{"id":501,"date":"2024-09-18T19:22:34","date_gmt":"2024-09-18T17:22:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?p=443"},"modified":"2024-09-20T20:10:11","modified_gmt":"2024-09-20T18:10:11","password":"","slug":"la-falta-de-interioridad-drama-de-la-cultura-actual-y-de-la-iglesia","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-falta-de-interioridad-drama-de-la-cultura-actual-y-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"La falta de interioridad, drama de la cultura actual y de la Iglesia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Disertaci\u00f3n le\u00edda el 26 de abril de 1977, en la Real Academia de Ciencias Morales Pol\u00edticas. Texto publicado en los <em>Anales<\/em> de dicha Academia, n. 54, 1977.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un gigante con pies de barro<\/h2>\n\n\n<p>En cierto aspecto, mi intervenci\u00f3n de hoy guarda estrecha relaci\u00f3n con el tema que trat\u00e9 en la clausura del V Congreso de la Asociaci\u00f3n de San Benito: \u00abLa contemplaci\u00f3n, alma de la civilizaci\u00f3n del ma\u00f1ana\u00bb y con mi discurso de entrada en esta noble Casa. Pienso que la huida del misterio \u2013tomo la palabra misterio en la acepci\u00f3n que le di entonces\u2013, tan en la l\u00ednea de muchas ideolog\u00edas actuales, desenraiza al hombre, le vac\u00eda de su interioridad y le limita en sus niveles de aspiraci\u00f3n y operaci\u00f3n, de exigencia y responsabilidad; deshace la cultura como expresi\u00f3n de algo cualitativo, como asunto de la dignidad, de la libertad y del estilo de vida. y ahoga las ciencias del esp\u00edritu. La grandeza s\u00f3lo surge por el deseo y realidad de una vida m\u00e1s libre y m\u00e1s valiosa. La \u00abgrandeza\u00bb no es nada cuantitativo, sino un valor interior que nace de la capacidad de penetrar y abarcar con la mirada; de juzgar y ordenar; del dominio sobre s\u00ed que rompe la dictadura de la ambici\u00f3n y el af\u00e1n de ganancia; del buscar el centro propio, hacer pie en si y obtener distancia frente a las cosas para estar libre respecto a ellas.<\/p>\n\n\n<p>Esa fuga del misterio, tan clara en la ideolog\u00eda marxista, desde el operar del hombre sobre la naturaleza hasta en lo que ata\u00f1e a la naturaleza misma del hombre \u2013sus \u00abultimidades\u00bb\u2013 me recuerda al gigante de la Biblia construido con materiales s\u00f3lidos y fuertes, pero sobre pies de barro. Su propio peso, sin cimientos, le precipita y destruye. Es la imagen que da una cultura en la que falta la interioridad como cord\u00f3n umbilical que la permite vivir, desarrollarse y crecer. Una cultura sin interioridad est\u00e1 herida, no halla equilibrio. En ella todo se torna hostil, peligroso, oscuro. El mundo se vuelve \u00e1spero, duro, met\u00e1lico; se encerrar\u00e1 en su soberbia y en su poder, pero es un gigante con pies de barro. En una cultura en que la humanidad pierde la conexi\u00f3n con las normas provenientes de la verdad, de la exigencia, de lo bueno, de lo valioso, de lo santo, \u00bfqu\u00e9 escisiones cada vez mas arbitrarias no se dan? \u00bfQu\u00e9 significaci\u00f3n puede tener el trabajo cuando se le contempla en el conjunto de la vida? \u00bfEl derecho y la ley? \u00bfQu\u00e9 es la obediencia y qu\u00e9 lugar ocupa en la libertad? \u00bfEl mando verdadero y c\u00f3mo resulta \u00e9ste posible? \u00bfQu\u00e9 representan la amistad y la camarader\u00eda, la honradez y la lealtad? \u00bfQu\u00e9 significan salud, enfermedad, dolor, muerte? \u00bfCu\u00e1ndo la atracci\u00f3n que siente una persona por otra merece llevar el gran nombre de amor? \u00bfQu\u00e9 significa aquella uni\u00f3n de hombre y mujer que llamamos matrimonio, y que poco a poco se va corrompiendo de tal manera que s\u00f3lo muy pocas personas parecen tener una idea de \u00e9l, aun cuando sustenta la existencia humana entera? \u00bfQu\u00e9 es lo importante y qu\u00e9 es lo indiferente&#8217;? \u00bfExiste una jerarqu\u00eda de valores?<\/p>\n\n\n<p>Toda cultura vive de estas realidades fundamentales, vive para ellas y con ellas, las maneja, las ordena, las reforma, pero una cultura sin interioridad, \u00bfsabe lo que son? \u00bfNo est\u00e1 expuesta a manipularlas con insufrible ligereza? Hay que conocer y asumir la medida total de las responsabilidades y para ello hay que encontrar la verdadera relaci\u00f3n con las cosas, con las exigencias de su intimidad. Si no, se sucumbe y vienen las cat\u00e1strofes, la cultura pierde su aspecto bienhechor y fruct\u00edfero y se hace dura y opresiva, le falta lo org\u00e1nico en cuanto al crecimiento y a la proporci\u00f3n, y resulta \u00abantinatural\u00bb; vienen los terrorismos, las arbitrariedades, la esfera de lo privado queda totalmente destruida, se disuelve la familia y no hay relaciones de fiabilidad entre los hombres. Se produce \u00abel malestar de la cultura\u00bb, el sentimiento de que las cosas no marchan bien; y no solamente es asunto de moral privada, sino que afecta al curso real de la historia.<\/p>\n\n\n<p>Hoy ocurre que el hombre tiene entre sus manos fuerzas naturales de incalculable grandeza, como sucede en el campo concreto de la bioqu\u00edmica o de la energ\u00eda nuclear, y las aplica a realizaciones que, a\u00fan hace poco tiempo, s\u00f3lo pod\u00edan imaginarse como utop\u00edas. Por todas partes encontramos acci\u00f3n, organizaci\u00f3n y trabajo. Pero \u00bfqui\u00e9n dirige realmente estas cosas? Una interioridad que ya no se encuentra recogida en s\u00ed misma, sino que piensa, juzga y act\u00faa a partir de sectores en los que impera el impulso de poder orgulloso, el goce, la posesi\u00f3n, a partir del mero entendimiento material y sensitivo. Todo esto no tiene ya contacto con la verdad, con el centro de la vida, con lo valioso y permanente; se agita en cualquier lugar de lo provisional y casual. La interioridad de una cultura exige el progreso para lo esencial, para perfeccionar la dignidad del hombre, para no perder ese valor eterno no sujeto a modas ni a la esclavitud de lo moderno ni de lo antiguo, a lo cual est\u00e1 ligada la trayectoria inmutable del progreso de la humanidad.