{"id":1844,"date":"2024-10-01T23:01:47","date_gmt":"2024-10-01T21:01:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1844"},"modified":"2024-10-01T23:01:48","modified_gmt":"2024-10-01T21:01:48","password":"","slug":"la-vida-de-sacramentos-lleva-al-dardo-de-amor","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-vida-de-sacramentos-lleva-al-dardo-de-amor\/","title":{"rendered":"La vida de sacramentos lleva al dardo de amor"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Homil\u00eda pronunciada en la Misa concelebrada el 26 de agosto de 2002 en el convento de la Encarnaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hombres y mujeres devotos de Santa Teresa, que os reun\u00eds aqu\u00ed a\u00f1o tras a\u00f1o y a los cuales puedo yo contemplar, con la devoci\u00f3n que me sugieren las personas que escuchan con tanta reverencia esta narraci\u00f3n que hacemos, tomada de la Vida de Santa Teresa. Se toma la narraci\u00f3n y se celebra una fiesta; es una fiesta espl\u00e9ndida, original. No puede tener una imitaci\u00f3n en s\u00ed misma; pueden suceder fen\u00f3menos parecidos a este que narra Santa Teresa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sufrir y gozar<\/h2>\n\n\n\n<p>Amaba mucho, y ese amor creciente en su alma cada d\u00eda, la fue disponiendo para poder recibir de Dios una caricia inefable. No se ha producido otra cosa igual. Ella dice que fue verdad, que lo sinti\u00f3, que los que lo duden, ojal\u00e1 puedan tener el mismo fen\u00f3meno sobre su ser propio. Y entonces ver\u00e1n lo que hay de verdad en lo que parece una ficci\u00f3n. Un d\u00eda orando, transportada al cielo de su oraci\u00f3n, vio venir un \u00e1ngel de los que llaman querubines, que lanzaba un dardo de oro que fue a clavarse en su coraz\u00f3n&#8230; Dej\u00e9mosla as\u00ed, dej\u00e9mosla as\u00ed, que sufra y que goce, las dos cosas a la vez. Porque el sufrir en ella, por eso, va a servir para amar m\u00e1s y el amar ahora, sirve ya para que el sufrimiento no sea excesivo. Hermanos m\u00edos, \u00a1qu\u00e9 persona Santa Teresa, maravilla de ser humano, de mujer!<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha escrito tanto sobre ella y se ha pretendido por tantos autores indagar hasta lo m\u00e1s profundo de su ser, y la posibilidad de este acontecimiento, que tendr\u00edamos que acudir a las academias para tratar de discutir el tema. No, aqu\u00ed no estamos para eso, y yo ni discuto ni rechazo, ni pongo ni quito. Santa Teresa sinti\u00f3 que un dardo ven\u00eda y atravesaba su coraz\u00f3n, dej\u00e9mosla&#8230; \u00a1Santa Madre Teresa, piadosa hija de la Iglesia! Yo vengo aqu\u00ed ya, despu\u00e9s de treinta y tantas veces que estoy predicando en esta fiesta, gracias a la bondad de las religiosas y de su capell\u00e1n, don Nicol\u00e1s. Tantos a\u00f1os ya, sin m\u00e1s contemplaciones, me rindo del todo ante lo que ella diga, y no s\u00e9 explicarlo ni c\u00f3mo hay que interpretar esta par\u00e1bola. Dej\u00e9mosla&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">A la cumbre del amor<\/h2>\n\n\n\n<p>En cambio, voy a hacer una reflexi\u00f3n por otro camino, queridas monjas de la Encarnaci\u00f3n. S\u00ed. Yo no voy a invitaros a que esper\u00e9is que el dardo llegue a vuestro coraz\u00f3n. No; pero s\u00ed os invito a que vay\u00e1is recorriendo un camino en vuestra vida, que os permita ascender a la cumbre de una vida de amor. En lugar del dardo o en sustituci\u00f3n del dardo, pedid eso: \u201c\u00a1A la cumbre del amor, Dios m\u00edo! Quiero vivir esto en mi vida de carmelita, en este convento que lleva sobre s\u00ed la historia de varios siglos de fuerza celestial sobre cuantos vienen aqu\u00ed. \u00a1Quiero llegar a la cumbre! A la cumbre \u00bfde qu\u00e9? Pues, en lugar de la cumbre del dardo que atraviesa mi coraz\u00f3n, quiero llegar a la cumbre del amor hasta la muerte, am\u00e1ndote cada vez m\u00e1s, Jes\u00fas m\u00edo, Jes\u00fas querido, Cristo bendito, am\u00e1ndote cada vez m\u00e1s, por los caminos que tengo que recorrer&#8230; \u201c\u00bfCu\u00e1les son? Y aqu\u00ed viene mi explicaci\u00f3n de hoy.