{"id":497,"date":"2024-09-18T19:22:33","date_gmt":"2024-09-18T17:22:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?p=388"},"modified":"2024-09-21T19:57:36","modified_gmt":"2024-09-21T17:57:36","password":"","slug":"concepto-teologico-del-mundo","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/concepto-teologico-del-mundo\/","title":{"rendered":"Concepto teol\u00f3gico del mundo."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Trabajo publicado en el volumen <em>El di\u00e1logo seg\u00fan Pablo VI, <\/em>Madrid, 1965, BAC 251, pp. 214-248.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Concepto teol\u00f3gico del mundo.<br>Posici\u00f3n del cristiano moderno ante el mundo<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La voz del mundo de hoy, con sus particulares situaciones y problemas, se ha dejado o\u00edr en el Concilio con tanta intensidad como la de los Padres conciliares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pensar que Dios habla y dicta sus leyes al hombre sin escuchar lo que este hombre dice, anhela, ama, sufre y espera, es olvidarse de que Dios ha creado al hombre por amor. Y todo el que ama, escucha. Dios tambi\u00e9n. S\u00ed, el mundo de hoy est\u00e1 siendo escuchado por Dios en el Concilio. Han llevado all\u00ed sus clamores y sus esperanzas, como Mois\u00e9s llev\u00f3 a la monta\u00f1a los de su pueblo, los actuales servidores del pueblo de Dios, que en este sentido no est\u00e1 compuesto \u00fanicamente por los bautizados, sino por todos a los que Dios ama, es decir, la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trataba, lo hemos dicho hasta la saciedad, de un Concilio pastoral, en que los pastores no se reun\u00edan para reflexionar solamente sobre cuestiones del dogma, sino para ver c\u00f3mo poder ofrecer el alimento de Dios al inmenso reba\u00f1o de los hambrientos del esp\u00edritu. \u00a1EI mundo&#8230;, el mundo! \u00a1El mundo de hoy! Es la palabra que ha estado resonando constantemente en el aula conciliar. El mundo concreto y tangible de nuestros d\u00edas. El de estas d\u00e9cadas que estamos viviendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El historiador futuro no dejar\u00e1 de constatar sin emoci\u00f3n las vibraciones de este grupo numeroso de operarios del Evangelio, que durante cuatro a\u00f1os consecutivos se ha reunido en la bas\u00edlica de San Pedro, tan acostumbrada a todas las grandezas, para trabajar en humilde actitud de servicio a un mundo que en gran parte vive olvidado de ellos. Ellos, en cambio, no le han olvidado a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al margen del Concilio, pero en armon\u00eda con \u00e9l, el primero de los Padres conciliares, el Obispo de Roma y Pont\u00edfice supremo de la Iglesia, Pablo VI, public\u00f3 en el verano de 1964 la enc\u00edclica <em>Ecclesiam suam<\/em>, en que las expresiones de amor al mundo adquieren una elocuencia casi dram\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 es, pues, ese mundo para la Iglesia, que de tal manera agita las anhelantes entra\u00f1as de su misericordia y su amor hacia \u00e9l?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Diversos conceptos de la palabra \u201cmundo\u201d<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El mundo que odia a Cristo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una asc\u00e9tica digna del mayor respeto y muy seria, aunque parcialmente, fundada en la realidad de las cosas, suele ofrecernos una visi\u00f3n del mundo triste y pesimista, como de algo peligroso para la seguridad de lo que es el supremo valor de nuestra vida, constantemente amenazada por los ataques provenientes de ese cl\u00e1sico enemigo del alma: el mundo, con su concupiscencia y malignidad. Ciertos textos de la Sagrada Escritura podr\u00edan ser invocados en apoyo de este juicio estimativo, que tan abundantemente ha nutrido la educaci\u00f3n de nuestra vida cristiana. <em>No am\u00e9is al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no est\u00e1 en \u00e9l la caridad del Padre. Porque todo lo que hay en el mundo, concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y orgullo de la vida, no viene del Padre, sino que proviene del mundo. Y el mundo pasa, y tambi\u00e9n sus concupiscencias; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre<\/em> (1Jn 2,15-17).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mismo Jesucristo es tambi\u00e9n suficientemente expl\u00edcito incluso en uno de los momentos m\u00e1s solemnes de su vida, el de la \u00faltima cena. El mundo es incompatible con el Esp\u00edritu de verdad que \u00c9l enviar\u00e1, y <em>que el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce<\/em> (Jn 14,17). No da la verdadera paz: <em>La paz os dejo, mi paz os doy; pero no os la doy como el mundo la da<\/em> (Jn 14,27). Es hostil y aborrece a Cristo y a sus seguidores: <em>Si el mundo os odia, sabed que antes que a vosotros me odi\u00f3 a m\u00ed. Si fueseis del mundo, el mundo amar\u00eda lo suyo; pero porque no sois del mundo, sino que yo os escog\u00ed del mundo, por esto el mundo os aborrece<\/em> (Jn 15 ,18-19). Y la frase tan estremecedora y concluyente: <em>Yo no ruego por el mundo<\/em> (Jn 17,9).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todas estas sentencias y otras que podr\u00edan aducirse se refieren evidentemente al pecado y su poder, al \u00abmaligno\u00bb, en cuanto que es pr\u00edncipe de este mundo y que, no obstante haber sido vencido por Cristo (Jn 16,33), ejerce su dominio en aquellos que no resisten <em>fortes in fide<\/em> (1P 5,8-9). Este pecado es una fuerza de oposici\u00f3n y repulsa de Cristo que existe, actual o potencialmente, en la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pecador humilde y que ans\u00eda el perd\u00f3n puede ser liberado de la fuerza del mal, porque Cristo ha vencido al mundo, y en este sentido tambi\u00e9n ruega por el hombre que peca. Pero el pecado en cuanto obstinaci\u00f3n y, sobre todo, el de incredulidad; el pecado en su triste actuaci\u00f3n de potencia hostil contra Cristo y su Esp\u00edritu, ha sido colocado fuera del alcance de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas. En la medida en que los hombres \u2013pertenezcamos o no a la Iglesia\u2013 participamos del pecado, una de dos: o buscamos humildemente el perd\u00f3n, y entonces Cristo ruega por nosotros, o nos obstinamos en el mal, y entonces formamos parte del mundo por el que Jes\u00fas no ruega. La asc\u00e9tica cl\u00e1sica, por consiguiente, no comete ning\u00fan abuso al ponernos en guardia contra un mundo que nos priva de la vida. Pero no es \u00e9se el \u00fanico concepto que un cristiano puede o debe tener del mundo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El universo c\u00f3smico<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mundo es tambi\u00e9n el conjunto de la creaci\u00f3n visible: hombres, animales, astros, flores, espacios, tierra, cielo. Es decir, todo cuanto ha salido de la mano de Dios, y que, al ser puesto en existencia, <em>vio Dios que era bueno<\/em> (Gn 1,31). A estas palabras del G\u00e9nesis han hecho eco otras muchas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La m\u00e1s rigurosa teolog\u00eda no ha tenido miedo a revestirse con el lenguaje de los poetas \u2013p. ej., un San Juan de la Cruz\u2013, que descubren a trav\u00e9s de las maravillas del mundo el rostro del Amado. En efecto \u2013nos dice San Pablo\u2013, <em>lo cognoscible de Dios es manifiesto entre ellos, pues Dios se lo manifest\u00f3; porque, desde la creaci\u00f3n del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, son conocidos mediante las criaturas <\/em>(Rm 1,19-20). San Juan dice tambi\u00e9n: <em>El mundo fue hecho por \u00c9l<\/em> \u2013por el Verbo\u2013, y es tan suyo, que vino a \u00e9l como a su propia casa (Jn 1,10-11).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces, dentro de esta terminolog\u00eda, la idea del mundo se restringe todav\u00eda m\u00e1s, y viene a significar simplemente la tierra en que habitamos; p. ej., en San Juan, 17,13: <em>Digo estas cosas mientras estoy en el mundo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El hombre y los valores humanos en su relaci\u00f3n con el resto de la creaci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay un tercer sentido de la palabra <em><strong>mundo<\/strong><\/em>, que es el que ahora nos interesa m\u00e1s. Es el hombre, no aislado y solitario, en su realidad ontol\u00f3gica de cuerpo y alma, sino visto en el despliegue total de sus valores, los que le corresponden por naturaleza o los que le han sido ofrecidos por pura donaci\u00f3n gratuita de Dios, realiz\u00e1ndose hist\u00f3ricamente en su marcha a\u00b7 trav\u00e9s del tiempo, solidario de los dem\u00e1s y del resto de la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEl mundo es \u2013dice Houtart\u2013 la humanidad, los hombres que Dios ha creado, y a los que \u00c9l ha confiado su creaci\u00f3n, dici\u00e9ndoles:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poblad la tierra y someted\/a; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que viven sobre la tierra (Gn 1,28); los hombres que han pecado, pero a los que Dios ha decidido redimir. <em>S\u00ed, Dios ha amado tanto al mundo, que ha dado a su Hijo \u00fanico, para que todo aquel que crea en El no perezca, sino que tenga vida eterna, pues Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para que se salve gracias a \u00c9l<\/em> (J n 3,16-17); los hombres, para quienes el Se\u00f1or cre\u00f3 su Iglesia: <em>Como me enviaste al mundo, as\u00ed yo tambi\u00e9n les envi\u00e9 al mundo<\/em> (Jn 17,18). <em>No te pido que los saques del mundo, sino que los guardes del mal<\/em> (Jn 17,15). Se trata de la humanidad en todas sus dimensiones, en sus relaciones con la naturaleza, en su responsabilidad y su reflexi\u00f3n sobre s\u00ed misma y en su llamada a la vida divina. El mundo es lo temporal asumido por la humanidad. Por ello adquiere un aspecto espiritual y, al mismo tiempo, material, y forma parte de la misi\u00f3n del hombre el colaborar incansablemente a la obra de la creaci\u00f3n. Es tambi\u00e9n lo temporal, en tanto que llamado, <em>en y por la humanidad<\/em>, a ser recapitulado en Cristo (Fil 3,21 y 1Cor 15,28). <em>Porque plugo a Dios&#8230;, y por medio de \u00c9l reconciliar todo consigo, tanto de la tierra como del cielo, pacific\u00e1ndolo por la sangre de la cruz<\/em> (Col 1,19-20). La Iglesia es esta porci\u00f3n de la humanidad que tiene fe en Jesucristo, que conoce el destino del mundo en \u00c9l y se esfuerza en realizarlo\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con trazos a\u00fan m\u00e1s vigorosos describe Congar, en una reciente conferencia pronunciada en Roma, el mismo concepto: \u00abEl mundo \u2013dice\u2013 es la historia humana vivida solidariamente con el cosmos; porque, para la Biblia tambi\u00e9n, el hombre no s\u00f3lo est\u00e1 en el mundo, es <em>del<\/em> mundo; es su fin inmanente y el mediador de su fin trascendente. Esta es la raz\u00f3n de que el hombre y el cosmos tengan sus destinos entrelazados. En este \u00faltimo sentido es en el que aqu\u00ed tomamos la palabra mundo&#8230; Este mundo hist\u00f3rico se encuentra esencialmente en un orden sobrenatural por las energ\u00edas que act\u00faan en su seno para ordenarlo a su fin, y que vienen de Cristo. S\u00ed, este mundo hist\u00f3rico se encuentra ce\u00f1ido por la redenci\u00f3n de Cristo, sometido a su se\u00f1or\u00edo, en relaci\u00f3n con la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica. No se puede, por tanto, identificar este mundo hist\u00f3rico con la naturaleza; no podr\u00e1 llam\u00e1rsele <em>natural<\/em>, sino <em>temporal<\/em>. Sin embargo, por m\u00e1s que caiga bajo la redenci\u00f3n de Jesucristo, este mundo hist\u00f3rico es vario y ambiguo. El demonio y el pecado operan en \u00e9l. Se engendran en \u00e9l simult\u00e1neamente algo para Dios y para la salvaci\u00f3n, y algo contra Dios y para la perdici\u00f3n. As\u00ed resulta que este tercer sentido del vocablo tiene algo acumulativo, vinculado a su car\u00e1cter concreto. Engloba al mundo hostil (primer sentido) y conserva un nexo con el segundo sentido. Por eso el mundo hist\u00f3rico, objeto de la redenci\u00f3n de Cristo, es designado en San Pablo con las palabras <em>ta panta<\/em>, todas las cosas, el universo\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El concepto es muy rico en consideraciones, y en \u00e9l ha de detenerse necesariamente el que quiera poseer una exacta comprensi\u00f3n teol\u00f3gica de lo que el mundo significa. Los dos. primeros sentidos \u2013A y B\u2013 son parciales, aunque respondan a la verdad o, mejor dicho, enuncien una verdad. Pero no se percibe la verdad completa a trav\u00e9s de los mismos. El primero nos dejar\u00eda sumergidos en un pesimismo desolador. El segundo nos har\u00eda desembocar en un optimismo ingenuo, tras del que vendr\u00edan inevitablemente las m\u00e1s desesperantes defraudaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Precisemos, pues. Se trata, ante todo, del hombre en relaci\u00f3n con Dios