<\/p>\n\n\n<p>\u00abEl saber, la posesi\u00f3n y dominio intelectuales est\u00e1n en aumento, en una medida tan inconmensurable que abruma literalmente a los hombres \u2013y aqu\u00ed radica, en gran parte, el problema cada vez m\u00e1s apremiante de la Universidad, lo mismo que el de la formaci\u00f3n profesional\u2013; pero se debilita esa profundidad que brota de la penetraci\u00f3n interior, en mirada y experiencia, la comprensi\u00f3n de lo esencial, la percepci\u00f3n por el conjunto, la experiencia del sentido. Pues todo eso s\u00f3lo se puede obtener con el enfrentamiento interior de la contemplaci\u00f3n: y ello requiere calma, reposo, concentraci\u00f3n. Crece el saber: la verdad mengua. Con ello va inmediatamente unido algo m\u00e1s. El hombre es capaz de distinguir entre raz\u00f3n y sinraz\u00f3n, valor y falta de valor, importancia e inimportancia. Lo que existe puede no s\u00f3lo comprobarlo, sino tambi\u00e9n experimentar su valor, tomar posici\u00f3n ante ello, asentir o negarlo. Pero, claro est\u00e1, s\u00f3lo es capaz de ello cuando se da cuenta con claridad de lo que significa una vida justa y c\u00f3mo son sus ordenaciones, d\u00f3nde reside su sentido. Sin embargo, esta claridad disminuye a simple vista, pues supone concentraci\u00f3n. La masa de fen\u00f3menos inunda la capacidad de distinguir. La multitud de las excitaciones priva de capacidad para ver lo que hay tras ellas. El estr\u00e9pito de los anuncios, la charlataner\u00eda en prensa y radio confunden el sentido interior. Cada vez se le hace m\u00e1s dif\u00edcil al hombre actual ver la jerarqu\u00eda de los valores, distinguir lo principal y lo accidental, y lograr un aut\u00e9ntico juicio\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Falta de visi\u00f3n en las realidades.<br \/>Naturaleza, sujeto humano y cultura<\/h2>\n\n\n<p>Las tres realidades fuertes de nuestra \u00e9poca: naturaleza, sujeto humano y cultura han adquirido tan extrema movilidad que el hombre no tiene categor\u00edas adecuadas para situarse y desplazarse en un ambiente que al mismo tiempo le es tan extra\u00f1o y hostil. La \u00abinsecuritas\u00bb es \u00b7fruto de la ambig\u00fcedad y flexibilidad, y por ello ni siquiera sabe convivir con los frutos de su saber. El desequilibrio entre el poder hacer y el poder vivir provoca una grave y creciente desaz\u00f3n. De ninguna manera esta urgencia a la interioridad es una fuga de lo concreto, un buscar \u00abverdades\u00bb que pasen de largo ante lo que se refleja en el momento de nuestra historia. Por el contrario, es la urgencia de una necesidad vital.<\/p>\n\n\n<p>El hombre de hoy se siente extra\u00f1amente libre, con una libertad que es en gran parte desamparo. Naturaleza, sujeto y cultura tienen que presentar un car\u00e1cter unitario que les da la religi\u00f3n. El mundo meramente profano no existe. Ahora bien, cuando una voluntad obstinada consigue elaborar algo sin \u00ablo religioso\u00bb, esa construcci\u00f3n no funciona. Es un artefacto carente de sentido. No convence, y se sabe y se siente que tal mundo no \u00abvale la pena\u00bb. S\u00f3lo la religi\u00f3n hace que lo obligatorio se realice \u00abpor s\u00ed mismo\u201d, sin presi\u00f3n externa, y que los distintos elementos se mantengan en relaci\u00f3n rec\u00edproca y constituyan una unidad. Sin esa profundidad, radicalidad e interioridad que da la apertura a Dios, el venir de \u00c9l, el estar en \u00c9l y el ir a \u00c9l, la vida se convierte en algo parecido a un motor sin lubrificante: se calienta. A cada instante se quema algo. Por todas partes se desencajan piezas que deb\u00edan engranar con toda precisi\u00f3n. Se descentra, y las ensambladuras se sueltan. La existencia se desorganiza. Se esfuma la posibilidad de saber a qu\u00e9 atenerse. El hombre se estremece, se debilita y sufre una sacudida en los \u00faltimos estratos de su ser. Se despiertan con mayor fuerza las pasiones primitivas: angustia, violencia, ansia de bienes y reacci\u00f3n contra el orden. La tensi\u00f3n interna se lanza tambi\u00e9n hacia fuera, hacia la esfera de lo hist\u00f3rico y se originan conmociones de todo tipo. A la cultura le falta lo que la ha constituido como tal: la fecundidad y la prosperidad, dentro de un ritmo vital y din\u00e1mico.<\/p>\n\n\n<p>La ciencia, seg\u00fan la definici\u00f3n cl\u00e1sica, es \u00abel conocimiento de las cosas por sus principios y causas\u00bb. Lo esencial de la ciencia no es, por tanto, el objeto del conocimiento, sino el modo, el sentido con que nos acercamos al conocimiento, cualquiera que sea el objeto de \u00e9ste. Ciencia es clasificar plantas, hallar la f\u00f3rmula de los cuerpos qu\u00edmicos y descubrir en el laboratorio los misterios de la fisiolog\u00eda. Pero tambi\u00e9n es ciencia encontrar el sentido de nuestra vida, resolvi\u00e9ndola con un criterio, con una filosof\u00eda; limitarla con severidad y a la vez dilatarla por las v\u00edas del pensamiento hasta el m\u00e1s all\u00e1; darle su raz\u00f3n y explicar sus sinrazones; sensibilizarla para el goce de las hermosuras terrenales y enriquecerla con las nuevas hermosuras que el genio humano es capaz de crear; y aproximarse, en fin, a esa suprema raz\u00f3n de nuestro vivir, que es el misterio de por qu\u00e9 somos y a d\u00f3nde vamos. Ciencia es no s\u00f3lo crear la posible felicidad material, sino ensanchar el universo de nuestros esp\u00edritus y llegar a creer en lo que no nos explicamos, por esa v\u00eda de la fe, que es tambi\u00e9n ciencia, y acaso la de m\u00e1s alta calidad &#8230; La ciencia pr\u00e1ctica actual, maravillosa, pero que es s\u00f3lo una cara de la ciencia, no hubiera sido posible sin la previa creaci\u00f3n, que realiz\u00f3 la ciencia especulativa de las tres grandes caracter\u00edsticas del alma civilizada, a saber: la conciencia del propio vivir y la libertad inalienable del propio pensar, el sentido de la responsabilidad y el planteamiento de la otra vida.