{"id":500,"date":"2024-09-18T19:22:33","date_gmt":"2024-09-18T17:22:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?p=428"},"modified":"2024-09-27T13:37:59","modified_gmt":"2024-09-27T11:37:59","password":"","slug":"el-hombre-sin-dios-y-la-cuaresma-cristiana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-hombre-sin-dios-y-la-cuaresma-cristiana\/","title":{"rendered":"El hombre sin Dios y la cuaresma cristiana"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Exhortaci\u00f3n pastoral en la Cuaresma de 1977. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, <\/em>marzo 1977.<\/p>\n\n\n\n<p>Al acercarse una vez m\u00e1s el tiempo de cuaresma, de tanta significaci\u00f3n en la vida de la Iglesia, quiero ofreceros, como lo he hecho otros a\u00f1os, luz para vuestra reflexi\u00f3n y orientaciones para vuestro comportamiento. Lo hago con particular atenci\u00f3n al momento que vivimos en nuestra naci\u00f3n espa\u00f1ola y al entorno cultural en que estamos sumergidos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Inquietudes y situaci\u00f3n dram\u00e1tica del hombre moderno<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>El ser humano no vive en solitario sobre la tierra, sino que forma parte de una familia, de una naci\u00f3n, de una cultura determinada en el tiempo y en el espacio, lo cual hace que su existencia se desarrolle con libertad responsable; s\u00ed, pero dentro de unos modos colectivos de ser y de vivir. Por ello no puede serie indiferente su propio mundo cultural. Reacciona como por instinto ante las se\u00f1ales de cambio, ya con sentimientos de desasosiego e inseguridad, ya con determinadas aspiraciones o temores. Que nuestra hora se caracteriza por las mutaciones de todo tipo, nadie parece ponerlo en duda, y aun salta a la vista en la cr\u00f3nica diaria, en la crisis de las instituciones y en la desorientaci\u00f3n que reina en el pensamiento y en la jerarqu\u00eda de valores.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay en estos avatares de la historia algo que se nos antoja aleatorio y sobrehumano. Obedecen siempre a una compleja suma de factores muy diversos, cuyo resultado emerge en un momento dado y marca la direcci\u00f3n cultural predominante hasta el cambio siguiente. S\u00f3lo en los dos \u00faltimos siglos ha adquirido el hombre aguda conciencia de estas mutaciones y se ha lanzado a la audaz empresa de querer conocerlas de antemano para dirigirlas, intentando descifrarlas en los \u00absignos de los tiempos\u00bb, es decir, en aquellas tendencias m\u00e1s profundas y generalizadas del coraz\u00f3n humano. Esta actividad no es ajena a la religi\u00f3n en general y al cristianismo en particular. Dios es el Se\u00f1or de la historia, y al revelarnos a Cristo, su Hijo, como centro y sentido \u00faltimo de la misma, pide a los cristianos, especialmente a los seglares, que le sirvan, orientando al mundo hacia el reino escatol\u00f3gico del Salvador. As\u00ed pues, la mera consideraci\u00f3n o el pron\u00f3stico de este mundo del hombre y sus cambios jam\u00e1s puede limitarse para el cristiano a una curiosidad ociosa, ni tan siquiera a una acomodaci\u00f3n resignada.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Dios, desplazado de la vida<\/h3>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 piden los hombres de hoy? M\u00e1s que pedir, exigen, y con prisas; ha de d\u00e1rseles todo aqu\u00ed y ahora. Basan sus exigencias en su propia dignidad, tal como la entienden ellos mismos, en el valor de su propia persona, que no reconoce l\u00edmites. \u00bfQu\u00e9 es lo que quieren en definitiva? Una vida que corresponda pr\u00e1ctica y concretamente a esa autovaloraci\u00f3n: por una parte, no estar esclavizados a nada ni a nadie; por otra, gozar de todo, sin l\u00edmites y sin esfuerzos excesivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo m\u00e1s caracter\u00edstico, sin duda alguna, estriba en el c\u00f3mo est\u00e1n intentando conseguirlo. Cada vez m\u00e1s generalmente y con m\u00e1s radicalidad, el hombre secular de estos dos \u00faltimos siglos no quiere tener en cuenta a Dios, al estructurar su vida y su mundo conforme al plan que acabamos de se\u00f1alar. Para la existencia de cada individuo o para la convivencia de la humanidad, para lo que verdaderamente importa aqu\u00ed sobre la tierra, Dios es al hombre secular perfectamente in\u00fatil o, como se dice hoy d\u00eda, \u00abirrelevante\u00bb. Algunos a\u00f1aden m\u00e1s: si ese Dios es