{"id":1840,"date":"2024-10-01T22:58:51","date_gmt":"2024-10-01T20:58:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1840"},"modified":"2024-10-04T23:44:17","modified_gmt":"2024-10-04T21:44:17","password":"","slug":"24saeta-de-amor-de-cara-al-nuevo-milenio","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/24saeta-de-amor-de-cara-al-nuevo-milenio\/","title":{"rendered":"Saeta de amor, de cara al nuevo milenio"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Homil\u00eda pronunciada en la Misa concelebrada el 26 de agosto de 1999 en el convento de la Encarnaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Doy gracias a Dios<\/h2>\n\n\n\n<p>De nuevo vengo aqu\u00ed para predicar este d\u00eda en que conmemoramos el fen\u00f3meno m\u00edstico de la Transverberaci\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas. \u00a1Veintinueve a\u00f1os! Lo primero que quiero hacer es dar gracias a Dios, porque me ha permitido tener esa satisfacci\u00f3n, que he ido renovando cada vez que he venido aqu\u00ed. Con toda humildad y con toda firmeza lo digo, porque se trata de un asunto que no es m\u00edo, es algo de la historia de la Iglesia en peque\u00f1o, de la iglesia de aqu\u00ed, la de este monasterio, en el cual viv\u00eda Santa Teresa de Jes\u00fas. Santa Teresa la que tuvo aqu\u00ed esa visi\u00f3n extraordinaria, a la cual se refieren tantas veces los libros de teolog\u00eda m\u00edstica, que hablan de manera pormenorizada de los fen\u00f3menos que suelen producirse en estas personas, como Santa Teresa, San Juan de la Cruz y tantos otros, que han merecido de Dios ese reconocimiento de sus virtudes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Santa Teresa \u00bfvio al \u00e1ngel?<\/h2>\n\n\n\n<p>Pod\u00e9is recordar lo que otras veces se ha le\u00eddo con todo detenimiento seg\u00fan lo narra ella en su <em>Vida<\/em>. Que un d\u00eda vio que se ven\u00eda hacia ella un \u00e1ngel con un dardo de oro en la mano, un dardo cuya punta parec\u00eda que estaba abrasada, y que ese dardo lleg\u00f3 hasta su coraz\u00f3n y lo atraves\u00f3. Naturalmente, ella sinti\u00f3 un dolor inenarrable, pero al mismo tiempo \u2013aqu\u00ed empieza lo intrincado del problema m\u00edstico\u2013, al mismo tiempo un gozo inefable. De manera que hubiera querido que eso se prolongara mucho tiempo y a la vez, que hubiera desaparecido el motivo del dolor que sent\u00eda. Entonces, empecemos a preguntarnos, por analizarlo un poco: \u00bfes que vio ella que el \u00e1ngel, que era uno de los querubines, lanz\u00f3 contra ella ese dardo? \u00bfQuiere decir eso? No, no quiere decir eso, y no lo dice. \u00bfEs que acaso el \u00e1ngel adopt\u00f3 una figura corp\u00f3rea como si hubiera asumido naturaleza humana en ese instante y la hace pensar concretamente en una visi\u00f3n, en que su imaginaci\u00f3n le facilita la presencia de un \u00e1ngel, que es de mucha categor\u00eda, entre las legiones ang\u00e9licas, pero que est\u00e1 acerc\u00e1ndose a ella simplemente para someterla a esa prueba, de la cual Dios desea obtener lo que seguramente va a ser la respuesta de Santa Teresa? Pues s\u00ed, algo de esto es lo que sucede y as\u00ed lo interpreta ella. Entonces, \u00bfes que lleg\u00f3 el \u00e1ngel junto a ella y le hizo sentir a golpe de \u00edmpetus sobrenaturales y movimientos internos de su coraz\u00f3n lleno de amor, un sentimiento a la vez triste y a la vez gozoso? Pues s\u00ed, parece que \u00e9se es el status en que ella queda, cuando se ha producido el hecho de que el dardo haya atravesado su coraz\u00f3n, en el sentido en que eso puede entenderse. No hay realidad f\u00edsica, es visi\u00f3n imaginaria; pero tampoco quiere decir que es vac\u00eda el que sea imaginaria; est\u00e1 como brotando de las potencias de su alma un suspiro prolongado de amor y de respuesta llena de obediencia al Se\u00f1or para lo que \u00c9l quiera. Y ese conjunto de