{"id":1848,"date":"2024-10-01T23:03:19","date_gmt":"2024-10-01T21:03:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1848"},"modified":"2024-10-01T23:03:21","modified_gmt":"2024-10-01T21:03:21","password":"","slug":"santa-teresa-la-opcion-por-lo-trascendente","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/santa-teresa-la-opcion-por-lo-trascendente\/","title":{"rendered":"Santa Teresa, la opci\u00f3n por lo trascendente"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Homil\u00eda pronunciada el 8 de octubre de 1981, en la Misa concelebrada en la Iglesia Catedral de \u00c1vila, con motivo de la apertura, d\u00edas despu\u00e9s, del IV Centenario de la muerte de santa Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Excelent\u00edsimo Cabildo de la Catedral y hermanos todos en Jesucristo, particularmente vosotros, queridos sacerdotes concelebrantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo tambi\u00e9n a los que no est\u00e1n aqu\u00ed f\u00edsicamente presentes, pero oyen mi palabra a trav\u00e9s de la radio. Os consideramos espiritualmente unidos con todos cuantos estamos aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1vila tiene muchos motivos para celebrar centenarios o conmemoraciones en fechas determinadas, porque tiene muchos hijos ilustres. Algo especial hay en esta tierra capaz de engendrar individualidades tan poderosas. Muchas veces he comentado esto con mis amigos de la propia \u00c1vila. Lo reconozco as\u00ed, con sumo gusto. Yo que soy castellano y de tierras pr\u00f3ximas a \u00e9sta: algo hay aqu\u00ed. No s\u00e9 por qui\u00e9n transmitido; pero existe. En la historia pol\u00edtica y cultural de Espa\u00f1a, en la historia de la Iglesia, siglos atr\u00e1s y tambi\u00e9n en tiempos que todos hemos conocido, han ido surgiendo personas llenas de capacidad para se\u00f1alar rumbos y abrir caminos, en esta tierra abulense. Pero, desde luego, ninguna hija tan ilustre como Teresa de Jes\u00fas. \u00c9sta supera a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Me hab\u00e9is invitado, y yo ofrezco mi humilde obsequio al venir aqu\u00ed esta noche, con sumo gusto, tanto m\u00e1s cuanto que no podr\u00e9 tener la satisfacci\u00f3n de participar en la apertura del Centenario, tanto aqu\u00ed como en Alba de Tormes, por tener que encontrarme esos d\u00edas en Roma. Vengo de Toledo, y algo traigo tambi\u00e9n de aquella tierra: es un saludo fraterno y familiar. Teresa de Jes\u00fas, por parte de padre, era oriunda de Toledo. Lo que ocurre con este Centenario es que no solamente es \u00c1vila la que lo celebra. Ha ocurrido aqu\u00ed algo especial. \u00c1vila ha dado con su hija todo lo que tenia, y ahora es toda la Iglesia de Espa\u00f1a y la Iglesia universal, en cuanto que el Papa est\u00e1 tambi\u00e9n asociado a estas celebraciones, que conmemoran lo mismo que vosotros conmemor\u00e1is. De manera que hab\u00e9is sido incluso generosos para dar lo mejor que ten\u00edais, y ahora, toda la Iglesia, y aun el mundo de la simple cultura humana, consideran tambi\u00e9n como algo suyo a Teresa de Jes\u00fas y su obra.<\/p>\n\n\n\n<p>No hace falta que ech\u00e9is las campanas a vuelo. Las campanas de \u00c1vila suenan siempre. Aunque sean \u00fanicamente las de las espada\u00f1as de esos conventos de Carmelitas y de otras \u00d3rdenes religiosas. Esas campanas suenan siempre, tanto como las de la Catedral, y se oyen con gozo repicar por parte de todos los que buscan sonidos distintos de aquellos a los que est\u00e1n acostumbrados nuestros o\u00eddos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Nuestra fe tiene un sentido<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh, hermanos! Se nos pregunta a los cristianos acerca de nuestra fe, y en conversaciones y tertulias de amigos, en grupos familiares, en c\u00edrculos acad\u00e9micos, en las aulas escolares, en un hospital se habla y se pregunta sobre la fe cristiana. Y la pregunta es casi una acusaci\u00f3n despiadada. Desde luego, los que acusan no empiezan por reconocer las propias culpas. Solamente tratan de ver la paja en el ojo ajeno.