in\u00fatil, supone un estorbo, ya que el lugar central y decisivo que anta\u00f1o ocup\u00f3 debe ahora ser cubierto por el hombre. Otros, en fin, m\u00e1s agresivos y tajantes, vienen a considerarlo como un verdadero enemigo, el primero que la humanidad ha de vencer en su esfuerzo pro divinizarse. Todas estas variedades del hombre secularista, el mundano, o el agn\u00f3stico, o el ateo, o el anti-te\u00edsta, llevan a oponerse a Dios mismo, o a su idea o, cuando menos, a toda cultura que pretenda entender la vida con la clave de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo le ha ido en su intento a este hombre secular? \u00bfQu\u00e9 nos est\u00e1 sucediendo a nosotros, hombres modernos, llevados cada vez en mayor grado por esquemas culturales donde en vano se buscar\u00e1 otro dios que no seamos nosotros mismos? En primer lugar, los resultados obtenidos por doquier \u2013tanto en los esquemas individualistas de Occidente como en los colectivistas de los pa\u00edses del Este\u2013 deber\u00edan haber vuelto al hombre a la sensatez. No basta querer ser Dios o propon\u00e9rselo para serlo en realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00e1s inmediata evidencia, la del propio existir, nos grita a voces que somos seres intr\u00ednsecamente normados, que nuestra libertad se halla por necesidad rodeada de tinieblas y condicionamientos, nuestros planes minados siempre por la posibilidad de fracaso. Pero dejando aparte esta ilusi\u00f3n paranoica de pretender ser Dios, \u00bfha sido nuestro hombre secular capaz de resolver sus propios asuntos temporales?<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Fracaso interior<\/h3>\n\n\n\n<p>No es \u00e9ste el momento de entreteneros con estad\u00edsticas de los innumerables campos y aspectos que integran la sociedad humana, muchas de ellas ya conocidas del p\u00fablico o f\u00e1cilmente accesibles. S\u00f3lo intento invitaros a meditar mediante algunas preguntas que os ayuden a mejor responder a esta otra capital: \u00bfes el ciudadano de esta sociedad laica m\u00e1s feliz y ha alcanzado un nivel humano de calidad superior?<\/p>\n\n\n\n<p>Contestad previamente a estos otros interrogantes: \u00bfno ha aumentado el n\u00famero de suicidios y se han elevado espectacularmente los \u00edndices de criminalidad, sobre todo juvenil? \u00bfNo asistimos al nacimiento de un neo-salvajismo en la pasi\u00f3n morbosa y el culto a la violencia, y en la frialdad con que se chantajea o se propagan las propias ideas a costa de la seguridad o de la misma vida de personas a veces totalmente inocentes? \u00bfNo estamos usando este maravilloso don de Dios a nuestra \u00e9poca, el progreso t\u00e9cnico y organizativo, m\u00e1s para producir juguetes de destrucci\u00f3n y para el vanidoso ego\u00edsmo de subrayar otras econom\u00edas m\u00e1s d\u00e9biles, que para el disfrute solidario y equitativo de su verdadero destinatario, la humanidad entera? \u00bfEs que podemos ahora, en la \u00e9poca de la radio, TV, y el \u00abboom\u00bb de los dem\u00e1s medios de comunicaci\u00f3n, continuar con buena conciencia \u2013como tal vez pudimos antes\u2013 mientras no damos adecuada respuesta al grito aterrador de un tercer mundo fam\u00e9lico? \u00bfC\u00f3mo justificar, por otra parte, que no pocos pa\u00edses subdesarrollados saquen fuerzas de flaqueza para el odio resentido a todo el extranjero y para la agresi\u00f3n imperialista a otros todav\u00eda m\u00e1s d\u00e9biles? \u00bfEs que supone un avance resucitar en la variedad de guerras ideol\u00f3gicas o de supremac\u00eda de grupos \u00e9tnicos, las ya hace tiempo superadas guerras de religi\u00f3n? \u00bfNo ha ca\u00eddo el hombre, sutil y m\u00e1s tir\u00e1nicamente que en otros tiempos primitivos, en la dependencia de la droga o el sexo, o bien en el vasallaje espiritual a la mayor\u00eda demag\u00f3gico-t\u00e9cnicamente manipulada y en la adscripci\u00f3n pasional o autohipotecadora a un partido pol\u00edtico? \u00bfTiene derecho a creerse verdaderamente libre el hombre moderno, por haberse desembarazado de un cuadro de valores que marcaban el rumbo de su existir? \u00bfEs m\u00e1s libre el marino despu\u00e9s de haber borrado del firmamento las estrellas? \u00bfPodremos despu\u00e9s de este cataclismo seguir en absoluto respet\u00e1ndonos, estim\u00e1ndonos y ayud\u00e1ndonos? \u00bfNo ha comenzado ya a cobrarse con toda legalidad sus primeras v\u00edctimas en el feto humano que hab\u00eda comenzado su vida en el seno materno, o tambi\u00e9n en el que todav\u00eda a la puerta de la existencia reclamaba su derecho a entrar? \u00bfQu\u00e9 sentido hemos de dar al fracaso, o aun rompimiento, de millones de parejas, much\u00edsimas de ellas con hijos, entre los que son frecuentes los menores de edad? \u00bfSer\u00e1 cierto que en nuestros hogares se regatea cada vez m\u00e1s a los ancianos la atenci\u00f3n cari\u00f1osa que merecen hasta por estricto deber de justicia?