<\/p>\n\n\n<p>S\u00f3lo cuando estas tres realidades dejaron de ser presentimientos para convertirse en permanente claridad, s\u00f3lo entonces el hombre empez\u00f3 a sentir la voluntaria sumisi\u00f3n de los instintos a los deberes, en lo que reside el secreto de la civilizaci\u00f3n. Y en este inmenso vuelo del alma humana, a\u00fan inacabado, a\u00fan sujeto a tristes ca\u00eddas, el progreso cient\u00edfico, en el sentido limitado materialista con que hoy le concebimos, con ser prodigioso, es s\u00f3lo un episodio y un episodio no fundamental<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p>La falta de interioridad lleva tambi\u00e9n a desenfocar el sentido de la ciencia, y entonces la naturaleza ya no se representa como algo unitario y se convierte en un manojo fr\u00edo de f\u00f3rmulas. La t\u00e9cnica, hija de la ciencia y embebida de pensamiento, tambi\u00e9n se sentir\u00e1 enferma en su esqueleto, hecho de materia s\u00f3lida, porque dentro de \u00e9l alienta la vida amasada con el esp\u00edritu. La t\u00e9cnica, dentro de la armon\u00eda naturaleza-sujeto humano-cultura, ha convertido a la naturaleza en amiga y protectora del hombre. \u201cLa t\u00e9cnica es el instrumento para que ese di\u00e1logo entre el esp\u00edritu y la naturaleza se realice del modo m\u00e1s perfecto y para que el fruto de ese di\u00e1logo se convierta en utilidad directa, que aprovechar\u00e1 el ser humano\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. Pero la t\u00e9cnica, falta de ese cord\u00f3n umbilical del que hablaba antes, impulsada por el mito del \u00abprogreso\u00bb, quiere seguir su camino sin trabas y degrada a la naturaleza a la condici\u00f3n de material disponible para satisfacer cualquier apetito y cualquier ansia de poder. Y entonces \u00bfa qu\u00e9 fin est\u00e1 subordinada la t\u00e9cnica&#8217;?<\/p>\n\n\n<p>Tampoco el hombre es como lo pintan el positivismo y el materialismo, simple \u00abevoluci\u00f3n\u00bb a partir de la vida animal, que, a su vez, procede de cualesquiera diferenciaciones en la materia. El hombre, a pesar de todos sus v\u00ednculos comunes con el resto de las cosas, es algo esencialmente distinto, porque est\u00e1 definido por el esp\u00edritu. Este le otorga un sello especial que lo distingue de todos los dem\u00e1s vivientes. Hasta en algo tan biol\u00f3gico como es el dolor se pone de relieve este sello especial. La medicina antropol\u00f3gica ha puesto de manifiesto que las enfermedades del hombre son dolorosos testimonios de su hombredad. Esta nueva mentalidad m\u00e9dica supuso, por decirlo con la conocida expresi\u00f3n de <em>Weiszs\u00e4cker<\/em>, la introducci\u00f3n del \u00absujeto\u00bb en la Medicina. A Ludolf von Krehl su experiencia de \u00abpuro m\u00e9dico\u00bb en la primera guerra mundial, lejos de los <em>Kim\u00f3grafos<\/em> y calor\u00edmetros de su cl\u00ednica universitaria, le hace descubrir en la enfermedad \u00abla realidad personal\u00bb de quien la padece. El hombre entusiasta de la orientaci\u00f3n cient\u00edfico-natural de la medicina interna cambia de actitud, porque se encuentra con el \u00abser humano\u00bb en la primera guerra mundial, en la que tiene que encararse directamente con la actividad m\u00e9dica en el frente de batalla, lejos de los medios instrumentales necesarios para la formulaci\u00f3n de un diagn\u00f3stico cient\u00edfico y con urgencia de atender a unos enfermos con la m\u00e1xima eficacia posible. Y este cambio de actitud cl\u00ednica hacia la intimidad del enfermo, hacia lo que en \u00e9l es \u00abpersona\u00bb \u2013no mero organismo\u2013 le constituye en el m\u00e1s importante internista que entre 1920 y 1930 inicia desde su campo la visi\u00f3n antropol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n<p>R. Siebeck, otro de los grandes pat\u00f3logos de lo que La\u00edn Entralgo llama la escuela antropol\u00f3gica de Heidelberg, ve c\u00f3mo la enfermedad se vincula con el destino personal del enfermo. En la biograf\u00eda del hombre hay que entender lo que le ocurre en el esp\u00edritu y en el cuerpo. El hombre es tambi\u00e9n un conjunto de obligaciones, fracasos, renuncias, angustia, culpabilidad, arrepentimiento. En el \u00faltimo grado de c\u00f3mo debe plantearse la historia personal del enfermo, Siebeck ve, en su <em>Medizin Bewegung<\/em>, la necesidad de comprometerse de una manera personal\u00edsima frente a las \u00faltimas cuestiones de la existencia humana: su actitud ante la muerte, ante la miseria de la enfermedad, ante la dedicaci\u00f3n a sus semejantes, su actitud para con Dios. \u00abEn este \u00faltimo grado vemos esa caracter\u00edstica peculiar de Siebeck, patente tambi\u00e9n en las \u00faltimas magn\u00edficas palabras de su <em>Medizin Bewegung<\/em>, palabras impregnadas de profundo sentido religioso y que yo he citado alguna vez, como tambi\u00e9n La\u00edn, quien las ha comentado as\u00ed: \u00abDos cosas perduran invariables en Siebeck del esp\u00edritu de Ludolf Krehl: su ponderaci\u00f3n cr\u00edtica y la religiosa gravedad de su mente\u00bb\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p>El hombre tampoco carece de todo presupuesto, de toda esencia y toda norma, como afirman algunos existencialistas. No est\u00e1 arrojado a una existencia carente de lugar y de orden. Nadie que tenga conciencia de su propia condici\u00f3n puede encontrarse reflejado en la imagen que le ofrecen antropolog\u00edas de tipo puramente biol\u00f3gico, psicol\u00f3gico, sociol\u00f3gico o de cualquier otro orden. Lo \u00fanico que encuentra es alguno de sus aspectos en forma aislada: cualidades, relaciones, estructuras; pero jam\u00e1s a s\u00ed mismo en forma absoluta. El hombre es la persona finita, que existe como tal, aunque no lo quiera, aunque niegue su propio ser; que es la llamada por Dios y est\u00e1 en contacto con las cosas y con las dem\u00e1s personas; que tiene la libertad soberana y terrible de poder conservar y destruir el mundo, m\u00e1s a\u00fan, de poder afirmarse a s\u00ed misma y alcanzar su pleno desarrollo, o abandonarse y destruirse.