{"id":1805,"date":"2024-10-01T22:40:14","date_gmt":"2024-10-01T20:40:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1805"},"modified":"2024-10-01T22:40:59","modified_gmt":"2024-10-01T20:40:59","password":"","slug":"maravillosa-respuesta-de-amor-y-delicadeza","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/maravillosa-respuesta-de-amor-y-delicadeza\/","title":{"rendered":"Maravillosa respuesta de amor y delicadeza"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Homil\u00eda pronunciada en la Misa concelebrada el 26 de agosto de 1981 en el convento de la Encarnaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Un a\u00f1o m\u00e1s \u2013y ya son muchos los que van transcurriendo\u2013 nos encontramos aqu\u00ed, para celebrar la fiesta de la Transverberaci\u00f3n del coraz\u00f3n de Santa Teresa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Un a\u00f1o m\u00e1s! Yo tengo mucho gusto en poder celebrarla con vosotros como un obsequio a la Santa, \u00a1hemos recibido tanto de ella!, y tambi\u00e9n a las Carmelitas Descalzas, de las que seguimos recibiendo el regalo de su oraci\u00f3n y de su penitencia por la Iglesia; oraci\u00f3n y sacrificios llenos de amor; y a un auditorio, a cuyos miembros no conozco personalmente, pero que siempre es el mismo: personas que vienen aqu\u00ed atra\u00eddas por su amor a la Iglesia y a la Santa y que se complacen en las delicadezas; porque \u00e9sta es una fiesta de la delicadeza de Dios y de la del alma que quiso responder a ella.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fragancias y perfumes de los santos<\/h2>\n\n\n\n<p>En la Iglesia no hay solamente dogmas de fe, ni un Credo que recitar para conservar viva la memoria de esa fe. Hay tambi\u00e9n fragancias y perfumes, que brotan de la vida de los santos, en torno a Cristo, siempre atra\u00eddos por \u00c9l y movidos por la grandeza del Esp\u00edritu Santo. \u00c9sta es una fiesta en la cual se percibe este perfume. Es asunto espiritual sumamente delicado meditar en estos hechos de la vida de Santa Teresa.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez m\u00e1s tambi\u00e9n, la voz solemne y grave de don Nicol\u00e1s, el capell\u00e1n de la Encarnaci\u00f3n \u2013\u00a1bonito t\u00edtulo!\u2013, nos ha le\u00eddo el fragmento del cap\u00edtulo XXX o XXIX, seg\u00fan las ediciones de la Vida de la Santa, en que ella nos narra con maestr\u00eda inimitable la merced que le hizo Dios. El querub\u00edn con el dardo y en la punta, fuego que le atravesaba el coraz\u00f3n y las entra\u00f1as y la dejaba transida de dolor y de gozo. Y como quien no sabe ya decir m\u00e1s para expresar lo que siente, termina prorrumpiendo en el deseo de que quienes no la crean puedan experimentar lo mismo que ella experiment\u00f3, ah\u00ed, en esa capilla&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mi Dios es un Dios que ama<\/h2>\n\n\n\n<p>Este a\u00f1o, en esta homil\u00eda que estoy pronunciando, quiero meditar un poco ante vosotros sobre un aspecto, en el que no he reparado en otras ocasiones, porque este hecho de la vida de Santa Teresa da mucho de s\u00ed para meditar y los aspectos de la vida espiritual que puede descubrirnos son innumerables. Quiero fijarme en una frase de una de las ep\u00edstolas de San Juan, que completa maravillosamente lo que se nos acaba de leer en la carta de San Pablo sobre el amor de Dios. \u201c\u00c9l \u2013dice San Juan\u2013 nos am\u00f3 primero\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Dios nos ha amado primero! O sea, que hay que contar primero con el amor de Dios, porque es del suyo de donde brota luego nuestro amor a \u00c9l. Al fin y al cabo, \u00e9ste ha sido siempre el trasfondo de la educaci\u00f3n cristiana en el ambiente de una familia y de una sociedad cristianas. Desde ni\u00f1os nos ense\u00f1aron a rezar; fuimos aprendiendo a llamar a Dios, Padre nuestro; nos ense\u00f1aron que Cristo muri\u00f3 llevado de su amor hacia cada uno de nosotros. Mientras nos ense\u00f1aban el catecismo \u2013s\u00edntesis perfecta de los elementos vivos y sencillos de la fe\u2013, ella, con la gracia de Dios, se iba desarrollando en nosotros y arraig\u00e1ndonos en el convencimiento de que Dios nos ama; y as\u00ed Cristo, y la Virgen, y los santos.