<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">A\u00fan brilla la luz<\/h3>\n\n\n\n<p>No quiero fatigaros con m\u00e1s cuestiones ni en modo alguno pretendo acentuar la negrura del cuadro que se contempla al hacer el saldo de estos primeros cien a\u00f1os de predominio de la ciudad secular. No dudo de lo mucho y bueno que hay en este nuestro mundo, ni las sombras deben cegarnos hasta el punto de no dejarnos ver la luz. Como cristianos estamos prontos a creer que donde abund\u00f3 el pecado sobreabund\u00f3 la gracia. Lo que s\u00ed se puede concluir es la relaci\u00f3n progresiva de causa a efecto entre esta situaci\u00f3n cr\u00edtica de la cultura humana y el giro secularista, producido en ella hace escasos siglos, del abandono o aborrecimiento de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Este giro grandioso \u2013como fue grandioso el grito blasfemo de Lucifer: \u00abno servir\u00e9\u00bb\u2013 fue realizado por pensadores europeos, en el coraz\u00f3n de la cultura europea y definitivamente durante la segunda mitad del pasado siglo. Algunos de los que lo consumaron sintieron \u2013como Nietzsche\u2013 el tr\u00e1gico escalofr\u00edo y la responsabilidad de aquella su elecci\u00f3n hist\u00f3rica, y preanunciaron profundas y violentas conmociones en la cultura y en la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco faltaron algunos perspicaces pensadores cristianos, que desde Espa\u00f1a a Rusia \u2013como nuestro Donoso y Dostoievski\u2013, atentos al momento y preocupados por el futuro, entrevieron el drama que a nosotros, sus descendientes, nos es dado contemplar. Pero tenemos algo m\u00e1s que agradecerles: su interpretaci\u00f3n cristiana. Para Berdiaev, ya sea el humanismo que excluye la idea de Dios, ya el que la combate, todos son humanismos inhumanos. El drama del hombre moderno que los ha seguido y contin\u00faa siguiendo no ha de verse tanto como un justo castigo de Dios al hombre que injustamente le rechaza, cuanto como una autodestrucci\u00f3n del hombre mismo al separarse de su suelo vital. La experiencia secularista ha evidenciado ciertamente una dimensi\u00f3n de la grandeza del hombre, que es capaz de planear su vida sin Dios, pero para su propio da\u00f1o. Nos hemos desembarazado de Dios; ahora cabe preguntarse si no estaremos perdiendo, en consecuencia, al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>En este gran pecado, verdadero pecado original de nuestra cultura, ha ocurrido lo que ocurri\u00f3 en el para\u00edso. Tambi\u00e9n all\u00ed nuestros primeros padres concibieron a Dios como enemigo; tambi\u00e9n all\u00ed se rebelaron; y tambi\u00e9n sin contar con Dios decidieron all\u00ed disfrutar de la vida y ser como dioses. Pero nos dice el G\u00e9nesis que el empe\u00f1o termin\u00f3 tambi\u00e9n en drama, rubricado por las palabras ir\u00f3nicas de Dios: <em>He aqu\u00ed el hombre, que ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal<\/em> (3, 22).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Iglesia, inserta en el mundo, posee la salvaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Nadie interprete estas l\u00edneas en sentido farisaico, puritano. Bien s\u00e9 que el error y el pecado pertenecen, con estas o aquellas caracter\u00edsticas, en mayor o menor grado, a todas las \u00e9pocas y a cada uno de los miembros de esta pobre humanidad, incluidos, claro est\u00e1, nosotros, los miembros de la Iglesia militante. Y sobre todo, no ignoro que Jesucristo, la misma santidad, y a su imitaci\u00f3n la Iglesia Santa, proclaman sin ambages el amor al mundo y la solidaridad total con el pecador. Los cristianos estamos en el mundo y no pensamos desentendernos de \u00e9l ni cejar en el empe\u00f1o de rescatar a quienes al mundo pertenecen. Somos luz y sal de la tierra y no tenemos intenci\u00f3n de abdicar como tales.