{"id":1793,"date":"2024-10-01T22:34:37","date_gmt":"2024-10-01T20:34:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1793"},"modified":"2024-10-01T22:34:38","modified_gmt":"2024-10-01T20:34:38","password":"","slug":"santa-teresa-y-las-delicadezas-del-amor","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/santa-teresa-y-las-delicadezas-del-amor\/","title":{"rendered":"Santa Teresa y las delicadezas del amor"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Homil\u00eda pronunciada en la Misa concelebrada el 26 de agosto de 1974 en el convento de la Encarnaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez m\u00e1s celebramos la fiesta de la Transverberaci\u00f3n del coraz\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas, y yo me alegro mucho de poder participar en ella tambi\u00e9n, nuevamente. Es para m\u00ed una satisfacci\u00f3n y un honor al que correspondo con un saludo respetuoso y cordial al Se\u00f1or Administrador Apost\u00f3lico de la Di\u00f3cesis y a vosotros, queridos sacerdotes, religiosas Carmelitas de la Encarnaci\u00f3n y hermanos todos en Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al meditar esta tarde, en la capilla, sobre qu\u00e9 podr\u00eda deciros, se me ocurri\u00f3 pensar en <em>c\u00f3mo podr\u00eda presentarse, hoy, la justificaci\u00f3n plena de esta fiesta y de esta celebraci\u00f3n de la Transverberaci\u00f3n del coraz\u00f3n de Santa Teresa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una conmemoraci\u00f3n singular<\/h2>\n\n\n\n<p>A lo largo del A\u00f1o Lit\u00fargico vamos celebrando las fiestas del Se\u00f1or, desde el Adviento, en que conmemoramos todo lo que significa preparaci\u00f3n y espera de la venida del Salvador, hasta la Sant\u00edsima Trinidad, origen y t\u00e9rmino infinitos de la vida de Dios, en s\u00ed, y en su relaci\u00f3n de amor y de salvaci\u00f3n para con los hombres. Las fiestas del Se\u00f1or son, evidentemente, las fundamentales. Pero celebramos tambi\u00e9n las fiestas de la Virgen y los santos. Y, entonces, es como si quisi\u00e9ramos contemplar la hermosura de la luz de Cristo reflejada en el rostro de su Madre bendita y en el de todos aquellos que se han distinguido en su servicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, \u00bfqu\u00e9 ocurre? Sucede que, al celebrar el aniversario de su muerte, que es el d\u00eda de su nacimiento para el cielo, solemos hacer una consideraci\u00f3n global sobre el conjunto de su vida, fij\u00e1ndonos en los rasgos m\u00e1s salientes, por los que son conocidos en la historia de la santidad. Y as\u00ed, cuando llega el 15 de octubre, fiesta de Santa Teresa, o el 31 de julio, fiesta de San Ignacio de Loyola, pensamos o se nos invita a pensar, no en el detalle, ni en la totalidad de esas vidas maravillosas, que no podemos abarcar en una consideraci\u00f3n l\u00f3gicamente breve, sino en aquello que m\u00e1s se distingue: su car\u00e1cter de reformadora o de fundador. Y as\u00ed con los m\u00e1rtires, testigos de la fe, o con los ap\u00f3stoles, predicadores de ella&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay santos de los que conmemoramos, adem\u00e1s de su aniversario, alg\u00fan hecho aislado que es un aspecto, por decirlo as\u00ed, espec\u00edfico de la particularidad de su vida. Y esto es lo que estamos haciendo hoy con Santa Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un poco lo que pasa cuando contemplamos un bello paisaje: por ejemplo, el que nos brinda la naturaleza, en el campo, siempre tan bello. Acaso estamos acostumbrados a contemplarlo miles de veces y, ciertamente, nuestra sensibilidad percibe perfectamente la belleza que posee. Pero si este mismo paisaje lo contemplamos de la