<\/p>\n\n\n\n<p>El ni\u00f1o, el joven, va poco a poco d\u00e1ndose cuenta de que el Dios en quien cree es un Dios que le ama. Y esto tiene grand\u00edsima importancia, porque cuando uno se siente amado, da pasos&#8230;, camina. Cuando uno se siente amado de verdad por alguien, a quien puede entregarse y en quien puede confiar, est\u00e1 todo resuelto. El da\u00f1o est\u00e1 en que se nos quede s\u00f3lo en mera idea; es decir, que sepamos que somos amados por Dios, pero no lleguemos a hacer de esa verdad vida de nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El ni\u00f1o empieza a vivir. Pero debemos observar bien lo inagotable de sus preguntas y la l\u00f3gica implacable de sus deducciones: llega con naturalidad al \u00faltimo l\u00edmite. Si sus educadores en la fe aciertan a hacerle sentir que Dios le ama, el ni\u00f1o estar\u00e1 dispuesto a todo, como Teresa y su hermano Rodrigo, cuando se iban a tierra de moros para que all\u00ed, por amor de Dios, los descabezasen. Es la respuesta l\u00f3gica, total del ni\u00f1o que ha llegado a convencerse de que Dios le ama. Es la respuesta absoluta; la \u00fanica posible, a la luz de una fe viva.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni s\u00f3lo los ni\u00f1os. Me contaba una religiosa que, en cierta ocasi\u00f3n, en una reuni\u00f3n con personas del mundo, empezaron a comentar c\u00f3mo hab\u00eda podido ella sacrificar sus dotes naturales y renunciar a tales y tales cosas para consagrarse a Dios. Estaba all\u00ed presente un hombre que lo hab\u00eda experimentado todo, lo ten\u00eda todo y lo hab\u00eda vivido todo, pero se sent\u00eda vac\u00edo, como se sienten todos los que se entregan a un mundo olvidado de Dios. Y \u00e9ste, en cierto momento, se dirigi\u00f3 a los otros interlocutores amigos y les dijo: \u201cNo, \u00e9sta no ha dado nada. Lo ha recibido todo\u201d. Se quedaron los dem\u00e1s sorprendidos de la frase, que en \u00e9l parec\u00eda una paradoja. Pero \u00e9l se explic\u00f3 diciendo: \u201cSi yo tuviera fe, si yo creyera en ese amor de Dios que ella dice que ha sido el norte de su vida, yo ser\u00eda feliz respondiendo como ella con un amor absoluto. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda importarme ya lo dem\u00e1s? Sentirse amada as\u00ed por Dios&#8230;, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s puede desear una mujer?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ste es el problema fundamental, hermanos, para llegar a la vida cristiana intensa, a la que todos debemos aspirar: es necesario sentirnos amados por Dios, primero, para poder responderle luego con todo nuestro amor. Esta segunda parte es tambi\u00e9n ciertamente necesaria. Pero \u00bfqui\u00e9n puede dejarlo todo, si no sabe de antemano que hay una perla o un tesoro escondido que le va a resarcir con creces? El que lo deja todo es porque sabe que existen esa perla y ese tesoro: es decir, el que sabe y vive dentro de s\u00ed mismo el amor de Dios, en reciprocidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Amor con amor se paga<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 fue lo que pas\u00f3 en la vida de Santa Teresa, monja tantos a\u00f1os aqu\u00ed, en este monasterio de la Encarnaci\u00f3n? \u00a130 a\u00f1os aqu\u00ed!&#8230; Buena religiosa, pero v\u00edctima de ciertas disipaciones, que explican la historia y las costumbres de la \u00e9poca. Va entreg\u00e1ndose despacio, poco a poco, atra\u00edda por el amor que Dios le tiene. \u00a1Ella siempre crey\u00f3 en ese amor! Hasta que un d\u00eda, la visi\u00f3n, el detenimiento de su alma y de todas sus potencias ante aquella imagen del Cristo llagado, da un vuelco a su coraz\u00f3n y se convence, de una vez para siempre, de que no hay modo m\u00e1s maravilloso de amar que aquel mismo con que Dios am\u00f3 a sus criaturas, los hombres: la entrega total en su Hijo divino, Jesucristo. Y a partir de aquel momento es cuando empieza ya todo el prodigio que es la vida de Santa Teresa, con ese himno continuo de la caridad, de que habla San Pablo y que ella va a mantener a todo lo largo y en todas las circunstancias de su vida. Ha visto la perla, ha visto el tesoro: ha visto a un Dios que, a trav\u00e9s de Cristo, en Cristo y en la Iglesia, la ama con amor eterno y, a partir de entonces, ella responde totalmente a ese amor.