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00abCon\u00f3cete a ti mismo\u00bb<\/h2>\n\n\n<p>Nuestro mundo \u00abes un mundo que tiene cada vez m\u00e1s la impronta del hombre y en el que el hombre a duras penas puede reconocerse. Un mundo en el que se revela el poder de la raz\u00f3n y que, sin embargo, explota inesperadamente en manifestaciones irracionales. Un mundo humano e inhumano al mismo tiempo, un mundo como el mismo hombre\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>. El hombre no puede ser engullido por las culturas y civilizaciones, no podr\u00e1 ser jam\u00e1s el simple residuo com\u00fan a todas ellas. \u00c9l es rey y se\u00f1or de la creaci\u00f3n, por designio de Dios, que ha de hacer crecer lo que toca, al mismo tiempo que crece \u00e9l mismo.<\/p>\n\n\n<p>\u00abAvanza en las honduras de tu esp\u00edritu y descubrir\u00e1s cada d\u00eda nuevos horizontes, tierras v\u00edrgenes, r\u00edos de inmaculada pureza, cielos no vistos antes, estrellas nuevas y nuevas constelaciones. Cuando la vida es honda, es poema de ritmo continuo y ondulante. No encadenes tu fondo eterno, que en el tiempo se desenvuelve, a fugitivos reflejos de \u00e9l. Vive al d\u00eda, en las olas del tiempo, pero asentado sobre tu roca viva, dentro del mar de la eternidad; el d\u00eda, en la eternidad, es la eternidad, es como debes vivir&#8230; Me dices en tu carta que, si hasta ahora ha sido tu divisa \u00a1adelante!, de hoy en m\u00e1s ser\u00e1 \u00a1arriba! Deja eso de adelante y atr\u00e1s, arriba y abajo, a progresistas y retr\u00f3grados, ascendentes y descendentes, que se mueven en el espacio exterior tan s\u00f3lo, y busca el otro, tu \u00e1mbito interior, el ideal, el de tu alma. Forcejea por meter en ella al universo \u00edntegro, que es la mejor manera de derramarte en \u00e9l&#8230; En vez de decir, pues, \u00a1adelante!, o \u00a1arriba!, di: \u00a1adentro! Reconc\u00e9ntrate para irradiar; deja llenarte para que reboses luego, conservando el manantial. Rec\u00f3gete en ti mismo para mejor darte a los dem\u00e1s todo entero e indiviso: &#8216;Doy cuanto tengo&#8217;, dice el generoso; &#8216;Doy cuanto valgo&#8217;, dice el abnegado; &#8216;Doy cuanto soy&#8217;, dice el h\u00e9roe; &#8216;Me doy a m\u00ed mismo&#8217;, dice el santo, y di tu con \u00e9l, y al darte: &#8216;Doy conmigo el universo entero&#8217;. Para ello tienes que hacerte universo, busc\u00e1ndolo dentro de ti. \u00a1Adentro!\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p>La evoluci\u00f3n hacia el automatismo, tan manifiesta en los pa\u00edses tecnificados e industrializados, tiene que impulsarnos a hacer que \u00abnuestros descubridores sean dirigidos y orientados por nuestros hombres de reflexi\u00f3n, y nuestras ciencias f\u00edsicas, por nuestras ciencias morales\u00bb, dice Jean Fourasti\u00e9<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>. Antes la m\u00e1quina exig\u00eda que un obrero le sirviera; ahora que todo es autom\u00e1tico, \u00bfpor qu\u00e9 no conseguir realmente una liberaci\u00f3n con miras a un orden espec\u00edficamente humano? \u00abLejos de arrastrar al hombre a su dominio autom\u00e1tico, lejos de sujetarlo a su propio determinismo, resulta que la m\u00e1quina moderna, al encargarse de todas las tareas que pertenecen al dominio de la repetici\u00f3n inconsciente, libera de ellas al hombre y le deja s\u00f3lo los trabajos propios del hombre vivo, inteligente y capaz de previsi\u00f3n &#8230; La m\u00e1quina obliga as\u00ed al hombre a especializarse en lo humano\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>. Esto le exige al hombre un constante autodescubrimiento. La tragedia humana est\u00e1 realmente en desconocerse, desinteriorizarse, porque la vida entonces carece de peso y fundamento. Es verdad, en el interior del hombre habita la verdad y s\u00f3lo desde esa clave de b\u00f3veda puede hacerse una cultura humana, propiamente humana.<\/p>\n\n\n<p>La inversi\u00f3n marxista de poner el problema no en la libertad de la acci\u00f3n humana, sino en el campo de la liberaci\u00f3n, afecta seriamente al ser mismo del hombre. La filosof\u00eda confunde la libertad y la liberaci\u00f3n. Pero la liberaci\u00f3n es efecto y resultado de la libertad. Los descubrimientos liberan al hombre de m\u00faltiples servidumbres. El desarrollo hist\u00f3rico de la cultura y de la civilizaci\u00f3n muestran ampliamente este campo de la liberaci\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n<p>La libertad es distinta a la liberaci\u00f3n, es superior a ella; es interior a la misma estructura del hombre, es anterior a todo acto productivo. No es la liberaci\u00f3n la que crea la libertad, sino la libertad la que crea y desarrolla el proceso de la liberaci\u00f3n humana. La liberaci\u00f3n se consigue mediante la acci\u00f3n de invenci\u00f3n y producci\u00f3n; la libertad es anterior a la acci\u00f3n, est\u00e1 en el interior del ser humano, en \u00absu modo de ser\u00bb. El origen y la esencia de la libertad hay que buscarlos en la interioridad del hombre y no en el campo exterior de la invenci\u00f3n y de la producci\u00f3n. Marx nunca dice lo que el hombre \u00abes\u00bb, lo define por sus posibilidades de producci\u00f3n, por su periferia. Tuvo, s\u00ed, el acierto de rehabilitar el trabajo y mostr\u00f3 que para el capitalista el hombre no exist\u00eda como hombre, sino como obrero. Quiso quitar esa afrenta a la dignidad humana, pero \u00e9l presenta una sola dimensi\u00f3n del hombre: obrero social. Cae en la alienaci\u00f3n del \u00abhacer\u00bb, que entra\u00f1a una tremenda y destructora pobreza en todos los campos, pues separa el \u00abesse\u00bb del \u00abagere\u00bb.