mano de un poeta, que tiene una sensibilidad est\u00e9tica m\u00e1s perfecta que la nuestra, percibimos detalles nuevos. Y, acaso, sin que nos acompa\u00f1e un poeta. Muchas veces basta la compa\u00f1\u00eda de un labriego r\u00fastico o de un pastor que vive guardando su reba\u00f1o, y saben describirnos mejor que ning\u00fan otro el vuelo de un ave, las costumbres de un animalillo, la evoluci\u00f3n de una planta, o el reflejo de las luces del cielo sobre esos regatos de agua cristalina que corren por el campo. Y el d\u00eda en que hemos hecho alguno de estos descubrimientos, nos gozamos con un placer est\u00e9tico mayor del que hab\u00edamos ya experimentado al contemplar el campo con nuestros propios recursos.<\/p>\n\n\n\n<p>En las vidas de los santos hay tambi\u00e9n as\u00ed&#8230;, como fiestas de familia, en que tienen que ayudarnos personas de una sensibilidad de amor especial para descubrir y celebrar un aspecto particular muy determinado. Esto es lo que tienen que hacer hoy con nosotros los hijos y las hijas de Santa Teresa de Jes\u00fas. Ellos son los poetas o los labriegos que conocen bien su campo. Nos traen aqu\u00ed, y nos invitan a celebrar, en este monasterio de la Encarnaci\u00f3n y en todos los monasterios del Carmelo, esta fiesta tan delicada y tan hermosa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una triple interrogaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 por esto y por todo lo que es y representa Santa Teresa de Jes\u00fas, podamos decir con toda verdad que \u00c1vila, su ciudad y la vuestra, es una de las ciudades m\u00e1s visitadas, sencillamente por amor. Otras lo son por su grandeza, por sus recuerdos hist\u00f3ricos, por el arte que encierran&#8230;, y no es que a \u00c1vila le falte nada de esto \u2013que tiene tambi\u00e9n tanto, que le sobra\u2013. Es que lo que se busca aqu\u00ed es, ante todo, una fragancia, un esp\u00edritu, una presencia. Se viene por amor y se viene desde todas las partes del mundo buscando, eso, la presencia y el recuerdo vivo de Santa Teresa de Jes\u00fas. Lo experimentamos un poco todos, hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces, se me ocurre plantearnos esta triple pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 significa esta fiesta para vosotras, Carmelitas?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfPara nosotros, sacerdotes?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfY para vosotros, seglares?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como veo tambi\u00e9n aqu\u00ed bastantes religiosas, que no son hijas del Carmelo, me permitir\u00e1n las que est\u00e1n ah\u00ed ocultas, detr\u00e1s de esas rejas, que, por esta tarde, las asocie a ellas con vosotras, para que lo que a vosotras os digo, llegue tambi\u00e9n hasta ellas, merced a esta ampliaci\u00f3n que vosotras hag\u00e1is de vuestra bondad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Contemplaci\u00f3n gozosa, s\u00ed, pero comprometedora<\/h2>\n\n\n\n<p>Pienso yo que, a vosotras, <em>Carmelitas de la Encarnaci\u00f3n, esta fiesta os invita a la complacencia.<\/em> Y voy a explicar por qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de todo el a\u00f1o, vuestra entrega a Dios Nuestro Se\u00f1or en vuestra vida consagrada y vuestra devoci\u00f3n siempre creciente a vuestra Santa Madre, van invit\u00e1ndoos a imitarla a ella en sus trabajos, en su oraci\u00f3n, en todas sus luchas \u2013vosotras desde aqu\u00ed\u2013 por la Santa Madre Iglesia a la que ella amaba tan ardientemente. Ten\u00e9is, pues, muchas ocasiones, a lo largo del a\u00f1o, que son una invitaci\u00f3n fuerte a la vida de austeridad y desprendimiento de Santa Teresa, con todo el sacrificio