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">En Cristo y en la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p>En las Moradas cuartas \u2013creo\u2013 nos dir\u00e1 que el secreto de las vidas santas no est\u00e1 en buscar el gusto de las consolaciones de Dios, sino en contentar a Dios, procurando no ofenderle. \u00a1Maravillosa precisi\u00f3n! \u201cProcurando no ofenderle\u201d; content\u00e1ndole en todo, caminando siempre en busca de la mayor honra y gloria de Dios y de su Hijo, y del aumento de la Iglesia cat\u00f3lica. Lo dice as\u00ed literalmente: de la Iglesia cat\u00f3lica. O sea, contentar a Dios cumpliendo su ley, vi\u00e9ndole en Cristo, su Hijo encarnado, y en la Iglesia cat\u00f3lica que \u00c9l instituy\u00f3. \u00a1En Cristo y en la Iglesia! Por eso ella, una mujer que hab\u00eda subido a la atalaya de la verdad divina en sus \u00e9xtasis y en sus visiones de Dios, se gozaba tanto en las m\u00e1s peque\u00f1as ceremonias de la liturgia; estimaba como un tesoro el agua bendita, atenta siempre a estos peque\u00f1os detalles. Era el realismo del amor para no caer en iluminismos, tan frecuentes y tan f\u00e1ciles en su \u00e9poca; para no caer en las desviaciones, tambi\u00e9n tan abundantes, en la nuestra. Es decir, para no interpretar el amor a Dios, el honor y la gloria de su Hijo, las inspiraciones del Esp\u00edritu Santo, conforme a cada uno le parezca, sino conforme y dentro de lo que el Hijo vino a dejarnos en su Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>aumento<\/em> de la Iglesia cat\u00f3lica, \u2013dice\u2013 y expresa con esa palabra no s\u00f3lo el deseo de que la Iglesia triunfe en aquella \u00e9poca, en que ya se hab\u00eda planteado el problema del protestantismo. En ella esa palabra, \u201caumento\u201d, quiere decirlo todo. Quiere decir una Iglesia viva, m\u00e1s viva, m\u00e1s extendida, m\u00e1s amada, m\u00e1s respetada y deseada por unos y por otros como gu\u00eda y meta de las conciencias de los hombres. Y, \u00a1qu\u00e9 bien lo vivi\u00f3 ella! \u00a1Cuanto luch\u00f3, cu\u00e1nto padeci\u00f3! Pero no desobedeci\u00f3 jam\u00e1s a la Iglesia y pudo morir con aquella frase inmortal: \u201cAl fin, muero hija de la Iglesia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un coraz\u00f3n transverberado por el amor<\/h2>\n\n\n\n<p>Esto es lo que ella hab\u00eda experimentado y esto es lo que a m\u00ed me sugiere este fen\u00f3meno m\u00edstico del querub\u00edn y el dardo. Los maestros de la vida espiritual, bien sean maestros en la doctrina o en el discernimiento de carismas y m\u00edsticas experiencias, explicar\u00e1n con mayor detenimiento este fen\u00f3meno. \u00bfVisi\u00f3n imaginativa? Dios se sirve de todas las potencias interiores del alma: imaginaci\u00f3n, memoria, coraz\u00f3n, sentimiento \u2013todas son suyas\u2013, para con arreglo a esas capacidades del hombre, irle adentrando en la contemplaci\u00f3n, atraerle hacia s\u00ed, y grabarle en el alma, con mayor eficacia, determinados pensamientos y prop\u00f3sitos. As\u00ed nos explicar\u00e1n, poco m\u00e1s o menos, estos fen\u00f3menos, con lenguaje m\u00e1s preciso y teol\u00f3gico, los maestros de la vida espiritual. Fen\u00f3menos, \u00e9ste de la Transverberaci\u00f3n tambi\u00e9n en particular, que ni deben ser despreciados, ni pueden tampoco ser entendidos al pie de la letra. La merced, el regalo que Dios le hace a Santa Teresa, con arreglo a su condici\u00f3n y a su capacidad de amor, es mostr\u00e1rsele de aquella forma, a trav\u00e9s de aquella figura de un querub\u00edn, para encenderla en un volc\u00e1n de amor divino, que ya no disminuir\u00e1 jam\u00e1s en el coraz\u00f3n de la Santa. El s\u00edmbolo, la imagen responden a una realidad espiritual, que va plasm\u00e1ndose en obras durante el resto de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella visi\u00f3n la tiene aqu\u00ed, en la Encarnaci\u00f3n, antes de lanzarse a la Reforma que, en definitiva, ser\u00e1 el fruto de esta convicci\u00f3n profund\u00edsima de que Dios la ama y de su determinaci\u00f3n de corresponderle con todo su amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas son las consideraciones, que me sugiere la meditaci\u00f3n de este fen\u00f3meno, tan digno de respeto, cuando estamos contemplando una vida tan santa.