<\/p>\n\n\n<p>El humanismo marxista, como observa Bigo<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>, tiende a autodestruirse, pues, en vez de insistir en que la producci\u00f3n es para el hombre, hace hincapi\u00e9 m\u00e1s bien en que es el hombre para la producci\u00f3n. Ciertamente, el hombre tiene que liberarse de las cadenas que le atan a la categor\u00eda del \u00abhaber\u00bb; esta idea la ha expresado muy l\u00facidamente el autor cristiano Gabriel Marcel: \u00abTener es una forma de alienaci\u00f3n: por el tener, las cosas que tengo me poseen\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>. Nos unimos a los dem\u00e1s no s\u00f3lo por lo que hacen, sino por lo que son. La verdadera comuni\u00f3n tiene su fuente en el esp\u00edritu, que descubre en los dem\u00e1s la ingente riqueza de su ser. El hombre se abre al horizonte social por su esp\u00edritu, que ilumina lo que los otros son y no solamente lo que hacen. Ni ciencia, ni tecnolog\u00eda son por s\u00ed solas capaces de crear un orden social, econ\u00f3mico y pol\u00edtico aut\u00e9nticamente humanos. Se requiere el cultivo de otros valores superiores para encontrar las fibras con que elaborar la morada social del hombre. \u00bfC\u00f3mo vamos a situar el problema de la libertad en el plano de la producci\u00f3n, de la tecnolog\u00eda y del dominio del hombre sobre la naturaleza? La causa de nuestros males es la deficiencia \u00e9tica, la humanidad cruel y desinteriorizada.<\/p>\n\n\n<p><em>Nosce te ipsum<\/em>. No est\u00e1 realmente la libertad en alta estimaci\u00f3n. Realmente el marxismo no parte de un sentimiento interior de la libertad. No podemos soslayar la radicalidad de este problema. Dec\u00eda Plat\u00f3n que hay que ir en busca de la verdad con toda el alma, \u00e9sa es la interioridad del hombre. \u00abUn cristiano puede sufrir persecuci\u00f3n con alegr\u00eda en aras del engradecimiento del mundo; lo que no podr\u00eda aceptar es que le matasen con el pretexto de que cierra el paso a la humanidad\u00bb. Son palabras de Teilhard de Chardin citadas por Charles Moeller<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>. Queremos la libertad desde el n\u00facleo de la personalidad; al no hacerlo as\u00ed \u00bfno se deshace lo que deber\u00eda ser una de las fuerzas m\u00e1s vivas?<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Libertad en relaci\u00f3n con la verdad<\/h2>\n\n\n<p>La libertad no es el derecho a la despreocupaci\u00f3n, ni a la arbitrariedad en la opini\u00f3n, sino que descansa en una relaci\u00f3n aut\u00e9ntica con la verdad. Hablo de que hay una conciencia de que existe la verdad, un deseo de encontrarla y un empe\u00f1o en defender lo reconocido. Hablo de la libertad a la que el hombre aspira en virtud de una convicci\u00f3n profunda, y entonces hay que saber, al menos, en qu\u00e9 consiste el estar apremiados por la cuesti\u00f3n de \u00abqu\u00e9 significa la vida\u00bb. La aut\u00e9ntica actitud de libertad se apoya en algo incondicionado y tiene tanto de obligaci\u00f3n como de derecho. No podemos exigir libertad sin antes haber pensado, visto y querido que se tiene libertad para los grandes valores de la existencia personal y comunitaria. Todo derecho descansa sobre un valor que lo fundamenta y protege. \u00bfY qu\u00e9 ha hecho nuestra cultura con los valores? En cualquier forma en que pueda parecer el problema de la libertad: como libertad de convicci\u00f3n y su realizaci\u00f3n social, como libertad de profesi\u00f3n y trabajo, de familia, de casa y esfera privada, de existencia personal del hombre en la democraci\u00f3n y de la opini\u00f3n p\u00fablica, todo ello tiene su sentido serio a partir de los fundamentos.<\/p>\n\n\n<p>La convicci\u00f3n, la conciencia de que existe la verdad, da a la exigencia de libertad el peso personal que hace de ella algo m\u00e1s que la mera pretensi\u00f3n de seguir el humor de las ideas o de repetir lo que ha dicho la \u00faltima moda ideol\u00f3gica. Sin ese empe\u00f1o se vac\u00eda de contenido. En lugar de la convicci\u00f3n con su fuerza de car\u00e1cter, aparece el azar de las opiniones del d\u00eda, hasta que la falta de base interior se hace tan grande que puede irrumpir la violencia o cualquier otra arbitrariedad. Libertad de profesi\u00f3n vocacional y no s\u00f3lo la tendencia de ganar dinero de prisa, trabajar lo menos posible y disponer del mayor tiempo para el capricho propio. La libertad de la vocaci\u00f3n y el trabajo presupone seriedad de la voluntad vocacional. Presupone que la persona llegada a una determinada responsabilidad sabe que est\u00e1 dentro de un conjunto social, en un puesto que, a la vez que para \u00e9l, tiene importancia para todos. El hundimiento de las responsabilidades da\u00f1a las ra\u00edces de la vida.<\/p>\n\n\n<p>\u00abLibertad significa que el hombre responsable tenga la posibilidad de fundar, seg\u00fan su conciencia, ese c\u00e1lculo b\u00e1sico de toda comunidad humana que se llama familia, de desarrollar como le parezca justo esa forma elemental de toda cultura, sin miedo de que lo que construye para que sea su casa resulte destruido desde fuera, bien por el Estado, bien por el partido o por lo que sea. Pero hemos de volver a considerar con claridad que esa exigencia s\u00f3lo tiene en s\u00ed un n\u00facleo de realidad cuando detr\u00e1s de ella hay algo m\u00e1s que una simple aventura er\u00f3tica o una ordenaci\u00f3n jur\u00eddica; es decir, cuando hay una decisi\u00f3n de persona a persona que funda fidelidad y produce vida de comunidad: cuando los padres saben que en cada hijo se trata de un destino humano que les est\u00e1 confiado y se esfuerzan por darle la formaci\u00f3n de conciencia, la configuraci\u00f3n de contenido vital que luego puede servirle para construir su existencia. Si no ocurre as\u00ed, si la familia se convierte en ese conjunto de \u00e1tomos sueltos que es cada vez m\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 habr\u00e1 de significar a\u00fan el derecho a su libertad? \u00bfLa posibilidad de que cada cual haga lo que se le antoje? \u00ab<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a> Si todo derecho descansa en un valor que lo fundamenta y protege, y ese valor no se percibe ya, ni se desea, entonces pierde su credibilidad.