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los sacramentos<\/h2>\n\n\n\n<p>Los caminos que ten\u00e9is que recorrer son tres para ir subiendo a la cumbre:<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00ba. El camino sacramental, el de los sacramentos que hab\u00e9is recibido. Hay varios sacramentos: bautismo, confirmaci\u00f3n, penitencia, eucarist\u00eda y, llegado el caso, disposici\u00f3n de nuestra vida en manos del Se\u00f1or que la llama para s\u00ed. \u00bfPor qu\u00e9 no se valoran m\u00e1s los sacramentos? \u00bfPor qu\u00e9 no trabaj\u00e1is m\u00e1s, religiosas, sobre lo que significa el don que os ha hecho Dios, el dardo de daros y darnos los sacramentos? (Prescindo de otros sacramentos en el caso vuestro, porque no est\u00e1is llamadas a ellos; me he fijado en los que recib\u00eds normalmente: bautismo, confirmaci\u00f3n, penitencia y eucarist\u00eda.)<\/p>\n\n\n\n<p>Bautismo. \u00a1Pero si lo recibi\u00f3 el Se\u00f1or! No es que \u00c9l lo recibiera porque lo necesitara, pero lo necesitaba la Iglesia que iba a fundar; y empieza a pedirle al Bautista que lo bautice a \u00c9l, porque es \u00c9l el que est\u00e1 llamado tambi\u00e9n a recorrer el camino. Y de esa manera traza, para toda la Iglesia, esa marcha valiente y fervorosa, de los pocos a\u00f1os que vivi\u00f3 en la tierra, de los muchos a\u00f1os que vivimos nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Y con el bautismo, la confirmaci\u00f3n. \u00a1Oh, la confirmaci\u00f3n! El don del Esp\u00edritu Santo es la fuerza de Dios que viene al alma del que lo recibe. Pueden ser ni\u00f1os peque\u00f1os, pueden ser adolescentes, ya con suficiencia en ellos, pueden ser adultos, pueden ser ancianos que por la raz\u00f3n que sea no lo recibieron antes. Pero es el Esp\u00edritu Santo el dardo que va hasta ah\u00ed. Hoy, en virtud de lo que se est\u00e1 extendiendo tan ligeramente entre los j\u00f3venes, oigo con pena a muchos sacerdotes lamentarse de que muchos muchachos y muchachas hasta que se confirman, acuden presurosamente a recibir las instrucciones necesarias; desde la confirmaci\u00f3n, lo dejan todo. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9? Si lo que ten\u00e9is en ese momento no os lo puede dar el mundo, vale m\u00e1s que todo lo que llev\u00e9is; m\u00e1s que el vigor vuestro, muchachos; m\u00e1s que la belleza vuestra, muchachas, vale un poquito del Esp\u00edritu Santo que se recibe en la confirmaci\u00f3n. Ten\u00edamos que estar dando gracias a Dios toda la vida por el Esp\u00edritu Santo que hemos recibido. Y, sin embargo, lo recibimos, se celebr\u00f3 una peque\u00f1a fiesta en la parroquia, habl\u00f3 el se\u00f1or cura, y ya no se hace m\u00e1s. Muy pronto se olvida el hecho y las circunstancias en que se realiz\u00f3, y nos quedamos desprovistos de una fuente de energ\u00eda, con la cual, bien educados, si se nos instruyera bien en lo que hay que hacer, se pod\u00eda asegurar que \u00edbamos a tener para toda la vida un caudal de energ\u00edas espirituales, vencedoras del pecado y alentadoras de nuestra espiritualidad cat\u00f3lica. \u00a1Espl\u00e9ndido!