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos extendernos m\u00e1s, pero no lo har\u00e9. S\u00f3lo a\u00f1adir\u00e9 un pensamiento que me sugiere tambi\u00e9n la misma Santa Teresa. No basta que el cristiano responda con su amor al amor que Dios le tiene. Es necesario que persevere.<\/p>\n\n\n\n<p>Responder al amor de Dios en un primer momento, en alg\u00fan momento, lo hacemos casi todos los cristianos alguna vez. Y, desde luego, lo hemos hecho positivamente los que, por dicha nuestra, nos hemos consagrado especialmente a \u00c9l. Veo aqu\u00ed, ante m\u00ed, muchas almas consagradas, y saludo de modo particular a las religiosas de la Compa\u00f1\u00eda de Santa Teresa, j\u00f3venes novicias, profesas y a las que en este momento hacen su tercera probaci\u00f3n. Pues bien, a todos quiero insistiros en esto: no basta con responder al amor de Dios. Tenemos que permanecer firmemente anclados en ese amor en medio de las luchas, en medio de las contradicciones. Y entonces es cuando hay que echar mano de una palabra muy teresiana: perseverar con \u201cuna determinaci\u00f3n muy determinada\u201d en el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1\u00bbDeterminaci\u00f3n muy determinada!\u201d, \u00a1palabra clave en Santa Teresa de Jes\u00fas! Es una determinaci\u00f3n que nace de la fe. Dice ella tambi\u00e9n: \u201cCuando se ama la fe&#8230;\u201d \u00a1Amar la fe! La fe viva, la fe intensa, el amor de esa fe que la preserva de toda contaminaci\u00f3n es el secreto de la perseverancia; es lo que nos mantiene en el camino recto, sin desviaciones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n: reformarse a s\u00ed mismo<\/h2>\n\n\n\n<p>Hoy oir\u00e9is por todas partes que se ama mucho a Cristo. Y por eso, a reformar esto y aquello y lo de m\u00e1s all\u00e1; por amor a Cristo y al Evangelio la cr\u00edtica amarga, porque la cr\u00edtica \u2013dicen\u2013 es una actitud que purifica el ambiente interno de la Iglesia; por amor a Cristo y a la Iglesia hay que liberarla de rutinas, etc. Pero qu\u00e9 pocos dicen como Santa Teresa: por amor a Cristo y a la Iglesia \u201c\u00a1amar la fe!\u201d, \u201c\u00a1amar la fe en la Iglesia!\u201d, tal y como ella nos la propone por encargo de su Fundador y Maestro.<\/p>\n\n\n\n<p>No comprendo ni intelectualmente siquiera, no digo ya pastoralmente y menos a\u00fan desde el punto de vista sacerdotal o episcopal, que, en elementos vivos de la Iglesia, se den estas actitudes de cr\u00edtica tan amarga, de af\u00e1n de reforma tan destemplada y tan olvidada de lo esencial de una reforma, que es el empezar por s\u00ed mismo, exigi\u00e9ndose a s\u00ed mismo cada vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que hablan tanto en ese sentido, ya sean individuos o bien grupos pastorales, intelectuales, publicistas de libros y revistas \u2013eclesi\u00e1sticos, por supuesto\u2013, de la reforma de la Iglesia y no son capaces de hablar de amor a la Iglesia tal y como ella quiere ser amada, no me ofrecen garant\u00edas. Hay algo ah\u00ed que no\u2026 y los hechos lo van demostrando luego.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay nadie tan reformador como Santa Teresa, y \u00a1cu\u00e1nto se exigi\u00f3 a s\u00ed misma a la vez que ped\u00eda a los dem\u00e1s!: a nuncios, obispos, carmelitas, dominicos, jesuitas, sacerdotes, a sus hermanas religiosas, a todos. Cu\u00e1nto ped\u00eda, pero \u00a1cu\u00e1nto se pidi\u00f3 a s\u00ed misma! \u00a1Y cu\u00e1nto progres\u00f3 en la oraci\u00f3n, en la purificaci\u00f3n de todo su ser y en esa fe fuerte y viva, de la que habla tanto, creo que en las cuartas Moradas! Pudo progresar tanto porque todo lo hizo siempre dentro de la Iglesia; como para decirnos: mucho quiero hacer, aunque soy tan ruin y tan pobre, pero, \u00a1que la Iglesia me proteja! \u00a1Yo la amo! No quiero decir ni hacer nada en detrimento del respeto y del amor a esta Iglesia que amo por encima de todo. Si hay defectos, procuremos corregirlos empezando por nosotros mismos. En estos reformadores creo; en los dem\u00e1s, no.