{"id":2527,"date":"2024-10-13T00:09:59","date_gmt":"2024-10-12T22:09:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=2527"},"modified":"2024-10-13T00:10:00","modified_gmt":"2024-10-12T22:10:00","password":"","slug":"diez-recetas-para-la-felicidad","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/diez-recetas-para-la-felicidad\/","title":{"rendered":"Diez recetas para la felicidad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo al libro \u201c<em>Los Diez Mandamientos<\/em>\u201d Publicado por Planeta Testimonio (Mayo 1996)<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn aquellos d\u00edas, Dios pronunci\u00f3 estas palabras: \u201cYo soy el Se\u00f1or, tu Dios, que te ha liberado de Egipto y de la esclavitud. No tendr\u00e1s m\u00e1s Dios que Yo. No te fabricar\u00e1s \u00eddolos ni imagen alguna, ni te postrar\u00e1s ante ellos ni los servir\u00e1s; porque Yo soy tu Dios, un Dios celoso, que castiga en los hijos la culpa de los padres que me odian, pero que demuestra su favor durante miles de generaciones a quienes me aman y cumplen mis mandamientos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la reciente Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Pek\u00edn, han rizado el rizo y han conseguido batir el r\u00e9cord de las trampas del lenguaje: al asesinato del feto, al feticidio, lo han denominado eufem\u00edsticamente \u201cselecci\u00f3n sexual prenatal\u201d; como si la trampa del lenguaje pudiera dulcificar la barbarie.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada nuevo bajo el sol: antes ya hab\u00edan logrado que todo el mundo hablase de eutanasia, de buena muerte, al referirse a la as\u00e9ptica liquidaci\u00f3n de un enfermo terminal, eso s\u00ed, con m\u00fasica de Beethoven de fondo; y hasta han conseguido que las personas m\u00e1s insospechadas y te\u00f3ricamente m\u00e1s reticentes a hacerlo llamen al crimen abominable del aborto \u201cinterrupci\u00f3n del embarazo\u201d. \u00bfEs que acaso, tras el vil asesinato del inocente que tiene derecho a nacer, va a seguir algo que se han \u201cinterrumpido\u201d de momento?<\/p>\n\n\n\n<p>Son solo algunas muestras inapelables de hasta qu\u00e9 punto se manipula en nuestro tiempo la impagable maravilla de la palabra. Y malo ser\u00eda, pero no irremediable, si la cosa se quedara en una simple manipulaci\u00f3n de palabras. Lo grave, lo verdaderamente inhumano y monstruoso es que se manipula, se tergiversa, se enga\u00f1a, se comercia, se rentabiliza, se trampea con la Palabra, con may\u00fascula: hay un intento descomunal, un programado tinglado planetario para tratar de ofuscar el esplendor de la verdad del que con tan exigente como coherente claridad ha hablado Juan Pablo II.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo tendr\u00e1s otros dioses que Yo\u201d, dijo el Se\u00f1or. El compendio de todos los mandamientos es de deslumbrante sencillez: \u201cAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, toda tu alma y todas tus fuerzas, y a \u00c9l solo servir\u00e1s\u201d. Y Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, a\u00f1adi\u00f3: \u201cY a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. En esto conocer\u00e1n que sois mis disc\u00edpulos: en que os am\u00e1is los unos a los otros\u201d. En esto se resume toda la Ley y todos los profetas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMaestro \u2013le pregunta el joven del Evangelio a Jes\u00fas-: \u00bfqu\u00e9 he de hacer yo de bueno para conseguir la vida eterna?\u201d Y Jes\u00fas le responde: \u201cSi quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos\u201d. Comenta el catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica: \u201cY, a continuaci\u00f3n, Jesucristo cita a su interlocutor los preceptos que se refieren al amor al pr\u00f3jimo: \u201cNo matar\u00e1s, no cometer\u00e1s adulterio, no robar\u00e1s, no levantar\u00e1s testimonio falso, honra a tu padre y a tu madre\u201d. Y al final, Jes\u00fas resume estos mandamientos, de manera positiva, as\u00ed: \u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A esta primera respuesta se a\u00f1ade una segunda: \u201cSi quieres ser perfecto, vete, vende cuanto tienes y d\u00e1selo a los pobres, y tendr\u00e1s un tesoro en los cielos; luego ven y s\u00edgueme\u201d. Esta respuesta no anula la primera. El seguimiento de Jesucristo implica cumplir los mandamientos. Y estos dicen: \u201cNo matar\u00e1s\u201d. No dicen: \u201cNo interrumpir\u00e1s el embarazo\u201d o \u201cNo har\u00e1s una selecci\u00f3n sexual prenatal\u201d. La ley no es abolida: a la pecadora Jes\u00fas le perdona sus pecados y no la condena: \u201cYa que nadie te ha condenado, yo tampoco te condeno\u201d. Mientras escrib\u00eda con su dedo en la arena del suelo, todos los que la acusaban, \u201ccomenzando por los m\u00e1s viejos\u201d, en vez de