y con las cosas, con la vida de los dem\u00e1s hombres y el resto de la creaci\u00f3n. Es una criatura, con todas las limitaciones inherentes a la condici\u00f3n de tal. Ha sido creado, por amor del Dios creador, con un destino sobrenatural desde el principio. En \u00e9l se ha introducido el pecado por un uso indebido de la libertad humana, y con el pecado, el desorden radical y el trastorno de fines, que pueden llevar al hombre a la perdici\u00f3n, y, desde luego, le someten, a \u00e9l y a las criaturas, a una servidumbre de corrupci\u00f3n que no estaban llamados a sentir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante el pecado, Dios ha seguido amando al mundo y le ha frecido la redenci\u00f3n en su Hijo unig\u00e9nito, hecho obediente POR NOSOTROS hasta la muerte, y muerte de cruz (Fil 2,8). A pesar de la servidumbre de corrupci\u00f3n, el hombre y su obra son algo grandioso: de las potencias del ser humano y de las virtualidades ocultas de las cosas creadas brotan continuamente los m\u00faltiples bienes de la vida social, individual y colectiva, los cuales, en el progresivo desarrollo de la historia, representan un tr\u00e1nsito, que no se interrumpe nunca, de lo menos perfecto a lo m\u00e1s perfecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es decir, que, aun contando con las dos deficiencias radicales que acompa\u00f1an al mundo, la del pecado, como causa permanente de desorden, y la de carencia esencial en que vive, como criatura que es, dos fuerzas superiores sobrenadan en la inmensa marea de la historia humana: el amor de Dios, que redime, y la capacidad perfectiva, que brota constantemente de los entresijos de lo creado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el dato m\u00e1s original y fecundo de cuantos aparecen en esta s\u00edntesis es el de que, no obstante el pecado, el hombre, centro del mundo, ha sido redimido por Dios en su Hijo unig\u00e9nito. El modo como se ha realizado esta redenci\u00f3n arroja una luz muy esclarecedora. Dios se ha hecho hombre, es decir, ha asumido la naturaleza humana. Pod\u00eda habernos redimido de otra manera, pero ha sido as\u00ed. Tom\u00f3 nuestra naturaleza tal como es en concreto, no en abstracto. Lo que quiere decir que nada de lo humano queda fuera de la redenci\u00f3n. Lo mismo el dolor de un moribundo que el vigor f\u00edsico de un atleta; lo mismo el trabajo del obrero que las investigaciones de un sabio especializado en ciencias f\u00edsicas o biol\u00f3gicas; lo mismo el primitivo modo de vivir de una tribu que la m\u00e1s perfecta sociedad democr\u00e1tica del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfNo es todo esto lo humano, el hombre que se realiza en la historia? La gracia, pues, ha sido ofrecida, o, mejor dicho, llega a todo ese conjunto de realizaciones por medio de las cuales el hombre se proyecta. A trav\u00e9s de \u00e9l, que con su libertad es <em>capax gratiae<\/em>, \u00e9sta se refleja en las obras de sus manos. Como entidad sobrenatural y germen de vida divina, mora exclusivamente en el interior del hombre. Pero los rayos de su luz y la onda de su calor vital abarcan todo cuanto Cristo abarc\u00f3; todo, excepto el pecado<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas no asumi\u00f3 nuestra naturaleza en calidad de soporte provisorio, para desde ella lanzar sobre la humanidad, como un cuerpo extra\u00f1o nacido de su generosidad, la gracia redentora. No. La encarnaci\u00f3n ha sido, por parte de Dios, un prop\u00f3sito serio, dram\u00e1ticamente serio, de sumergirse en la humanidad con todo lo que \u00e9sta lleva consigo. Toda la revelaci\u00f3n del Nuevo Testamento excluye con violencia cualquier otra interpretaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las consecuencias son de un valor incalculable para una recta teolog\u00eda del mundo. Resulta, seg\u00fan esto, que las llamadas realidades terrestres, en lo que tienen de valor y dignidad, han sido incorporadas al campo de la redenci\u00f3n. El trabajo, el progreso, la paz, el desarrollo econ\u00f3mico, la libertad, la familia, el amor, han sido asumidos y santificados. Merecen el inter\u00e9s del Hijo del hombre, como merecen el nuestro. Son valores asimilados por Cristo, que los recibi\u00f3 en su propia vida personal. Lo contrario ser\u00eda decir que Dios se hab\u00eda hecho hombre, pero sin amar ni vivir lo que el hombre ama y vive. Esto ser\u00eda una contradicci\u00f3n; Jes\u00fas ya no ser\u00eda un hombre como nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo, pues, se podr\u00e1 permanecer indiferente ante estas realidades si de verdad se cree y se ama a Jesucristo, el cual ha sido el primero en amarlas? Es necesario insistir en este aspecto, puesto que una inveterada costumbre, a la que no nos autoriza la Biblia ni la tradici\u00f3n, ha creado en nosotros el h\u00e1bito contrario, el de reducir el alcance de la redenci\u00f3n a nuestra alma y tambi\u00e9n a nuestro cuerpo; s\u00ed, puesto que est\u00e1 destinado a la resurrecci\u00f3n gloriosa, pero sin pasar de ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No vemos m\u00e1s que nuestra propia persona, como si cada uno de nosotros estuviera suspendido en el vac\u00edo, convertida la realidad cuerpo-alma en un monolito solitario. \u00bfQu\u00e9 clase de hombre ser\u00eda \u00e9se, con un cuerpo y alma vivos, pero sin vida? La frase del Evangelio: <em>\u00bfQu\u00e9 importa al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?<\/em> (Mt 16,26), aun aceptando la interpretaci\u00f3n asc\u00e9tica com\u00fan, dice lo que tiene que decir, nada m\u00e1s: que el mundo no puede ser el dios del hombre, pero no que no tenga valor y no merezca la estimaci\u00f3n recta y ordenada por parte del hombre; una estimaci\u00f3n que ha empezado por conced\u00e9rsela el mismo Dios, Creador y Redentor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claro es que, para que estas realidades y valores humanos entren dentro de la \u00f3rbita de la redenci\u00f3n de Cristo, es indispensable que los hombres que las promueven y desarrollan se esfuercen por vivir la vida cristiana. Cuando la gracia se rechaza o se desprecia, en vano se aspirar\u00e1 a que la actividad libre sea un futuro santificado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por muy beneficiosa que sea a la humanidad, no pasa de ser una filantrop\u00eda detenida en el orden natural, sin alcanzar el nivel, mucho m\u00e1s alto, de una acci\u00f3n que se incorpora al torrente de la obra redentora de Jes\u00fas. Por eso creemos exagerado, y que se presta a engendrar funestos equ\u00edvocos, afirmar sin m\u00e1s ni m\u00e1s que las realidades humanas, por entrar dentro del plan general de la creaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n posterior, son santas, a no ser que queramos dar a esta palabra un sentido en que generalmente no es usada. No. Son buenas, y ya es bastante<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y buena es la acci\u00f3n del m\u00e9dico cuando cura a un enfermo o la del soci\u00f3logo que promueve un mayor bienestar social. Son ciertamente buenas. Dios quiere que en el mundo haya paz, justicia, progreso, desarrollo econ\u00f3mico. En este sentido, los esfuerzos de los que trabajan por lograrlo y los mismos logros, una vez alcanzados, son queridos y bendecidos por Dios, que dijo al hombre al crearle: <em>Dominad la tierra<\/em> (Gn 1,28), y tienen incluso un car\u00e1cter religioso, en cuanto que est\u00e1n religados con Dios de tres maneras: por haberles creado, por querer positivamente que se alcancen y por querer que los hombres vayan hacia \u00c9l precisamente a trav\u00e9s del amor de sus hermanos, los dem\u00e1s hombres, amor que no ser\u00eda completo si nos desinteresamos, en la medida en que a cada uno corresponde, de lograr un mundo mejor en que se pueda dar satisfacci\u00f3n a las esperanzas y anhelos justos de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vistas as\u00ed las realidades terrestres, aparecen dotadas de un valor religioso y son capaces de recibir una orientaci\u00f3n que las haga dar gloria a Dios y a Cristo Redentor. Pero para esto \u00faltimo es preciso que los hombres practiquen toda justicia y no sean culpables de pecado. En hip\u00f3tesis podr\u00edamos imaginarnos un mundo en que los hombres vivieran sumergidos en el pecado, y, sin embargo, con su trabajo y su esfuerzo ordenador de la cultura, la econom\u00eda y el poder pol\u00edtico, lograsen \u00f3ptimas condiciones de desarrollo y bienestar para los habitantes de sus naciones y aun para toda la humanidad. \u00bfQu\u00e9 quedar\u00eda, sin embargo, de vida cristiana y gracia redentora en el mundo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No habr\u00eda m\u00e1s que una posibilidad frustrada, una comunicaci\u00f3n interrumpida por el libre juego del hombre. Las criaturas seguir\u00edan siendo buenas en s\u00ed mismas, pero no tocadas por la gracia, no asumidas. Podr\u00eda decirse, si se quiere, que aun entonces habr\u00eda en el mundo una disposici\u00f3n, una inconsciente tendencia a la perfecci\u00f3n que Cristo ofrece, pero nada m\u00e1s. Siempre nos encontraremos con que es absolutamente preciso distinguir entre el orden natural y sobrenatural, entre evangelizaci\u00f3n y civilizaci\u00f3n, entre salvaci\u00f3n y progreso. No para proclamar dualismos, sino para evitar confusiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En suma, creo que, dentro de una recta teolog\u00eda del mundo y de las realidades terrenas, podr\u00edamos establecer las siguientes proposiciones:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1\u00aa. Dios ama al mundo que ha creado, y en \u00e9l al hombre y sus realizaciones temporales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2\u00aa. El pecado ha perturbado el plan querido por Dios y constituye un obst\u00e1culo en la marcha del hombre hacia su fin \u00faltimo, a la vez que paraliza el progreso de las criaturas hacia una perfecci\u00f3n incesante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3\u00aa. No obstante, el hombre y sus actividades humanas han sido redimidos por Dios en Jesucristo, y a todo lo humano llega o puede llegar la gracia redentora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4\u00aa. Estas actividades del hombre, e incluso las criaturas terrestres inanimadas, tienen en s\u00ed mismas un valor religioso, en cuanto que son queridas por Dios, ofrecidas al se\u00f1or\u00edo regio de Cristo y destinadas a una transmutaci\u00f3n escatol\u00f3gica, cuyo sentido no se comprende del todo, aunque est\u00e1 suficientemente indicado en la Escritura. El perfeccionamiento que la materia, cada vez m\u00e1s dominada, va alcanzando por obra del hombre, parece formar parte, ya ahora, de esa lenta y laboriosa marcha de lo creado hacia una perfecci\u00f3n mayor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5\u00aa. El orden sobrenatural es distinto del natural. Pasa de Cristo al hombre por medio de la Iglesia, y a trav\u00e9s del hombre se proyecta hacia todo lo creado. Para ello es preciso que el hombre, \u00fanico ser libre y <em>capax gratiae<\/em>, imprima orientaci\u00f3n cristiana a sus actos y realizaciones, los cuales as\u00ed orientados, aun permaneciendo profanos, pueden ser cristianos. Es lo que dec\u00eda el Papa recientemente: \u00abEl desarrollo de la cultura moderna ha reconocido leg\u00edtima y obligada la distinci\u00f3n de los diversos campos de la actividad humana y ha tributado a cada uno de ellos una relativa autonom\u00eda, impuesta por los principios y los fines de cada sector. Por eso hoy cada ciencia, cada profesi\u00f3n, cada arte, tiene una relativa independencia, que la separa de la esfera propiamente religiosa y le confiere un cierto laicismo, que, si es entendido rectamente, el cristiano es el primero en respetar, al no querer confundir, como se dice, lo sacro con lo profano. Pero cuando uno de estos campos de actividad se refiere al hombre considerado en su integridad, es decir, en orden a un fin supremo, todos pueden y deben honrar y ser honrados por la luz religiosa, que aclara ese fin supremo y hace posible su logro. Esto es, all\u00ed donde la actividad humana es moral, \u00e9sta debe referirse al polo central de la vida que es Dios, y que Cristo nos ha revelado y nos gu\u00eda para alcanzarlo. Entonces toda la vida, aunque sea profana, si es honesta, puede ser cristiana\u00bb (Audiencia general, 18 de agosto 1965).