{"id":1797,"date":"2024-10-01T22:36:31","date_gmt":"2024-10-01T20:36:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1797"},"modified":"2024-10-01T22:36:32","modified_gmt":"2024-10-01T20:36:32","password":"","slug":"santa-teresa-de-jesus-flores-y-frutos-de-su-huerto","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/santa-teresa-de-jesus-flores-y-frutos-de-su-huerto\/","title":{"rendered":"Santa Teresa de Jes\u00fas: flores y frutos de su huerto"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Homil\u00eda pronunciada en la Misa concelebrada el 26 de agosto de 1976 en el convento de la Encarnaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya son muchos los a\u00f1os que vengo participando en esta fiesta que celebramos aqu\u00ed, en familia, para conmemorar este hecho extraordinario de la vida de Santa Teresa de Jes\u00fas. Interpretad mi presencia como una correspondencia sencilla y humilde a vuestras atenciones espirituales, nunca interrumpidas, queridas religiosas, y pod\u00e9is estar seguras de que me gustar\u00eda poder estar como oyente. Quiz\u00e1, con el cambio que se adivina de ciertas estructuras, pueda realizarlo el pr\u00f3ximo a\u00f1o, si Dios quiere.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reflexionemos una vez m\u00e1s sobre este hecho, que siempre se presta a consideraciones provechosas: el de la Transverberaci\u00f3n del coraz\u00f3n de Santa Teresa, tal y como ella lo narra en su Vida y como nos ha sido le\u00eddo hace un momento por el sacerdote que hac\u00eda la lectura.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un secreto a voces<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ocurre con los santos algo muy particular, y es que siendo ellos los m\u00e1s pudorosos y recatados en su intimidad espiritual, son los que est\u00e1n, sin embargo, m\u00e1s cruelmente expuestos \u2013humanamente hablando\u2013 a un an\u00e1lisis implacable y exhaustivo de su vida. Ellos guardan celosamente su secreto, porque, siendo los m\u00e1s humildes, miden mejor que nadie la desproporci\u00f3n que hay entre su propia indignidad y la grandeza infinita de Dios que se digna establecer con ellos, durante su existencia, esos v\u00ednculos espirituales tan \u00edntimos y tan estrechos. \u00a1Y hacen bien! Pero Dios permite que empiece enseguida el contraste: y basta que cunda un poco en relaci\u00f3n a una persona la fama justificada de santidad, para que todos la observemos con un rigor minucios\u00edsimo durante su vida y, sobre todo, despu\u00e9s de su muerte. La Iglesia misma se acerca entonces a examinarlos, investig\u00e1ndolo todo detenidamente: enfermedades que padecieron, amores y amistades, cartas que escribieron, viajes, modos de oraci\u00f3n&#8230;, en fin, todos los aspectos p\u00fablicos y privados de su vida. Lo que ellos guardaron tan encubierto aparece entonces a la luz y, una vez m\u00e1s son pobres, despojados de lo \u00fanico que un hombre puede contar con que no pasar\u00e1 nunca a propiedad de otros: sus secretos. A veces, este supremo despojo tiene lugar para ellos incluso durante su vida, porque la Iglesia, vali\u00e9ndose de su autoridad, puede empezarla por diversos cauces. Y esto es lo que precisamente ocurri\u00f3 con Santa Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella no quer\u00eda escribir nada sobre lo que constitu\u00eda el secreto de su vida; le sobraba discreci\u00f3n para anticipar confidencias innecesarias. Pero la Iglesia, por medio de sus confesores, la oblig\u00f3 a que lo hiciera y a ello se debe el que Santa Teresa escribiera su propia vida, el \u201clibro del alma\u201d, que dec\u00eda ella. Y a esto obedece que narrase hechos como el del \u00e1ngel que vio un d\u00eda que, con un dardo de oro se acercaba a ella y se lo clavaba en el coraz\u00f3n, sac\u00e1ndoselo luego y caus\u00e1ndole una mezcla de dolor viv\u00edsimo y, a la vez, de dulce encantamiento. No sabe c\u00f3mo expresarlo mejor, aunque es un pasaje insuperable por su expresividad. Y termina la narraci\u00f3n diciendo que lo \u00fanico