circunstancias es lo que la hace pensar que se encuentra en esa situaci\u00f3n no soportando nada, ni padeciendo nada, no son \u00e9stas las palabras. Y, sin embargo, la hace quejarse \u2013emplea la palabra queja\u2013, la hace sentir dolor, la hace como que ha recogido el efecto de un golpe que ha ca\u00eddo sobre su personalidad y es toda ella la que se siente transportada a una situaci\u00f3n de \u00e1nimo completamente nueva. Nueva en el sentido de que es un fen\u00f3meno que, aunque se repita varias veces a lo largo de su vida, siempre parece nuevo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Saeta que entra en el coraz\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Y \u00bfpor qu\u00e9 hago esta precisi\u00f3n? Porque los estudiosos de Santa Teresa, al querer explicar con detenimiento este fen\u00f3meno, recogen como hecho hist\u00f3rico, del que pudieron tener noticias por ella misma, el dato de que esta visi\u00f3n del \u00e1ngel con el dardo se repiti\u00f3 en la vida de Santa Teresa varias veces. Y, de hecho, he le\u00eddo, con gusto por mi parte, la relaci\u00f3n que en el a\u00f1o 1576 escribe Santa Teresa desde Sevilla, y la env\u00eda a un jesuita, el Padre Rodrigo \u00c1lvarez, que era examinador encargado del Santo Oficio, es decir, perito en estas cuestiones, para analizar los escritos o las actuaciones de los que pod\u00edan ser acusados de esto o de lo otro. Y en esa relaci\u00f3n escrita por ella desde Sevilla dice esto, hablando de la oraci\u00f3n: \u201cOtra oraci\u00f3n es la que se puede hacer, y esto lo digo como respondiendo a lo que yo misma he sentido; es una oraci\u00f3n peque\u00f1a, pobre, pero que es como una herida que nos causa una saeta que puede entrar y entra en nuestro coraz\u00f3n o en todo nuestro ser\u201d. Habla de una saeta de la visi\u00f3n que celebramos hoy; un dardo que atraviesa el coraz\u00f3n, una saeta que entra en el coraz\u00f3n, o en todo el ser, como si fuera toda ella la que se siente transportada y elevada a una situaci\u00f3n de \u00e1nimo, que es totalmente distinta de lo que puede vivirse en la estricta humanidad de cada uno. Y se siente dolor, por lo cual, brota dentro del alma que padece esta oraci\u00f3n, una queja, queja que se prolonga. Pero, a la vez, se siente tambi\u00e9n, sigue diciendo en esa relaci\u00f3n, una gran alegr\u00eda, un gran gozo. Vienen a ser las mismas palabras, un poco m\u00e1s reducidas, sin la expresividad que tiene la narraci\u00f3n del dardo en el cap\u00edtulo correspondiente de su Vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, los que han estudiado estos problemas en la vida de Santa Teresa, dicen que es muy aceptable lo que se dec\u00eda en la comunidad de religiosas de aqu\u00ed de este monasterio: que hab\u00eda tenido visi\u00f3n del dardo varias veces a lo largo de su vida. Y a\u00f1ade, tanto en esa relaci\u00f3n, como cuando escribe en la <em>Vida<\/em>, otra frase casi exactamente igual en un sitio como en otro: \u201cCuando yo ten\u00eda este estado de \u00e1nimo, cuando yo viv\u00eda esta merced de Dios, me sent\u00eda como enajenada, embobada, trasportada, y sufr\u00eda de tener que estar con mis hermanas, porque yo no sab\u00eda c\u00f3mo evitar el que se me produjera aquel \u00edmpetu tan fuerte que mov\u00eda mi coraz\u00f3n y me rend\u00eda por completo a la majestad infinita de Dios\u201d. Ella quer\u00eda evitar que se conociese nada de eso, pero no pod\u00eda evitarlo, no pod\u00eda quitar de s\u00ed el efecto que estaba produciendo aquella fuerza sobrenatural, que la ten\u00eda envuelta mientras duraba el fen\u00f3meno, propiamente dicho: unos d\u00edas, los que fueran.