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6\u00aa. Por \u00faltimo, es perfectamente licito afirmar que en el inmenso mundo no cristiano anterior a Cristo o al que en nuestro tiempo no ha llegado todav\u00eda la revelaci\u00f3n cristiana de una manera suficientemente explicita, no por eso deja de haber posibilidades de que se logre el plan de Dios, conforme a los designios misteriosos que la teolog\u00eda de la salvaci\u00f3n se esfuerza por aclarar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las ense\u00f1anzas de la Biblia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las afirmaciones anteriores no son gratuitas. Se apoyan sobre los datos que la revelaci\u00f3n nos ofrece, los cuales podr\u00edan resumirse as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Bondad radical de todo lo creado<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El G\u00e9nesis nos expresa repetidamente la complacencia de Dios en su obra, y son frecuentes los textos del Antiguo Testamento que nos presentan a la naturaleza glorificando a Dios: <em>Y vio Dios todo lo que hab\u00eda hecho, y he aqu\u00ed que era bueno en gran manera<\/em> (Gn 1,31). Varios salmos \u2013subraya Thils\u2013 son verdaderos himnos al Creador y describen el acto majestuoso de su poder infinito derramando sobre la tierra las im\u00e1genes sin n\u00famero de su inagotable belleza&#8230; A la causalidad universal de Dios corresponde una sujeci\u00f3n universal por parte de las criaturas intelectuales y materiales, por parte de los individuos y de las colectividades: <em>Omnia serviunt tibi!<\/em> (Sal 118,91)<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Cooperaci\u00f3n del hombre con Dios en el desarrollo de lo creado<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Hagamos al hombre a nuestra imagen<\/em> (Gn 26,28). He aqu\u00ed las palabras reveladoras de la grandeza del hombre. Est\u00e1 puesto por Dios para dominar la tierra, para proseguir la obra de la creaci\u00f3n. Dios le har\u00e1 a su imagen y semejanza precisamente para que domine. El hombre va a ser as\u00ed un peque\u00f1o dios creador. \u00bfQui\u00e9n, por consiguiente, podr\u00e1 atreverse a despreciar, como carentes de valor religioso, las m\u00faltiples empresas del progreso humano? La tarea de arrancar los secretos que se guardan en la entra\u00f1a de la creaci\u00f3n y perfeccionar incesantemente las estructuras humanas, significar\u00e1 siempre, pase lo que pase, un acercamiento a Dios.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El pecado trastorna el orden establecido<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es necesario acumular los textos. <em>Por ti ser\u00e1 maldita la tierra<\/em> (Gn 3,17), dice Dios a Ad\u00e1n despu\u00e9s de la ca\u00edda. No se puede expresar de manera m\u00e1s concisa la herida que el pecado inflige tambi\u00e9n al mundo exterior, el de las criaturas terrestres que no son el hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s tarde, San Pablo, en su carta a los Romanos, escribir\u00eda palabras misteriosas, que levantan en el coraz\u00f3n de los creyentes un movimiento de emoci\u00f3n incontenible al hablarnos del dolor de toda la creaci\u00f3n, a causa de la rebeld\u00eda humana, y de la esperanza que acompa\u00f1a a su gemido. <em>Porque el continuo anhelar de las criaturas ans\u00eda la manifestaci\u00f3n de los hijos de Dios, pues las criaturas est\u00e1n sujetas a la vanidad no de grado, sino por raz\u00f3n de quien las sujeta, con la esperanza de que tambi\u00e9n ellas ser\u00e1n libertadas de la servidumbre de la corrupci\u00f3n para participar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios <\/em>(Rm 8,19-21).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La redenci\u00f3n de Cristo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero Dios ha seguido amando al hombre, no obstante el pecado. Cristo viene a redimirnos, y, en el plan de Dios, la redenci\u00f3n consuma y da t\u00e9rmino a la propia obra creadora. Todo quedar\u00e1 restaurado y recapitulado en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los textos sagrados relativos a esta gran verdad dogm\u00e1tica vuelven a tener los mismos acentos jubilosos y glorificadores, e incluso m\u00e1s intensos, que aquellos primeros del G\u00e9nesis, en que se oyen los ecos triunfales de la primera acci\u00f3n creadora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empiezan por ense\u00f1arnos que Cristo mismo intervino en la obra de la creaci\u00f3n y ejerci\u00f3 en ella su se\u00f1or\u00edo absoluto. <em>Para nosotros, no hay m\u00e1s que un Dios Padre, de quien todo procede y para quien somos nosotros, y un solo Se\u00f1or, Jesucristo, por quien son todas las cosas, y nosotros tambi\u00e9n<\/em> (1Cor 8,6). <em>En \u00c9l fueron creadas todas las cosas<\/em> (Col 1,15-16).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas frases paulinas son tan hermosas como hermosos son los comentarios que han inspirado: \u00abQuien tuviera una visi\u00f3n total \u2013escribe Huby\u2013 del pasado, presente y futuro, contemplar\u00eda a todos los seres colgando ontol\u00f3gicamente de Cristo y s\u00f3lo en \u00c9l inteligibles. Y para no dejar la puerta abierta a las dudas de la trascendencia absoluta del Hijo, el Ap\u00f3stol subraya expresamente que, cuando habla de toda la creaci\u00f3n, lo hace de todas las criaturas sin excepci\u00f3n; en \u00c9l fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, las visibles y las invisibles. Esta manera de agrupar en dos categor\u00edas&#8230; abarca, desde puntos de vista distintos, la totalidad de los seres creados\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Semejantes en plenitud y alcance son las que el mismo San Pablo escribe cuando se refiere ya directamente a la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios y a la redenci\u00f3n. <em>Todo ha sido renovado<\/em> \u2013dice a los fieles de Corinto (2Cor 5, 17)\u2013. Se trata de \u2013{<em>restaurar en Cristo, cumplidos los tiempos prescritos, todas las cosas de los cielos y las de la tierra\u2013<\/em> (Ef 1,10). <em>Y plugo al Padre que en El habitase toda la plenitud y por \u00c9l reconciliar consigo, pacificando, por la sangre de su cruz, todas las cosas, as\u00ed las de la tierra como las del cielo<\/em> (Col 1,19-20).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queda claro, pues, el alcance c\u00f3smico y universal de la redenci\u00f3n. Virtualmente acabada en Cristo, su obra renovadora se ir\u00e1 manifestando lentamente, y llega a todo lo creado, a las criaturas inanimadas tambi\u00e9n, que gimen y esperan, seg\u00fan el c\u00e9lebre texto de los Romanos. Hasta que llegue el d\u00eda en que se cumpla lo profetizado en el Apocalipsis: <em>Y todas las criaturas que existen en el cielo, y sobre la tierra, y en el mar, y todo cuanto hay en ellos, o\u00ed que dec\u00edan: Al que est\u00e1 sentado en el trono y al Cordero, la bendici\u00f3n, el honor, la gloria y el imperio por los siglos de los siglos <\/em>(Ap 5,13).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Cooperaci\u00f3n del hombre a la gracia<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no podemos olvidar ni dejar en segundo t\u00e9rmino una afirmaci\u00f3n fundamental y de la m\u00e1xima importancia si queremos comprender la totalidad del plan de Dios. La redenci\u00f3n que se nos ofrece no llega a nosotros sino en tanto en cuanto que, por la gracia y la acci\u00f3n mediadora de Jes\u00fas, nace en cada uno de nosotros un hombre nuevo. Entonces el Esp\u00edritu Santo habita en nosotros, <em>dando testimonio a nuestro esp\u00edritu de que somos hijos de Dios, y, si hijos, tambi\u00e9n herederos; herederos de Dios, coherederos de Cristo, supuesto que padezcamos con \u00c9l para ser con \u00c9l glorificados<\/em> (Rm 8,16-17).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es el hombre a quien redime Jes\u00fas. Para \u00e9l est\u00e1 hecho el mundo. A curarle y sanarle es a lo que ha venido a la tierra el Hijo de Dios. Por mucho que se afirme que el hombre no es algo abstracto, sino concreto y vivo, y que con el hombre guarda estrecho contacto el resto de las cosas que en el mundo se mueven, como criaturas tambi\u00e9n queridas por Dios, es la persona humana, alma y cuerpo, la que Dios cre\u00f3 a su imagen y semejanza y la que Cristo redimi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el peque\u00f1o universo de la personalidad humana es donde se centra la acci\u00f3n de Dios. Ah\u00ed es donde se recibe la gracia o se rechaza. <em>Los que viven seg\u00fan la carne no pueden agradara Dios<\/em> (Rm 8,8). La Iglesia ha sido puesta por Dios principalmente para eso: para facilitar a las almas la gracia y la vida divina. En la medida en que los hombres la reciben, \u00e9sta se propaga, y, a trav\u00e9s de las m\u00faltiples acciones libres de los hombres, el mundo entero se enriquece con los dones de Dios. La creaci\u00f3n fue sometida a la vanidad no de grado, sino en atenci\u00f3n al que la someti\u00f3 (Rm 8,20), y del mismo modo podr\u00edamos decir que va siendo liberada a medida que el hombre se libera del pecado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es muy importante tenerlo siempre presente. No hay redenci\u00f3n, en el sentido en que la ofrece Jesucristo, si s\u00f3lo hay progreso material, cient\u00edfico, t\u00e9cnico, pol\u00edtico, econ\u00f3mico. Podr\u00e1 decirse que la intenci\u00f3n redentora del Se\u00f1or no s\u00f3lo no excluye la ordenaci\u00f3n del mundo terrestre, sino que la busca y la ampara como algo que se integra en el desarrollo total del hombre redimido, el cual ya en esta tierra est\u00e1 llamado a presentir la gloria venidera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero si en el interior del hombre la gracia no act\u00faa, el progreso ser\u00e1 s\u00f3lo parcial e incompleto, como todos los progresos que no se fundan en Dios. Es lo que sucede hoy, no nos enga\u00f1emos. Los panegiristas del mundo contempor\u00e1neo \u2013y queremos serlo todos\u2013 exaltan los grandiosos avances que se operan cada d\u00eda; tantos y tan pasmosos en muchos sectores de la actividad humana, que parecen justificados el orgullo y la esperanza. Algunos te\u00f3logos, contagiados por el entusiasmo admirativo que levantan tales empresas, se dejan fascinar por su brillo, y creen que estamos dando pasos muy eficaces hacia el logro de unas estructuras humanas pr\u00f3ximas al ideal del Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La desaparici\u00f3n de las fronteras mediante tratados comerciales y pol\u00edticos, la extensi\u00f3n de la cultura, la lucha contra el hambre, las exploraciones del espacio, la conquista y el gozo de la libertad y tantos y tantos triunfos innegables, les hacen pensar en otras tantas versiones pr\u00e1cticas del encuentro del hombre con Dios en el pr\u00f3jimo y en el cumplimiento, a gran escala, del precepto cristiano del amor fraterno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No ser\u00e9 yo quien niegue la belleza de esas conquistas y que a trav\u00e9s de las mismas los hombres puedan amarse mejor; m\u00e1s a\u00fan, que no habr\u00eda aut\u00e9ntico cristianismo en la tierra donde hubiera desprecio o positivo desinter\u00e9s por las mismas. Pero los panegiristas no tienen derecho a silenciar los grandes y enormes cr\u00edmenes de la humanidad de hoy, tales como la desintegraci\u00f3n de la familia, la delincuencia juvenil, la sexualidad desbordada a niveles degradantes, la idolatr\u00eda del dinero en el altar de todos los ego\u00edsmos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra \u00e9poca es tambi\u00e9n la de las guerras mundiales y la de los totalitarismos monstruosos, al lado de los cuales las matanzas de otros d\u00edas oscuros en la historia de la humanidad resultan menos vergonzosas. Los mismos avances pol\u00edticos se consiguen m\u00e1s por la presi\u00f3n de revoluciones sangrientas que por la fuerza del respeto que el hombre debe al hombre. En el orden econ\u00f3mico, la explotaci\u00f3n que todav\u00eda hacen unos pueblos de otros y las maniobras que utilizan para llevarla a cabo constituyen un agravio permanente a la humanidad. \u00bfA qu\u00e9 seguir? La enumeraci\u00f3n de los desastres anula o por lo menos ensombrece tr\u00e1gicamente la de los triunfos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aun as\u00ed, en el mundo de hoy hay espl\u00e9ndidas realizaciones, que le hacen hermoso y digno de ser amado. \u00bfQui\u00e9n lo negar\u00e1? Tambi\u00e9n en Ad\u00e1n y Eva hab\u00eda belleza despu\u00e9s del pecado. Hoy, como siempre, prosigue la lucha permanente entre el mal y el bien, de la cual el protagonista y a la vez la v\u00edctima es el hombre. Merced a la propaganda \u2013t\u00e9cnica del envilecimiento ha sido llamada\u2013, que en su mayor parte est\u00e1 en manos de los adoradores de la tierra, las noticias dan la vuelta al mundo en unos pocos minutos, y en los per\u00edodos de paz \u2013si es que existen\u2013 nos dejamos fascinar por el brillo cegador y ofuscante de las realizaciones temporales, sin prestar la debida atenci\u00f3n a la espantosa y s\u00f3rdida marea de los des\u00f3rdenes y las injusticias, que m\u00e1s silenciosamente, pero con aterradora eficacia, sigue avanzando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En suma, para que la redenci\u00f3n de Cristo se logre en el mundo tiene que pasar por el hombre. No se puede hacer un salto desde Cristo a las realidades sociales, que son del hombre, pero no el hombre; ni menos a las criaturas inanimadas. S\u00f3lo anal\u00f3gicamente y por extensi\u00f3n y consecuencia es redimido el resto del mundo. El que de verdad llega a ser hijo de Dios es la persona humana. En su interior se opera la gran transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cristiano no tiene derecho a evadirse y dejar de ofrecer sus manos a la obra transformadora. El te\u00f3logo tampoco lo tiene a convertirse en poeta ni a plantear el problema en t\u00e9rminos tales que parezca acentuar m\u00e1s las posibles iluminaciones redentoras en su reflejo sobre el mundo exterior al hombre que en su incidencia directa sobre la libertad del ser humano. En el seno de esta libertad personal es donde se vive el drama de la acogida o la repulsa de la gracia. Quiz\u00e1, al concretarlo as\u00ed, la visi\u00f3n resulte menos grata en su conjunto, pero no se falsean las perspectivas. Se dice que esta visi\u00f3n es agustiniana y favorece los dualismos. Pero yo me pregunto si habr\u00e1 posibilidad alguna de neutralizar alg\u00fan d\u00eda el teatro de la lucha para convertirlo en tierra de nadie. Me parece que no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No conviene caer en dualismos, pero nunca en la tierra dejar\u00e1 de haber dos potencias, la del mal y la del bien. El cristiano no tiene opci\u00f3n posible. Ha de ponerse al servicio de esta \u00faltima. Ello lo consigue plenamente, seg\u00fan el plan de Dios, cuando se incorpora a Cristo mediante una fe personal en \u00c9l y un amor a \u00c9l. <em>Tanto am\u00f3 Dios al mundo que le dio su unig\u00e9nito Hijo, para que todo el que crea en \u00c9l no perezca, sino que tenga la vida eterna<\/em> (Jn 3,16). <em>El que se niega a creer en el Hijo no ver\u00e1 la vida <\/em>(Jn 3,36).