<\/p>\n\n\n<p>Libertad de existencia personal del hombre en la democracia. \u00abSi se habla de libertad, se piensa, por lo regular, en su forma pol\u00edtica y precisamente, en nuestra situaci\u00f3n hist\u00f3rica, en su forma democr\u00e1tica. Pero \u00bfqu\u00e9 es, en esencia, la &#8216;democracia&#8217;, la aut\u00e9ntica, no la de la propaganda? Es la m\u00e1s exigente y, por lo mismo, la m\u00e1s amenazada de todas las formas de ordenaci\u00f3n pol\u00edtica: esto es, la que surge constantemente del libre juego de fuerzas de las personas dotadas de an\u00e1logos derechos. La tarea de edificarla es impresionantemente grandiosa, porque no hay muchos que echen de ver realmente su esencia. La democracia no es una situaci\u00f3n en que pueda ponerse en juego cualquier opini\u00f3n, ni considerarse cualquier inter\u00e9s como motivo de Estado. Significa, ante todo y sobre todo, que el individuo se sepa responsable del destino del Estado: que sepa que no puede ceder esa responsabilidad, sino que ha de ejercerla constantemente: m\u00e1s a\u00fan, que la ejerza constantemente, quiera o no quiera, por el modo como se relaciona con el bien o con el mal. Dicho de otro modo m\u00e1s f\u00e1cil: que el Estado sea aquello que le hace ser cada individuo en cada ocasi\u00f3n. De ah\u00ed surge algo muy grave, pues el individuo sabe \u2013o al menos deber\u00eda saberlo\u2013 qu\u00e9 logra y a qu\u00e9 renuncia. De ah\u00ed surge la libertad democr\u00e1tica &#8230; Hemos visto que es aquella ordenaci\u00f3n pol\u00edtica que surge de la responsabilidad de los individuos; ahora debemos proseguir precisando: los individuos que se sit\u00faan en relaci\u00f3n de respeto mutuo. M\u00e1s: cada uno de ellos puede confiarse a los dem\u00e1s, porque sabe que todos quieren el bien de la totalidad. Lo quieren realmente, no s\u00f3lo dicen que lo har\u00edan. La democracia es real en la medida en que tiene efectividad esa actitud\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p>La libertad no rompe la relaci\u00f3n que hay entre la esfera p\u00fablica con sus pretensiones, por un lado, y la esfera privada con las suyas, por otro. Las nuevas posibilidades de informaci\u00f3n no han encontrado todav\u00eda su \u00e9tica, sino que corren locamente y perjudican al organismo de la sociedad democr\u00e1tica. El respeto no destruye la libertad de informaci\u00f3n, sino traza sus l\u00edmites saludables. Hay fotograf\u00edas, noticias, escritos sin \u00e9tica, s\u00f3lo son sensacionalistas. Un fen\u00f3meno cultural no s\u00f3lo equivocado, sino perjudicial es que la esfera de lo privado queda cada vez m\u00e1s destruida. Cada vez se percibe menos que tanto los individuos como las familias tienen que tener la posibilidad de vivir en s\u00ed y para s\u00ed. Creo que no puede abarcarse con la mirada todo lo que se arruina con esto. \u00bfQu\u00e9 clase de persona surge en esta situaci\u00f3n? La existencia no puede transformarse banalmente en publicidad. En la vida del hombre tiene que formarse una aut\u00e9ntica interioridad que pueda oponerse a las tendencias superficializadoras y dispersoras de la \u00e9poca, he dicho ya en otras ocasiones. Tiene que experimentar el hombre una consolidaci\u00f3n interior que parta de la conciencia de verdad y le haga establecer una posici\u00f3n m\u00e1s fuerte que los esl\u00f3ganes, las consignas y la propaganda. Los dominios m\u00e1s profundos: vida, muerte, convivencia, seriedad, responsabilidad, fidelidad quedan puestos en par\u00e9ntesis. S\u00f3lo por la interioridad puede entrar el hombre entero en la consideraci\u00f3n de estos valores supremos; sin ella no somos capaces de establecer posiciones, de tener juicios rectos, de adoptar las posturas convenientes. Necesitamos la posibilidad de desplegar totalmente nuestro ser y conferir a los valores religiosos ciertamente, pero incluso a los valores humanos su m\u00e1xima realidad. El velo original de las cosas s\u00f3lo lo descorre la interioridad.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La falta de interioridad, drama de la cultura actual<\/h2>\n\n\n<p>\u00abVolv\u00ed de la onda sacrosanta regenerada como una joven planta refrescada por un follaje nuevo; volv\u00ed puro y presto a encender a las estrellas\u00bb, dice el Dante en su <em>Divina Comedia<\/em>. Es la riqueza de la tensi\u00f3n interior hacia la verdad. No es la sociedad la que limita al hombre, es \u00e9l quien se limita y ahoga la cultura al perder su interioridad. Sin interioridad, los hombres no defienden la vida, defienden la locura que les emborracha con su poder sin fundamento.