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Recibir el perd\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Ya tenemos dos caminos: \u00e9ste el que se\u00f1ala el bautismo; el que vuelve a se\u00f1alar la confirmaci\u00f3n. Y seguimos, seguimos por ese camino primero, dentro del cual han ido surgiendo caminos m\u00e1s peque\u00f1os: la penitencia. \u00a1Oh Dios m\u00edo! \u00a1La penitencia! Religiosas, hermanos, hombres y mujeres, aqu\u00ed hay que cambiar todos, \u00a1todos! Y recibir la penitencia, recibir el perd\u00f3n, recibir la reconciliaci\u00f3n con Dios, porque \u00e9l se coloca en esa aptitud de perdonarnos. El perd\u00f3n de Dios, a pecados graves y a pecados leves, los que sean. Si los hemos cometido, basta eso tan sencillo: arrodillarse ante el sacerdote, casi ni hablar. Hay que hablar, hay que decir, pero poco, lo necesario para entendernos. Pero habr\u00eda que quedarse en silencio; en silencio el sacerdote y en silencio el penitente, y ambos decir: aqu\u00ed est\u00e1 cayendo sobre ti como un dardo de oro el perd\u00f3n de Dios que atraviesa tu alma. La penitencia es un sacramento colosal. \u00a1Oh! Se est\u00e1 despreciando y desestimando todo, y nos encontramos ya con muchas parroquias en que, los hombres sobre todo, a lo mejor hace veinte, treinta a\u00f1os que no se confiesan; y ya todo es rutina, todo es miseriuca espiritual, est\u00e1n envueltos en una torpe cadena de ca\u00eddas y levantamientos progresivos, y vueltas a caer. Pero cuando ya han pasado veinte, treinta a\u00f1os, un acontecimiento especial que se produce, o porque ha venido tal imagen, o porque se habla de la aparici\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, el coraz\u00f3n siente una llamada y se acerca; otros, nada, absolutamente nada. Hermanas, \u00e9ste es un camino que lleva a la cumbre, hay que estar dando gracias a Dios constantemente por el don del sacramento de la penitencia, porque nos perdona. Perd\u00f3n, Se\u00f1or, perd\u00f3n, yo te pido perd\u00f3n por m\u00ed y por cuantos est\u00e1n aqu\u00ed, que hemos recibido el sacramento de la penitencia y no lo utilizamos como un camino para llegar hasta la cumbre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La visita al sagrario<\/h2>\n\n\n\n<p>Y por fin la Eucarist\u00eda, \u00a1la Eucarist\u00eda! Aqu\u00ed me callo, aqu\u00ed no hay m\u00e1s que, con fe, actuar, abrir los ojos y abrir los labios, y si el sacerdote es como tiene que ser, dejar a ese hijo de Dios, de conciencia restablecida para la paz y el amor, dejarle que camine, y que sea un alma eucar\u00edstica. \u00a1La misa, la visita al sagrario! Aquel hombre, amigo m\u00edo, ingeniero \u2013muri\u00f3 su mujer en plena juventud\u2013, volv\u00eda todas las tardes a casa, donde le esperaban los dos ni\u00f1os que ten\u00eda; pero antes entraba en una iglesia y estaba media hora, adorando al Se\u00f1or. Se hab\u00eda quedado tan solo, sent\u00eda tan hondamente la ausencia de su mujer querida, que lo \u00fanico que hac\u00eda era seguir de rodillas. Un d\u00eda me dijo que es que&#8230;, hund\u00eda las rodillas en el suelo. \u201c\u00a1Qu\u00e9 vas a hundir! \u2013le dije yo\u2013, t\u00fa no hundes nada, t\u00fa te elevas; es Dios el que te est\u00e1 elevando hacia la altura cuando haces esa labor de adoraci\u00f3n para encontrar consuelo a tus ojos. Las l\u00e1grimas que corren por tus mejillas, se convierten en perlas, perlas de amor, como las que diste un d\u00eda a la que entonces era tu novia\u201d. La Eucarist\u00eda, \u00a1santo Dios! \u00a1Que tengamos ese tesoro en la Iglesia, y tengamos a la vez tantos sagrarios abandonados!