<\/p>\n\n\n\n<p>En la oraci\u00f3n de la \u00faltima Cena, Jes\u00fas afirma que sus disc\u00edpulos est\u00e1n en el mundo, pero que no son del mundo; y para que entendamos el peligro constante en que nos hallamos de no s\u00f3lo estar, sino tambi\u00e9n de ser del mundo, ruega al Padre que, sin sacarnos del mundo, nos preserve del esp\u00edritu del mal. Ni s\u00f3lo pedimos en el Padrenuestro que se nos libre en la tentaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n el perd\u00f3n de nuestros pecados, porque si alguno dijere que no tiene pecado se enga\u00f1a (1Jn 1, 8). El mismo Jes\u00fas, que ha evidenciado en la pasada festividad de su bautismo tanto la solidaridad con nuestra situaci\u00f3n miserable de pecadores como su odio irreconciliable al pecado, aparece ahora, al comienzo de la Santa Cuaresma, yendo al desierto, no para desentenderse del mundo, sino para afrontar a pecho descubierto al tentador y derrotarlo. Por tanto, si bien no hemos de admiramos de que el mundo se nos meta en la Iglesia y que el virus del hombre secularista le est\u00e9 produciendo lo que ya se muestra como una de las crisis m\u00e1s graves de toda la historia, sin embargo, no se puede aceptar tal situaci\u00f3n ni podr\u00eda encarecerse demasiado la urgencia de combatirla.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, en este santo tiempo del a\u00f1o os digo en nombre de la Iglesia a vosotros, cristianos, con las mismas palabras de San Pablo: \u00a1Mirad! Ahora es el tiempo favorable; ahora el d\u00eda de la salvaci\u00f3n (2Cor 6, 2).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Reforma pol\u00edtica y renovaci\u00f3n moral<\/h3>\n\n\n\n<p>Hace m\u00e1s de un a\u00f1o que nuestra comunidad nacional se halla embarcada en la delicada tarea de una profunda reforma de las estructuras pol\u00edticas. Ser\u00eda suicida ignorar que tal esfuerzo est\u00e1 realiz\u00e1ndose en medio de un mundo que ha trastocado totalmente el tradicional cuadro de valores que, con limitaciones y defectos, estaba indiscutiblemente inspirado por la fe cristiana. Acontece, adem\u00e1s, en un a\u00f1o en que la Iglesia universal atraviesa, al decir de su supremo Pastor, circunstancias dif\u00edciles y aun dolorosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso las convulsiones tr\u00e1gicas recientes, tambi\u00e9n en nuestra patria, y algunos s\u00edntomas de descomposici\u00f3n social, que \u00faltimamente aparecen entre nosotros o se han acentuado o simplemente amenazan, encuentran recta explicaci\u00f3n como nuevos brotes de la cultura secular y ramalazos del hist\u00f3rico drama del hombre sin Dios. Gran pecado de ingenuidad ser\u00eda que el catolicismo espa\u00f1ol entrase en esta reforma en actitud irresponsable o con talante alegre y confiado. Debemos reflexionar a tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda desaprovechar lo mejor de la gracia que Dios, siempre misericordioso, nos ofrece si nos qued\u00e1semos en remedios superficiales ante el gran desaf\u00edo de estos tiempos. Ni como hombres ni como cristianos nos conformamos con la mera condena, aun cuando se pronuncie desde el sentido de humanidad y no desde el partidismo pol\u00edtico; tampoco consideramos suficiente la serenidad, ni la en\u00e9rgica demanda de poner fin a la locura, ni la viril exigencia de una acci\u00f3n gubernativa clara y decidida a cumplir y hacer cumplir la ley. Todo esto es necesario. Sin embargo, para un arreglo duradero, para una soluci\u00f3n a medio y largo plazo, ni cada una ni siquiera todas esas recetas juntas ser\u00edan bastante, ya que no rebasan la terap\u00e9utica de los s\u00edntomas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pensadores, as\u00ed creyentes como incr\u00e9dulos, coinciden en que la \u00fanica soluci\u00f3n para una sociedad en profunda crisis como la actual es una completa renovaci\u00f3n moral; pero la inseguridad en que se debaten muchos de nuestros pobres hermanos sin Dios, consiste en que les falta el punto de apoyo de tal renovaci\u00f3n, dado que la urgente reforma de las costumbres apenas si puede realizarse sin unas firmes creencias y la correspondiente actitud ante la vida. En tales circunstancias es privilegiada todav\u00eda la situaci\u00f3n de nuestra comunidad nacional, pueblo en su mayor\u00eda de gran riqueza humana, con una fe cristiana socialmente arraigada e individualmente sentida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Cristo cuaresmal, salvaci\u00f3n y esperanza<\/h2>\n\n\n\n<p>La simple reforma de estructuras no tendr\u00e1 \u00e9xito duradero si no la acompa\u00f1a un esfuerzo de perfeccionamiento moral de toda la sociedad espa\u00f1ola, de sus leyes y costumbres. Para propon\u00e9rnoslo, ning\u00fan