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero con la fe, el amor. <em>En Cristo Jes\u00fas, ni circuncisi\u00f3n ni incircuncisi\u00f3n tiene valor, sino que solamente lo tiene la fe actuando por la caridad <\/em>(Gal 5,6). <em>Amemos, pues, a Dios, ya que Dios nos am\u00f3 el primero<\/em> (1Jn 4,19).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cristiano amar\u00e1 a Dios, y, por lo mismo, amar\u00e1 lo que Dios ama. A esto se reduce el mensaje. Situado dentro de esta corriente de amor, ver\u00e1 al pr\u00f3jimo como a un hermano, e incluso ver\u00e1 en \u00e9l a Dios mismo. Los textos de San Juan, tan conocidos, lo afirman claramente, con claridad no superior a los que utiliz\u00f3 Jes\u00fas cuando habl\u00f3 de la norma discriminatoria de los que han de entrar o no en el reino despu\u00e9s del juicio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo est\u00e1 contenido ah\u00ed. El cristiano que de verdad quiera amar, con obras y no s\u00f3lo palabras, se esforzar\u00e1 por mejorar y perfeccionar todo lo humano que condiciona la vida del hombre. La que hoy llaman teolog\u00eda de la acci\u00f3n, del progreso, del compromiso temporal, tiene ah\u00ed sus fundamentos m\u00e1s excelsos, aunque no ah\u00ed s\u00f3lo. Mas todo carecer\u00eda del sentido que el Redentor ha buscado con su venida al mundo si en el interior de los hombres no se desarrolla el proceso de identificaci\u00f3n con su propia vida divina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es preciso vivir de esta vida antes que nada. <em>Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo eso se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura<\/em> (Mt 6,33). No lo separemos, pero tampoco invirtamos los t\u00e9rminos ni siquiera a la hora de formular nuestro lenguaje. Y a los que observan que reino de Dios lo comprende todo, tambi\u00e9n lo que en la tierra pertenece al hombre, porque es ah\u00ed donde Cristo se ha encarnado, y que, por consiguiente, hay que buscarlo con un af\u00e1n que Dios bendice, les responderemos siempre que, aunque sea as\u00ed, con las debidas precisiones, el hombre que ha de nacer de nuevo, aquel de quien habl\u00f3 Jes\u00fas en su coloquio con Nicodemo, nace solamente en virtud de una llamada gratuita de Dios y de una respuesta libre, todo lo cual es estrictamente personal. Luego sucede que la llamada, en la intenci\u00f3n de Dios, y la respuesta, en la obediencia nuestra a las exigencias libremente aceptadas, implica todo el misterio de la solidaridad con los hombres y sus tremendas consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La redenci\u00f3n c\u00f3smica, universal, de todo lo creado es una hermosa palabra. No s\u00f3lo es palabra, encierra tambi\u00e9n una gran verdad. Pero si la redenci\u00f3n no se opera en el interior de cada hombre que viene a este mundo, nacido de mujer, con su cuerpo y su alma, todo quedar\u00eda reducido a una frustraci\u00f3n alucinante. El hombre que por vivir la redenci\u00f3n en su uni\u00f3n personal con Cristo <em>practica toda justicia<\/em>, cuando en su vida humana coopera al progreso en un campo determinado, no incurrir\u00e1 en delito en otro campo. Por el contrario, cuando la persona se aparta de Cristo y rechaza el nuevo nacimiento, fatalmente, inexorablemente, sucede que mientras en su sector concreto contribuye al progreso, en otro lo paraliza tambi\u00e9n en el orden temporal. Porque todo pecado, o por su acci\u00f3n positiva o por la omisi\u00f3n que incluye, causa da\u00f1o a la humanidad<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Posici\u00f3n del cristiano moderno frente al mundo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Preguntamos ahora cu\u00e1les deben ser la actitud y relaciones del cristiano de hoy con ese mundo cuya naturaleza y condiciones nos da a conocer la teolog\u00eda. El hecho mismo de hacernos tal pregunta, y precisamente referida al cristiano moderno, al de hoy, nos ofrece un tema de meditaci\u00f3n. \u00bfAcaso existen hoy especiales motivos para el planteamiento del problema? \u00bfEs que el cristiano de hoy puede adoptar, frente al mundo, una actitud distinta de la del cristiano de ayer?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tenemos que decir que s\u00ed, no sin pedir a quienes nos leen o escuchan que hagan un esfuerzo por entendernos. Si s\u00f3lo se tratara de lo estrictamente dogm\u00e1tico, apenas habr\u00eda lugar para estos planteamientos, como no fuera para esclarecer alguna consecuencia o aspecto parcial de la doctrina hipot\u00e9ticamente olvidado o dejado en penumbra. Al fin y al cabo, la Iglesia lleva veinte siglos ense\u00f1ando a sus hijos los cristianos precisamente eso: su actitud frente al mundo. No caben modificaciones sustanciales en la ense\u00f1anza sobre un punto en torno al cual gira, ni m\u00e1s ni menos, que el problema de la salvaci\u00f3n del hombre, es decir, aquello para lo cual vino Jes\u00fas al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no es en el terreno dogm\u00e1tico en el que tales interrogantes se formulan, sino en el pastoral y misionero, es decir, all\u00ed donde todo cristiano, por el hecho mismo de ser portador de una luz y una esperanza, descubre tinieblas y contradicciones reales o aparentes, que pueden ser para \u00e9l causa de una doble congoja, la de no acertar a llevar al mundo la luz de esa fe en la cual cree o la de saber c\u00f3mo conciliar con esa fe la realidad del mundo actual, al que \u00e9l no puede menos de amar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Drama del creyente al ver c\u00f3mo la fe se apaga en el mundo que le rodea. Drama del que tiene puesto su coraz\u00f3n en Dios al ver c\u00f3mo tantos dioses del mundo de hoy amenazan su vida de esperanza, ofreci\u00e9ndole el para\u00edso en la tierra. Un mundo alejado de la Iglesia. Dos mil millones de hombres a los que no ha llegado el mensaje cristiano, en una desproporci\u00f3n con los disc\u00edpulos del Evangelio que ser\u00e1 cada d\u00eda mayor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La t\u00e9cnica, con su poder fascinante y arrollador. El mito, s\u00ed, pero a la vez \u2013perd\u00f3nese la antinomia\u2013 la realidad del progreso de la materia. Y, a la vez, gemidos y voces que parecen cristianos, procedentes de un mundo que nos llama y al mismo tiempo nos rechaza, con sus anhelos de justicia, de paz, de nivelaci\u00f3n social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica. Y luego, por encima de todo, el misterio de Cristo, tan grandioso y tan profundo, y, sin embargo, al menos en apariencia, lleno de impotencia y debilidad, a pesar de sus proclamaciones tan inapelables y confiadas: <em>Yo soy la luz del mundo<\/em> (Jn 8,12). <em>Venid a m\u00ed todos<\/em> (Mt 11,28).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He aqu\u00ed el drama o la serie de dramas encadenados. Con esto es con lo que se encuentra el cristiano de hoy. No ten\u00eda esa situaci\u00f3n frente a s\u00ed el cristiano de ayer. Pas\u00f3 la era constantiniana. Ya no existe la Edad Media. El Renacimiento, cuyos hombres, a pesar de todo, siguieron siendo cristianos, ha quedado atr\u00e1s. Las revoluciones de los derechos del hombre, de la libertad, del igualitarismo social, del ate\u00edsmo ilustrado, viven ya de sus frutos y los poseen con tranquilo orgullo. Todo se ha emancipado de una tutela que nos parec\u00eda querida por Dios. Y, adem\u00e1s, todo cambia sin cesar. La mutaci\u00f3n parece una ley permanente e inexorable de la vida, incompatible con los dogmas fijos y las situaciones est\u00e1ticas que se juzgaban indispensables para el mantenimiento de las estructuras cristianas. Un alud de nuevas exigencias pol\u00edticas, sociales, econ\u00f3micas, se precipita cada d\u00eda sobre el esp\u00edritu cansado de los hombres de hoy, cansancio que alcanza tambi\u00e9n a los cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 hacer, pues? Se comprende que el papa Pablo VI, la primera v\u00edctima de esta situaci\u00f3n precisamente por ser el primero de los ap\u00f3stoles, haya empleado para describirla una palabra tremendamente denunciadora y expresiva: \u00abtormento apost\u00f3lico\u00bb ha dicho que es para su alma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues bien, creo que es el mismo Pont\u00edfice quien en la enc\u00edclica <em>Ecclesiam suam<\/em> nos marca las l\u00edneas fundamentales de lo que debe ser la posici\u00f3n del cristiano moderno frente al mundo. Ve\u00e1moslo, examinando a la vez algunos otros textos del mismo Papa que completan la ense\u00f1anza de la enc\u00edclica.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Amor e inter\u00e9s positivo por el mundo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He aqu\u00ed la primera condici\u00f3n del cristiano de hoy. Nada de evasiones ni huidas. Incluso el contemplativo, que planta su tienda en el interior silencioso de un monasterio, lo har\u00e1, porque tambi\u00e9n as\u00ed, sirviendo a Dios de esta manera, sirve mejor al mundo. Todo el que ame a la Iglesia debe empe\u00f1arse denodadamente en la tarea de acercamiento al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPor lo que toca a nuestra humilde persona, aunque lejos de hablar de ella y deseosos de no llamar la atenci\u00f3n, no podemos, sin embargo, en esta intenci\u00f3n de presentarnos al colegio episcopal y al pueblo cristiano, pasar por alto nuestro prop\u00f3sito de perseverar \u2013en cuanto nos lo permitan nuestras d\u00e9biles fuerzas y, sobre todo, la divina gracia nos d\u00e9 modo de llevarle a cabo\u2013 en la misma l\u00ednea, en el mismo esfuerzo por acercarnos al mundo, en el que la Providencia nos ha destinado a vivir, con todo respeto, con toda solicitud, con todo amor\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abTodo lo que es humano tiene que ver con nosotros. Tenemos en com\u00fan con toda la humanidad la naturaleza, es decir, la vida con todos sus dones, con todos sus problemas; estamos dispuestos a compartir con los dem\u00e1s esta primera universalidad; aceptar las profundas exigencias de sus necesidades fundamentales, aplaudir todas las afirmaciones nuevas y a veces sublimes de su genio. Y tenemos verdades morales, vitales, que hemos de poner en evidencia y corroborar con la conciencia humana, ben\u00e9ficas como son para todos. Dondequiera que hay un hombre en busca de comprenderse a s\u00ed mismo y al mundo, podemos estar en contacto con \u00e9l; dondequiera que se re\u00fanen los pueblos para establecer los derechos y deberes del hombre, nos sentimos honrados cuando nos permiten sentarnos junto a ellos. Si existe en el hombre una <em>anima naturaliter christiana<\/em>, queremos honrarla con nuestra estima y con nuestro di\u00e1logo\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNos miramos al mundo con inmensa simpat\u00eda, y si este mundo se considera a s\u00ed mismo extra\u00f1o, ajeno a la cristiandad, \u00e9sta no se siente extra\u00f1a al mundo. Cualquiera que sea el aspecto bajo el que se presente o la actitud que este mundo adopte con respecto a la cristiandad. Que lo sepa, pues, bien este mundo: los representantes y los predicadores de la religi\u00f3n cristiana aman al mundo con un amor supremo e insuperable; el amor que la fe cristiana infunde en el coraz\u00f3n de la Iglesia. Esta no hace m\u00e1s que servir de intermediaria al amor inmenso, maravilloso, de Dios hacia los hombres\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed constantemente. El lenguaje de las condenaciones y los anatemas ha sido abandonado, y de ello hace el Papa afirmaci\u00f3n expl\u00edcita: \u00abQue lo sepa el mundo: la Iglesia lo mira con profunda comprensi\u00f3n, con sincera admiraci\u00f3n y con