<\/p>\n\n\n\n<p>No comento el otro sacramento, la unci\u00f3n de los enfermos. Es otro gesto de misericordia precioso, que nos regala Cristo y que no hay que temer, de ninguna manera.<\/p>\n\n\n\n<p>Religiosas queridas, \u00bfdec\u00eds que no hay medios f\u00e1ciles para santificarse? Pues primero, el de los sacramentos, \u00e9ste. Pensad ah\u00ed, echad vigor, el que brote de vuestro coraz\u00f3n, y recorred el camino.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p>2\u00ba. Y pasamos al segundo, porque hay otros. Pero ahora voy a citaros otro camino, que nos puede llevar tambi\u00e9n a la cumbre, para que el amor, como un dardo, nos atraviese. Un segundo camino, s\u00ed. En el Evangelio se dice hoy: \u201cEl que me ama guarda mi palabra, y Dios, mi Padre, vendr\u00e1 a \u00e9l, y estaremos con \u00e9l\u201d. \u00bfEl dardo? No. Estaremos nosotros, el Padre y el Hijo; lo dice Jes\u00fas. \u00bfCon qui\u00e9n? \u00bfPor qu\u00e9? \u00a1Ah, hermanos! El camino que yo tengo que indicaros esta tarde es la Iglesia. Hablo de la Iglesia en general, la Iglesia que ama, la Iglesia que sufre, la Iglesia de los ni\u00f1os, la Iglesia de los j\u00f3venes, la Iglesia de los matrimonios, la Iglesia de las familias, la Iglesia de los sacerdotes, la Iglesia de los obispos, la Iglesia de los s\u00ednodos, la Iglesia del Concilio, la Iglesia de la misericordia, la Iglesia de la paz, la Iglesia de los santos, la Iglesia de la liturgia, la Iglesia de las fiestas, la Iglesia que nos congrega a todos cuando todo falla, la Iglesia que pone su mano bendita sobre nuestra frente sudorosa cuando estamos ya pr\u00f3ximos a la muerte, la Iglesia santa, la Iglesia que se construye en una ciudad rica o en un lugar muy pobre, la Iglesia que abre sus puertas siempre para que entren los que buscan la paz, la Iglesia que aparece con todo su esplendor en una catedral, y que igualmente se hace infinitamente amable siendo una iglesita peque\u00f1a, porque no se puede hacer m\u00e1s grande, la Iglesia que, teni\u00e9ndolo todo, no puede disponer de dinero para hacer algo mejor, y se conforma y sufre y ama. \u00a1Iglesia Santa! La Iglesia del Papa Juan Pablo II, que va recorriendo el mundo entero y entrando en iglesias de todos los estilos, para rezar all\u00ed y ofrecer su oraci\u00f3n, en lugar de nosotros tan olvidadizos y que nos quedamos a un lado.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia santa, cat\u00f3lica, apost\u00f3lica. La Iglesia bendita, la Iglesia llena de fuerza, la Iglesia llena de amor. La Iglesia que bautiza, que confirma, que da la Eucarist\u00eda, que da la ordenaci\u00f3n sacerdotal al que se ordena para ejercer despu\u00e9s el sacerdocio. \u00a1Esa Iglesia! Hay que recorrer ese camino y pensar mucho en ella, mucho. En sus diversos aspectos, en sus riquezas propias, que nos las da: son para nosotros. Es un gozo inefable entrar en una iglesia, ponerse de rodillas, pedir perd\u00f3n una vez m\u00e1s, y sentarse un poco a hablar, \u00bfcon qui\u00e9n? Con Aquel que dijo: \u201cYo edificar\u00e9 mi Iglesia sobre ti, Pedro, y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella.\u201d Y as\u00ed, se ven persecuciones constantes, martiriales; y, sin embargo, la Iglesia sigue adelante cada vez con m\u00e1s fuerza. Si se hunde en un sitio, en el otro crece y va apareciendo la Iglesia misionera, con los medios que hay hoy, superiores a los que hab\u00eda ayer, pero no en el amor, con unos hijos y con otros. Es la Iglesia de Santa Teresa de Jes\u00fas y la Iglesia de Santa Edith Stein, la alemana condenada a sufrir los tormentos de la c\u00e1mara de gas, la profesora de Filosof\u00eda, que Hitler ordena que asesinen de esa manera tan inicua. Y muri\u00f3 dibujando en su rostro una sonrisa, que no pod\u00eda se\u00f1alar con claridad, porque ya no ten\u00eda fuerzas para ello, pero con sus manos pod\u00eda coger todav\u00eda algo: el Evangelio que llev\u00f3 tan acertadamente en su explicaci\u00f3n y en su vida. \u00a1Iglesia querida, Iglesia santa!