que desear\u00eda es que todos los dem\u00e1s pudieran experimentar lo mismo que ella experiment\u00f3 en este caso. Y aqu\u00ed tenemos, como consecuencia de esta especie de control que por un camino o por otro se lleva de la vida de las personas santas, esta narraci\u00f3n que puede producir en el que la lee, reflexiones espirituales muy provechosas para su vida cristiana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Obediencia costosa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella narra este hecho en ese cap\u00edtulo de su vida en el que se refiere a lo que sufri\u00f3 por entonces con motivo de las visiones y de las gracias extraordinarias de toda \u00edndole con que fue enriquecida por Dios; porque algunos de sus confesores le dec\u00edan que eran cosas del demonio y que cuando apareciera eso que ella cre\u00eda visiones de Jesucristo, lo ahuyentara burl\u00e1ndose, porque era demonio. Y la santa, a pesar de su convicci\u00f3n y su sentimiento en contra, obedec\u00eda. Esto es lo asombroso. Porque ella experimenta que es cosa de Dios, que, lejos de desviarse en ilusionismos perniciosos, alimenta su vida de oraci\u00f3n, la convence \u2013como dice en ese mismo cap\u00edtulo\u2013 que lo \u00fanico que vale es la oraci\u00f3n, y le va aumentando extraordinariamente su amor a Jesucristo. Est\u00e1 convencida de que todo es de Dios, no por orgullo, sino por los resultados que iba produciendo en su alma, pero, pese a todo, obedece, y hace las burlas que le mandaban hacer, aunque dice que aquello era terrible. Emplea esta palabra \u201cterrible\u201d y se comprende lo que ten\u00eda que sufrir, convencida, como estaba, de que era realmente el Se\u00f1or. Y \u00c9l sigue apareci\u00e9ndosele y asegur\u00e1ndole que \u00c9l le har\u00eda nuevas mercedes para que su alma fuese m\u00e1s y m\u00e1s fortalecida y todo quedase perfectamente aclarado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Efectivamente: poco a poco, con su perseverante humildad, con su constante obediencia en sufrimiento y siempre, con su amor, logr\u00f3 que resplandeciera la verdad que hab\u00eda en todo aquello. Lo escribi\u00f3 y ah\u00ed est\u00e1, en su <em>Vida,<\/em> juntamente con tantos otros hechos extraordinarios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una cruz \u201cde muy linda hechura\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por entonces fue tambi\u00e9n cuando, seg\u00fan ella misma narra en ese cap\u00edtulo de su <em>Vida,<\/em> rezando un d\u00eda el rosario, llevaba en la mano la cruz y, al mirarla, vio que se hab\u00eda convertido en una cruz compuesta por cuatro piedras preciosas, m\u00e1s resplandecientes que diamantes, en las que se percib\u00edan las llagas del Se\u00f1or \u201cde muy linda hechura\u201d, dice. Yo la ve\u00eda, aseguraba, y as\u00ed durante muchos d\u00edas. Pero nadie m\u00e1s que yo pod\u00eda verla. El Se\u00f1or segu\u00eda prometi\u00e9ndole que todo se aclarar\u00eda y, efectivamente, as\u00ed fue sucediendo. Hoy, al leer estos datos asombrosos de su vida espiritual, no hay m\u00e1s remedio que llegar a la conclusi\u00f3n: aqu\u00ed hay una acci\u00f3n de Dios sobre su alma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto al hecho de que se trataba de una visi\u00f3n imaginativa, que no correspond\u00eda a una realidad f\u00edsica comprobable, naturalmente que pod\u00eda ser fruto de su imaginaci\u00f3n. \u00a1De acuerdo! Pero de una imaginaci\u00f3n movida por un amor grande de Dios, que \u00c9l premiaba as\u00ed y ella percib\u00eda con arreglo a su formaci\u00f3n, a su temperamento, a su modo de ser, obedeciendo a impulsos secretos de una vida espiritual continuamente alimentada. Por consiguiente, lo de menos es que discutamos sobre la realidad f\u00edsica del \u00e1ngel y del dardo o sobre los diamantes de aquella cruz. Ya dice ella, con su mismo modo de hablar, que ella lo ve\u00eda as\u00ed. No pretende afirmar ni convencer a nadie de que lo fuera. Es sencillamente una naturaleza humana que, de alg\u00fan modo, tiene que percibir si es Dios el que quiere hacerle un regalo, una presencia extraordinaria de Dios, de Jesucristo, de su Humanidad Sant\u00edsima&#8230; Y ella lo percibe as\u00ed. Quiz\u00e1 otro santo, con iguales favores divinos, lo percibiera de otro modo. Lo importante es la realidad espiritual que se contiene en esa comunicaci\u00f3n extraordinaria de Dios a un alma que vive de Dios continuamente enamorada.