sincero prop\u00f3sito no de conquistarlo, sino de servirlo; no de despreciarlo, sino de valorizarlo; no de condenarlo, sino de confortarlo y de salvarlo\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo mismo en la <em>Ecclesiam suam<\/em>: \u00abComo es claro, las relaciones entre la Iglesia y el mundo pueden revestir muchos y diversos aspectos entre s\u00ed. Te\u00f3ricamente hablando, la Iglesia podr\u00eda proponerse reducir al m\u00ednimo tales relaciones, tratando de apartarse de la sociedad profana, como podr\u00eda tambi\u00e9n proponerse apartar los males que en \u00e9sta puedan encontrarse, anatematiz\u00e1ndolos y promoviendo cruzadas en contra de ellos; podr\u00eda, por el contrario, acercarse tanto a la sociedad profana que tratase de alcanzar un influjo preponderante y aun de ejercitar un dominio teocr\u00e1tico sobre ella, y as\u00ed de otras maneras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero nos parece que la relaci\u00f3n entre la Iglesia y el mundo, sin cerrar el camino a otras formas leg\u00edtimas, puede representarse mejor por un di\u00e1logo, que no podr\u00e1 ser evidentemente uniforme, sino adaptado a la \u00edndole del interlocutor y a las circunstancias reales\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En consecuencia, quiz\u00e1 pudi\u00e9ramos decir que la posici\u00f3n del cristiano moderno frente al mundo ha de ser tal que para expresarla habr\u00eda que cambiar incluso la redacci\u00f3n gramatical de la frase. En lugar de frente al mundo, el cristiano estar\u00e1 en el mundo, como Cristo y como la Iglesia; dentro del mundo, integrado en \u00e9l, caminando con \u00e9l hacia adelante, pero sin ser de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Estimaci\u00f3n del progreso temporal<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este amor del cristiano al mundo de hoy no puede quedarse en una contemplaci\u00f3n admirativa y abstracta. Por el contrario, se trata de las relaciones concretas que se han de lograr en el campo pol\u00edtico, social, cultural, econ\u00f3mico. Quiz\u00e1 haya estado aqu\u00ed nuestro pecado frente al mundo. Los cristianos, como tales, le hemos dejado hacerse solo. Ha crecido a nuestro lado en la \u00e9poca moderna, sin que acert\u00e1ramos a infundirle el alma que necesitaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La llamada de los Papas en los \u00faltimos tiempos ha sido incesante, pero \u00a1con qu\u00e9 abrumadora y obstinada frecuencia deso\u00edda! Se trata no de cristianizar las cosas, recubri\u00e9ndolas de las mil formas de vida propias de una sociedad teocr\u00e1tica ya extinguida, no. La tarea de poner alma cristiana en el mundo no excluye el reconocimiento del valor que las realizaciones temporales tienen por s\u00ed mismas, ni exige derramar sobre ellas el agua bautismal. Pide que el cristiano las ame con fervor, las cultive como el primero, se aplique a ellas consciente de que son reflejo de la bondad de Dios, tributo a su se\u00f1or\u00edo universal, instrumento de perfecci\u00f3n y caridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su fe y su rectitud moral le har\u00e1n cuidar de que se mantenga el orden debido en lo que depende de su libre actuaci\u00f3n y en lo que se derive de su influencia. Esto asegurado, el cristiano ha de acostumbrarse a ver en el dinamismo de la sociedad terrestre, tal como se manifiesta en los m\u00faltiples campos de la actividad humana, la orden de marcha hacia adelante que el Creador ha impreso a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los planes de transformaci\u00f3n de las estructuras agrarias, las aplicaciones de la t\u00e9cnica al mundo de la industria y el comercio, las asociaciones pol\u00edticas de los pueblos sinceramente interesadas en la paz y el progreso, los derechos humanos, la protecci\u00f3n a la infancia, el desarrollo econ\u00f3mico y cultural del Tercer Mundo, la guerra contra el hambre y tantas y tantas empresas de \u00edndole estrictamente humana propias de nuestra \u00e9poca atormentada, tienen tambi\u00e9n un <em>quid divinum<\/em> en s\u00ed mismas, ofrecen objetivos nobil\u00edsimos a la acci\u00f3n de los hombres que creen en Dios y comprenden el alcance de los preceptos de Cristo sobre el amor al pr\u00f3jimo herido y abandonado en el camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abTodo cuanto se refiere a estos bienes econ\u00f3micos \u2013inferiores, sin duda, a los bienes espirituales y eternos, pero necesarios a la vida presente\u2013 encuentra en el disc\u00edpulo del Evangelio un hombre capaz de una valoraci\u00f3n sabia y de una cooperaci\u00f3n human\u00edsima; la ciencia, la t\u00e9cnica, y especialmente el trabajo en primer lugar, se convierten para Nos en objeto de viv\u00edsimo inter\u00e9s, y el pan que de ah\u00ed procede se convierte en pan sagrado, tanto para la mesa como para el altar. Las ense\u00f1anzas sociales de la Iglesia no dejan duda alguna a este respecto, y con agrado aprovechamos esta ocasi\u00f3n para afirmar, una vez m\u00e1s, a este prop\u00f3sito nuestra coherente adhesi\u00f3n a estas saludables doctrinas\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El europe\u00edsmo, la uni\u00f3n de las naciones, el progreso t\u00e9cnico, la b\u00fasqueda de la paz internacional, el arte en todas sus manifestaciones, la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, merecen la m\u00e1xima atenci\u00f3n del cristiano, y han encontrado en Pablo VI, como tambi\u00e9n en sus predecesores desde los tiempos de Le\u00f3n XIII, un ardiente defensor. En este sentido, los te\u00f3logos modernos, tan enamorados de descubrir el valor de las realidades temporales que les es propio y tan expl\u00edcitos en lamentarse de que no siempre se haya reconocido as\u00ed, tienen a su favor un magisterio que les llena de aliento.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Realismo y moderaci\u00f3n en el juicio<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero es necesario hacer una precisi\u00f3n clarificadora. En la exaltaci\u00f3n, hoy tan frecuente, de lo que estos valores de la tierra significan, s\u00f3lo con timidez, y a veces como de pasada, se hace alusi\u00f3n en muchos escritos al pecado y las fuerzas del mal operantes en el mundo. Dir\u00edase que, en su af\u00e1n de reconciliarse con la civilizaci\u00f3n moderna, algunos escritores ocultan el paisaje triste y doloroso de las derrotas del humanismo, o que, renunciando, casi sin darse cuenta, a exigencias muy claras del Evangelio, quieren quemar etapas en el intento de aproximaci\u00f3n entre la Iglesia y el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como si estuvieran asustados de ver la escasa penetraci\u00f3n del Evangelio, dan la impresi\u00f3n de querer dar la vuelta a las cosas, casi asegurando que de alg\u00fan modo est\u00e1 evangelizado todo. Ellos, que no quieren que la Iglesia bautice a quien no ofrece su frente para recibir el agua, no tienen inconveniente \u2013a juzgar por la vehemencia de su lenguaje\u2013 en considerar bautizado casi todo lo que existe en el mundo por el hecho de ser obra de la creaci\u00f3n o consecuencia de la misma. \u00bfNo ser\u00e1 que en estas consideraciones se superponen dos planos, el del valor de la creaci\u00f3n, el mundo, el hombre, por un lado, y por otro, el del alcance y la extensi\u00f3n de la voluntad salv\u00edfica universal de Dios?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es peligrosa esta confusi\u00f3n, y podr\u00eda dar lugar a un naturalismo enervante que secara en su ra\u00edz las fuentes de lo sobrenatural que Cristo ha tra\u00eddo al mundo. Dios quiere salvar a todos los hombres, s\u00ed, y la acci\u00f3n de Cristo se extiende m\u00e1s all\u00e1 de la acci\u00f3n de la Iglesia visible, es cierto. Pero esto se debe a la misericordia de Dios Creador y Redentor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De que la Biblia nos hable de la bondad de las cosas y pida que glorifiquen al Se\u00f1or, de que el Evangelio nos insista en la necesidad de amar al pr\u00f3jimo para salvarnos, se sigue que no nos salvaremos si incumplimos el precepto, o tambi\u00e9n que forma parte del plan de Dios la recta ordenaci\u00f3n de todo lo creado, pero no otra cosa. Ello nos autoriza y nos obliga, si se quiere, a rectificar defectos parciales que hemos podido cometer en algunos momentos de nuestra ense\u00f1anza y pr\u00e1ctica pastoral, a no omitir, sino, por el contrario, trabajar ardorosamente por conciliar, con nuestra asc\u00e9tica de salvaci\u00f3n personal y colectiva, el anhelo de hacer progresar todo lo humano en todos los campos, porque as\u00ed lo pide Dios y la naturaleza del hombre, pero nada m\u00e1s. En ning\u00fan instante podemos perder de vista que Cristo vino a renovarlo todo, y concretamente el hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, antes de Cristo existieron civilizaciones terrestres con grandes valores humanos en el arte, la filosof\u00eda, la pol\u00edtica, etc. Pero faltaba el hombre, y el mundo viv\u00eda en tinieblas. Y aunque se hubiera logrado una aplicaci\u00f3n mayor de la justicia en las relaciones humanas, empresa sumamente dif\u00edcil, aun reducida a estos t\u00e9rminos, dada la necesidad moral de la revelaci\u00f3n, ese hombre que as\u00ed hubiera surgido no ser\u00eda el hombre nuevo que vino a engendrar Jesucristo, el hombre de la fe, de la esperanza y de la uni\u00f3n con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo este hombre es capaz de arrancar destellos de luz sobrenatural de las criaturas terrestres, intelectuales o \u00e9ticas, sociol\u00f3gicas o pol\u00edticas, y aun de las materiales inanimadas. Si este hombre no existe, no hay vida cristiana en el mundo. Dejadas a su propia condici\u00f3n, las criaturas no ser\u00edan m\u00e1s que mudos y silenciosos sujetos inertes de un progreso humano destinado a abrirse alg\u00fan d\u00eda en una eclosi\u00f3n liberadora. Pero el hombre como tal, sin el germen de esa vida nueva que el Redentor le ha ofrecido, permanecen a estancado en su miseria, y de poco servir\u00eda el progreso de las cosas si aquel a quien el progreso ha de servir para acercarse a Dios contin\u00faa siendo esclavo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No debemos exagerar nunca. El mismo San Pablo, cuyos son los textos m\u00e1s elocuentes relativos al se\u00f1or\u00edo de Jes\u00fas sobre todo lo creado y a la esperanza misteriosa de las cosas, nos ha dejado en la carta a los Romanos un pasaje que se ha hecho c\u00e9lebre por la descripci\u00f3n tan sombr\u00eda que hace del grado de decadencia a que hab\u00edan llegado, a pesar de sus acueductos, sus foros y sus leyes. Y mucho nos tememos que en grandes sectores del mundo de hoy, brillantes por sus realizaciones temporales, tendr\u00edan aplicaci\u00f3n exacta las mismas descripciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queremos decir que el cristiano de hoy no debe perder de vista este aspecto tan real como desgraciado si quiere guardar el necesario equilibrio en su postura frente al mundo moderno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo VI da un ejemplo perfecto en la <em>Ecclesiam suam<\/em> y en multitud de documentos e intervenciones suyas cuando habla del problema que nos ocupa. Nadie le aventaja en la tarea de infundir aliento y esperanza sobre todas las empresas humanas que el mundo y los hombres de hoy tratan de llevar a cabo. Pero a la vez, como a quien corresponde la suprema responsabilidad en el an\u00e1lisis, el m\u00e9todo y la pedagog\u00eda de la fe, no tiene miedo a denunciar las grandes lacras de una humanidad desprovista de la \u00b7luz y la vida de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abHay una tercera actitud \u2013nos dice\u2013 que la Iglesia cat\u00f3lica debe adoptar en esta hora de la historia del mundo: la que se caracteriza por el estudio de los contactos que debe tener con la humanidad. Si la Iglesia logra cada vez m\u00e1s clara conciencia de s\u00ed y trata de conformarse al modelo que Cristo le propuso, llegar\u00e1 a diferenciarse profundamente del ambiente humano, en el cual vive y al cual intenta aproximarse.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEl Evangelio nos advierte tal distinci\u00f3n cuando nos habla del &#8216;mundo&#8217;, es decir, de la humanidad adversa a la luz de la fe y al don de la gracia; de la humanidad que se exalta en un ingenuo optimismo, creyendo que le bastan las propias fuerzas para lograr su expresi\u00f3n plena, estable y ben\u00e9fica; o de la humanidad que se deprime en un crudo pesimismo, declarando fatales, incurables y acaso tambi\u00e9n deseables, como manifestaciones de libertad y de autenticidad, los propios vicios, las propias debilidades, las propias enfermedades morales. El Evangelio, que conoce y denuncia, compadece y cura las miserias humanas con penetrante y a veces desgarradora sinceridad, no cede, sin embargo, ni a la ilusi\u00f3n de la bondad natural del hombre \u2013como si se bastase y no necesitase ninguna otra cosa sino ser dejado libre para abandonarse arbitrariamente\u2013, ni a la desesperada resignaci\u00f3n de la corrupci\u00f3n incurable de la naturaleza humana. El Evangelio es luz, novedad, energ\u00eda, renacimiento, salvaci\u00f3n. Por esto engendra y distingue una forma de vida nueva, de la cual nos da el Nuevo Testamento continua y admirable lecci\u00f3n, como nos amonesta San Pablo: <em>No os conform\u00e9is a este siglo, sino transformaos por la renovaci\u00f3n de la mente, para procurar conocer cu\u00e1l es la voluntad de Dios, buena, grata y perfecta<\/em> (Rm 12,2).