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Preparaci\u00f3n para empresas apost\u00f3licas<\/h2>\n\n\n\n<p>As\u00ed es como hay que interpretar esas palabras del dardo; no que f\u00edsicamente un \u00e1ngel lance el dardo, no. Ella, con sus potencias interiores, siente la fuerza del amor que ella tiene a Dios, y lo siente de tal manera que, \u00a1ojal\u00e1 viniera algo de parte de Dios, que la atravesara el coraz\u00f3n! Puestos a discurrir a nuestro modo humano y queriendo hacernos preguntas sobre este hecho, yo tambi\u00e9n me las he hecho, precisamente para tratar de explicar este fen\u00f3meno. Y encuentro que son varios los autores que interpretan as\u00ed la visi\u00f3n del dardo o las otras parecidas, que hubiera tenido a lo largo de su vida. Eran como una preparaci\u00f3n que Dios iba haciendo del alma de Santa Teresa para disponerla a las empresas apost\u00f3licas que le iba a confiar \u00c9l, Dios, a ella. Era mucho lo que le iba a pedir; ten\u00eda que ser mucho lo que Dios quer\u00eda darla a ella. Cuando despu\u00e9s vinieran esos trabajos tan tremendos que tuvo que soportar, si Santa Teresa hubiera sentido el deseo de retirarse y no aceptar la prueba a la que Dios la somet\u00eda, una voz que viniera del otro mundo, le habr\u00eda dicho: \u201cTe llam\u00e9 para hacer esta labor, para hacer la Reforma del Carmelo, para hacer fundaciones de monasterios, para que esos monasterios fueran muy distintos de lo que son los que hay hoy. Te llam\u00e9 para hacer monasterios muy pobres, para que las religiosas vivieran una vida muy austera, para que la penitencia fuera compa\u00f1era inseparable de tu caminar por el mundo y, con el tuyo, de las muchas hermanas que habr\u00edan de venir correspondiendo a tu llamada. Te llam\u00e9 para todo esto. Es cierto, eran empresas muy dif\u00edciles, pero por eso te daba por anticipado una prueba de tal calibre; porque, siendo tan fuerte como t\u00fa eres, te quedar\u00edas tan d\u00e9bil y tan pobre, que no ten\u00edas m\u00e1s que hacer que rendirte con la totalidad de tu coraz\u00f3n y de tu ser, ofreciendo tu amor y no desfalleciendo nunca\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ella, pobre monja ignorante<\/h2>\n\n\n\n<p>O sea, muy grande lo del dardo y lo de la oraci\u00f3n herida como una saeta, muy grande el favor de Dios, enormemente grandioso; pero lo que se le pide a Santa Teresa es sobrehumano: que se lance en aquellas circunstancias, con la oposici\u00f3n de tantos y de una manera tan dif\u00edcilmente asimilable y aceptable al esp\u00edritu humano. Teniendo que hablar con obispos, con nuncios apost\u00f3licos, con te\u00f3logos, con confesores en un sitio y en otro, con hombres eminentes que eran capaces de estar analizando un problema hasta sus \u00faltimos perfiles, con un dominio absoluto. Ella, una pobre monja ignorante. Lo l\u00f3gico hubiera sido que ella se retirase y dijera: yo no entro por ese camino. Pero no, sigui\u00f3 adelante, hasta que al final, ya a punto de morir en Alba de Tormes, pronuncia aquellas palabras conmovedoras: <em>Al fin, muero hija de la Iglesia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa es la raz\u00f3n que puede encontrarse para explicar estos fen\u00f3menos y no acudir, como en seguida hicieron algunos, a pura fantas\u00eda, a un genio femenino especial, a una imaginaci\u00f3n desbordada. No, no. Las cosas son m\u00e1s sencillas, pero m\u00e1s hondas y, por este camino que acabo de recorrer yo con mis palabras, algo se atisba y se puede llegar a decir y aceptar, para entender esas palabras que ella misma escribi\u00f3, tanto en su Vida, como en esa relaci\u00f3n que viene escrita y enviada desde Sevilla.