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la pregunta existe: \u00bfpara qu\u00e9 sirve vuestra fe? \u00bfQu\u00e9 hac\u00e9is con ella, vosotros, los cristianos? Nos acusan de inoperancia, de falta de eficacia transformadora, de abundancia de contradicci\u00f3n entre lo que profesamos y practicamos. \u00a1Bien! En este momento no estamos aqu\u00ed para defendernos. Simplemente subrayo el hecho de la pregunta.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la Iglesia responde. Responde en cada tiempo y seg\u00fan las exigencias de la \u00e9poca. En la nuestra viene respondiendo con un Concilio, con S\u00ednodos, con documentos del Papa, de ah\u00ed esas tres enc\u00edclicas: <em>\u201cRedentor del hombre\u201d, \u201cRico en misericordia\u201d <\/em>y<em> \u201cEl trabajo humano\u201d,<\/em> que son focos de luz en el mundo actual. Y responde con la acci\u00f3n evangelizadora de obispos, sacerdotes y religiosos en el mundo entero, a pesar de todas nuestras deficiencias. O con la conmemoraci\u00f3n de un Centenario como \u00e9ste, que es otro foco potente de luz. Y nos presenta a Teresa de Jes\u00fas, que es: \u00a1una respuesta! Ah\u00ed, la pregunta que puede hacer el mundo, si es leal, no tendr\u00e1 nunca sentido de acusaci\u00f3n. Tendr\u00e1 que rendirse ante la magnitud de la figura y de la obra y a lo sumo, buscando una recapitulaci\u00f3n provechosa, le dir\u00e1 \u2013con la cortes\u00eda y gentileza del hombre culto, si es que no es con la piedad del que tiene fe\u2013: \u00bfqu\u00e9 hiciste t\u00fa, Teresa de Jes\u00fas, testigo de la fidelidad y del amor?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Santa Teresa orienta nuestra vida<\/h2>\n\n\n\n<p>Y hay respuesta. Hay respuesta en esa presentaci\u00f3n, que la Iglesia nos hace de una figura tan grandiosa como nuestra querida Santa de \u00c1vila: <strong>La opci\u00f3n por lo trascendente.<\/strong> Eso es lo que ella hizo.<\/p>\n\n\n\n<p>En un libro de historia de la Iglesia Teresa de Jes\u00fas aparecer\u00e1 como reformadora del Carmelo. Y no es poco. No solamente restituy\u00f3 esa Orden religiosa a su observancia primitiva, sino que de ese modo contribuy\u00f3 a que se reformaran otras o a que surgieran algunas nuevas con los mismos afanes de pureza evang\u00e9lica. Ya es bastante haber escrito ese cap\u00edtulo en la historia de la Iglesia. Pero, para m\u00ed, no es esto lo principal en Santa Teresa de Jes\u00fas. Eso es algo concreto, localizado si se quiere, enormemente dif\u00edcil, heroico, fecund\u00edsimo, capaz de dar muchos frutos entonces y ahora. Pero en Teresa de Jes\u00fas hay algo m\u00e1s. Va por encima de la reforma de una orden religiosa. <strong>Es la predicaci\u00f3n viva del sentido de Dios: la trascendencia de la vida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sus escritos, sus actuaciones, sus ejemplos, su vida y su muerte han traspasado las barreras no s\u00f3lo de la Orden de las Carmelitas, sino de la propia Iglesia Cat\u00f3lica, y son todas las religiones \u2013incluidas las no cristianas\u2013 y simplemente los hombres que se precian de distinguir y valorar