\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEsta diferencia entre la vida cristiana y la vida profana se deriva tambi\u00e9n de la realidad y de la consiguiente conciencia de la justificaci\u00f3n producida en nosotros por nuestra comunicaci\u00f3n con el misterio pascual, con el santo bautismo, ante todo; el cual, como arriba dec\u00edamos, es y debe ser considerado una verdadera regeneraci\u00f3n. De nuevo San Pablo nos lo recuerda: <em>&#8230; cuantos hemos sido bautizados en Cristo Jes\u00fas, fuimos bautizados para participar en su muerte. Con \u00c9l hemos sido sepultados por el bautismo para participar en su muerte, para que como El resucit\u00f3 de entre los muertos por la gloria del Padre, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros vivamos una vida nueva<\/em> (Rm 6,3-4). Ser\u00e1 muy oportuno que tambi\u00e9n el cristiano de hoy tenga siempre presente esta su original y admirable forma de vida, la cual lo sostenga en el gozo de su dignidad y lo inmunice del contagio de la humana miseria circundante o de la seducci\u00f3n del esplendor humano que le rodean.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abHe aqu\u00ed c\u00f3mo el mismo San Pablo educaba a los cristianos de la primera generaci\u00f3n: <em>No os junt\u00e9is bajo un mismo yugo con los infieles. Porque \u00bfqu\u00e9 participaci\u00f3n hay entre la justicia y la iniquidad? \u00bfQu\u00e9 comuni\u00f3n entre la luz y las tinieblas? &#8230; O \u00bfqu\u00e9 asociaci\u00f3n del creyente con el infiel? <\/em>(2Cor 6,14-15). La pedagog\u00eda cristiana deber\u00e1 recordar siempre al disc\u00edpulo de nuestros tiempos esta su privilegiada condici\u00f3n y este consiguiente deber de vivir en el mundo, pero no ser del mundo, seg\u00fan el deseo mismo de Jes\u00fas, que antes citamos con respecto a sus disc\u00edpulos: No pido que los saques del mundo, sino que los preserves del mal. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo (Jn 17, 15-16). Y la Iglesia hace propio este deseo\u00bb<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A continuaci\u00f3n de estas palabras, el Papa expone toda su hermosa ense\u00f1anza sobre el di\u00e1logo y el acercamiento al mundo para curarle. Esta es la posici\u00f3n exacta. Y con ello ni se quita nada al valor objetivo y serio de las cosas, ni se apaga el estimulo de los que, y son todos los cristianos, deben comprometerse en la tarea de construir y perfeccionar la ciudad terrestre. Se gana, en cambio, en percepci\u00f3n justa, que nos pone a cubierto de terribles sorpresas, la m\u00e1s dolorosa de las cuales ser\u00eda una inconsciente traici\u00f3n a las exigencias de la fe.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Primac\u00eda de la fe y obediencia a la Iglesia<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed, cuando hablo de la Iglesia en sus \u00f3rganos vivos de magisterio, culto y gobierno, concretamente para el que profesa la fe cat\u00f3lica, hablo del Vicario de Cristo, del sucesor de Pedro en Roma, del Papa y de los obispos, que con \u00e9l y bajo \u00e9l rigen la Iglesia de Dios. El cristiano, en su actitud frente al mundo de hoy, debe prestar suma atenci\u00f3n y obediencia interna y externa a lo que la Iglesia, por medio de los que la rigen, nos dice en cada momento. Y hechas las debidas salvedades, dir\u00eda lo mismo al cristiano no cat\u00f3lico, en la medida en que su fe le permite reconocer una autoridad en la Iglesia a que pertenece. Tambi\u00e9n \u00e9l, igual que nosotros sus hermanos, ha de tomar postura ante el mundo moderno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La que adoptan uno y otro ha de estar inspirada en una convicci\u00f3n: la de que la Iglesia es algo muy distinto y muy por encima del mundo. Con lo cual ning\u00fan agravio se infiere al mundo, ni se pretende para la Iglesia ninguna suerte de odioso privilegio o abuso de poder, sino sencillamente se es leal a la fe precisamente para mejor servir a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un articulo escrito en Roma durante la tercera sesi\u00f3n conciliar por el te\u00f3logo Schillebeeckx, divulgado por el Centro de Documentaci\u00f3n Holandesa del Concilio bajo el titulo <em>La Iglesia y el mundo<\/em>, del cual se han hecho eco muchas revistas, leemos las siguientes palabras, con las que, a prop\u00f3sito del esquema 13, trata de expresar la postura que, a su juicio, ha de adoptar la Iglesia frente al mundo: \u00abDe este an\u00e1lisis resulta que la posici\u00f3n del problema contenido en el esquema 13 no puede inspirarse en una actitud que consista en lanzar desde lo alto de la monta\u00f1a de Sion una mirada paternalista sobre las tierras bajas de este mundo terreno llamado extranjero, como si, tras la constituci\u00f3n sobre la Iglesia, en donde nos encontr\u00e1bamos en tierra sagrada, la Iglesia abandonara la zarza ardiendo para aterrizar en un suelo extraterritorial. El suelo que pisamos en el esquema 13 es tierra santa, influenciada ya por la redenci\u00f3n de Cristo y asumida en El en la presencia absoluta y gratuita de Dios, antes incluso de que llegara la Iglesia como instituci\u00f3n de salvaci\u00f3n con su palabra que anuncia expl\u00edcitamente el misterio\u00bb<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como imagen ret\u00f3rica no est\u00e1 mal. Y aun pienso que es aceptable lo que dice si hacemos un esfuerzo por percibir su intenci\u00f3n recta y nos resignamos a aceptar, una vez m\u00e1s, las f\u00e1ciles diatribas que hoy se lanzan contra los paternalismos. Temo, sin embargo, que por ese camino llegaremos a tachar de paternalista al mismo Dios, nuestro Padre, que est\u00e1 en los cielos. La palabra <em>Iglesia<\/em> se est\u00e1 utilizando con demasiada frecuencia en sentido equ\u00edvoco, y \u00e9ste es otro peligro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si por tal entendemos la instituci\u00f3n fundada por Cristo para la salvaci\u00f3n del hombre, la Iglesia jer\u00e1rquica \u2013y es obligado entenderlo as\u00ed cuando se habla de sus relaciones con el mundo\u2013, \u00bfc\u00f3mo no decir de ella que es lo que dice la constituci\u00f3n ya aprobada en el Concilio, a saber, <em>Lumen Gentium<\/em>? Y, la verdad, no hay tanta distancia entre zarza ardiendo y luz de los hombres y de los pueblos. \u00bfPor qu\u00e9 tanto af\u00e1n de atenuar las cosas? \u00bfPor qu\u00e9 ese concesionismo a ultranza y esta facilidad en admitir reproches injustificados?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Molesta al mundo el que la Iglesia le contemple desde la cima, como a algo que ella viene a salvar. Pero \u00bfacaso no le contempl\u00f3 as\u00ed Jesucristo desde la cumbre solitaria de su divinidad, aunque fuese tambi\u00e9n hombre?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hay paternalismo en el sentido ingrato de la palabra por el hecho de que la Iglesia se dirija al mundo con clara conciencia de superioridad. Esta no equivale en ning\u00fan modo a presunci\u00f3n ni distanciamiento. Es sencillamente cumplir con la misi\u00f3n de Cristo, que vino a ser luz del mundo. La Iglesia no deja de ser humilde al mostrarse como se\u00f1al en lo alto. Pasa con ella lo que con la cruz de Cristo: fue levantada para atraerlo todo a s\u00ed, pero el que en ella mor\u00eda estaba dando su vida por amor a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las afirmaciones de Pablo VI en la <em>Ecclesiam suam<\/em> son sumamente orientadoras a este respecto. Yo no las aduzco aqu\u00ed con \u00e1nimo de enfrentarlas a las de aquellos te\u00f3logos que, como el citado m\u00e1s arriba, se expresan en un lenguaje distinto. No trato de descubrir desviaciones. Pero tampoco me parece digno consentir en formulaciones que, no obstante la buena intenci\u00f3n que las mueve, podr\u00edan equivaler a una abdicaci\u00f3n no permitida. Se puede \u2013estoy seguro\u2013 llegar hasta el m\u00e1ximo en nuestro acercamiento al mundo para evangelizarle sin necesidad de poner sombras en las exigencias de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dice Pablo VI al hablar de la reforma de la Iglesia: \u00abAnte todo, debemos recordar algunos criterios que nos advierten las orientaciones con que hay que procurar esta reforma. La cual no puede referirse ni a la concepci\u00f3n esencial ni a las estructuras fundamentales de la Iglesia cat\u00f3lica. La palabra <em>reforma<\/em> estar\u00eda mal empleada si la us\u00e1ramos en este sentido. No podemos acusar de infidelidad a nuestra amada y santa Iglesia de Dios, pues tenemos por suma gracia pertenecer a ella y sube a nuestra alma el testimonio que de ella viene que somos hijos de Dios (Rm 8,16). \u00a1Oh!, no es orgullo, no es presunci\u00f3n, no es obstinaci\u00f3n, no es locura, sino luminosa certeza y gozosa convicci\u00f3n la que tenemos de haber sido constituidos miembros vivos y genuinos del Cuerpo de Cristo, de ser aut\u00e9nticos herederos del Evangelio de Cristo, de ser continuadores directos de los ap\u00f3stoles, de poseer, en el gran patrimonio de verdades y costumbres que caracterizan a la Iglesia cat\u00f3lica tal cual hoy es, la herencia intacta y viva de la tradici\u00f3n originaria apost\u00f3lica\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y m\u00e1s adelante, dirigi\u00e9ndose precisamente al cristiano moderno: \u00abSi la observancia de la norma eclesi\u00e1stica podr\u00e1 hacerse m\u00e1s f\u00e1cil por la simplificaci\u00f3n de alg\u00fan precepto y por la confianza concedida a la libertad del cristiano de hoy, m\u00e1s maduro y m\u00e1s prudente en la elecci\u00f3n del modo de cumplirlos, la norma, sin embargo, permanece en su esencial exigencia: la vida cristiana, que la Iglesia va interpretando y codificando en sabias disposiciones, exigir\u00e1 siempre fidelidad, empe\u00f1o, mortificaci\u00f3n y sacrificio; estar\u00e1 siempre marcada por el <em>camino estrecho<\/em> del que Nuestro Se\u00f1or nos habla (Mt 7,13ss); exigir\u00e1 de nosotros, <em>cristianos modernos<\/em>, no menores, sino mayores energ\u00edas morales que a los cristianos de ayer; una prontitud en la obediencia, hoy no menos debida que en el pasado y acaso m\u00e1s dif\u00edcil, ciertamente m\u00e1s meritoria, porque es guiada m\u00e1s de motivos sobrenaturales que naturales. No es la conformidad al esp\u00edritu del mundo, ni la inmunidad a la disciplina de una razonable asc\u00e9tica, ni la indiferencia hacia las libres costumbres de nuestro tiempo, ni la emancipaci\u00f3n de la autoridad de prudentes y leg\u00edtimos superiores, ni la apat\u00eda respecto a las formas contradictorias del pensamiento moderno las que pueden dar vigor a la Iglesia, pueden hacerla id\u00f3nea para recibir el influjo de los dones del Esp\u00edritu Santo, pueden darle la autenticidad en su seguimiento a Cristo Nuestro Se\u00f1or, pueden conferirle el ansia de la caridad hacia los hermanos y la capacidad de comunicar su mensaje de salvaci\u00f3n, sino su actitud de vivir seg\u00fan la gracia divina, su fidelidad al Evangelio del Se\u00f1or, su cohesi\u00f3n jer\u00e1rquica y comunitaria. No es flojo y cobarde el cristiano, sino fuerte y fiel\u00bb<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las palabras que preceden son muy serias. No podemos debilitamos a nosotros mismos con el objeto de evitar que nuestra fortaleza, la de Cristo en su Iglesia, parezca mal al hombre del mundo. No es olvido de la <em>exinanitio<\/em> y el humilde esp\u00edritu de Cristo proclamar, como \u00c9l lo hizo, que en la Iglesia est\u00e1 \u00c9l como camino y vida. No es triunfalismo, ni agresi\u00f3n a los derechos del hombre, ni desconocimiento de las huellas de luz divina marcadas en el mundo. Es l\u00f3gica consecuencia de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El peor servicio que podr\u00edamos prestar al mundo consistir\u00eda en perder nuestra conciencia de gu\u00edas y conductores en el orden que a la Iglesia corresponde. La arrogancia y la altaner\u00eda son incompatibles ciertamente con nuestro magisterio. Pero igualmente lo son el abandonismo y la vacilaci\u00f3n. Los te\u00f3logos hablan y escriben, y deben seguir haci\u00e9ndolo. Mas no todo lo que dicen es inapelable. A veces sus palabras son luces sueltas que para que puedan convertirse en norma han de ser reducidas a unidad en la convergencia de m\u00faltiples consideraciones de las que no se puede prescindir a la hora de gobernar y santificar las almas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Consagraci\u00f3n del mundo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuanto se dice en el apartado anterior parece exigido no solamente por la \u00edndole misma de una aut\u00e9ntica actitud cristiana, sino tambi\u00e9n por la