fanica e irrepetible realidad humana.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esa aplicaci\u00f3n concreta, hist\u00f3rica, <em>hic et nunc<\/em>, en medio de un mundo que atraviesa desde hace varios decenios un proceso continuo de cambio acelerado, exige necesariamente mediaciones culturales, instrumentos t\u00e9cnicos, medidas econ\u00f3micas, procedimientos laborales, transformaciones sociales, adaptaciones psicol\u00f3gicas, renovaciones de estructuras y de sistemas. Y todo ello no es f\u00e1cil y no permite a un dirigente responsable lanzarse alegremente a improvisaciones f\u00e1ciles y superficiales.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ustedes, como empresarios y dirigentes de empresa, se encuentran en la vor\u00e1gine del cambio, en el epicentro de los movimientos s\u00edsmicos que sacuden la vida social y econ\u00f3mica, en medio de la crisis mundial, en una etapa, que va resultando ya larga, de transici\u00f3n de nuestra vida nacional. No ser\u00e9 yo quien incurra en la imprudencia de juzgarles precipitadamente, sin valorar previamente todos los factores complejos y din\u00e1micos que condicionan y dificultan sus decisiones. Necesitan la prudencia y la responsabilidad de dirigentes y, al mismo tiempo, la audacia y el sentido calculado del riesgo de los exploradores de nuevos \u00e1mbitos de actuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya no valen las f\u00f3rmulas y recetas del pasado \u2013aunque siempre la experiencia madurada en la reflexi\u00f3n ser\u00e1 maestra de la vida\u2013 y hace falta, sin perder el arraigo de la tradici\u00f3n, una visi\u00f3n prospectiva del futuro para adoptar, a tiempo, las medidas adecuadas.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su profesi\u00f3n cada vez se hace m\u00e1s complicada y dif\u00edcil, porque como empresarios, en un sistema de econom\u00eda de mercado, tienen que programar la producci\u00f3n en funci\u00f3n de las libertades ajenas de elecci\u00f3n y de decisi\u00f3n y en funci\u00f3n tambi\u00e9n de la oferta de la competencia real y potencial, y mucho m\u00e1s en la perspectiva de una integraci\u00f3n m\u00e1s o menos pr\u00f3xima a la Comunidad Econ\u00f3mica Europea. Por otra parte, las exigencias y reivindicaciones del mundo laboral \u2013consciente de su fuerza y de sus derechos\u2013 cada vez son mayores y las situaciones m\u00e1s conflictivas.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No esperen de m\u00ed, queridos amigos, orientaciones t\u00e9cnicas o profesionales. No es esa la misi\u00f3n de los Obispos, y, por otra parte, excede de mi competencia. Como sabiamente advirti\u00f3 el Concilio Vaticano II a los laicos, \u00abno piensen que sus pastores est\u00e1n siempre en condiciones de poderles dar inmediatamente soluci\u00f3n concreta en todas las cuestiones, aun graves, que surjan\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00danicamente puedo darles alguna orientaci\u00f3n doctrinal y el aliento y estimulo espiritual para que sean testigos de Jesucristo en ese complicado mundo de la econom\u00eda y de la empresa.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Papa Juan Pablo II, en su profundo discurso inaugural de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, hizo una menci\u00f3n expl\u00edcita a la doctrina social de la Iglesia \u2013que algunos hab\u00edan considerado como expresi\u00f3n inapropiada, despu\u00e9s del Concilio , y no s\u00f3lo en su enunciaci\u00f3n verbal, sino en su contenido<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>\u2013 con las siguiente s palabras:<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abCuanto hemos recordado antes constituye un rico y complejo patrimonio, que la <em>Evangelii Nuntiandi<\/em> denomina doctrina social o ense\u00f1anza social de la Iglesia. \u00c9sta nace, a la luz de la Palabra de Dios y del Magisterio aut\u00e9ntico, de la presencia de los cristianos en el seno de las situaciones cambiantes del mundo, en contacto con los desaf\u00edos que de ellas provienen. Tal doctrina social comporta, por tanto, principios de reflexi\u00f3n, pero tambi\u00e9n normas de juicio y directrices de acci\u00f3n. Confiar responsablemente en esta doctrina social, aunque algunos traten de sembrar dudas y desconfianzas sobre ella, estudiarla con seriedad , procurar aplicarla , ense\u00f1arla, ser fiel a ella, es, en un hijo de la Iglesia, garant\u00eda de la autenticidad de su compromiso en las delicadas y exigentes tareas sociales, y de sus esfuerzos en favor de la liberaci\u00f3n o de la promoci\u00f3n de sus hermanos\u00bb.