los aspectos profundos de la cultura, los que rinden testimonio de admiraci\u00f3n a un ser humano, que en una \u00e9poca determinada, hizo brillar con luz que no se ha extinguido, ni se extinguir\u00e1 jam\u00e1s, <strong>el sentido de Dios en la vida humana<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>A nosotros, los hombres que nos afanamos por lo inmediato, por lo que vemos, por lo que palpamos, y caemos tantas veces prisioneros de las redes de los falsos humanismos, Santa Teresa de Jes\u00fas nos ha advertido, nos ha hecho sentir que eso es quedarse en la cerca del Castillo, entre malezas y sabandijas. Convertirse en predicadores de este humanismo, hoy, y quiz\u00e1 hoy m\u00e1s que nunca, es ser c\u00f3mplices de las idolatr\u00edas del mundo moderno. Santa Teresa de Jes\u00fas, al hablarnos de Dios con la fuerza inimitable que ella tiene, sobre todo al regal\u00e1rnoslo \u2013su concepto de Dios, digo\u2013 con aquella experiencia vital que la distingu\u00eda, est\u00e1 invit\u00e1ndonos a una \u201cdeterminada determinaci\u00f3n\u201d de entrar a fondo en el aut\u00e9ntico sentido de la vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El poder y los recursos humanos<\/h2>\n\n\n\n<p>S\u00ed, hermanos, s\u00ed. Asusta hoy conocer el poder de la ciencia y de los recursos humanos. Asusta, a\u00fan m\u00e1s, conocer el uso que pueden hacer, de la ciencia y de los recursos humanos, hombres carentes de responsabilidad moral y religiosa. Y \u00e9sta es la situaci\u00f3n en que hoy nos encontramos. Lo mismo me da que aparezca en el horizonte un tirano, que la conjunci\u00f3n de opiniones de un pueblo del mundo entero, si a \u00e9stas se les da un valor absoluto, simplemente porque brotan de la palabra o del signo de los hombres. Tanta tiran\u00eda puede haber en el gesto de uno solo como en la acci\u00f3n multitudinaria, pero desordenada, sin rumbo fijo, de una muchedumbre alejada de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto es lo que hoy priva en el mundo en que vivimos. La triple relaci\u00f3n del hombre con Dios, consigo mismo y con los dem\u00e1s hombres, se desconoce.<\/p>\n\n\n\n<p>Se desconoce y se desprecia la ley natural, incluso. Claro, es l\u00f3gico. Todo va unido. Y aun para poder conocerla, nos ense\u00f1aba nuestra teolog\u00eda cat\u00f3lica, con certeza, con prontitud, con seguridad, en las diversas circunstancias en que la vida humana se desarrolla, es necesaria la luz de la Revelaci\u00f3n. Y \u00e9sta se ha perdido, en gran parte. Entonces sucede que esa ciencia y esos recursos humanos, tan poderosos, de los que dispone el hombre hoy, est\u00e1n siempre como un poder amenazante sobre nosotros, en lugar de levantar la mirada con esperanza y con alegr\u00eda, como criaturas agradecidas a Dios por esos progresos, que evidentemente son leg\u00edtimos, pero cuyo uso puede invalidar las capacidades de los hombres al ponerlos al servicio de la destrucci\u00f3n, en lugar de al servicio del amor.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El hombre, a imagen de Dios<\/h2>\n\n\n\n<p>Falta el sentido de Dios y, poco a poco, va perdi\u00e9ndose el aut\u00e9ntico sentido del hombre. En realidad, tendr\u00edamos que decir que no es \u00e9sta la tesis que hoy trato de demostrar, sino una afirmaci\u00f3n que va en coherencia con lo que estoy diciendo: el ate\u00edsmo no puede nunca administrar el mundo, nunca jam\u00e1s, por mucha honestidad que podamos conceder a un ateo \u2013puede tenerla tan grande como un cristiano\u2013. Pero el sistema que desconoce las posibilidades de la aut\u00e9ntica salvaci\u00f3n del hombre