naturaleza de la empresa a que el cristiano est\u00e1 llamado si de verdad quiere responder a su vocaci\u00f3n: la de lograr la consagraci\u00f3n del mundo. Hablo ahora exclusivamente de los seglares. Las notas que definen la actitud cristiana enumeradas hasta aqu\u00ed \u2013amor al mundo, estimaci\u00f3n de lo temporal, moderaci\u00f3n de juicio, primac\u00eda de la fe y la obediencia a la Iglesia\u2013 son aplicables por igual, en el terreno de los principios, a todos los miembros de la Iglesia, jerarqu\u00eda y fieles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay una tarea que es casi exclusiva de estos \u00faltimos: la de las realizaciones temporales en concreto bajo signo cristiano, tarea que ha dado en llamarse, desde los d\u00edas de P\u00edo XII, \u00abconsagraci\u00f3n del mundo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre lo que ella ha de ser, sus condiciones y sus exigencias, tenemos ya las claras y hermosas ense\u00f1anzas del Concilio Vaticano II en el cap\u00edtulo cuarto de la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia: \u00abA los laicos pertenece por propia vocaci\u00f3n buscar el reino de Dios, tratando y ordenando, seg\u00fan Dios, los asuntos temporales. Viven en el siglo, es decir, en todas y cada una de las actividades y profesiones, as\u00ed como en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, con las que su existencia est\u00e1 entretejida. All\u00ed est\u00e1n llamados por Dios a cumplir su propio cometido, gui\u00e1ndose por el esp\u00edritu evang\u00e9lico, de modo que, igual que la levadura, contribuyan desde dentro a la santificaci\u00f3n del mundo, y de este modo descubran a Cristo a los dem\u00e1s, brillando, ante todo, con el testimonio de su vida, fe, esperanza y caridad. A ellos muy en especial corresponde iluminar y organizar todos los asuntos temporales a los que est\u00e1n estrechamente vinculados, de tal manera que se realicen continuamente seg\u00fan el esp\u00edritu de Jesucristo y se desarrollen y sean para gloria del Creador y del Redentor\u00bb<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conviene observar c\u00f3mo el Concilio precisa con meridiana claridad la misi\u00f3n que al laico corresponde de ser levadura en el mundo y brillar ante todo con el testimonio de su vida, su fe, esperanza y caridad. El laico no ha de estar frente al mundo ni al margen del mundo, sino en el mundo, como la levadura en la masa, pero aportando algo que el mundo no tiene. S\u00f3lo as\u00ed, mediante los reflejos del Esp\u00edritu de que los laicos son portadores, el mundo quedar\u00e1 consagrado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abCristo Jes\u00fas \u2013dice la constituci\u00f3n sobre la Iglesia\u2013, supremo y eterno Sacerdote, porque desea continuar su testimonio y su servicio por medio de los laicos, vivifica a \u00e9stos con su Esp\u00edritu e ininterrumpidamente los impulsa a toda obra buena y perfecta. Pero a aquellos a quienes asocia \u00edntimamente a su vida y misi\u00f3n, tambi\u00e9n los hace part\u00edcipes de su oficio sacerdotal, en orden al ejercicio del culto espiritual, para gloria de Dios y salvaci\u00f3n de los hombres. Por lo que los laicos, en cuanto consagrados a Cristo y ungidos por el Esp\u00edritu Santo, tienen una vocaci\u00f3n admirable y son instruidos para que en ellos se produzcan siempre los m\u00e1s abundantes frutos del Esp\u00edritu. Pues todas sus obras, preces y proyectos apost\u00f3licos, la vida conyugal y familiar, el trabajo cotidiano, el descanso del alma y del cuerpo, si se realizan en el Esp\u00edritu, incluso las molestias de la vida si se sufren pacientemente, se convierten en hostias espirituales aceptables a Dios por Jesucristo (1P 2,5), que en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, con la oblaci\u00f3n del cuerpo del Se\u00f1or, ofrecen piados\u00edsimamente al Padre. As\u00ed tambi\u00e9n los laicos, como adoradores en todo lugar y obrando santamente, consagran a Dios el mundo mismo\u00bb<a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He aqu\u00ed por qu\u00e9 es absolutamente obligatorio insistir en este aspecto de la gracia en la vida del cristiano si de verdad se quiere lograr la transformaci\u00f3n del mundo. No basta ponderar los valores religiosos o impl\u00edcitamente cristianos que existen en las cosas. No es suficiente reconocer que lo profano, en cuanto tal, tiene ya su propia orientaci\u00f3n hacia Dios y afirmar que, por consiguiente, la actitud del cristiano cuidar\u00e1 de no incidir sobre las tareas profanas como quien a\u00f1ade a las mismas una estructura extra\u00f1a y exterior. En cierto modo habr\u00e1 siempre una tensi\u00f3n entre el esp\u00edritu de Cristo y el mundo, aunque aqu\u00e9l se inserte y se sumerja en el coraz\u00f3n de las realidades profanas. El cristiano en el mundo siempre ser\u00e1 portador de un don divino que el mundo no tiene.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Equipados con la fuerza y el valor de esos dones, \u00ablos fieles deben conocer la naturaleza misma de todas las criaturas, su valor y su ordenaci\u00f3n a la gloria de Dios, y, adem\u00e1s, deben ayudarse entre s\u00ed, tambi\u00e9n mediante las actividades seculares, para lograr una vida m\u00e1s alta, de suerte que el mundo se impregne del esp\u00edritu de Cristo y alcance m\u00e1s eficazmente su fin en la justicia, la caridad y la paz. Para que este deber pueda cumplirse en el \u00e1mbito universal, corresponde a los laicos el puesto principal. Procuren, pues, seriamente que, por su competencia en los asuntos profanos y por su actividad elevada desde dentro por la gracia de Cristo, los bienes creados se desarrollen al servicio de todos y cada uno de los hombres y se distribuyan entre ellos, seg\u00fan el plan del Creador y la iluminaci\u00f3n de su Verbo, mediante el trabajo humano, la t\u00e9cnica y la cultura civil, y que, a su manera, estos seglares conduzcan a los hombres al progreso universal en la libertad cristiana y humana. As\u00ed Cristo, a trav\u00e9s de los miembros de la Iglesia, iluminar\u00e1 m\u00e1s y m\u00e1s con su luz a toda la sociedad humana. A m\u00e1s de lo dicho, los seglares han de procurar, en la medida de sus fuerzas, sanear las estructuras y los ambientes del mundo si en alg\u00fan caso incitan al pecado, de modo que todo esto se conforme a las normas de la justicia y favorezca, m\u00e1s bien que impida, la pr\u00e1ctica de las virtudes. Obrando as\u00ed, impregnar\u00e1n de sentido moral la cultura y el trabajo humano. De esta manera se prepara a la vez y mejor el campo del mundo para la siembra de la divina palabra y se abren de par en par a la Iglesia las puertas por las que ha de entrar en el mundo el mensaje de la paz\u00bb<a href=\"#sdfootnote20sym\" id=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es la tarea de edificaci\u00f3n de la ciudad terrestre, a la que el cristiano de hoy est\u00e1 llamado. El Papa por su parte, en la <em>Ecclesiam suam<\/em> y en innumerables discursos y actuaciones de sus dos a\u00f1os de pontificado, lo viene predicando con insistencia que no deja lugar a dudas, tanto al hablar expresamente del seglar como cuando habla en general del apostolado de la Iglesia en el mundo. Valga, entre todos, el siguiente texto lleno de vigor expresivo: \u00abVosotros, hombres de negocios, pod\u00e9is tambi\u00e9n con arte vario, con virtud nueva, ser pilotos en la formaci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s justa. pac\u00edfica y fraterna. Sed hombres de ideas din\u00e1micas, de iniciativas geniales, de riesgos saludables, de sacrificios ben\u00e9ficos, de expresiones animosas; con la fuerza del amor cristiano podr\u00e9is grandes cosas\u00bb<a href=\"#sdfootnote21sym\" id=\"sdfootnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero a la vez, casi siempre que examina estos problemas nos habla \u2013\u00a1y con cu\u00e1nta raz\u00f3n!\u2013, de la necesidad de evitar todo naturalismo, que desfigurar\u00eda el aut\u00e9ntico sentido cristiano de la acci\u00f3n de los bautizados en Cristo, aunque esa acci\u00f3n sea estrictamente temporal. Hay que obrar, s\u00ed, en la naturaleza, conforme a la naturaleza, dentro de ella, pero movidos por una intenci\u00f3n, una fuerza y un deseo que son superiores a lo que en la naturaleza se encierra: la gracia sobrenatural y cristiana. \u00abLa Iglesia, seglares cat\u00f3licos, os llama, os espera, os invita a la vida verdadera, a los valores aut\u00e9nticos, y no quiere hacer de vosotros unos extra\u00f1os a las corrientes de la vida moderna, sino que desea daros aliento y vigor en vuestros pasos, de forma que no rod\u00e9is como seres inertes en estas mismas corrientes, sino que se\u00e1is vosotros quienes las promov\u00e1is, les deis sentido, las comprend\u00e1is y goc\u00e9is de ellas como hijos de Dios. Sois <em>luz en el Se\u00f1or<\/em>. Caminad como hijos de la luz\u00bb<a href=\"#sdfootnote22sym\" id=\"sdfootnote22anc\"><sup>22<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tan importante considero la referencia expresa y terminante a esta actitud interior en la empresa de la construcci\u00f3n cristiana del orden terrestre, que, si de ella se prescinde, pienso que los disc\u00edpulos de Cristo ser\u00edan f\u00e1cilmente arrollados en las batallas temporales por la \u00abeficacia marxista\u00bb. Porque lo caracter\u00edstico del cristiano en su lucha por un mundo m\u00e1s perfecto es el amor. Ahora bien, este amor universal, abnegado, constante, no se mantiene en el alma si no se alimenta de la fe en Dios y del contacto con la vida divina de Jes\u00fas. La naturaleza del hombre y la historia lo demuestran. Pero si falla el amor \u2013de hermano a hermano\u2013, \u00bfde qu\u00e9 fuerzas podr\u00e1 disponer el cristiano en la transformaci\u00f3n de la sociedad capaces de competir con la din\u00e1mica del marxismo? Por eso, ni aun por razones de m\u00e9todo y pedagog\u00eda de la acci\u00f3n temporal, es aconsejable prescindir o dejar en segundo plano la llamada a lo sobrenatural, cimiento de la fortaleza y constancia en la acci\u00f3n. Situados de igual a igual y obrando por motivos puramente humanos, los marxistas nos vencer\u00edan, porque son m\u00e1s eficaces y m\u00e1s consecuentes. Nosotros invocar\u00edamos, a lo sumo, razones de derecho natural para el mejoramiento del mundo, las cuales suelen ser inoperantes cuando llega la hora del sacrificio y la renuncia. Cuando el cristiano cree de verdad en las palabras de San Juan que afirman: <em>Car\u00edsimos, si de esta manera nos am\u00f3 Dios, tambi\u00e9n nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nunca le vio nadie; si nosotros nos amamos mutuamente, Dios permanece en nosotros y su amor es en nosotros perfecto<\/em> (1Jn 4, 11-12), se convierte en el m\u00e1s beneficioso agente de transformaci\u00f3n de todo lo creado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abUn cristiano convencido \u2013dec\u00eda P\u00edo XII\u2013 no puede confinarse en un c\u00f3modo y ego\u00edsta aislamiento cuando es testigo de las necesidades y miserias de sus hermanos; cuando le esperan las llamadas de auxilio de los &#8216;econ\u00f3micamente d\u00e9biles&#8217;; cuando conoce las aspiraciones de las clases obreras, que anhelan condiciones de vida m\u00e1s normales y m\u00e1s justas; cuando es consciente de los abusos de una concepci\u00f3n econ\u00f3mica que pone el dinero por encima de las obligaciones sociales; cuando no ignora las desviaciones de los nacionalismos intransigentes, que niegan o pisotean la solidaridad entre los diferentes pueblos, solidaridad que impone a cada cual m\u00faltiples deberes para con la gran familia de las naciones. El cristiano cat\u00f3lico, convencido de que todo hombre es pr\u00f3jimo suyo y todo pueblo es miembro, con deberes iguales, de la familia de las naciones, se asocia de todo coraz\u00f3n a los esfuerzos generosos que tienden a hacer salir a cada uno de los Estados de las estrecheces de una mentalidad egoc\u00e9ntrica localizada, mentalidad que tiene una parte preponderante de responsabilidad en los conflictos del pasado, y que, si no fuera vencida, podr\u00eda conducir a nuevas conflagraciones, tal vez mortales para la civilizaci\u00f3n humana\u00bb<a href=\"#sdfootnote23sym\" id=\"sdfootnote23anc\"><sup>23<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dif\u00edcilmente puede expresarse mejor el amplio horizonte que se abre a la acci\u00f3n del cristiano en el mundo en todos los \u00f3rdenes del progreso material. Si la Iglesia logra hoy en sus fieles la asimilaci\u00f3n de este esp\u00edritu y esta conciencia, podr\u00edamos esperar, con gozo y con fundamento, la aparici\u00f3n de una \u00e9poca hist\u00f3rica nueva. Se habr\u00eda conseguido restituir las cosas a su propia naturaleza y ver\u00edamos que, aun permaneciendo profanas, como tienen que permanecer, no carec\u00edan de orientaci\u00f3n a Dios. Los laicos serian los ministros que las consagrasen, con ventaja sobre los que en otro tiempo trataron de hacerlo simplemente recubri\u00e9ndolas de un institucionalismo cristiano, que, como tal, se quedaba con frecuencia en la superficie. Se comprende la frase de Congar: \u00bbNuestro siglo laico, a veces hasta irreligioso, es al propio tiempo uno de los siglos m\u00e1s genuinamente evang\u00e9licos y misioneros\u00bb<a href=\"#sdfootnote24sym\" id=\"sdfootnote24anc\"><sup>24<\/sup><\/a>. Pero ser\u00e1 muy necesario que las almas de los cristianos permanezcan fieles y vigilantes. \u00bfPodr\u00e1 lograrlo el momento posconciliar que se avecina?