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPermitid, pues, que recomiende a vuestra especial atenci\u00f3n pastoral la urgencia de sensibilizar a vuestros fieles acerca de esta doctrina social de la Iglesia. Hay que poner particular cuidado en la formaci\u00f3n de una conciencia social a todos los niveles y en todos los sectores. Cuando arrecian las injusticias y crece dolorosamente la distancia entre pobres y ricos, la doctrina social, en forma creativa y abierta a los amplios campos de la presencia de la Iglesia, debe ser preciso instrumento de formaci\u00f3n y de acci\u00f3n. Esto vale particularmente en relaci\u00f3n con los laicos: &#8216;competen a los laicos propiamente, aunque no exclusiva mente, las tareas y el dinamismo seculares&#8217; (<em>Gaudium et Spes<\/em> 43). Es necesario evitar suplantaciones y estudiar seriamente cu\u00e1ndo ciertas formas de suplencia mantienen su raz\u00f3n de ser. \u00bfNo son los laicos los llamados, en virtud de su vocaci\u00f3n en la Iglesia, a dar su aportaci\u00f3n en las dimensiones pol\u00edticas y econ\u00f3micas, y a estar eficazmente presentes en la tutela y promoci\u00f3n de los derechos humanos?\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Papa Juan Pablo II ha vuelto a hacer referencia en otras ocasiones a la doctrina social de la Iglesia. As\u00ed, en su maravilloso discurso a la Conferencia Episcopal Polaca, de 5 de junio de 1979<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>, y en el discurso a los obreros en el Stadium de Monrubi, en Sao Pauto, el 3 de julio de 1980<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es evidente que cuando se habla de doctrina social de la Iglesia hay que tener ideas claras sobre su naturaleza y sobre su contenido. Por supuesto, no se quiere indicar que se trata de un <em>corpus<\/em> completo y sistem\u00e1tico de verdades y principios, elaborados te\u00f3ricamente por el Magisterio de la Iglesia, de una vez para siempre, y que sirve para resolver los problemas sociales pasados, presentes y futuros. Ese no es el verdadero concepto de la doctrina social de la Iglesia.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es cierto que dentro de ella se contienen verdades permanentes de fe, o descubiertas por la raz\u00f3n natural \u2013aun cuando algunas de estas \u00faltimas hayan sido confirmadas por la Revelaci\u00f3n o por el Magisterio de la propia Iglesia\u2013; y tambi\u00e9n principios y normas morales de validez atemporal. Pero no es eso s\u00f3lo. Hace falta aplicar esas verdades permanentes y esas normas morales inmutables a realidades din\u00e1micas y cambiantes, en circunstancias dif\u00edciles y complejas, en donde surgen situaciones in\u00e9ditas en el pasado, para cuya soluci\u00f3n no sirven f\u00f3rmulas prefabricadas \u00aba priori\u00bb, sino que es precisa la creatividad de los fieles, inspirada en la fe y en los valores morales permanentes, y movida por la caridad, para descubrir y plasmar la voluntad de Dios en cada momento hist\u00f3rico, con la luz del Esp\u00edritu Santo, en comuni\u00f3n con sus Pastores y en di\u00e1logo fraterno entre los mismos y con todos los hombres de buena voluntad.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La doctrina social de la Iglesia debe realizarse en la historia, mediante el discernimiento de los signos de los tiempos y bajo la responsabilidad de los laicos, en los diversos campos de su actividad, con fidelidad a la Palabra de Dios y a la ley natural, bajo la gu\u00eda del Magisterio, y con sentido de servicio a los hombres concretos a quienes debemos ayudar.