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Reflejos de la hermosura de Dios<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso es lo que tenemos que meditar. Y \u00bfqu\u00e9 utilidad puede tener para nosotros el meditarlo un a\u00f1o y otro \u2013estas religiosas tan de continuo\u2013 y a tantos devotos de Santa Teresa que repiten sin cesar la lectura de sus libros? \u00bfQu\u00e9 utilidad puede tener esto?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues mirad, hijos. En primer lugar, no creo que est\u00e9 bien hecha la pregunta, porque con ella damos a entender que tenemos un concepto utilitario de las cosas de Dios. Y hay que afirmar, de cuando en cuando, que Dios puede tener con sus criaturas comunicaciones que se mantienen en esa esfera inaccesible de un favor divino, que quiere regalar as\u00ed a un alma a la que busca. Por consiguiente, no andemos ahora pregunt\u00e1ndonos qu\u00e9 utilidad puede tener para el pueblo cristiano tal o cual hecho de la vida de Santa Teresa. \u00a1Hay tantas cosas en las vidas de los santos que, aparentemente, no tienen utilidad alguna! Pero sirven para demostrar la riqueza de la relaci\u00f3n de los hombres con Dios, y ya es bastante. En la eclosi\u00f3n primaveral de los \u00e1rboles, no todas sus flores van a llevar fruto. Pero ser\u00eda absurdo que alguien increpase a la naturaleza por su derroche de flores, visto que no todas se van a convertir en un fruto concreto, comestible. El \u00e1rbol en flor se justifica sencillamente por su belleza, p\u00e1lido reflejo de la de su Creador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo parecido ocurre en esta relaci\u00f3n \u00edntima de las almas con Dios. Nos descubren el fruto de la oraci\u00f3n; nos dan a entender lo que significa la respuesta siempre generosa de Dios a quien le es fiel; nos ponen de relieve c\u00f3mo, aun en esta vida, reciben el ciento por uno las almas que, dej\u00e1ndolo todo, le siguen a \u00c9l como \u00fanico Maestro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque s\u00f3lo fuera el que podamos percibir hechos de esta naturaleza en las vidas de los santos, perfectamente garantizables por la fiabilidad que merecen a la Iglesia tras sus detenidos ex\u00e1menes, aunque por la pobreza de nuestra vida o porque Dios as\u00ed no lo quiera, nunca hubi\u00e9ramos de experimentar personalmente nada parecido, ya deben servirnos para alabar a Dios y decir con Santa Teresa: \u00a1Oh Se\u00f1or, cu\u00e1nta grandeza la tuya! Porque, en su humildad, cuando narra estos hechos, interrumpe la narraci\u00f3n y prorrumpe en alguna exclamaci\u00f3n de amor y de alabanza a ese Se\u00f1or, que as\u00ed le daba testimonio de su amor y su cuidado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tocamos aqu\u00ed zonas muy elevadas de la vida del esp\u00edritu; trabajos finos de delicada orfebrer\u00eda del Esp\u00edritu de Dios sobre las almas santas, y ya es bastante para que nos rindamos llenos de admiraci\u00f3n y de gozo, como hijos fieles de la Iglesia, y como atentos disc\u00edpulos de personas tan extraordinarias como Santa Teresa de Jes\u00fas. Ya es bastante para que entonemos tambi\u00e9n nosotros, como la Virgen Sant\u00edsima, un Magn\u00edficat entusiasta ante las maravillas de Dios. Y \u00bfcre\u00e9is que esto no es \u00fatil?