<\/p>\n\n\n\n<p>Para nosotros, los sacerdotes, es nuestra de una manera particular, es nuestra. La f\u00e1brica no, el templo no; somos pobres, y si algunas veces tenemos un templo rico, porque nos lo ha dejado el curso de los siglos, decimos: Ah\u00ed est\u00e1, pues Jes\u00fas es hermoso, lo merece todo; que merezca tambi\u00e9n ese templo tan precioso, esa catedral, lo que sea. Cuando entremos en una iglesia, digamos, de manera que no me oiga nadie, solamente yo: \u201cMadre, soy hijo tuyo, hijo de la Iglesia, \u00a1benditas seas, Madre m\u00eda!\u201d<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 vuestro amor?<\/h2>\n\n\n\n<p>3\u00ba. Y por fin, otro camino, un tercer camino para subir a la cumbre; el dardo es la cumbre, el amor. El amor que dice la Carta a los Corintios de hoy, que lo vence todo, y es m\u00e1s que la predicaci\u00f3n, y m\u00e1s que la limosna, y m\u00e1s que las palabras y m\u00e1s que el saber. \u00a1Ah! No sirve nada, si no hay amor no hay nada. Pues bien, hijos, y termino, porque esto es excesivo. El tercer camino nace aqu\u00ed, dentro de cada uno. La Iglesia es ella, la instituci\u00f3n creada por Cristo. Los sacramentos son eso, las fuerzas dadas por Cristo para sostener la Iglesia. La vida personal del cristiano es otra cosa, es la decisi\u00f3n personal, valiente, firme, estable, gozosa, desde que empieza a tener uso de raz\u00f3n. Desde esa pobre ni\u00f1a que nos encanta, cuando est\u00e1 con su madre, porque ya sabe rezar y se pone a rezar haciendo alg\u00fan gesto precioso con sus manitas juntas, y reza un avemar\u00eda o un padrenuestro. Esa ni\u00f1a, uno de vosotros, yo, cada uno, tiene una carrera que hacer. Religiosas, cada una: \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 vuestro amor?; \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 vuestra penitencia?; \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 todo odio a toda presunci\u00f3n vana?; \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 vuestra entrega total para evitar envidias y recelos?; \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 vuestra aceptaci\u00f3n de los destinos que ten\u00e9is dentro de la comunidad?; \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 vuestra valent\u00eda para, sin que nadie lo note, estar mortific\u00e1ndoos, y avanzando en el camino de la penitencia y del rigor en medio de todos los momentos duros que pod\u00e9is tener?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ste es el camino de cada uno, el camino vuestro, hombres, mujeres, el camino que os permite seguir tambi\u00e9n hasta la cumbre. Pero \u00bfa trav\u00e9s de qu\u00e9?; \u00bfcreando qu\u00e9? Creando una familia, lo m\u00e1s grande entre los valores humanos que hay en la vida: la familia. Y ten\u00e9is el deber de cuidar esa familia, y de tener el valor para, delante de unos y de otros, aunque sea el que ha sido invitado por vosotros a comer a casa, rezar antes, hablar de Dios. Procurad en alg\u00fan momento, con los amigos que ten\u00e9is, sacar el tema de Dios; pensad en alguno de los santos. Pasado ma\u00f1ana estar\u00e9 yo predicando de San Agust\u00edn, porque es el d\u00eda 28 su fiesta, y me rendir\u00e9 tambi\u00e9n ante \u00e9l, viendo que yo no soy nada de lo que fue aquel