<\/p>\n\n\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 es capaz la humanidad sin interioridad? Ya lo vemos: de la destrucci\u00f3n, del odio, de la violencia. Cuando va faltando la interioridad, degeneran los humanismos, degenera la grandeza, el hero\u00edsmo, la serenidad, el equilibrio, la genialidad, la aceptaci\u00f3n heroica, a veces, de las responsabilidades. Es necesaria la defensa de la interioridad en el mundo cient\u00edfico, art\u00edstico, en las relaciones entre los hombres. Ante tanta publicidad, propaganda, ante tanto olvido de lo privado se querr\u00eda decir que se guarde silencio, que el hombre necesita vivificar su obra. Toda obra, toda relaci\u00f3n, todo descubrimiento, todo proyecto con savia interior que proviene de las ra\u00edces escondidas que hay en el ser humano. Pienso ahora en ese primer gran cap\u00edtulo de las <em>Moradas<\/em>, de Teresa de Jes\u00fas, en el que trata de la hermosura y dignidad de nuestras almas, en la comparaci\u00f3n que pone para entenderse y para entendemos, en la ganancia que hay en descubrirla y saber las mercedes que hemos recibido. Todo lo que es fecundo en la cultura humana, custodia en lo m\u00e1s hondo los sentimientos y la interioridad de quienes lo gestaron; en toda obra, en todo descubrimiento se guarda la vida interior del que lo dio a luz. Es tan grande la interioridad de los grandes maestros del arte y de la espiritualidad, que s\u00f3lo pueden expresarla con el silencio admirativo que late en sus obras. En la interioridad del hombre nace la fuerza para todo. S\u00f3lo cuando la semilla escondida en tierra ha germinado y prendido, entonces brota una peque\u00f1a planta. Si est\u00e1 bien radicada, la planta ira creciendo hasta que muestre con su vitalidad y lozan\u00eda la extensi\u00f3n de su profundidad.<\/p>\n\n\n<p>Jos\u00e9 Pieper, en el cap\u00edtulo que dedica a la felicidad y contemplaci\u00f3n<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>, ve necesario ese modo interior de ver las cosas de la creaci\u00f3n; es la llamada de lo perfecto a lo imperfecto, que dir\u00eda Paul Claudel. De esta interioridad se alimenta todo verdadero arte. \u00abLa indispensabilidad de las bellas artes, su necesidad vital para el hombre consiste, ante todo, en que mediante ellas permanezca no olvidada y en marcha la contemplaci\u00f3n de la Creaci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>. <em>Theoria <\/em>y<em> contemplatio<\/em> apuntan con toda su energ\u00eda a que la realidad percibida se haga evidente y clara, que se muestre y revele; tienden a la verdad y a nada m\u00e1s. En ellas ve un primer elemento necesario: la silenciosa percepci\u00f3n de la realidad. El segundo elemento es \u00abmirar\u00bb, intuir, no moverse hacia el objeto, sino descansar en \u00e9l. La contemplaci\u00f3n acompa\u00f1ada de la \u00abadmiraci\u00f3n\u00bb completa los dos elementos anteriores. La admiraci\u00f3n pone de manifiesto lo que sobrepasa nuestra comprensi\u00f3n, y es el acicate, la llamada a lo perfecto.<\/p>\n\n\n<p>Tal contemplaci\u00f3n alimenta al mundo. Todo hombre es capaz de esta contemplaci\u00f3n. La indispensabilidad de las ciencias del esp\u00edritu, su necesidad vital para el ser humano consiste en que sin ellas se desenraiza, se desfonda, se desentra\u00f1a de su mismidad. Se aliena, se marcha de su casa, y se convierte en un \u00abpat\u00e1n\u00bb de la existencia, cuando no en un opresor y mutilador de la misma. Este es el drama de nuestra cultura, la falta de interioridad, de arraigamiento. Ella nos lleva a perder nuestro di\u00e1logo con la naturaleza, a olvidar \u00abel alma\u00bb de las cosas y de las personas. Su falta nos impide saber escoger en la escudilla de nuestra experiencia cotidiana la gota de sabidur\u00eda que la vida destila en cada jornada. No sabemos sentir lo que nos rodea. La marcha de la historia viene impulsada por su propio dinamismo y su propio ser: tradici\u00f3n y pasado, el presente que fluye como hijo de esa tradici\u00f3n y el futuro como progreso hacia metas cada vez m\u00e1s altas. Tradici\u00f3n y progreso est\u00e1n transidos de la misma alma, lo nuevo es ya desde que existe antiguo germen de cosas nuevas. El pasado puede convertirse en cad\u00e1ver, como el presente en algo sin ra\u00edces, el gigante con pies de barro al que antes hac\u00eda alusi\u00f3n. Pero no es cad\u00e1ver ni gigante con pies de barro lo que tiene pasado y germen de futuro. Una cultura sin este dinamismo es una cultura sin entra\u00f1as. El progreso es precisamente esa s\u00edntesis entre la tradici\u00f3n y la investigaci\u00f3n que se apoya en la certeza anterior para intentar ir m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n<p>\u00abEl drama de nuestra cultura es la subversi\u00f3n total de los valores precisamente por la fuga del misterio. Y no se trata de una especulaci\u00f3n fant\u00e1stica sobre el m\u00e1s all\u00e1, se trata de la realidad de nuestro vivir aqu\u00ed, de nuestra responsabilidad y libertad, en nuestro sentido de la vida, profesi\u00f3n, familia, etc. La perversi\u00f3n fundamental del pensamiento contempor\u00e1neo, de Marx a Freud y de Sartre a Marcuse, consiste, ante todo, en ser la expresi\u00f3n de una negativa. Todo cuanto se presenta como susceptible de dar un sentido, todo reconocimiento de una trascendencia, es presentado como alienaci\u00f3n y represi\u00f3n. Es clara la \u2018insatisfacci\u00f3n\u2019 de los j\u00f3venes ante una sociedad tecnocr\u00e1tica que los utiliza para sus fines, pero que no responde a sus problemas fundamentales. En este punto, los an\u00e1lisis de Marcuse son exactos. No se trata, primordialmente, de una crisis econ\u00f3mica, sino de una crisis psicol\u00f3gica. La civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica constituye un cuerpo nuevo, pero es un cuerpo que no ha encontrado todav\u00eda su alma. Un inmenso clamor surge pidiendo a la creaci\u00f3n, a la imaginaci\u00f3n, a la invenci\u00f3n, los elementos que permitan describir los caminos del futuro. Pues bien, nos encontramos aqu\u00ed en presencia de un vac\u00edo que no es capaz de llenar ninguna reforma de estructuras. La crisis actual es una crisis de cultura. Las \u00faltimas escuelas filos\u00f3ficas, el estructuralismo de Foucault, el neo marxismo de Althusser, el psicoan\u00e1lisis de Lacan o la novela de Robbe Grillet no han sido sino un esfuerzo desesperado para integrar al hombre dentro de estructuraciones t\u00e9cnicas, para hacer de \u00e9l un sujeto