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Cu\u00e1ntas almas delicadas, en el transcurso del tiempo, dentro de estos monasterios de Carmelitas y fuera de ellos, por haber le\u00eddo las obras de Santa Teresa y por haberse recreado en el encanto de su alma en narraciones como \u00e9sta y en tantas otras, han aumentado su amor a Dios y se han hecho m\u00e1s capaces de sufrir! Han mantenido m\u00e1s alta la bandera de la esperanza en Dios, en medio de las dificultades de la vida. De manera que esas flores, aparentemente in\u00fatiles, han dado estos frutos, no s\u00f3lo en las hijas que viven en sus monasterios, sino tambi\u00e9n en muchas personas que viven en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dios se revela a los peque\u00f1uelos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdo a este prop\u00f3sito una frase de Cristo en el Evangelio, que no ser\u00eda ocioso traer a colaci\u00f3n aqu\u00ed. Tiene un contenido, que, al menos, nos permite vislumbrar algo de estas cosas que pasan en la vida del esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vuelven los 72 disc\u00edpulos de trabajar por el Reino de Dios, tal como \u00c9l les hab\u00eda mandado. Vuelven gozosos como ni\u00f1os y le dicen al Se\u00f1or: \u201cHasta los demonios se nos rend\u00edan en virtud de tu nombre\u201d. Y ante aquella expansi\u00f3n de gozo y asombro de los disc\u00edpulos, \u00a1pobrecitos!, que as\u00ed le cuentan el fruto de su apostolado, Jes\u00fas les dice: \u201cHe visto a Satan\u00e1s caer como un rayo del cielo\u201d. Es decir: el imperio de Satan\u00e1s que se derrumba como consecuencia del Reino de Dios, que \u00c9l va a establecer. Y, en seguida, prorrumpe en una exclamaci\u00f3n que es, quiz\u00e1, el pasaje m\u00e1s l\u00edrico del Evangelio: \u201cYo te alabo y te glorifico, oh Padre, porque has revelado estas cosas, no a los sabios y prudentes de este mundo, sino a los pobres y peque\u00f1uelos. As\u00ed es, porque as\u00ed fue tu benepl\u00e1cito\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien \u00c9l quisiera revel\u00e1rselo\u201d. \u201cOs digo que muchos reyes y profetas hubieran querido ver lo que vosotros veis, pero no lo han visto; y hubieran querido o\u00edr lo que vosotros o\u00eds, pero no lo oyeron\u201d. Y a\u00f1ade a continuaci\u00f3n aquellas palabras de tanto consuelo para el alma del cristiano: \u201cVenid a m\u00ed los que est\u00e1is cansados y fatigados y yo os aliviar\u00e9, porque soy manso y humilde de coraz\u00f3n. Aceptad mi yugo, porque mi yugo es suave y mi carga ligera\u201d. Estas palabras de Cristo nos indican que Dios revela grandes cosas a los peque\u00f1os y a los humildes y les anuncia, como en visi\u00f3n, la perspectiva futura de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Cu\u00e1ntas almas, enamoradas de Cristo, habr\u00e1n podido percibir, sin que nosotros lo sepamos a pesar de nuestro af\u00e1n de examinar sus vidas, las consecuencias de un trato especial de Dios Nuestro Se\u00f1or, por medio del Esp\u00edritu Santo! \u00a1Cu\u00e1ntas habr\u00e1n reclinado su frente cansada en el Coraz\u00f3n manso y humilde de Cristo, gozando de las delicias de su trato!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed lo hicieron las Carmelitas Descalzas de aquellos tiempos de Santa Teresa; las que ella fue escogiendo para sus primeros conventos, dentro de los cuales brillaron en seguida astros de primera magnitud, porque siguieron el camino que les traz\u00f3 su madre santa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u201cEl letradillo\u201d de Santa Teresa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, por lo mismo, no os extra\u00f1ar\u00e1 que yo traiga aqu\u00ed esta tarde un recuerdo, con el cual termino de hablar de estas almas m\u00e1s directamente influenciadas por Santa Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me siento ahora como si estuviese en Toledo, hace dos meses, presidiendo \u201cex officio\u201d el Tribunal ante el cual deb\u00eda de abrirse la caja que guarda los restos de la Venerable Mar\u00eda de Jes\u00fas, \u201cel Letradillo de Santa Teresa\u201d, que va a ser beatificada el pr\u00f3ximo 14 de noviembre. Una Carmelita Descalza, de la cual \u2013\u00bfqu\u00e9 podr\u00eda adivinar Santa Teresa?\u2013, sin conocerla todav\u00eda, escribe a las de Toledo dici\u00e9ndoles: \u201cAh\u00ed os mando una novicia con una dote de 50 ducados. \u00a1Quinientos mil dar\u00eda yo por recibirla!