{"id":1831,"date":"2024-10-01T22:53:54","date_gmt":"2024-10-01T20:53:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1831"},"modified":"2024-10-01T22:53:56","modified_gmt":"2024-10-01T20:53:56","password":"","slug":"santa-teresa-de-jesus-y-la-humanidad-de-jesucristo","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/santa-teresa-de-jesus-y-la-humanidad-de-jesucristo\/","title":{"rendered":"Santa Teresa de Jes\u00fas y la humanidad de Jesucristo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Homil\u00eda pronunciada en la Misa concelebrada el 26 de agosto de 1995 en el convento de la Encarnaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Gracia para pedir<\/h2>\n\n\n\n<p>Suelen decir que Santa Teresa ten\u00eda una gracia inimitable para pedir las cosas, y pidi\u00f3 mucho, porque ten\u00eda que atender muchas necesidades. A don Nicol\u00e1s se le ha adherido algo del esp\u00edritu y estilo de Santa Teresa, porque sabe pedir las cosas de una manera tan digna, tan suave, tan si forzar nada, que uno se siente inclinado f\u00e1cilmente a decir que s\u00ed. Y as\u00ed me encuentro yo ahora. Me dice que para el a\u00f1o que viene he de pensar en volver a esta fiesta. Pues yo digo que s\u00ed. Aunque hemos le\u00eddo en la carta de San Pablo que se nos ha ofrecido, que el don de predicar se acaba, esperemos que no se haya acabado. Y, si se acaba, pues algo se podr\u00e1 hacer desde el cielo, donde nos encontraremos.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo vengo a \u00c1vila, porque me encuentro muy a gusto en \u00c1vila. Una vez aqu\u00ed, \u00bfqui\u00e9n se resiste a acercarse a estos lugares sagrados? El convento de donde sali\u00f3 Santa Teresa, donde tuvo esa visi\u00f3n del \u00e1ngel que traspasa su coraz\u00f3n, o el de San Jos\u00e9, el primer convento de la Reforma, son lugares visitados por gentes del mundo entero, y no tiene nada de particular que los que venimos por aqu\u00ed no nos cansemos de venir una y otra vez. Porque atrae mucho, es muy atractivo, hay aqu\u00ed algo de misterio, tiene unci\u00f3n religiosa fuerte. Uno recuerda ese hecho que ella narra tan primorosamente en su <em>Vida<\/em>, u otros hechos cualesquiera. Yo he estado leyendo hoy durante alg\u00fan tiempo un cap\u00edtulo del <em>Camino de Perfecci\u00f3n<\/em> y es siempre nuevo, es un coraz\u00f3n y un pensamiento y una pluma y una mano y una imaginaci\u00f3n y un esp\u00edritu y una delicia interior que se derrama. Hay tal conjunto de cualidades en esta persona, que se siente uno fascinado. Y por eso, naturalmente, digo hoy que acepto la invitaci\u00f3n, don Nicol\u00e1s. Cuente usted conmigo, si es que vivo, y me permiten seguir predicando.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dardo de fuego<\/h2>\n\n\n\n<p>Pues bien, tantos a\u00f1os ya, me ha dado tiempo suficiente para ponderar el hecho de la Transverberaci\u00f3n y de la consideraci\u00f3n de ese hecho: un coraz\u00f3n traspasado por un \u00e1ngel, que le clava un dardo de fuego para que ella no se aparte nunca de lo que es el objeto de su amor, Dios, con toda su grandeza. De ah\u00ed hemos ido extrayendo lecciones a lo largo de estos a\u00f1os, que yo he expuesto sencillamente aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Obsequiar a Santa Teresa<\/h2>\n\n\n\n<p>Hoy me parece que ya debemos girar un poco. Basta de aprovecharnos de la lecci\u00f3n que ella nos da. Si quer\u00e9is, y podemos, volveremos a hacerlo el a\u00f1o que viene; pero, ahora, yo estimo que, es lo que he pensado, en compensaci\u00f3n a lo mucho que de ella hemos recibido, debemos ofrecerle hoy, con motivo de esta fiesta, alg\u00fan obsequio. Si pudi\u00e9ramos, en vida de ella, haber estado cerca, le hubi\u00e9ramos llevado de nuestros parques y jardines alg\u00fan ramo de flores, que habr\u00edamos puesto a sus pies, o en sus mismas manos virginales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Alma tan pura<\/h2>\n\n\n\n<p>Un obsequio es, en primer lugar, darnos cuenta de que Santa Teresa deb\u00eda de tener un motivo muy fuerte para escribir en su <em>Vida<\/em> la narraci\u00f3n del \u00e1ngel que traspasa su coraz\u00f3n. Externamente, el motivo es que