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00eda tan err\u00f3neo considerar que, en este campo, basta la buena voluntad y de que todas las opciones son libres para el cat\u00f3lico, como pensar que ya todo est\u00e1 dicho y que no hay que esforzarse en la b\u00fasqueda de nuevas soluciones.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La realidad es que existen muchas injusticias sociales en nuestro derredor, y que la fuerza y el dinamismo del Evangelio no tienen la suficiente penetraci\u00f3n en las mentalidades y en las estructuras sociales.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tendr\u00eda que recordarles a ustedes, empresarios y dirigentes cat\u00f3licos, aquellas graves palabras del gran Pont\u00edfice P\u00edo XII que, por desgracia, todav\u00eda en muchas ocasiones siguen conservando la actualidad del momento en que se pronunciaron: \u00abMovida siempre por motivos religiosos, la Iglesia ha condenado los varios sistemas del socialismo marxista, y los condena tambi\u00e9n hoy, porque es su deber y derecho permanente preservar a los hombres de corrientes e influencias que ponen en peligro su eterna salvaci\u00f3n. Pero la Iglesia no puede ignorar o dejar de ver que el obrero, en su esfuerzo por mejorar su situaci\u00f3n, tropieza con un ambiente, que, lejos de ser conforme a la naturaleza, contrasta con el orden de Dios y con el fin que \u00c9l ha se\u00f1alado a los bienes terrenos. Por falsos, condenables y peligrosos que hayan sido y sean los caminos que se han seguido, \u00bfqui\u00e9n, sobre todo siendo sacerdote o cristiano, puede permanecer sordo al grito que se alza de lo profundo, y que en el mundo de un Dios justo invoca justicia y esp\u00edritu de fraternidad?\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los momentos actuales, tenemos entre nosotros el grav\u00edsimo problema del paro, que rebasa ampliamente el mill\u00f3n y medio de personas, y que puede llegar a alcanzar, si no se toman las medidas adecuadas a medio plazo, hasta el 16 por 100 de la poblaci\u00f3n activa<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a> (alrededor de los dos millones, sobre los 12.835.700 trabajadores que forman dicha poblaci\u00f3n).<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y frente a esa insostenible situaci\u00f3n tenemos el dato escalofriante de que los espa\u00f1oles invirtieron en juegos de azar, durante el a\u00f1o 1980, la cifra de casi quinientos mil millones de pesetas, bajo el est\u00edmulo, que no nos atrevemos a calificar, de la propia Administraci\u00f3n P\u00fablica, que ingres\u00f3 en su Erario el 18 por 100 de dicha cantidad (alrededor de 90 mil millones)<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y otro hecho que consideramos alarmante, en esta coyuntura econ\u00f3mica: la aceleraci\u00f3n de los gastos p\u00fablicos y el consiguiente incremento del d\u00e9ficit presupuestario, en cantidades que los t\u00e9cnicos consideran insostenibles para la econom\u00eda espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me hago cargo de las dificultades de la situaci\u00f3n presente, pero como Obispo de la Iglesia de Dios no puedo menos de preocuparme por la situaci\u00f3n de los m\u00e1s d\u00e9biles, de los trabajadores en paro, de las familias modestas, cuyos ingresos reales van disminuyendo, erosionados por la inflaci\u00f3n, el aumento de las cargas fiscales y los grav\u00e1menes sociales.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La situaci\u00f3n actual nos impone a todos un sentido de austeridad en nuestra vida, una moderaci\u00f3n en nuestros gastos puramente consuntivos, un esp\u00edritu de magnificencia en los que disponen de grandes capitales propios para darles un destino de inversi\u00f3n productiva que cree puestos de trabajo, siempre dentro de una prudencia previsora.