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Mar\u00eda de Jes\u00fas! Ella s\u00ed sab\u00eda ya qui\u00e9n era Santa Teresa. Era una mujer culta dentro del ambiente de su tiempo y, seguramente, hab\u00eda tenido noticias de la Reforma que hab\u00eda emprendido la Santa. Entra en el convento de Toledo donde permaneci\u00f3 durante 60 a\u00f1os; de sus 20 a los 80. Llena de donaire y de gracia; perfectamente equilibrada y serena, y de una vida interior riqu\u00edsima, parecida a la de Teresa de Jes\u00fas. All\u00ed fue caminando en esta vida del esp\u00edritu y desde all\u00ed fue influyendo sobre muchas personas a las que llegaba su palabra hablada o escrita. \u00a1Qu\u00e9 vida tan preciosa tambi\u00e9n la suya! \u00a1Qu\u00e9 identificada con la de su Santa Madre! Cuando Santa Teresa la vio en Toledo, no s\u00e9 si la primera vez o en otra ocasi\u00f3n, la tom\u00f3 en sus brazos y le dio un beso en la frente dici\u00e9ndole que hac\u00eda esto porque all\u00ed ten\u00eda al Esp\u00edritu Santo. Y a su \u201cLetradillo\u201d le pidi\u00f3 que emitiera su juicio sobre el libro inmortal de \u201cLas Moradas\u201d. Desempe\u00f1\u00f3 diversos cargos dentro del monasterio y sufri\u00f3 tambi\u00e9n con la misma paciencia y perseverancia que su Santa Madre. Enamorada del misterio de la Encarnaci\u00f3n, percib\u00eda ya entonces todo lo que significa en la vida lit\u00fargica de la Iglesia el misterio de Cristo Mediador. Todo lo hac\u00eda girar en torno a la santa misa y, muchos a\u00f1os antes que Santa Margarita Mar\u00eda Alacoque, vivi\u00f3 en profundidad la devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. \u00a1Extraordinario!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era toda una figura. Pero repet\u00eda sin cesar que no quer\u00eda ser otra cosa m\u00e1s que una disc\u00edpula de su Santa Madre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando est\u00e1 a punto de llegarle el fin de su vida, ya casi ciega, escribe: \u201cNo veo nada del ojo izquierdo, y del otro, harto poco. Pedid al Se\u00f1or que me deje siempre algo de vista para poder ver al Sant\u00edsimo Sacramento y leer el Oficio Divino\u201d. Eran sus \u00fanicos deseos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre obediente, la v\u00edspera de su muerte se dirige a la madre priora y le dice: \u201c\u00bfMe da licencia para morir vuestra Reverencia?\u201d Recibi\u00f3 los Santos Sacramentos y al d\u00eda siguiente expir\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una flor m\u00e1s del \u00e1rbol teresiano. En las conversaciones que con ella tuviera la Santa en el convento de Toledo, imagino que, m\u00e1s de una vez, se entregar\u00eda a una confidencia que pedir\u00eda su maternidad espiritual sobre aquella alma delicada, y le hablar\u00eda de la visi\u00f3n del \u00e1ngel que aqu\u00ed tuvo, y de c\u00f3mo dej\u00f3 su coraz\u00f3n traspasado de amor de Dios. Y que ese amor es el que ella ped\u00eda para su hija.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mar\u00eda de Jes\u00fas, como tantas otras, sigui\u00f3 el camino abierto por Santa Teresa de Jes\u00fas y, lo que parec\u00edan flores de una sobreabundancia in\u00fatil, son fruto, a\u00f1o tras a\u00f1o, cuando nos reunimos a conmemorar este hecho, personas que no tenemos otra pretensi\u00f3n ni m\u00e1s deseo que la de saber estimar en lo que vale la vida de uni\u00f3n con Dios y queremos darle gracias de que as\u00ed se comporte con los hijos que quieren serle fieles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">26 de agosto de 1976<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada en la Misa concelebrada el 26 de agosto de 1976 en el convento de la Encarnaci\u00f3n Ya son muchos los a\u00f1os que vengo participando en esta fiesta que celebramos aqu\u00ed, en familia, para conmemorar este hecho extraordinario de la vida de Santa Teresa de Jes\u00fas. 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