hombre; aquel hombre fue un pecador, que se arrepinti\u00f3 y se entreg\u00f3 de una manera tal, que han pasado tantos siglos desde que \u00e9l vivi\u00f3 y se le sigue citando en el Concilio Vaticano II m\u00e1s que a ning\u00fan otro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cari\u00f1o m\u00e1s vivo a Santa Teresa<\/h2>\n\n\n\n<p>Hermanos, hoy he sentido yo una especie de cari\u00f1o m\u00e1s vivo a Santa Teresa de Jes\u00fas, y como ten\u00eda que tratar este tema, se me ocurri\u00f3 establecer este triple camino y decir: seguidle, seguidle y adelante, y que venga el dardo, dejadle. Es decir, que me dispens\u00e9is si me he excedido, pero amo mucho a la Iglesia, mucho. Es lo mejor que hay en el mundo para poder dar la paz. La labor que est\u00e1 haciendo s\u00f3lo el Papa actual, ya casi llegando a los cien viajes por el mundo entero, caminando de esa manera, como que se va a caer en cada paso que da, la labor que est\u00e1 haciendo, ya se notar\u00e1, ya se notar\u00e1. Est\u00e1 llegando a muchos corazones que no hablan, les cuesta hablar, porque ellos son tan sabios y tienen tanta fuerza y tanta sabidur\u00eda que, para ponerse a hablar de esas cosas, se callan; pero dentro hay algo que hurga su alma y que les hace pensar en que ellos tambi\u00e9n necesitan este amor, m\u00e1s que el dardo: el amor de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Soplo del Esp\u00edritu Santo<\/h2>\n\n\n\n<p>Monjas de la Encarnaci\u00f3n, pedid al Se\u00f1or que, en lugar del dardo, os env\u00ede un soplo del Esp\u00edritu Santo y que os llene del Esp\u00edritu Santo, para ser santas de los pies a la cabeza. Y nosotros, sacerdotes, sacerdotes cien por cien, con gozo de serlo; no arrepinti\u00e9ndonos de nada de lo que la Iglesia decide, y queriendo a la Iglesia, porque es nuestro tesoro, como el que tiene que custodiarlo de noche y de d\u00eda, cuidando de nosotros y gritando, llenos de amor, una decisi\u00f3n firme de vivir cada vez mejor nuestro sacerdocio de Cristo, soplo del Esp\u00edritu Santo tambi\u00e9n. \u00a1Iglesia bendita!, que nos conservemos siempre acogidos a su protecci\u00f3n y viviendo con sencillez, como unos ni\u00f1os peque\u00f1os. \u00a1Ay, Cristo, Cristo!, que dijiste: <em>Los que no se hagan como estos ni\u00f1os peque\u00f1os, no son dignos de m\u00ed&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Bendita seas, Iglesia! \u00a1Bendita seas, Teresa de Jes\u00fas!, con tu pecho atravesado por el dardo, y con tu amor que llega hasta nosotros a\u00f1o tras a\u00f1o, y hace que tambi\u00e9n queramos subir a la cumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis oraciones hoy son todas para vosotros, los que est\u00e1is aqu\u00ed y las que est\u00e1is arriba.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia santa, los sacramentos y el amor de la Iglesia Madre. Que ella nos proteja a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>26 de agosto de 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada en la Misa concelebrada el 26 de agosto de 2002 en el convento de la Encarnaci\u00f3n Queridos hombres y mujeres devotos de Santa Teresa, que os reun\u00eds aqu\u00ed a\u00f1o tras a\u00f1o y a los cuales puedo yo contemplar, con la devoci\u00f3n que me sugieren las personas que escuchan con tanta reverencia esta narraci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[80],"doc_tag":[],"class_list":["post-1844","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-santa-teresa"],"year_month":"2026-04","word_count":3350,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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