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me impresionaron las frases de un antiguo directivo de empresa franc\u00e9s \u2013a quien muchos de vosotros conoc\u00e9is de referencia\u2013 al aludir al nivel de vida y familiar del directivo de empresa: \u00abYo creo que si entre los responsables de las empresas se viese levantar una generaci\u00f3n de hombres que, por su amor a Cristo, aceptase desvincular su tren de vida de su nivel de remuneraci\u00f3n, ese testimonio abrir\u00eda el paso a muchas posibilidades de transformaci\u00f3n en orden a una sociedad m\u00e1s fraternal y m\u00e1s justa\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se ha hablado mucho de la legitimidad del derecho de propiedad, desde el punto de vista de la doctrina social de la Iglesia, y no ser\u00e9 yo quien la ponga en duda frente a un colectivismo masificador e igualitario. Pero no puedo menos de dejar bien claro que hay un derecho anterior al derecho de propiedad, proclamado por toda la tradici\u00f3n del Antiguo Testamento, reiterado en el Nuevo, reafirmado por la Patr\u00edstica y por los doctores medievales, y \u00faltimamente por los Papas de las grandes enc\u00edclicas sociales, y por el Concilio Vaticano II: el derecho al m\u00ednimo de bienes necesarios para una subsistencia decorosa; y que Juan Pablo II lo ratific\u00f3, en Puebla, con la expresi\u00f3n que recorri\u00f3 el mundo de que \u00absobre toda propiedad privada grava una hipoteca social\u00bb<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que medir lo superfluo en funci\u00f3n de las necesidades de los dem\u00e1s, cuando \u00e9stas son graves y urgentes. Y no se trata s\u00f3lo del cumplimiento estricto de los deberes de justicia. Con la justicia sola no se construye el orden social, ni se establecen las bases de una convivencia humana pac\u00edfica y fraterna. La \u00faltima enc\u00edclica de S.S. Juan Pablo II tiene la valent\u00eda de proclamar, frente a un justicialismo duro e inflexible, que \u00abla experiencia del pasado y de nuestros tiempos demuestra que la justicia por s\u00ed sola no es suficiente y que, m\u00e1s a\u00fan, puede conducir a la negaci\u00f3n y aniquilamiento de s\u00ed misma, si no se le permite a esa forma m\u00e1s profunda que es el amor, plasmar la vida humana en sus diversas dimensiones. Ha sido, ni m\u00e1s ni menos, la experiencia hist\u00f3rica la que entre otras cosas ha llevado a formular esta aserci\u00f3n: <em>summum ius, summa iniuria<\/em>. Tal afirmaci\u00f3n no disminuye el valor de la justicia, ni aten\u00faa el significado del orden instaurado sobre ella; indica solamente, en otro aspecto, la necesidad de recurrir a las fuerzas del esp\u00edritu, m\u00e1s profundas a\u00fan, que condicionan el orden mismo de la justicia\u00bb (<em>Redemptor hominis<\/em>, 12,3).<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el fondo, es el mismo pensamiento que expres\u00f3 Le\u00f3n XIII, al terminar su inmemorial enc\u00edclica <em>Rerum Novarum<\/em>: porque \u00abla salud que se desea s\u00f3lo se puede esperar de una grande efusi\u00f3n de caridad\u00bb<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En \u00faltimo t\u00e9rmino, queridos amigos, es una llamada apremian te a la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, como premisa para transformar las estructuras sociales. El cristianismo introdujo la mayor revoluci\u00f3n de la historia del mundo, predicando la penitencia y la conversi\u00f3n de los corazones; y luego los hombres, convertidos en disc\u00edpulos, en ap\u00f3stoles y testigos de Jes\u00fas, transformaron el mundo pagano. Desde esta perspectiva cristiana, como Obispo de la Iglesia, les insto a configurar con sus vidas \u00abel nuevo tipo de empresario y directivo de empresa\u00bb, como paso previo para un orden social m\u00e1s justo, m\u00e1s humano y m\u00e1s cristiano.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> V\u00e9ase el texto del discurso en traducci\u00f3n al espa\u00f1ol, en el folleto editado pro la \u201cFederaci\u00f3n libre de Escuelas de Ciencias de la Empresa\u201d, bajo el t\u00edtulo <em>Pablo VI a los Empresarios, <\/em>Madrid 1964.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> V\u00e9ase texto del discurso en espa\u00f1ol en <em>Actualidad <\/em><em>Uniapac<\/em><em>, <\/em>n\u00ba 1, marzo de 1980.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Const. Pastoral <em>Gaudium et Spes <\/em>63, 1.