no es v\u00e1lido para administrar el mundo. Y con esto no decimos nada que se oponga a la leg\u00edtima autonom\u00eda del orden temporal. \u00bfQu\u00e9 tiene que ver la autonom\u00eda del orden temporal con lo que estoy diciendo? Por su propia autonom\u00eda este orden del mundo puede caminar, pero cuanto m\u00e1s camine, m\u00e1s obligado est\u00e1 a afirmar su dependencia de Dios creador, al que debe su origen, y esto es lo \u00fanico que trato de afirmar. Luego dentro del mundo est\u00e1 la criatura humana y, como est\u00e1 hecha a imagen y semejanza de Dios, Dios est\u00e1 en el hombre, y cuando m\u00e1s se destruye a Dios, m\u00e1s se destruye al hombre. Olvidarnos de lo divino, en la tierra, es olvidarnos de lo humano. M\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano llega un momento en las civilizaciones, en el desarrollo de los sistemas pol\u00edticos, en la incubaci\u00f3n de los odios que generan los conflictos de raza, de religi\u00f3n, de tribu, de imperialismo econ\u00f3mico, etc., llega un momento en que lo \u00fanico que se desea es resolver el problema por la v\u00eda de la eliminaci\u00f3n del adversario. Es decir, destruyendo al hombre, sea el que sea. A esto caminamos y cada d\u00eda vamos recibiendo ejemplos confirmatorios de lo que digo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La importancia de Dios en la vida<\/h2>\n\n\n\n<p>He ah\u00ed la importancia del sentido de Dios en la vida. He ah\u00ed la trascendencia de que no se desconozcan nunca las posibilidades de salvaci\u00f3n: amor de salvaci\u00f3n. Esto es lo que hizo vivir a Teresa de Jes\u00fas con tanto entusiasmo. Ella era una monja de la Encarnaci\u00f3n. Tambi\u00e9n viv\u00eda algo de los devaneos conventuales de la \u00e9poca. Aires de frivolidad, seg\u00fan el estilo de entonces, pod\u00edan respirarse dentro de aquellos muros. Su alma estaba inquieta. Era noble de esp\u00edritu. Y en medio de esas frivolidades, que ella misma acusa, sent\u00eda sin embargo la inquietud de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>La ocasi\u00f3n definitiva se la depar\u00f3 un d\u00eda el detenerse ante una imagen de Cristo llagado. Las l\u00e1grimas en que prorrumpi\u00f3, las meditaciones silenciosas, las preguntas que se hac\u00eda a s\u00ed misma y la mirada vuelta hacia ese Cristo bendito, le hicieron comprender lo que significaba la redenci\u00f3n. No s\u00f3lo eso: le hicieron comprender el valor de Cristo Redentor y de las almas redimidas; las dos cosas. Entonces empezaron el amor a Dios y el amor al hombre. Teresa de Jes\u00fas es uno de los seres humanos, que mejor han cantado el amor al hombre. \u00a1Qu\u00e9 exclamaciones en sus obras cuando habla de que basta pronunciar Su Majestad y ver a qu\u00e9 imagen ha sido creado el hombre, para darnos cuenta de la grandeza del \u00e1nima redimida! Es su estilo, el de la \u00e9poca; es lo mismo que podr\u00edamos hoy decir con el estilo de la <em>Gaudium et Spes<\/em>, cuando hablamos de la estimaci\u00f3n del ser humano y de las realidades temporales. S\u00f3lo que Teresa, como la Iglesia en sus documentos, no pierde el horizonte al que hay que mirar, y hace derivar la dignidad del ser humano de la grandeza y majestad de Dios, que le ha creado y de Cristo, que le ha redimido. \u201cDar\u00eda mil vidas \u2013dice ella\u2013 por un alma para que comprendiera que est\u00e1 en pecado, su error, y viera las grandezas de la gracia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El canto que hace a Dios alcanza las alturas m\u00edsticas m\u00e1s notables, que pueden darse en una vida humana. Y, sin