tiempo mejor que el de la Cuaresma. Dice a este prop\u00f3sito San Le\u00f3n Magno, el Papa de los momentos dif\u00edciles de la definitiva invasi\u00f3n b\u00e1rbara: \u00abCuando se avecinan estos d\u00edas, consagrados m\u00e1s especialmente a los misterios de la redenci\u00f3n de la humanidad, estos d\u00edas que preceden a la fiesta pascual, se nos exige con m\u00e1s urgencia una preparaci\u00f3n y una purificaci\u00f3n del esp\u00edritu &#8230; Por ello, en estos d\u00edas hay que poner especial solicitud y devoci\u00f3n en cumplir aquellas cosas que todos los cristianos deber\u00edan realizar en todo tiempo; as\u00ed viviremos esta Cuaresma de instituci\u00f3n apost\u00f3lica en santos ayunos, y precisamente no s\u00f3lo por el uso menguado de los alimentos, sino sobre todo ayunando de nuestros propios vicios\u00bb (Serm. 6 Cuar., 1-2).<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre moderno est\u00e1 gravemente enfermo. Lo interpret\u00e1bamos a la luz de la escena de la ca\u00edda en el para\u00edso. Pero en estos d\u00edas que preceden a la victoria pascual, la Iglesia nos presenta la contrarr\u00e9plica en aquellas escenas de la vida de Cristo, pagando y luchando por nosotros, ya en sus cuarenta d\u00edas de ayuno y tentaciones, ya en su pasi\u00f3n y muerte. Sin embargo, la Cuaresma cristiana no es pura contemplaci\u00f3n. No s\u00f3lo hemos de conmemorar y agradecer el primer y \u00faltimo combate de la vida p\u00fablica del Salvador, hemos tambi\u00e9n de reproducirlos en nuestras vidas. Lo acabamos de o\u00edr a San Le\u00f3n: \u00abPor el uso menguado de alimentos y, sobre todo, ayunando de nuestros propios vicios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Queremos resucitar en una comunidad nacional m\u00e1s limpia, m\u00e1s fraterna, m\u00e1s justa, m\u00e1s alegre. El \u00fanico medio para alcanzar esta meta \u2013os lo digo sabiendo que no es popular, pero desde la grave responsabilidad de mi deber pastoral\u2013 es la penitencia y la cruz, es el esfuerzo, la conversi\u00f3n, la superaci\u00f3n del ego\u00edsmo, el autocontrol. No sois paganos, aunque viv\u00e1is en un mundo semipaganizado, y as\u00ed puedo hablaros con audacia: muerte y resurrecci\u00f3n est\u00e1n inseparablemente unidas cuando la muerte es la muerte de Cristo, cuando morimos en el amor, en la paciencia, en la humildad, en la justa obediencia, en la solidaridad de unos con otros y en la austeridad de todos, m\u00e1s urgente y necesaria en los que m\u00e1s tengan.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque hablo a vuestra fe, permitidme refrendar lo que estoy diciendo con una experiencia muy reciente. \u00bfC\u00f3mo se ha conseguido el resurgir econ\u00f3mico y t\u00e9cnico que se llam\u00f3 el \u00abmilagro espa\u00f1ol\u00bb? \u00bfCon la insolidaridad de la huelga f\u00e1cil o el f\u00e1cil cierre de las f\u00e1bricas? \u00bfCon la impaciencia o la rebeli\u00f3n armada? \u00bfCon la disgregaci\u00f3n de la unidad patria? \u00bfCon leyes que minasen la moralidad p\u00fablica o la uni\u00f3n y buena conciencia familiares? Me dir\u00e9is que no; que esta resurrecci\u00f3n fue, como lo es siempre, un milagro de fe, de austeridad y limpieza dom\u00e9stica, de solidaridad entre los espa\u00f1oles, de alegre laboriosidad en el campo y en el taller. Un examen fr\u00edo y desapasionado de los hechos nos obliga a reconocerlo as\u00ed, aunque tambi\u00e9n existieron fallos y defectos. S\u00f3lo con la abnegaci\u00f3n y el sacrificio, por parte de todos, se reconstruye una naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">No hay soluciones c\u00f3modas<\/h3>\n\n\n\n<p>La fe cristiana nos lleva a creer que no hay soluci\u00f3n para los grandes problemas del hombre fuera de Jesucristo. Tenemos el urgente deber de devolver al coraz\u00f3n de nuestros cristianos el convencimiento pr\u00e1ctico de que Jes\u00fas significa salvador. \u00c9l es la piedra angular; un pueblo cristiano que emprendiera la gran aventura de edificar su ordenamiento pol\u00edtico-social rechaz\u00e1ndola, construir\u00eda en vano; porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que podamos salvarnos (Act 4, 11-12).