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> V\u00e9ase en <em>Socializaci\u00f3n y Persona humana, <\/em>la lecci\u00f3n del P. Congar sobre <em>Perspectivas cristianas sobre la vida personal y la vida colectiva, <\/em>Barcelona 1963, 196.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Cit. por Pablo VI, en la enc\u00edclica <em>Populorum Pregressio, <\/em>42; <em>Le drame de l\u2019humanisme ath\u00e9e, <\/em>Par\u00eds<sup>3<\/sup> 1945, 10.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Enc\u00edclica <em>Redemptor Homiinis, <\/em>10. 2.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Enc\u00edclica <em>Dives in Misericordia, <\/em>1. 4.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Const. Pastoral <em>Gaudium et Spes, <\/em>43, 2.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> El Concilio Vaticano II eludi\u00f3, en distintos pasajes, la utilizaci\u00f3n de la expresi\u00f3n \u00abdoctrina social de la Iglesia\u00bb; \u00fanicamente la utiliz\u00f3 en el Decreto <em>Apostolicam actuositatem<\/em>, 31b: <em>\u00bbprincipia doctrinae moralis et socialis Ecclesiae\u00bb<\/em>, y en la Const. Past. <em>Gaudium et Spes<\/em> 76,5: <em>\u00absocialem suam doctrinam docere\u00bb<\/em>; en el Decreto <em>Unitatis redintegratio<\/em> sobre el ecumenismo se emplea una expresi\u00f3n equivalente: <em>\u00abdoctrina (et activitas) Ecclesiae in re sociali\u00bb<\/em> (6,2). Con posterioridad al Concilio, apenas fue usada la expresi\u00f3n en los documentos oficiales de la Santa Sede. En la Carta Apost\u00f3lica <em>Octogesima Adveniens<\/em> (14 mayo 1971), en la traducci\u00f3n oficial italiana se usa la expresi\u00f3n \u00ab<em>insegnamento sociale della Chiesa\u00bb<\/em>; en cambio, el texto original latino recoge la f\u00f3rmula tradicional, <em>\u00absocialis Ecclesiae doctrina\u00bb <\/em>(4 y 42).<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> V\u00e9ase el texto oficial en espa\u00f1ol, en <em>III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Puebla. La Evangelizaci\u00f3n en el presente. Y en el futuro de Am\u00e9rica Latina, <\/em>Madrid 1979 (III, 7), 27-28.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> V\u00e9ase Juan Pablo II, <em>Peregrinaci\u00f3n Apost\u00f3lica a Polonia <\/em>(BAC Minor 56), Citt\u00e0 del Vaticano, Madrid 1979, 116-117.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> V\u00e9ase Juan Pablo II, <em>Viaje pastoral a Brasil, <\/em>BAC Popular 29, Madrid 1980, 113ss.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> V\u00e9ase <em>Radiomensaje de Navidad <\/em>1942, en <em>Doctrina Pontificia: Documentos Pol\u00edticos <\/em>(BAC 25), Madrid 1958, 847.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> V\u00e9ase el Informe de <em>Coyuntura<\/em> presentado por los Profesores Donges, De la Puente y Aguirre.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Datos que estimamos solventes, aunque no nos es permitido citar su fuente.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> V\u00e9ase el libro de Jean Girette, <em>Je cherche la justice\u2026, <\/em>Editions France-Empire, Par\u00eds 1972.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> V\u00e9ase el discurso de Puebla, en la edici\u00f3n citada en la nota 10, p. 22.<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> V\u00e9ase texto biling\u00fce de la enc\u00edclica en <em>Colecci\u00f3n completa de las Enc\u00edclicas de Su Santidad Le\u00f3n XIII, <\/em>del Dr. D. Manuel de Castro Alonso, tomo I, Valladolid, 557ss.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada en las Jornadas de Acci\u00f3n Social Empresarial, celebradas en Toledo del 29 al 31 de enero de 1981. Texto publicado en el Bolet\u00edn del Arzobispado de Toledo, marzo 1981. He accedido con mucho gusto a la amable invitaci\u00f3n que se me ha hecho de dirigirles unas palabras con motivo de las Jornadas que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[34],"doc_tag":[],"class_list":["post-506","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-iglesia-en-el-mundo"],"year_month":"2026-06","word_count":4562,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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