tirar la primera piedra contra ella, al no encontrarse libres de pecado, hab\u00edan agachado la cabeza y se hab\u00edan largado; pero Jes\u00fas a\u00f1ade a rengl\u00f3n seguido algo que muchos \u201cse olvidan\u201d de citar. Dijo a la mujer: \u201cVete&#8230; y no peques m\u00e1s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La ley no es abolida, sino que el hombre es invitado a encontrarla en la Persona de su Maestro y Se\u00f1or, que es quien da a la vida humana plenitud perfecta. El Dec\u00e1logo debe ser interpretado a la luz del mandamiento del amor, que es la plenitud de la Ley. Dec\u00e1logo significa literalmente \u201cdiez palabras\u201d: las diez palabras que Dios revel\u00f3 a su pueblo en la monta\u00f1a santa del Sina\u00ed. Las escribi\u00f3 con su dedo creador, no en la arena, sino en la roca viva del mism\u00edsimo coraz\u00f3n del hombre. Son palabra de Dios por antonomasia e indican las condiciones de una vida liberada de la esclavitud del pecado, que es, por cierto, la \u00fanica aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Son diez palabras, cada una de las cuales remite a las dem\u00e1s, y que pertenecen a la revelaci\u00f3n que dios hace de s\u00ed mismo. Dando a conocer su voluntad, Dios se revela a su pueblo. La existencia moral es una respuesta a la iniciativa amorosa y gratuita del Se\u00f1or que es la alianza de Dios con su pueblo. Al mismo tiempo que a todo el pueblo, Dios habla en Mois\u00e9s a cada uno en particular. En todos los mandamientos de Dios hay un pronombre personal en singular que designa al destinatario. No es, pues, una ley abstracta para no se sabe qui\u00e9n. Los diez mandamientos obligan a los cristianos, y el concilio ense\u00f1a que el hombre justificado est\u00e1 tambi\u00e9n obligado a observarlos, porque est\u00e1n grabados por Dios en el coraz\u00f3n de todo ser humano que viene a este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Expresan deberes fundamentales del hombre hacia Dios y hacia su pr\u00f3jimo. Son obligaciones graves, b\u00e1sicamente inmutables, y su obligaci\u00f3n vale siempre y en todas partes. Nadie podr\u00eda dispensar de ellos. La voz se apaga, pero la palabra permanece. La palabra es comunicaci\u00f3n, entrega y, si es palabra de Dios, es fuente de vida. No se trata de algo pasado, out, desfasado, anacr\u00f3nico, inerte. Los mandamientos son lo m\u00e1s in del ser humano, lo m\u00e1s din\u00e1mico, lo m\u00e1s vital y actual, lo menos banal. Es incomparable su riqueza perenne y permanente su actualidad. Son vida de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso es tan deleznable y s\u00f3rdida \u2013y tan grave- la manipulaci\u00f3n de esta palabra; por eso es tan inhumano y tan diab\u00f3lico el intento sistem\u00e1tico de borra, de minusvalorar, de hacer olvidar, de camuflar, de trampear con esta palabra, y por eso son tan terribles sus consecuencias. No hay desprecio m\u00e1s insensato ni suicida por parte del hombre. Todos somos testigos y v\u00edctimas -\u00a1ojal\u00e1 que no c\u00f3mplices!- de la m\u00e1s grave traici\u00f3n de nuestro tiempo: la traici\u00f3n a la palabra: palabras como amor, verdad, libertad, justicia significan, por desgracia, cosas diversas seg\u00fan qui\u00e9n, c\u00f3mo, d\u00f3nde y cu\u00e1ndo se pronuncien. \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1a esquizofrenia e hipocres\u00eda! No debe ser as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra ha perdido su valor un\u00edvoco incontestable. Nada tienen de extra\u00f1o nuestras cotidianas y absurdas torres de Babel: decimos las mismas palabras, pero no nos entendemos porque cada cual entiende lo que quiere o lo que le interesa. La verdad, el incomparable y sugestivo esplendor de la verdad, es camuflada, prostituida, apagada, sofocada y pretendemos que mentiras inmensas pasen de matute, como verdades, el fielato de nuestra conciencia. Es el m\u00e1s sucio contrabando y el m\u00e1s envilecedor ejercicio de cinismo que cabe imaginar.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa, opportune et inopportune, nos pone sobre aviso y ha encendido, bien alta, la luz en el candelero, para que alumbre a todos los de la casa que quieran dejarse alumbrar: no debemos buscar nuestra verdad, sino la verdad. La verdad no es cosa de sondeos sociol\u00f3gicos ni de votaciones democr\u00e1ticas; no es un kleenex de usar y tirar; no es un producto m\u00e1s del supermercado self service, a gusto y capricho del consumidor. Si se programa y promueve el consumismo de la verdad, se la reduce y, antes o despu\u00e9s, se pagan las consecuencias, porque tan miserable comercio no puede quedar impune. No valen subterfugios, recovecos, excusas ni suplicatorios, chantajes ni excepciones, cesiones ni derogaciones: la mentira es siempre mentira y el mal es mal, por mucho que se disfrace, o por mucho que el padre de la mentira consiga enga\u00f1ar a los pobres seres humanos que se dejen y no cumplan con responsabilidad el compromiso de ser libres.