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Fran\u00e7ois Houtart, <em>La Iglesia y el mundo <\/em>(esquema 13), Barcelona 1965, 14s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>Esprit, <\/em>febrero de 1965.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> En la carta que la Secretaria de Estado dirigi\u00f3 a la Semana Social de Lyon, celebrada en julio de 1964, podemos leer las siguientes palabras, referidas al valor del hombre y a su trabajo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cA esta luz, el escandalo del sufrimiento del trabajo se transmuta en gesto de ofrenda; el pan y el vino, que son los frutos del trabajo del hombre, se hacen el s\u00edmbolo \u2013al igual que de su alegr\u00eda y de su vida\u2013 de su pena, libremente consentida y generosamente ofrecida en sacrificio asociado al Redentor. La humilde tarea humana, asumida por Cristo y ofrecida por El al Padre, adquiere valor de eternidad, y por el trabajo, que constituye una ciudad mas fraternal, se prepara el hombre \u2013sin quiz\u00e1 saberlo nunca\u2013 a entrar en la ciudad celestial, donde los valores de aqu\u00ed abajo ser\u00e1n transfigurados&#8230;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEs un mundo amigo del hombre el que el trabajo debe instaurar, donde cada uno pueda cumplir su misi\u00f3n, como hijo de Dios, en medio de sus hermanos. As\u00ed, cooperando a la erecci\u00f3n de la ciudad terrena, cada trabajador \u2013sea jefe de empresa, asalariado, pe\u00f3n o t\u00e9cnico, artesano o comerciante, obrero agr\u00edcola o industrial, miembro de profesiones liberales\u2013, se unir\u00e1 a la obra creadora del Padre, a la obra redentora del Hijo y a la obra santificadora del Esp\u00edritu, y se preparara a la manifestaci\u00f3n gloriosa del Se\u00f1or. Sellados por el signo de la cruz, la renuncia y el sufrimiento del trabajo se hacen plenitud a la luz de Cristo resucitado y en la espera de su advenimiento al fin de los tiempos\u00bb (<em>Ecclesia<\/em> 24 [1964] 991).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Con motivo del esquema 13 del Concilio Vaticano II, que trata de las relaciones de la Iglesia y el mundo, muchos te\u00f3logos modernos han dictado p\u00e1ginas hermosas en art\u00edculos y conferencias m\u00faltiples con el intento de contribuir al esclarecimiento del problema. Algunas afirmaciones, llenas de positivo inter\u00e9s, merecen reposada atenci\u00f3n. Se insiste en la idea maritainiana de la desacralizaci\u00f3n del universo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEl mundo se ha hecho profano \u2013dice Chenu\u2013. Ser\u00eda lamentable y err\u00f3neo ver en esto una derrota del cristianismo o al menos un relajamiento de sus exigencias. Por el contrario, esta &#8216;desacralizaci\u00f3n&#8217; de la ciencia y de las profesiones, de la raz\u00f3n y de la sensibilidad, de la naturaleza y de la historia, de los ocios y la cultura, de la justicia social y del Estado, se halla no solamente en la l\u00ednea de la historia, sino tambi\u00e9n dentro del recto camino del Evangelio. Para el pagano estaba la naturaleza llena de dioses y el mundo eterno era &#8216;sacro&#8217;. Con el Dios de la revelaci\u00f3n, el mundo, objeto de creaci\u00f3n, ha sido entregado al hombre, a su saber, a su explotaci\u00f3n. No s\u00f3lo en pol\u00edtica hay que <em>dar al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar<\/em>, sino en todo el campo de la inteligencia y de la actividad humanas. En todo. la gracia perfecciona la naturaleza. es decir, que, lejos de alienarla, la devuelve a s\u00ed misma y al juego de sus energ\u00edas. Nuestro Dios no es un Dios celoso, a quien Prometeo mantenga oculto el fuego del cielo\u00bb (DO-C. n. 157, 3).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se habla de una escatolog\u00eda progresista, en la cual la marcha de la historia, que trata de triunfar de todo lo que vulnera y menoscaba al hombre (CONGAR: \u00abEsprit\u00bb, 1.c.), coopera al plan de Dios sobre la liberaci\u00f3n total y definitiva del mundo. Se afirma con \u00e9nfasis que lo sobrenatural se inserta en la naturaleza, en el hombre; no se superpone, como un aditamento sin conexi\u00f3n vital, etc. Se intenta precaver contra dualismos mal entendidos de gracia y naturaleza, salvaci\u00f3n y civilizaci\u00f3n, redenci\u00f3n y mundo, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo lo cual se relaciona con la afirmaci\u00f3n, mucho m\u00e1s fundamental y b\u00e1sica, de que lo humano en su totalidad ha sido asumido por Cristo para redimirlo. Pues bien, al explicar el alcance de esta redenci\u00f3n es cuando aparecen expresiones que pueden dar lugar a equ\u00edvocos. Por ejemplo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abGracias a Cristo \u2013escribe Schillebeeckx\u2013, toda la historia humana est\u00e1 envuelta en el amor de Dios. es asumida en la presencia absoluta y gratuita del misterio de Dios. Lo profano y lo temporal sigue siendo profano y temporal; no es sacralizado, sino santificado por esta presencia, o sea, por la vida teologal de Cristo y sus fieles\u00bb (<em>La Iglesia y el mundo<\/em>: DO-C. n. 142. 3).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEn la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, el mundo concreto es, por definici\u00f3n, un cristianismo impl\u00edcito, una expresi\u00f3n objetiva, no sacral, sino santa y santificada, de la comuni\u00f3n de los hombres con el Dios vivo, mientras que la Iglesia, como instituci\u00f3n de salvaci\u00f3n, con su confesi\u00f3n explicita de fe, su culto y sus sacramentos, es la expresi\u00f3n directa y sacral de esta misma realidad, la <em>separata a mundo<\/em>. Hablar de las relaciones entre la Iglesia y el mundo no es, pues, entablar un di\u00e1logo entre la dimensi\u00f3n propiamente cristiana y la dimensi\u00f3n no cristiana de nuestra vida de hombres; no es un di\u00e1logo entre lo religioso y lo profano, entre lo sobrenatural y lo natural o lo intramundano, sino un di\u00e1logo entre las dos <em>expresiones aut\u00e9nticamente cristianas complementarias<\/em> de una misma y \u00fanica vida teologal, oculta en el misterio de Cristo: la expresi\u00f3n <em>eclesial<\/em> (en sentido estricto) y la expresi\u00f3n <em>mundana<\/em> (the wordly expression of the life of grace) de esta misma gracia, interiorizada en la vida humana por la libre aceptaci\u00f3n de la gracia por el hombre\u00bb (<em>ib\u00edd<\/em>., 5).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la revista \u00abConcilium\u00bb \u2013enero de 1965\u2013, con el titulo <em>Iglesia y humanidad<\/em>, desarrolla el mismo Schillebeeckx m\u00e1s ampliamente est\u00e1s ideas. Pienso que estas afirmaciones ser\u00edan m\u00e1s exactas si, en lugar de decir el mundo <em>es<\/em>, se dijera <em>puede ser<\/em>. Y que no a\u00f1aden nada nuevo, a no ser el lenguaje, a dos asertos dogm\u00e1ticos de nuestra teolog\u00eda: <em>a)<\/em> voluntad salv\u00edfica universal de Dios, y <em>b)<\/em> que s\u00f3lo por Cristo llega a los hombres, est\u00e9n donde est\u00e9n, la gracia redentora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo largo de mi trabajo, no trato de impugnar lo que haya de verdad en estos escritos, con frecuencia sugeridores y luminosos. Pretendo \u00fanicamente se\u00f1alar que corren el riesgo de no acentuar debidamente un hecho del que no se puede prescindir nunca, a saber: que la santificaci\u00f3n del mundo, dentro del plan de Cristo, ha de contar siempre con el hombre y que es en el interior de la conciencia humana donde se da la respuesta, de la cual depende que la vida de Cristo llegue al resto de la sociedad y de la creaci\u00f3n. Trastrocar los planos \u2013hablo desde un \u00e1ngulo pastoral\u2013 puede inducir a optimismos perniciosos. No niegan tales escritos esta verdad, es cierto. Pero a veces la dejan en segundo t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Gustavo Thils, <em>Teolog\u00eda de las realidades terrenas <\/em>(Ed Descl\u00e8e de Brouwer, Buenos Aires 1948), 82s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> J. Huby, <em>Les Epitres de la captivit\u00e8, <\/em>cit por G. Thils<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Recientemente, Su Santidad Pablo VI hablaba a los fieles en Castelgandolfo: \u00abAqu\u00ed puede surgir una cuesti\u00f3n muy compleja y, en ciertos aspectos, peligrosa, la del conflicto o armon\u00eda de ambas esperanzas; la esperanza temporal, hoy tan creciente y fascinante, y la esperanza cristiana, hoy con frecuencia discutida y olvidada. Habr\u00e1 que tener cuidado. Un estudioso contempor\u00e1neo escribe: \u2018Ahora, en este mundo, la Iglesia se enfrenta con una nueva, poderosa, seductora corriente hist\u00f3rica, que opone a ella una especie de escatolog\u00eda rival. Es una forma de naturalismo que presume de conducir a la humanidad a un fin inmanente a la vida terrena mediante las propias fuerzas del hombre, ampliadas con las posibilidades de las ciencias&#8230; El naturalismo es s\u00f3lo difuso en un mundo exterior a la Iglesia, pero presiona la conciencia y el obrar de los fieles, alterando el contenido de la esperanza cristiana. Esta alteraci\u00f3n se manifiesta en la preocupaci\u00f3n dominante por los bienes terrenos y en la exaltaci\u00f3n de los valores de la vida humana&#8217;. Ciertamente habr\u00e1 que tener cuidado para no perder la esperanza cristiana, la verdadera, la escatol\u00f3gica, la que debe orientar la vida de la Iglesia y de todo fiel cristiano hacia el reino de Dios. \u00a1Ante todo y sobre todo, el reino de Dios! Pero sabemos que ambas esperanzas. la temporal y la cristiana y religiosa, pueden incluso no oponerse, sino sumarse a la espera y b\u00fasqueda de algunos fines superiores de por si terrenos, pero coordinados por la caridad al fin supremo de la vida cristiana, como son, por ejemplo, los de dar un autentico sentido a la existencia del hombre, dominar el hambre en el mundo, instaurar la justicia, la fraternidad, la paz entre los hombres, promover la unificaci\u00f3n ordenada y pacifica de la humanidad, y as\u00ed sucesivamente; y esto debe acrecentar la confianza en los corazones de todos, de los j\u00f3venes especialmente, que tanta necesidad tienen de esperanza, y de los hombres preocupados por el destino de nuestro tiempo, y debe granjear a la Iglesia de Dios nueva estima y nuevo amor; desde luego, porque la Iglesia de Dios es fuente de verdadera esperanza. Tambi\u00e9n la esperanza cristiana puede sostener las buenas y elevadas esperanzas humanas\u00bb (Audiencia general, 26 de agosto de 1965).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> <em>Ecclesiam suam, <\/em>n. 63.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>n. 91.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Mensaje de Su Santidad Pablo VI al mundo desde Bel\u00e9n el 6 de enero de 1964.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Discurso de apertura de la segunda sesi\u00f3n del Concilio Vaticano II, el 29 de septiembre de 1963: <em>Ecclesia <\/em>23 (1963) 1315.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> <em>Ecclesiam suam, <\/em>n. 72.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>n. 51.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>n\u00fam. 54-55.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> DO-C n. 142, 7.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> <em>Ecclesiam suam, <\/em>n. 41.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>n. 47.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Constituci\u00f3n <em>Lumen Gentium <\/em>sobre la Iglesia, 31.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>34.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote20anc\" id=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>36.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote21anc\" id=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> Pablo VI, a la Uni\u00f3n de Empresarios y Dirigentes Cat\u00f3licos, el 8 de junio de 1964; \u201cEcclesia\u201d 24 (1964) 11.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote22anc\" id=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> Mensaje de clausura del a\u00f1o paulino, el 25 de enero de 1964; <em>Ecclesia <\/em>24 (1964) 5s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote23anc\" id=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> P\u00edo XII, <em>Mensaje de Navidad de 1941-<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote24anc\" id=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> <em>Esprit, <\/em>febrero de 1965.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Trabajo publicado en el volumen El di\u00e1logo seg\u00fan Pablo VI, Madrid, 1965, BAC 251, pp. 214-248. 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