embargo, no s\u00e9 qu\u00e9 ocurre en la vida de Santa Teresa, en su alma y en la forma en que describe los fen\u00f3menos que vivi\u00f3, que nos parece todo pr\u00f3ximo. Ah\u00ed hay algo que palpita: se siente a Dios. Esa pluma que escribe y se interrumpe, esa frase mil veces cortada, esos p\u00e1rrafos en que habla de sus monjas, de s\u00ed misma, y se lanza en un vuelo paulino a manifestar las grandezas de Dios, nos hablan hoy todav\u00eda con la misma viveza con que hablaban cuando fueron escritos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La experiencia de un Dios misericordioso<\/h2>\n\n\n\n<p>Santa Teresa de Jes\u00fas no nos da una noci\u00f3n de Dios; nos da una experiencia de Dios. Nos da a conocer la transformaci\u00f3n que ha sufrido, la vida interior a que ha llegado, el amor que siente. Cuando habla del pecado lo hace por contraste; de lo que quiere hablar es de la gracia, de la grandeza del alma. Y, cuando se pone a hablar en t\u00e9rminos incapaces de desarrollar un poco mejor su pensamiento en tratados m\u00edsticos que la invitan a escribir, no se le caen de la pluma las frases de: \u201cla santidad de Dios\u201d, \u201cla majestad de Dios\u201d, \u201cla grandeza de Dios\u201d, \u201cla eternidad de Dios\u201d. Y esto no produce distanciamiento. El presentar as\u00ed a Dios, de ninguna manera favorece el que la criatura humana pueda sentirse alejada de ese Dios, cuyas grandezas canta. Por el contrario, lo manifiesta as\u00ed, para luego desembocar caudalosamente en la afirmaci\u00f3n mil veces repetida de que ese Dios lo ha hecho todo por amor al hombre. \u00a1Cu\u00e1n grande ser\u00e1 el hombre que ha merecido tal amor! Entonces invita al hombre, y m\u00e1s al cristiano, y le dice que reconozca su dignidad y que se d\u00e9 cuenta de lo que tiene entre las manos. Le invita y le apremia; le requiebra, casi; est\u00e1 insisti\u00e9ndole con golpes de amor, nacidos de su psicolog\u00eda de mujer, pero tocados de la gracia divina, para invitarle a considerar la nada de las cosas humanas \u2013sin abandonarlas\u2013 en comparaci\u00f3n de las grandezas de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y lo mismo en las posadas que en los palacios de los nobles y arist\u00f3cratas, contemplando las alhajas de Do\u00f1a Luisa de la Cerda o viendo el jerg\u00f3n pobre que ha puesto para que duerman las monjas en esa fundaci\u00f3n que empieza, donde sea: en Salamanca, en Sevilla, en Burgos, en un sitio y en otro, ella canta las grandezas de Dios. La que, por su estilo, podr\u00eda presentarnos un Dios ante el que s\u00f3lo cabe la reverencia, nos lo acerca tanto que nos lo sit\u00faa en las manos; nos coloca en actitud de hacer como ella: ofrecerle nuestro amor en actos de una confianza insuperable. Porque Teresa de Jes\u00fas vivi\u00f3 el santo temor b\u00edblico de Dios, unido con la m\u00e1xima confianza en su misericordia. Al escribir su vida, la vida que no debemos dejar de leer nunca, ella llam\u00f3 a ese libro en carta que escribi\u00f3: \u201cEl libro de las misericordias de Dios\u201d. As\u00ed es como ella defin\u00eda el trato que Dios hab\u00eda querido tener con su criatura.