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre no puede asfixiar su hambre de Dios, de plenitud, de verdad. No le bastan medias verdades, verdades ef\u00edmeras o trozos de verdad. Busca m\u00e1s. Todo hombre o mujer, lo sepa o no \u2013y la inmensa mayor\u00eda lo sabe, que lo quieran aceptar o no ese ya es otro cantar-, se siente inquieto en esta human\u00edsima b\u00fasqueda de plenitud inscrita por Dios en el meollo de su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Que once cardenales y obispos espa\u00f1oles, con diversas experiencias y desde diferentes \u00f3pticas personales y pastorales, hayan reunido en estas nobles p\u00e1ginas su buen saber y entender sobre los mandamientos y lo hayan hecho precisamente aqu\u00ed y ahora, en la Espa\u00f1a de hoy y con el fin de siglo a la vuelta de la esquina como quien dice, me parece, adem\u00e1s de un singular acierto editorial, una iniciativa determinante, dign\u00edsima y merecedora de la bendici\u00f3n de Dios. Es una bocanada de ox\u00edgeno y una r\u00e1faga de luz en la oscuridad, un punto de referencia y una sacudida moral en medio de nuestra buscada o confusa pero comod\u00edsima ambig\u00fcedad. Este es el c\u00f3digo moral m\u00e1s antiguo de la humanidad y el \u00fanico v\u00e1lido. Quien se quiera esconder de la luz, \u00e9l se lo pierde; quien quiera atribuir su propia debilidad y sus fallos a que \u201cson cosas de estos tiempos\u201d, debe recordar el agustiniano \u201cNos sumus tempora\u201d: somos los hombres quienes hacemos, o debemos hacer, los tiempos, y que los tiempos sean como nosotros queremos; y no al rev\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas p\u00e1ginas est\u00e1 condensado el magisterio de la Iglesia cat\u00f3lica: en el amor que no se impone y que, para los marxistas, es una utop\u00eda irrealizable, como recuerda el cardenal Suqu\u00eda; en Dios, la familia, la patria, la ley, la lealtad y el honor, que hasta hace poco eran entre nosotros valores incuestionables, como explica el arzobispo de Sevilla; en las falsas \u00e9ticas de situaci\u00f3n que denuncian el cardenal Jubany y monse\u00f1or Montero; en las bienaventuranzas del coraz\u00f3n que exalta el arzobispo de Valladolid; en el descubrimiento de la interioridad que describe monse\u00f1or Rosendo \u00c1lvarez; en las seis lecciones de justicia a que se refiere el cardenal Carles; en las ense\u00f1anzas sobre el desprendimiento y el respeto a las posesiones de los dem\u00e1s de monse\u00f1or Rouco y de Garc\u00eda Gasco. Palabras nada equ\u00edvocas, dignas de ser le\u00eddas y meditadas, porque en ellas est\u00e1 la \u00fanica posible esperanza del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien tenga la agradecida alegr\u00eda, la segura humildad y el noble deseo de escuchar esta palabra sin doblez, sin buscarle tres pies al gato, con coherencia, sin prejuicios a la carta, sabe desde ahora que no lo tiene f\u00e1cil \u2013el amor es exigente-, pero sabe tambi\u00e9n que escucha y, sobre todo, vive palabras de vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Del pr\u00f3logo \u201c<em><strong>Los Diez Mandamientos<\/strong><\/em>\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Publicado por Planeta Testimonio (Mayo 1996).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo al libro \u201cLos Diez Mandamientos\u201d Publicado por Planeta Testimonio (Mayo 1996) \u201cEn aquellos d\u00edas, Dios pronunci\u00f3 estas palabras: \u201cYo soy el Se\u00f1or, tu Dios, que te ha liberado de Egipto y de la esclavitud. No tendr\u00e1s m\u00e1s Dios que Yo. No te fabricar\u00e1s \u00eddolos ni imagen alguna, ni te postrar\u00e1s ante ellos ni los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[37,75],"doc_tag":[],"class_list":["post-2527","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-la-vida-del-cristiano","doc_category-prologos"],"year_month":"2026-04","word_count":1982,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"La vida del cristiano","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/la-vida-del-cristiano\/"},{"term_name":"Pr\u00f3logos","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/prologos\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/2527","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2527"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/2527\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2528,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/2527\/revisions\/2528"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2527"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=2527"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=2527"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}