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Grandeza de alma<\/h2>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos: a\u00f1o tras a\u00f1o, Santa Teresa ha sido un ejemplo viv\u00edsimo, que ha fortalecido los esp\u00edritus de las religiosas que siguieron su camino. Cada d\u00eda que ha pasado han sido m\u00e1s los hombres y mujeres que han ido rindi\u00e9ndose y se han entregado a admirar la grandeza de su alma. Ellos han hecho preguntas como nosotros podemos hac\u00e9rnoslas hoy, y han obtenido respuestas los que no las han pedido con exigencia humana, sino que se han empezado a rendir ante la majestad de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Madre Maravillas<\/h2>\n\n\n\n<p>Este a\u00f1o ha habido acontecimientos, que afectan a la Orden del Carmelo, de una manera muy viva. Yo estuve, y probablemente aqu\u00ed hay muchos que estuvieron, en la beatificaci\u00f3n de una carmelita descalza, la Madre Maravillas. Yo celebr\u00e9 la misa junto al Papa y, naturalmente, sent\u00eda dentro de m\u00ed un conjunto de fuerzas sobrenaturales y de impresiones, que traspasaban mi alma en aquel momento, muy vivas y muy singulares. Toda mi vida he tenido una relaci\u00f3n estrecha con Carmelitas Descalzas. De obispo, una vez que vine a Toledo, he estado en una di\u00f3cesis que es la que tiene m\u00e1s Carmelos de toda Espa\u00f1a: siete Carmelos. Pero, adem\u00e1s, aunque hoy Madrid supera algo a Toledo en ese n\u00famero, hay que advertir una cosa. Madrid, hasta el a\u00f1o 1885, era de la Di\u00f3cesis de Toledo. De manera que los Carmelos que hab\u00eda en la Di\u00f3cesis de Toledo, eran los siete que hay hoy m\u00e1s los del Madrid de entonces, que pertenec\u00eda, como una poblaci\u00f3n m\u00e1s, a la di\u00f3cesis tan grande que era Toledo. Y por eso la relaci\u00f3n m\u00eda con estos Carmelos y con el mundo carmelitano ha sido muy intensa. Y yo ped\u00eda ese d\u00eda por el Carmelo y sigo pidiendo como un sacerdote m\u00e1s, con mi obligaci\u00f3n de obispo, poniendo a los pies del Se\u00f1or el anhelo que pod\u00eda sentir yo con motivo de la beatificaci\u00f3n de una hija de Santa Teresa, extraordinaria mujer, con un car\u00e1cter muy distinto, que seguramente tuvo visiones parecidas, como un premio a la fortaleza que le fue exigida despu\u00e9s, cuando tuvo que pasar tantos trances dolorosos, durante nuestra guerra y despu\u00e9s, la Madre Maravillas. Lo que ocurre es que era otro car\u00e1cter, y en ella parec\u00eda sequedad lo que no era m\u00e1s que rectitud. En todo momento viv\u00eda el ideal carmelitano tal como habr\u00eda querido vivirlo una hija de Santa Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Interioridad del Papa<\/h2>\n\n\n\n<p>Aquel d\u00eda yo ped\u00eda por estas intenciones, y extend\u00eda mi petici\u00f3n un poco m\u00e1s all\u00e1 de lo que el Carmelo podr\u00eda representar y sugerirme. Aquel d\u00eda, junto al Papa, rozando su casulla y vi\u00e9ndole en su actuaci\u00f3n con los ojos cerrados, casi todo el tiempo que dur\u00f3 la misa, excepto cuando ten\u00eda que leer, donde estrictamente se ve\u00eda obligado a tenerlos abiertos, en todo lo dem\u00e1s entregado desde su interioridad tan rica a la labor que estaba haciendo en nombre de la Iglesia y para honor del Se\u00f1or y de lo que el Se\u00f1or ha dado a esa Iglesia, al verle actuar as\u00ed, y teniendo en cuenta lo que significaba la beatificaci\u00f3n de esa santa religiosa, con la cual yo tambi\u00e9n habl\u00e9 un d\u00eda, para clarificar la vocaci\u00f3n religiosa de una joven, extend\u00eda mi s\u00faplica a toda Espa\u00f1a en esta nueva beatificaci\u00f3n, como en otras que se hab\u00edan producido a lo largo de mi vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Relacionado con la Orden del Carmelo<\/h2>\n\n\n\n<p>A poco de ser yo Arzobispo de Toledo, vino la beatificaci\u00f3n de la Madre Mar\u00eda de Jes\u00fas. Se hab\u00eda determinado por entonces que cuando fuera s\u00f3lo beatificaci\u00f3n, en el Vaticano, la Misa no la dir\u00eda el Papa, sino el obispo de la di\u00f3cesis a la que pertenec\u00eda aquel o aquella que fueran beatificados, y me toc\u00f3 celebrar la misa a m\u00ed, en el Vaticano, en presencia del Papa. Poco tiempo despu\u00e9s esa norma dej\u00f3 de existir, y ya en las beatificaciones actuaba el Santo Padre como viene haci\u00e9ndolo. Pero ese