<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9dico le llaman los santos Padres. La medicina que nos prescribe est\u00e1 lejos de ser facilitona y demag\u00f3gica. Nos recomienda la guerra y la violencia, pero tan s\u00f3lo en la lucha espiritual contra el pecado que habita en nosotros. Son m\u00e9todos eficaces, no f\u00f3rmulas que obren por arte de magia. El mal de la humanidad es muy hondo y amenaza sobrepasar sus l\u00edmites de tolerancia. El hombre \u2013de modo especial el moderno\u2013 adolece de mutua incomprensi\u00f3n, violencia de los m\u00e1s fuertes pol\u00edtica y socialmente, insumisi\u00f3n radical, una sexualidad que conjuga el desenfreno con el refinamiento, una libertad sin m\u00e1s pauta que el capricho de cada uno. <em>Este tipo de demonios no se arrojan si no es por la oraci\u00f3n y el ayuno<\/em> (Mt 17, 21).<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas no pretende ofrecer soluciones c\u00f3modas, pero sabe que \u00c9l es el \u00fanico Salvador: <em>La salvaci\u00f3n no est\u00e1 en ning\u00fan otro<\/em> (Act 4, 11-12). Por eso nos previene contra falsos cristos y falsos profetas que llegan con recetas halagadoras por ambiguas, y f\u00e1ciles por inoperantes. La salvaci\u00f3n de nuestra patria no est\u00e1 en la dial\u00e9ctica de las agresiones, as\u00ed como tampoco ha de salir milagreramente de las urnas. La dial\u00e9ctica de las agresiones, al estar movida en el que la desencadena por la sinraz\u00f3n o el odio, es una dial\u00e9ctica est\u00e9ril. Por otro lado, de las urnas no sale sino lo que hayamos previamente introducido en ellas: si esp\u00edritu de servicio, sentido de justicia e ilusi\u00f3n de convivencia, saldr\u00e1 la paz; pero si nuestras papeletas rezuman insolidaridad partidista o ego\u00edsmo a nivel individual y social, no esperemos otra cosa que la degradaci\u00f3n moral, seguida de la desintegraci\u00f3n del orden p\u00fablico, que a su vez dar\u00eda paso a una f\u00e9rrea dictadura de tal o cual color ideol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la remodelaci\u00f3n de la vida nacional, tan importantes como la ideolog\u00eda que la inspire, son los modelos que al pueblo se presentan. Para muchos, el ideal de perfecci\u00f3n cultural y pol\u00edtica a que han de tender Estado y sociedad en nuestra patria es el sistema laico y permisivo de las democracias liberales de Occidente. No es mi cometido hacer un recuento valorativo, en el terreno de lo meramente temporal, de las ventajas e inconvenientes de este modo concreto de entender y ordenar la vida. Tampoco voy a hacer aqu\u00ed y ahora un juicio de valor desde los grandes principios de la filosof\u00eda pol\u00edtica y la moral cristiana. Mi intento es mucho m\u00e1s modesto, aunque por radical m\u00e1s trascendente.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo quisiera recordar a los hijos de la Iglesia, para evitarles el burdo enga\u00f1o y tal vez una desgracia irreparable, que muchas ideolog\u00edas de importaci\u00f3n han recibido su primera inspiraci\u00f3n \u2013como se indica al comienzo de estas p\u00e1ginas\u2013 en actitudes ateas, y que los espa\u00f1oles, si queremos seguir viviendo a lo cristiano, hemos de examinar a la luz de nuestra fe y con sumo cuidado toda mercanc\u00eda que se nos quiera vender. S\u00f3lo as\u00ed acertaremos en la gran empresa de la reforma nacional. Escuchemos a San Pablo: <em>No os acomod\u00e9is al mundo presente, antes bien transformaos por la renovaci\u00f3n de vuestra mente, de forma que pod\u00e1is distinguir cu\u00e1l es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto<\/em> (Rm 12, 2). Es verdad que constituye un rasgo cristiano el tender la mano a otros pueblos, sobre todo si nos son afines por proximidad cultural o hasta geogr\u00e1fica, y estar dispuestos a aprender de todos; pero vuestra caridad sea sin fingimiento: detestando el mal, adhiri\u00e9ndoos al bien (<em>ib\u00edd<\/em>. 9). Lo contrario se llama imitar sin personalidad, con el nada te\u00f3rico peligro de que nos precipitemos a copiar lo f\u00e1cil y pervertido, ya que lo grande y moralmente valioso, que tambi\u00e9n existe en la vieja cultura europea, requiere casi siempre tiempo y esfuerzo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Discernimiento y fe<\/h3>\n\n\n\n<p>Es bien sabido que los espa\u00f1oles, en su mayor\u00eda, somos un pueblo creyente. No es raro que las ideolog\u00edas del hombre secular se nos presenten disfrazadas de Cristo y de Evangelio. Examin\u00e9moslas bien examinadas. As\u00ed nos lo recomienda San Juan en su primera carta: <em>Queridos, no os fieis de cualquier esp\u00edritu, sino examinad si los esp\u00edritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo<\/em> &#8230;; <em>y todo esp\u00edritu que no confiesa a Jes\u00fas no es de Dios; \u00e9se es el Anticristo de quien hab\u00e9is o\u00eddo que iba a venir; pues bien, ya est\u00e1 en el mundo<\/em> (4, 1-3). Y Pablo, escribiendo a los fieles de Galacia, se expresa as\u00ed: <em>Me maravillo de que os pas\u00e9is tan pronto a otro evangelio \u2013no que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren transformar el Evangelio de Cristo\u2013. Pero aun cuando nosotros mismos o un \u00e1ngel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, \u00a1sea anatema!