cient\u00edfico. Pues bien, contra eso es precisamente contra lo que se rebela la juventud, mediante una protesta que surge, por una parte, de los oscuros abismos del instinto, pero tambi\u00e9n de las profundidades del hombre interior. Se ha rebelado contra la necedad y el hast\u00edo de un mundo al que la ciencia ha hecho as\u00e9ptico, pero su rebeld\u00eda ha sido una alegre org\u00eda sin porvenir alguno\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p>El problema es, pues, el de la interioridad del hombre. El personalismo de Mounier fue una protesta contra el orden de una producci\u00f3n que aplastaba a las personas y sus exigencias. Esta protesta fue hecha en nombre de la vocaci\u00f3n de la persona humana, concebida \u00edntegramente, ordenada a la trascendencia dentro de su exigencia. Hay que continuar esta tarea. En el hombre de hoy hay hambre de interioridad y necesita de hombres que le den cauce y caminos para vivirla. \u00abHace falta que los cristianos se sacudan los complejos de culpabilidad masoquista, los terrores ante los falsos prestigios de la <em>intelligentia<\/em> del d\u00eda, el morboso placer de la autocr\u00edtica. Es necesario que se decidan a cantar gozosamente la alabanza de la Trinidad, la esperanza de la resurrecci\u00f3n, la alegr\u00eda de la Eucarist\u00eda. Cuando Pablo VI preserva a la sal de la corrupci\u00f3n, es el hombre m\u00e1s moderno. Solamente creciendo en la fe, en la interioridad que pide la Iglesia de Cristo se enriquece la moral. La fe ayuda a aplicar criterios rectos a las circunstancias cambiantes de la vida. La verdadera moral cristiana, esa aut\u00e9ntica \u00e9tica del coraz\u00f3n, toma la ley mucho m\u00e1s en serio y mucho m\u00e1s hondamente que cualquier legalismo o inanimada \u00e9tica, porque busca con todo el coraz\u00f3n cumplir con amor la ley evang\u00e9lica\u00bb.<\/p>\n\n\n<p>La Iglesia es el sacramento de Cristo. Ha sido \u00c9l quien ha llamado y convocado a los hombres para establecer su reino, para lo que fund\u00f3 la Iglesia. No es una democracia en la que la autoridad y la verdad vienen del sufragio popular. Cristo dijo a sus ap\u00f3stoles que continuaran su misi\u00f3n. Ayer, hoy y siempre los hombres necesitamos cauces y normas de vida; continuamente se abren nuevos horizontes y tambi\u00e9n los vaivenes de la historia traen sus dolores, sus esclavitudes, sus opresiones y sus dramas. La Iglesia, peregrina entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anuncia la cruz y la muerte del Se\u00f1or hasta que venga. \u00abSe vigoriza con la fuerza del Se\u00f1or resucitado, para vencer con paciencia y con caridad sus propios sufrimientos y dificultades internas y externas y descubre fielmente en el mundo el misterio de Cristo, aunque entre penumbras, hasta que al fin de los tiempos se descubra todo su esplendor\u00bb<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n<p>La Iglesia tiene una obligaci\u00f3n ineludible: ofrecer a los hombres esta vocaci\u00f3n a la interioridad. Tiene que salvar la obra de Dios. Salvar al hombre de caer en manos de su propio orgullo y locura y destruir la vida.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Romano Guardini, <em>La preocupaci\u00f3n por el hombre, <\/em>Madrid 1965, 69-70.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, <em>La ciencia espa\u00f1ola y su contribuci\u00f3n al mundo actual, <\/em>en <em>Obras completas, <\/em>vol. II, 485.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, <em>Vocaci\u00f3n y \u00e9tica, <\/em>en <em>Obras completas, <\/em>vol. IX, p. 378<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> J. Rof Carballo, <em>Urdimbre afectiva y enfermedad, <\/em>Barcelona 1972, 21.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Jean Mar\u00eda Domenach, <em>El mundo del siglo XX, <\/em>en <em>Teolog\u00eda del siglo XX<\/em>, vol. 5, Madrid 1973.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Miguel de Unamuno, <em>Adentro, <\/em>Madrid<sup>5<\/sup> 1965, 189.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> V\u00e9ase <em>Le grand espoir du XX<\/em><sup><em>e<\/em><\/sup><em> si\u00e8cle, <\/em>Par\u00eds 1952, 228.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>238.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> V\u00e9ase <em>Marxisme et humanisme, <\/em>Par\u00eds<sup>3<\/sup>, 153.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> V\u00e9ase <em>\u00catre et avoir, <\/em>Par\u00eds 1935, 56.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> V\u00e9ase <em>Humanismo y santidad, <\/em>Barcelona 1965, 55.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Romano Guardini, <em>La preocupaci\u00f3n por el hombre, <\/em>Madrid 1965, 133.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>137-138.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> V\u00e9ase <em>El ocio y la vida intelectual, <\/em>Madrid 1962.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>316.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> Jean Dani\u00e9lou, <em>\u00bfDesacralizaci\u00f3n o evangelizaci\u00f3n?, <\/em>Bilbao<sup>2<\/sup> 1965, 28.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> LG 8.<\/p>\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Disertaci\u00f3n le\u00edda el 26 de abril de 1977, en la Real Academia de Ciencias Morales Pol\u00edticas. Texto publicado en los Anales de dicha Academia, n. 54, 1977. Un gigante con pies de barro En cierto aspecto, mi intervenci\u00f3n de hoy guarda estrecha relaci\u00f3n con el tema que trat\u00e9 en la clausura del V Congreso de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[37],"doc_tag":[],"class_list":["post-501","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-la-vida-del-cristiano"],"year_month":"2026-04","word_count":7129,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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