se lo mandaban hacer as\u00ed sus confesores. Internamente, el motivo es que ella sab\u00eda que, al decir lo que dec\u00eda, el que lo leyera recibir\u00eda un bien espiritual muy grande, y con eso venc\u00eda la resistencia interior que sent\u00eda ella cuando hab\u00eda de cumplir lo que le ped\u00edan los confesores. Ella, m\u00e1s bien, en sus escritos se confiesa pecadora, habla muchas veces de sus pecados y de sus faltas. \u00a1Qu\u00e9 pecados! A un alma tan pura todo le parece pecado, considerando \u00fanicamente su condici\u00f3n humana, aunque es una limpieza celeste la que brilla en toda su vida. Pero es as\u00ed, ella se considera pecadora. Como los santos, que con motivo de cualquier defecto se humillan, pero no porque quieran humillarse, sino porque lo sienten as\u00ed ante la Majestad divina. Y ahora, narra esto que es una exaltaci\u00f3n maravillosa de su condici\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9? Porque nos va a hacer bien. Los confesores han acertado al decirle que escribiera todo eso: nos va a hacer bien.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dolor espiritual<\/h2>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 dif\u00edcil explicar lo que es una visi\u00f3n imaginaria. Es dif\u00edcil la explicaci\u00f3n, porque hay ah\u00ed un conjunto tal de sentimientos y de ideas encontradas, que a la pobre condici\u00f3n humana le resulta dif\u00edcilmente asimilable. Es dolor espiritual, pero es tambi\u00e9n f\u00edsico. Es como un dardo de fuego, que parece una caricia, pero en alg\u00fan momento, y sobre todo al salir, le desgarra el coraz\u00f3n. Es un modo de recibir un mensaje del cielo que, si a algo puede parecerse, es al mensaje que recibi\u00f3 la Virgen Mar\u00eda en la Anunciaci\u00f3n. Aqu\u00ed el \u00e1ngel no habla, simplemente la contenta y la traspasa con esa fuerza con que se acerca a ella de parte de Dios. Y ya en lo sucesivo, esto no se le olvid\u00f3 nunca durante los a\u00f1os que vivi\u00f3 en la tierra. Estuvo en todo instante viviendo de ese fuego, comiendo de ese recuerdo, bebiendo de ese n\u00e9ctar, hablando con Dios, no como una visionaria torpe y engre\u00edda, sino como una mujer inteligente, humilde, suave, rendida de amor ante Jesucristo y ante Dios su Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo primero que recojo hoy de lo que sentimos todos nosotros; y lo traemos aqu\u00ed y se lo presentamos como un obsequio que le hacemos. \u00a1Gracias, Teresa de Jes\u00fas!, por esa maravilla con que nos describes tus amores, los de un coraz\u00f3n tan puro, que no mereci\u00f3 otra cosa que el coloquio silencioso con un \u00e1ngel del cielo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Experiencia m\u00edstica, dentro de la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p>Segundo, no solamente me fijo en la humildad de Santa Teresa que se descubre en esa narraci\u00f3n, que hace ella; hay otra cosa. Ella escribe, porque los confesores le piden que lo haga, lo que le ha sucedido en el monasterio de la Encarnaci\u00f3n. Ella da vueltas, a\u00f1o tras a\u00f1o de su vida, a esto que le sucedi\u00f3 un d\u00eda determinado aqu\u00ed, en estos lugares sagrados. En una palabra, esta narraci\u00f3n y todo lo que nos presenta Santa Teresa, tiene lugar dentro de la Iglesia. No hablo ahora de la iglesia material, de los muros y de la techumbre de la capilla del convento; no: dentro de la Iglesia Madre, de la Iglesia que conserva la Palabra de Dios, los sacramentos de Cristo, sobre todo la Eucarist\u00eda, el gran sacramento del Amor, de la Iglesia que nos congrega, que hace de nosotros familia, uni\u00f3n \u00edntima de unos y otros, nos hace hermanos. Ella muri\u00f3 diciendo: \u201cAl fin, soy hija de la Iglesia\u201d. Y es en la Iglesia donde hoy podemos encontrar tambi\u00e9n todo lo que necesitamos para poder vivir el amor que Dios nos pide en relaci\u00f3n con \u00c9l y con el mundo, puesto que no tratamos de evadirnos, ni de huir hacia las espesuras de esos bosques donde vamos a encontrar al Amado, olvid\u00e1ndonos de nuestros deberes en la humilde tierra que pisamos cada d\u00eda. Es en ella donde tenemos que santificarnos; es en la Iglesia, no en nosotros, no en nuestros caprichos, no en nuestros espiritualismos falsos, no en nuestras reticencias, no en nuestras actitudes rezagadas, poco obedientes al Magisterio pontificio; no, ah\u00ed no. Nos santificamos y nos llenamos de amor en la Iglesia Madre, \u00e9sta que he descrito con unos trazos brev\u00edsimos y con los cuales se ve el rostro hermoso de una Iglesia que no falla nunca.