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Santa Teresa, camino de santificaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Sentido de Dios, posibilidades de salvaci\u00f3n, conversi\u00f3n creciente no s\u00f3lo en el aspecto negativo de apartamiento de todo pecado, sino en el aspecto positivo de la inmersi\u00f3n cada d\u00eda m\u00e1s plena y m\u00e1s crecida en el r\u00edo caudaloso de la misericordia de Dios. \u201cV\u00edame como un espejo en el cual yo me miraba toda, y como que no hab\u00eda ni un lado ni otro, ni delante ni atr\u00e1s; y en el centro, estaba la imagen de Dios y de su Cristo. Y, al poner mi mirada en \u00c9l me ve\u00eda a mi misma reflejada como en ese espejo, y comprend\u00eda c\u00f3mo por el pecado ese espejo puede convertirse en negrura, y no ver nada, ni a Dios ni al ser humano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sigue razonando y hablando en ese cap\u00edtulo 40 de su Vida, refiri\u00e9ndose a las dos llamas que se unen: la de Dios y la de la criatura humana. Ya es todo amor. Ya es todo sabidur\u00eda. Pero sigue siendo todo preocupaci\u00f3n por los hombres. A ella, la que le correspond\u00eda \u2013porque era una monja; no ten\u00eda que convertirse en un l\u00edder social o pol\u00edtico\u2013. La tarea que le correspondi\u00f3 a ella en favor de los hombres fue buscar caminos de santificaci\u00f3n, sobre todo para sus monjas; tambi\u00e9n para los hombres seglares de su \u00e9poca. Y as\u00ed serv\u00eda a Dios y serv\u00eda a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos: Han pasado los siglos. Seguir\u00e1n pasando; se celebrar\u00e1n nuevos Centenarios, seguir\u00e1n viniendo a \u00c1vila y atravesando sus murallas hombres de todas las religiones y de todos los continentes. Las obras de Santa Teresa no se les caer\u00e1n de las manos. Buscar\u00e1n en esa <strong>\u201cDoctora de la vida\u201d<\/strong> y encontrar\u00e1n en sus palabras aliento y ox\u00edgeno, no solamente letras. Se reir\u00e1n gozosamente con sus gracias. Se sentir\u00e1n arrebatados de admiraci\u00f3n ante sus elevaciones m\u00edsticas, recordar\u00e1n agradecidos a aquella mujer, que en pobres posadas, por los duros caminos de la mitad de la geograf\u00eda espa\u00f1ola, anduvo de un lado para otro como testigo de Dios y de la esperanza. Desaparecer\u00e1n los hombres que componen la Iglesia de hoy: el Papa Juan Pablo II; nosotros, los obispos que hoy vivimos y vosotros, los sacerdotes, religiosos y religiosas y los fieles. Pero el recuerdo de Santa Teresa no se extinguir\u00e1, porque cada d\u00eda ser\u00e1 m\u00e1s necesario ofrecer a los hombres fuentes puras, porque se necesita esa agua limpia para el esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La trascendencia de Dios sigue siendo actual<\/h2>\n\n\n\n<p>Apena profundamente que, dentro de la Iglesia, tratemos de rebajar el concepto de Dios, las grandes exigencias de su amor. Cuanto m\u00e1s grande presentemos a Dios, m\u00e1s grande hacemos al hombre. Y al rev\u00e9s. Cuanto m\u00e1s reduzcamos la Revelaci\u00f3n e incluso el concepto filos\u00f3fico de Dios, a dimensiones puramente humanas, a discusiones de sofistas entre nosotros, sobre todo dentro de la Iglesia. Cuanto m\u00e1s nos olvidemos los hombres, hasta el punto de que va quedando sin entidad propia la adoraci\u00f3n a la Majestad de Dios, la sumisi\u00f3n a su voluntad santa, la estimaci\u00f3n llena de amor a la venida de su Hijo al mundo, de sus sacramentos de salvaci\u00f3n, de su perd\u00f3n de los pecados, de la vida de gracia que nos ha regalado, de la santificaci\u00f3n a que nos invita, cuanto m\u00e1s reduzcamos esto, peor servicio estamos haciendo a los hombres de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>No se contribuye a dar orientaciones al mundo hoy \u2013orientaciones v\u00e1lidas y aut\u00e9nticas\u2013 disminuyendo el sentido de la trascendencia, queriendo que todo sea eficaz con una eficacia terrestre. El amor al hombre hay que vivirlo como una exigencia del cristianismo en todo momento. Y estos h\u00e9roes, testigos del amor y la esperanza, lo han vivido.