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">A la fe, por la oraci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Y nada m\u00e1s, hijas. Esta fe se cultiva con la oraci\u00f3n y con el esfuerzo grande que tenemos que hacer en la pastoral de hoy, queridos sacerdotes, para volver a llevar a las almas a una uni\u00f3n aut\u00e9ntica con Cristo. Tenemos que esforzarnos m\u00e1s para buscar tiempos de oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n de Dios, para nosotros, y para ofrec\u00e9rselos a todos los hombres. A hombres como aquel interlocutor de la religiosa, de que os hablaba antes, que, hastiados de todo, despu\u00e9s de experimentarlo todo, sienten el vac\u00edo de todo. Tenemos que avivar la fe en nosotros y en los dem\u00e1s, para que podamos llegar a la misma conclusi\u00f3n de aquel hombre, m\u00e1s bien pecador, a quien le bastaba un \u201c\u00a1si yo tuviera fe!\u201d, para comprender que la entrega total a Dios es la conclusi\u00f3n perfectamente l\u00f3gica de la fe.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Teresa, inconmovible<\/h2>\n\n\n\n<p>Que Santa Teresa siga ayud\u00e1ndonos a todos con su doctrina, con su intercesi\u00f3n en el cielo, y con los ejemplos de su vida. Que ella prepare nuestros \u00e1nimos para el gran acontecimiento que est\u00e1 en puertas: el inicio del A\u00f1o Teresiano que vamos a celebrar conmemorando el cuarto centenario de su muerte. Que ella nos conceda el poder vivirlo en toda la Espa\u00f1a cat\u00f3lica con gozo y sin contradicciones. \u00a1Ya sufri\u00f3 ella bastante en su vida! La realidad de esta gracia tan magn\u00edfica de poder contar con una santa como ella, tiene todo el frescor de la primavera y de la m\u00e1s reciente cosecha. Santa Teresa no pasa de moda. Ah\u00ed est\u00e1, inconmovible, atrayendo a los sencillos, a los intelectuales, a los religiosos, a los obispos, a los sacerdotes, a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l es tu secreto, Teresa de Jes\u00fas? H\u00e1znoslo sentir y vivir en el a\u00f1o que comenzaremos ya pronto, en octubre. Que a lo largo de este a\u00f1o podamos recibir la visita de nuestro Santo Padre, Juan Pablo II; que venga a Espa\u00f1a a confirmar en la fe a todos sus hermanos y a todos sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se produzca este hecho, Santa Teresa podr\u00e1 repetir, desde estos lugares en que vivi\u00f3, desde el sepulcro en que yacen sus restos, en Alba de Tormes, y desde el cielo: ah\u00ed est\u00e1n ellas, mis hijas, y ellos, todos. \u00a1Al fin, hijos de la Iglesia!<\/p>\n\n\n\n<p>26 de agosto de 1981<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada en la Misa concelebrada el 26 de agosto de 1981 en el convento de la Encarnaci\u00f3n Un a\u00f1o m\u00e1s \u2013y ya son muchos los que van transcurriendo\u2013 nos encontramos aqu\u00ed, para celebrar la fiesta de la Transverberaci\u00f3n del coraz\u00f3n de Santa Teresa. \u00a1Un a\u00f1o m\u00e1s! Yo tengo mucho gusto en poder celebrarla con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[80],"doc_tag":[],"class_list":["post-1805","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-santa-teresa"],"year_month":"2026-05","word_count":3076,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"Santa Teresa","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/santa-teresa\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1805","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1805"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1805\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1807,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1805\/revisions\/1807"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1805"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=1805"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=1805"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}