d\u00eda, yo lo hice as\u00ed. Me hab\u00eda interesado mucho tambi\u00e9n por la beatificaci\u00f3n y por la canonizaci\u00f3n de otra carmelita descalza, Edith Stein, m\u00e1rtir, puesto que as\u00ed fue lo que determin\u00f3 su vida y su muerte, m\u00e1rtir de la persecuci\u00f3n de los nazis alemanes. Es decir, de una manera o de otra, me he visto envuelto toda mi vida en relaci\u00f3n con la Orden del Carmelo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Que vuelvan las vocaciones<\/h2>\n\n\n\n<p>Pido al Se\u00f1or, como ped\u00ed aquel d\u00eda, que vuelvan las vocaciones que no debieran faltar nunca. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 ocurriendo en la mayor parte de las \u00f3rdenes religiosas y en la mayor parte de los seminarios? \u00bfPor qu\u00e9 no hay m\u00e1s respuestas a quien nos llama, tan claramente como est\u00e1 llamando Dios, no enviando dardos de oro, sino presentando el panorama triste de tantas familias deshechas, de tantos j\u00f3venes, muchachos y muchachas, olvidados de lo que significa Dios en una vida humana? \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando? \u00bfPor qu\u00e9 no hay una respuesta m\u00e1s clara, si Dios nos lo pide con tanta claridad? No lo s\u00e9, pero tenemos que procurar plante\u00e1rnoslo como el primero de nuestros deberes. De seguir as\u00ed, pronto tendremos situaciones en algunas di\u00f3cesis, en que no habr\u00e1 sacerdotes para poder atender ni a la cuarta parte de los fieles que todav\u00eda haya.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">De cara al nuevo milenio<\/h2>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos, pidamos a Dios que sintamos todos como un golpe que nos produzca el deseo de responder a Dios con m\u00e1s decisi\u00f3n, para abrir nuestro coraz\u00f3n y lograr entre todos que haya respuestas m\u00e1s generosas, de parte de unos y de otros, para poder presentamos ante \u00c9l, de cara a ese nuevo milenio. Dios est\u00e1 con nosotros y, con nosotros todos sus santos y sus v\u00edrgenes y sus m\u00e1rtires. En Espa\u00f1a tambi\u00e9n, que siempre hemos tenido tantos h\u00e9roes de la santidad y del martirio, para dar testimonio inextinguible de fe y de amor. Volvamos a darlo, y que ese dardo que, por aqu\u00ed, en esta estancia o m\u00e1s a la derecha, pudo haber sido captado con el esp\u00edritu si hubi\u00e9ramos estado junto a ella, mueva nuestro coraz\u00f3n tambi\u00e9n y nos haga responder, del mejor modo posible, a la necesidad que siente el mundo de hoy de la presencia de Dios. Y responder tambi\u00e9n al deseo que el Se\u00f1or tiene de entrar en nuestra vida social, en nuestra Iglesia, en nuestras familias, en nuestra juventud, en nuestros enfermos, en todos los que han sentido esa llamada, con el \u00edmpetu con que se produce, cuando nos detenemos a escucharla, libres de los afanes de este mundo, liberados de todo lo que viene tantas veces a enturbiar lo que nuestra cabeza y nuestro esp\u00edritu nos va se\u00f1alando como el deber m\u00e1s bonito, con el que podemos cumplir mientras estemos en este mundo. Que sea as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>26 de agosto de 1999<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada en la Misa concelebrada el 26 de agosto de 1999 en el convento de la Encarnaci\u00f3n Doy gracias a Dios De nuevo vengo aqu\u00ed para predicar este d\u00eda en que conmemoramos el fen\u00f3meno m\u00edstico de la Transverberaci\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas. \u00a1Veintinueve a\u00f1os! Lo primero que quiero hacer es dar gracias a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[80],"doc_tag":[],"class_list":["post-1840","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-santa-teresa"],"year_month":"2026-05","word_count":3034,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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