<\/p>\n\n\n\n<p>El vivir la trascendencia de Dios como punto de origen de referencia \u00faltima, como fundamento de nuestro destino, como raz\u00f3n de nuestras actitudes morales, como base indispensable del di\u00e1logo de la criatura con su Creador, como regalo de amistad de Cristo, que \u201cya no quiere siervos, sino amigos\u201d, regalo de amistad de ese Cristo amado por sus redimidos. El mantener todo esto y vivirlo en sus m\u00e1s profundas exigencias, es lo mejor que podemos hacer para el servicio que la Iglesia ha de prestar al mundo de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>No tiene raz\u00f3n el marxismo, cuando nos quiere acusar de que lo fiamos todo a ese mundo nuevo, que ellos dicen nunca llegar\u00e1, que es un adormecimiento, opio para la criatura humana, que nos libera de trabajar aqu\u00ed, en la tierra. Eso es una injuria. El que piensa en el destino inmortal a que Dios le ha llamado en su conversi\u00f3n y en su di\u00e1logo con Cristo Redentor, con el Evangelio y con la Iglesia; el que piensa esto y vive de ello es el mejor servidor de la humanidad. No se remite a un futuro que no sabe si llegar\u00e1 o no; est\u00e1 sirviendo al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>El marxismo, en cambio, que proclama la inmediatez de sus triunfos, nunca logra esa redenci\u00f3n definitiva del hombre. \u00c9l lo f\u00eda todo a una nueva etapa que tiene que llegar, cuando el mundo entero comulgue con esos ideales que predica, aunque para imponerlos, tenga que arrasar a media humanidad. Este sentido de la trascendencia tiene m\u00e1s sentido social e incluso de alta pol\u00edtica humana de lo que parece. Cuando la Iglesia lo predica y lo vive y logra que en el alma de un hombre surja esta tensi\u00f3n creadora y participe de la redenci\u00f3n humana, esa Iglesia est\u00e1 prestando un inmenso servicio a la humanidad que da frutos cuando y donde menos lo pensamos. Hoy pueden coger las obras de Santa Teresa un intelectual y un ignorante, un agn\u00f3stico ingl\u00e9s o alem\u00e1n o espa\u00f1ol, un literato, cualquiera, y sienten la sacudida en su alma, porque dentro hay algo que sigue vibrando en todo ser humano. El hombre es un n\u00f3mada que va buscando a Dios continuamente. Dichoso el que encuentra quien le guie en el camino. Vosotros ten\u00e9is la dicha, hijos de \u00c1vila, de que entre vosotros haya nacido y vivido esa mujer incomparable.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Santa Teresa sigue viva<\/h2>\n\n\n\n<p>Nos disponemos a conmemorar el IV Centenario de su muerte. A lo largo de este a\u00f1o ir\u00e1n produci\u00e9ndose mayores acercamientos de grupos comunitarios o de personas individuales a Santa Teresa de Jes\u00fas. Y ella seguir\u00e1 en su silencio, pero tambi\u00e9n con la elocuencia de sus obras: las escritas y las realizadas. Ahora ya no habla. Vive. Vive en la Iglesia, vive en sus hijas, vive en todos aquellos que sienten el don de la Iglesia, vive en el conjunto de las comunidades cat\u00f3licas. De un modo o de otro, todos suspiramos por acercamos a ella. Como a una madre nos acogemos junto a Santa Teresa, la llamamos por su nombre, la invocamos con amor, y pedimos que sea intercesora nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p>Que lo sea tambi\u00e9n de Espa\u00f1a, que fue suya y sigue si\u00e9ndolo. Ella se sent\u00eda hija de esta Patria que, a pesar de todos los pesares, nunca ha renegado de Dios. Podremos tener los mismos pecados que otros pueblos, los mismos defectos. \u00a1M\u00e1s, no! Somos igualmente