<\/em> (Gal 1, 6-8).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no agotar\u00eda toda la riqueza de este santo tiempo lit\u00fargico que precede al triunfo de la Pascua si me limitara a convocaros a un examen cristiano de conciencia, avisaros de las m\u00e1s peligrosas tentaciones y confortaros con el ejemplo de Cristo en el esfuerzo por el cumplimiento del deber. Quiero invocar tambi\u00e9n la alegr\u00eda y esperanza que caracteriza igualmente a la celebraci\u00f3n cuaresmal. Yo pido, por amor de Cristo, sobre todo a aquellos nuestros creyentes, hombres y mujeres con tiempo y preparaci\u00f3n para pensar, j\u00f3venes activos y pol\u00edticos sagaces, que se sientan llamados a contribuir de manera especial en esta etapa, sin duda alguna, hist\u00f3rica de nuestra amada Espa\u00f1a \u2013tal vez se est\u00e9n poniendo los cimientos para toda una era\u2013, que con originalidad propia, puesto que ning\u00fan pueblo renuncia a la suya, aunque busque la uni\u00f3n con los dem\u00e1s, con la intenci\u00f3n m\u00e1s altruista de que sean capaces. desempolven el Evangelio, sac\u00e1ndolo al mismo tiempo del rinc\u00f3n, si all\u00ed estuviera, de su biblioteca y del fondo de su coraz\u00f3n cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera contagiarles mi \u00edntimo convencimiento cuaresmal de que a quien lucha con Cristo y como Cristo para bien de la comunidad social, de un modo o de otro, ya a la corta, ya a la larga, le espera siempre la victoria. Exactamente la misma persuasi\u00f3n que nuestra madre la Iglesia expresa por boca de San Le\u00f3n en uno de sus famosos sermones de Cuaresma: \u00abCristo luch\u00f3 a su tiempo, para que nosotros luchemos despu\u00e9s. Venci\u00f3 Cristo, para que a semejanza de \u00c9l venzamos tambi\u00e9n nosotros &#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 pena si se perdiera esta gran ocasi\u00f3n por no haber tenido presente lo que la fe nos pide! \u00bfNo podr\u00eda aplic\u00e1rsenos a los espa\u00f1oles de esta generaci\u00f3n aquellas otras palabras del Ap\u00f3stol?: <em>Oh insensatos g\u00e1latas, \u00bfqui\u00e9n os fascin\u00f3 a vosotros, ante cuyos ojos fue presentada la imagen de Jesucristo crucificado? &#8230; \u00bfSois tan tontos que, habiendo comenzado seg\u00fan Dios, vais a concluir al modo de los hombres?<\/em> (Gal 3, 1-3).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Nosotros, los sacerdotes<\/h2>\n\n\n\n<p>Pero nada me preocupa tanto como el que nosotros, los sacerdotes de Cristo, dej\u00e1semos de tener confianza en nuestra propia misi\u00f3n sacerdotal. Se dice insistentemente que hoy ya no se vive en nuestra comunidad cristiana la Cuaresma, ni la Semana Santa y la Pascua, ni otros tiempos lit\u00fargicos. Esto, dicho as\u00ed, en t\u00e9rminos tan absolutos, es falso. Sigue habiendo much\u00edsimas familias cat\u00f3licas que no son indiferentes a la conmemoraci\u00f3n de los misterios de nuestra fe. Y sigue existiendo una tradici\u00f3n que hace permeables las conciencias de muchos, incluso no practicantes, al influjo saludable de la Revelaci\u00f3n, que llega al pueblo a trav\u00e9s de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que nos ocurre es que \u2013porque vemos, con m\u00e1s claridad que antes, que llegan tambi\u00e9n otras influencias de signo contrario\u2013 perdemos f\u00e1cilmente el \u00e1nimo para perseverar en el combate de la fe y la vida cristiana. Nosotros mismos somos v\u00edctimas de las consideraciones sociol\u00f3gicas, en lugar de proclamar nuestra confianza en la gracia de Dios y vamos prescindiendo, poco a poco, de acciones pastorales que pod\u00edan ayudar notablemente en nuestro ministerio.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s a\u00fan, no s\u00f3lo se abandonan costumbres y pr\u00e1cticas, que no son sustituidas por otras, sino que frecuentemente se desfiguran o se inutilizan los mismos medios de la evangelizaci\u00f3n instituidos por Cristo para su Iglesia, sin los cuales nuestro trabajo ser\u00e1 est\u00e9ril.