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La actualidad de Santa Teresa<\/h2>\n\n\n\n<p>Pasan los siglos y Santa Teresa sigue estando de moda. Y vendr\u00e1n nuevos tiempos y nuevas crisis, y se oir\u00e1 otra vez la palabra y el quejido de Santa Teresa, cuando lloraba por lo que estaba sucediendo con motivo del luteranismo. Porque era hija de la Iglesia, sab\u00eda distinguir cu\u00e1l era lo pernicioso y cu\u00e1l lo aut\u00e9nticamente valioso para la comunidad de espa\u00f1oles, alemanes, italianos etc. Ella viv\u00eda como entregada totalmente a los abismos de su amor y de repente, en una carta o en tres, el mismo d\u00eda, le sale el grito de dolor por lo que est\u00e1 pasando en la Iglesia rota por la herej\u00eda, y pide a los obispos, como capitanes de los soldados \u2013esto es lo que yo le\u00eda hoy, en el <em>Camino de Perfecci\u00f3n<\/em>\u2013 que est\u00e9n atentos, porque si ellos se equivocan, equivocar\u00e1n a todo el reba\u00f1o. Que se den cuenta de cu\u00e1les son sus obligaciones y de c\u00f3mo han de prestar atenci\u00f3n en todo momento a lo que pasa en el mundo, para, sin ser del mundo, acertar con lo que el mundo necesita. \u00c9sta es la frase que emplea, m\u00e1s o menos as\u00ed, hablando de esto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9se es el segundo obsequio que le ofrecemos: el gozo de estar en la Iglesia como ella nos ense\u00f1\u00f3, y de saber que en esa Iglesia santa es donde se recibe, s\u00ed, como el efluvio de los misterios divinos que un d\u00eda se concentran en el dardo de fuego con que un \u00e1ngel atraviesa su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Amado Jes\u00fas<\/h2>\n\n\n\n<p>Y, por \u00faltimo, el tercer obsequio, \u00bfqu\u00e9 otro puede ser ya? Yo vengo hoy aqu\u00ed para deciros: ofrezc\u00e1mosle nuestro agradecimiento por la lecci\u00f3n de humildad que nos da, poni\u00e9ndose a escribir por obediencia lo que a ella le costaba tanto. Ofrezc\u00e1mosle el obsequio a la Iglesia Madre, porque es en ella, en la Iglesia, donde Teresa de Jes\u00fas se crio, vivi\u00f3, se mantuvo en la Iglesia hasta la muerte y vio los peligros del momento, pero con qu\u00e9 fidelidad sigui\u00f3 caminando. Y lo tercero: Cristo, Cristo, Cristo Jes\u00fas, Jes\u00fas, amado Jes\u00fas, el Jes\u00fas del Evangelio, tal como podemos conocerle, tal como ella quiso, incluso con el Nombre de Jes\u00fas, la humanidad de Jes\u00fas. Si me permit\u00eds la frase \u2013estoy seguro de que s\u00ed, porque sois personas fieles y devotas\u2013, la volv\u00eda loca el amor a Jes\u00fas, estaba pendiente de \u00c9l, en todas sus empresas. Ten\u00eda fe, pero no hizo locuras; empezaba por poco, pero con confianza de llegar siempre lejos en sus fundaciones, en los caminos que recorri\u00f3: el Nombre de Jes\u00fas en sus labios, y los coloquios con \u00c9l, \u00a1y las fiestas!, las fiestas de Jes\u00fas, los misterios de Navidad, los de su Pasi\u00f3n y su Muerte, las de los santos que tuvieron relaci\u00f3n con Jes\u00fas. Las palabras de Jes\u00fas, que ella acog\u00eda y como revolv\u00eda en su mano para acariciarlas y entregarse totalmente a ese como suspiro de amor, que el recuerdo de lo que hab\u00eda dicho el Se\u00f1or levantaba en su alma.