miserables por nuestra condici\u00f3n humana. Pero en estas tierras se ha servido a Dios, se ha mantenido la fe, se ha predicado el sentido de Dios, y, aunque abundara el pecado, terminaba sobreabundando la gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Triste es que el hombre sucumba. Mucho m\u00e1s triste es que se pierda el sentido del pecado y no seamos capaces de levantarnos con el grito del arrepentimiento hacia el Dios del amor y la misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pido que, en este A\u00f1o Centenario, se refuercen los valores espirituales de la familia espa\u00f1ola. Temo \u2013dec\u00eda al principio\u2013 a los que abusan de su poder en el mundo de hoy, \u00e9ste que tiene \u201csu\u201d idea del progreso, y no pone a Dios en el centro de sus actuaciones sociales humanas, las que conforman la realidad y la vida de los pueblos. Los sistemas filos\u00f3ficos y pol\u00edticos, que lo hacen as\u00ed, traicionan al hombre. Es muy de temer que, por complacer a la mentalidad moderna, vaya extendi\u00e9ndose una actitud positivista, la que \u00fanicamente se reconoce en el dato sociol\u00f3gico, y como tal, por lo que \u00e9l pide y demanda, as\u00ed se hagan las leyes. En las leyes ha de buscarse siempre la justicia. No hay justicia sin la presencia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a necesita un fortalecimiento de su vida cristiana, dentro del pluralismo, con respeto para todos, sin ofender a nadie. Somos nosotros los que lo necesitamos y sobre todo las familias. Y esa es la lecci\u00f3n que podr\u00eda darnos en su Centenario Santa Teresa de Jes\u00fas, junto a su sentido de la trascendencia, que inform\u00f3 cuanto ella hizo, y al que me he estado refiriendo en esta homil\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La har\u00eda interminable y al mismo tiempo os ofender\u00eda, si quisiera seguir abusando de vosotros. No. Me he explayado un poco m\u00e1s, expresamente, para responder a la necesidad interior que siento de ofrecer mi obsequio a la Santa, por no poder estar en los d\u00edas pr\u00f3ximos. Y al ofrec\u00e9rselo a ella, ofrecerlo igualmente a vosotros, hijos de \u00c1vila, que ten\u00e9is una conciudadana y vecina, hija y hermana vuestra, conocida y amada en el mundo entero. Del testimonio de admiraci\u00f3n, que despierta, os toca tambi\u00e9n un poco a vosotros. Las gentes hablan de vuestra ciudad y de vuestras tierras al tratar de conocer a Santa Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Abridles vuestros brazos. Que cuando vengan aqu\u00ed durante el a\u00f1o grupos de peregrinos de todas partes, se encuentren con la hermosa y templada ciudad de \u00c1vila, que abre sus brazos, porque tiene, antes que sus brazos, abierto el coraz\u00f3n en nombre de los grandes amores a Dios y al pr\u00f3jimo que aprendi\u00f3 de Santa Teresa de Jes\u00fas. As\u00ed sea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada el 8 de octubre de 1981, en la Misa concelebrada en la Iglesia Catedral de \u00c1vila, con motivo de la apertura, d\u00edas despu\u00e9s, del IV Centenario de la muerte de santa Teresa de Jes\u00fas. Excelent\u00edsimo Cabildo de la Catedral y hermanos todos en Jesucristo, particularmente vosotros, queridos sacerdotes concelebrantes. Saludo tambi\u00e9n a los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[80],"doc_tag":[],"class_list":["post-1848","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-santa-teresa"],"year_month":"2026-04","word_count":4456,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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