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la juventud todo son halagos complacientes, sin atrevernos a presentar las ardientes exigencias de una vida de gracia; en la administraci\u00f3n del sacramento de la penitencia se est\u00e1n introduciendo abusos intolerables, abiertamente en contra de lo que la Iglesia ha establecido; en el culto a la presencia del Se\u00f1or en la Eucarist\u00eda, un pesado silencio lo envuelve todo, como si no tuvi\u00e9ramos fe en el misterio; no hablamos apenas de la oraci\u00f3n, del arrepentimiento, de la mortificaci\u00f3n necesaria, del cielo y el infierno; los llamados ejercicios espirituales, en lugares de retiro, se convierten en coloquios pocas veces provechosos, en que las cr\u00edticas, las revisiones y los c\u00e1nticos no llegan al fondo de la conciencia de cada uno para transformarla y purificarla con la ayuda de los auxilios divinos; los mandamientos de la Ley de Dios se reducen a muy vagas apelaciones al amor y apenas se insiste en la obligaci\u00f3n de adorar y dar culto a nuestro Padre, de respetar los juramentos, de no blasfemar de palabra o por escrito; en cuanto al amor al pr\u00f3jimo, todo es reiterar una y otra vez la defensa de los derechos humanos, sin que se diga nada de la obligaci\u00f3n de no mentir, no matar, no fornicar, etc. As\u00ed no se puede seguir. Una religi\u00f3n cristiana en que prescindimos de lo que Cristo nos ha ense\u00f1ado como obligaciones indiscutibles del doble amor a Dios y al pr\u00f3jimo, no es, por mucho que nos empe\u00f1emos en buscar explicaciones a nuestros comportamientos, la Religi\u00f3n de Jesucristo, porque faltan en ella su mensaje, sus preceptos su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo os pido, sacerdotes y religiosos de Toledo, agentes principales de la evangelizaci\u00f3n, que os manteng\u00e1is fieles y firmes en la fe. Apenas puedo tener quejas de vosotros, porque est\u00e1is demostrando un excelente esp\u00edritu, lleno de buen sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero os llegan inevitablemente influencias perturbadoras por muchos conductos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que os digo es que hoy, s\u00ed, todav\u00eda hoy, pod\u00e9is hacer mucho por nuestro pueblo cristiano de Espa\u00f1a en la porci\u00f3n que os ha tocado evangelizar. La Cuaresma es una buena ocasi\u00f3n para ello. Vividla vosotros y ayudad a vivirla a los dem\u00e1s. Y dejad a Dios y a su divina voluntad que EJ haga fecundos vuestros esfuerzos cu\u00e1ndo y c\u00f3mo El quiera. Pero no deis a los hombres humanismo por Evangelio; critica social en lugar de vida de gracia; pol\u00edtica por fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordad las palabras de Pablo VI en la <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>: \u00abHe ah\u00ed un rasgo de nuestra identidad, que ninguna duda debiera atacar, ni ninguna objeci\u00f3n eclipsar: En cuanto Pastores, hemos sido escogidos por la misericordia del Supremo Pastor, a pesar de nuestra insuficiencia, para proclamar con autoridad la Palabra de Dios; para reunir al Pueblo de Dios, que estaba disperso; para alimentar a este Pueblo con los signos de la acci\u00f3n de Cristo, que son los sacramentos; para ponerlo en el camino de la salvaci\u00f3n; para mantenerlo en esa unidad de la que nosotros somos, a diferentes niveles, instrumentos activos y vivos; para animar sin cesar a esta comunidad reunida en torno a Cristo, siguiendo la l\u00ednea de su vocaci\u00f3n m\u00e1s \u00edntima. Y cuando, en la medida de nuestros limites humanos y secundando la gracia de Dios, cumplimos todo esto, realizamos una labor de evangelizaci\u00f3n : Nos, como Pastor de la Iglesia universal; nuestros hermanos los Obispos, a la cabeza de las Iglesias locales; los Sacerdotes y Di\u00e1conos, unidos a sus Obispos, de los que son colaboradores, por una comuni\u00f3n que tiene su fuente en el sacramento del Orden y en la caridad de la Iglesia\u00bb (<em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 68).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exhortaci\u00f3n pastoral en la Cuaresma de 1977. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, marzo 1977. Al acercarse una vez m\u00e1s el tiempo de cuaresma, de tanta significaci\u00f3n en la vida de la Iglesia, quiero ofreceros, como lo he hecho otros a\u00f1os, luz para vuestra reflexi\u00f3n y orientaciones para vuestro comportamiento. 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