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u201cVenid a m\u00ed\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00a1Jes\u00fas bendito! Estas son las palabras que \u00c9l nos dej\u00f3: \u201cVenid a m\u00ed los que est\u00e1is cansados, que yo os aliviar\u00e9, porque mi yugo es suave y mi carga ligera. Te doy gracias, \u00a1oh Padre!, porque has revelado estas cosas no a los sabios de este mundo, sino a los humildes y sencillos de coraz\u00f3n\u201d. O cuando terminaba la fiesta de los Tabern\u00e1culos y, seg\u00fan dice el evangelio de San Juan, estaban todos como tumbados en la verde hierba de aquel parque descuidado, donde se concentraba la muchedumbre de Jerusal\u00e9n, y en ese momento se puso en pie Jes\u00fas y con voz alta, dice literalmente el evangelio, dijo esto: \u201cSi alguien tiene sed, venga a m\u00ed y beba, porque del seno de aquel que cree en m\u00ed, manar\u00e1n, como dice la Escritura, r\u00edos de agua viva\u201d. Estas frases de Jes\u00fas, y tantas otras, las meditaba Santa Teresa. Llenaba su coraz\u00f3n con esta simiente, porque no era m\u00e1s que una simiente que dar\u00eda frutos en el cielo. Llegar\u00eda despu\u00e9s el momento, en que se abrir\u00edan para ella todos los paisajes, todas las hermosuras que ten\u00eda guardadas el Se\u00f1or de los se\u00f1ores, Jes\u00fas, para ella y para los que, como ella, le han seguido con su amor. \u00c9l tambi\u00e9n recibe hoy nuestro obsequio por medio de Teresa de Jes\u00fas, porque lo del \u00e1ngel y el dardo y el fuego y el oro y el suspiro de amor, y el dolor y el amor y las palabras y los silencios, todo eso que Santa Teresa vivi\u00f3 e hizo sentir, no es m\u00e1s que un pr\u00f3logo para el gran <em>Libro de la Vida<\/em>. La vida que fue creciendo un d\u00eda tras otro en santidad preciosa y que nos ofrece en un momento cualquiera, tambi\u00e9n hoy, esas lecciones que siempre se leen con provecho.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Que ardamos en el amor de Dios<\/h2>\n\n\n\n<p>Nada m\u00e1s, queridas Carmelitas Descalzas, las de la Encarnaci\u00f3n, las de San Jos\u00e9, las de todos los conventos del mundo, donde se vive el aut\u00e9ntico esp\u00edritu de Santa Teresa de Jes\u00fas, en iglesias como \u00e9sta y ante auditorios como \u00e9ste y queriendo, como queremos todos, que nuestro coraz\u00f3n no se enfr\u00ede, sino por el contrario, que arda en el amor de Dios. \u201cFuego he venido a traer a la tierra, \u2013dijo Jes\u00fas\u2013 y \u00bfqu\u00e9 quiero, sino que arda?\u201d. Este Jes\u00fas hermoso consuela a todo el que necesita ser consolado y ayuda a eliminar de nosotros las quejas que aparecen demasiado, impidi\u00e9ndonos caminar con la fortaleza de un buen soldado en lo que el Se\u00f1or pide de nosotros. Renovemos hoy nuestros prop\u00f3sitos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Vocaciones cristianas<\/h2>\n\n\n\n<p>Hoy mismo acabo de ver a una muchacha joven que, en el noviciado de la Compa\u00f1\u00eda de Santa Teresa de Jes\u00fas, ha hecho sus primeros votos; otras se anuncian para fechas muy pr\u00f3ximas. Hay que dar pasos de \u00e9stos. Vocaciones al sacerdocio, vocaciones a la vida consagrada, vocaciones al matrimonio y a la familia; y digo vocaciones, como para indicar que es Dios tambi\u00e9n el que est\u00e1 presente en el matrimonio y la familia y hay que vivirlo con toda la grandeza de un coraz\u00f3n cristiano, pensando que Jes\u00fas vivi\u00f3 en una familia. Todos cumpliendo con nuestro deber y no quej\u00e1ndonos tanto, sino haciendo un poco m\u00e1s de lo que hacemos en beneficio de la Iglesia, de una manera o de otra. Se ha llamado a los seglares \u201cel gigante dormido\u201d: el d\u00eda en que los seglares levanten su cabeza y se den cuenta de lo que son y de lo que pueden hacer en su hogar, unos y otros, con sus hijos, con sus hermanos, en sus empresas, etc., ese d\u00eda cambiar\u00e1 el mundo. Pues vamos a pedir al Se\u00f1or que nos ayude a conseguirlo y, mientras, sigamos ofreci\u00e9ndole obsequios por medio de Santa Teresa, para que, igual que ella sinti\u00f3 traspasado su coraz\u00f3n, sea traspasado el nuestro y perseveremos en el humilde servicio al que estamos llamados, seg\u00fan los planes que Dios tiene para cada uno de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>26 de agosto de 1995<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada en la Misa concelebrada el 26 de agosto de 1995 en el convento de la Encarnaci\u00f3n Gracia para pedir Suelen decir que Santa Teresa ten\u00eda una gracia inimitable para pedir las cosas, y pidi\u00f3 mucho, porque ten\u00eda que atender muchas necesidades. 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