de que se\u00e1is capaces. Debe haber tambi\u00e9n un d\u00eda en que teng\u00e1is pleno derecho a la complacencia. Complacencia no evasiva, sino santamente comprometedora, porque os pedir\u00e1 tres cosas: obsequio, fidelidad e imitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando hoy pens\u00e1is, como lo estar\u00e9is haciendo todo el d\u00eda, en aquel momento misterioso de la vida de Santa Teresa que nos hab\u00e9is le\u00eddo antes de comenzar la misa de la Transverberaci\u00f3n de su coraz\u00f3n por aquel \u00e1ngel peque\u00f1o, que le atraviesa las entra\u00f1as con aquel dardo de oro, largo, que al salir parecer que se las arranca y se las lleva consigo; cuando pens\u00e1is en esto, hoy, digo, ten\u00e9is derecho a sentaros un rato, o de rodillas, seg\u00fan sea vuestra costumbre, y dedicaros largamente a la contemplaci\u00f3n amorosa, complaci\u00e9ndoos, simplemente, sin orgullo institucional de ning\u00fan g\u00e9nero, en tener una madre que fue capaz de recibir tal merced del cielo. Muchos d\u00edas hac\u00e9is penitencia. Siempre, casi. Es ley de vuestra vida, y nunca sol\u00e9is estar tristes, a pesar de toda esa penitencia corporal, y muchas veces espiritual, que habitualmente os acompa\u00f1a. Tampoco hoy habr\u00e9is dejado de hacer sacrificios. Pero, abrid vuestros labios y dibujad en ellos la amplia sonrisa de vuestro coraz\u00f3n y de vuestro esp\u00edritu, goz\u00e1ndoos en esta inenarrable delicia. Inenarrable \u2013he dicho mal\u2013, porque ella la expres\u00f3 soberanamente bien en uno de los cap\u00edtulos de su <em>Vida.<\/em> Y, sencillamente, quedaos, estad en familia, gozando de estas intimidades que a los familiares pertenecen, complaci\u00e9ndoos en ella y dejando que vuestro esp\u00edritu se derrame gozoso, dando gracias a Dios, una vez m\u00e1s, mostr\u00e1ndole vuestro contento de hijas peque\u00f1as, de tener una madre tan dichosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Dichosa, a pesar de que ella dice que el fen\u00f3meno extraordinario del dardo que atraves\u00f3 su coraz\u00f3n la llenaba de dolor. La hac\u00eda prorrumpir en quejidos y exclamaciones de un dolor intenso del esp\u00edritu y, no escaso, sino harto, tambi\u00e9n del cuerpo. Pero a la vez, en una dicha y en un gozo espiritual que no son de este mundo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un poco de dardo<\/h2>\n\n\n\n<p>Ahora, <em>a vosotros, los sacerdotes<\/em>. Vosotros me lo permit\u00eds, porque yo no pretendo dar lecci\u00f3n ninguna, sino sencillamente decir lo que esta tarde meditaba, y escrib\u00eda \u2013porque fui tomando notas seg\u00fan reflexionaba\u2013 sobre el profundo significado de esta fiesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que, para nosotros, los sacerdotes, esta fiesta de la Transverberaci\u00f3n del coraz\u00f3n de Santa Teresa es una invitaci\u00f3n a la humildad, y dir\u00e9 por qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, como consecuencia del momento eclesial que vivimos, del af\u00e1n pastoral y del deseo de llevar la presencia de Cristo al mundo, de salvar a los hombres, de impregnar de sentido cristiano la cultura y la civilizaci\u00f3n, se produce no pocas veces una tensi\u00f3n frecuentemente agudizada y carente, alguna vez, de serenidad evang\u00e9lica, por la que tendemos a simplificar demasiado las cosas. Y lo que es ya una tentaci\u00f3n habitualmente nuestra en cualquier \u00e9poca \u2013prescindiendo de \u00e9sta que vivimos\u2013, se acent\u00faa m\u00e1s vigorosamente a\u00fan hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos movemos con arreglo a esquemas muy cerebrales. Platicamos mucho. Manejamos con facilidad nuestros conceptos teol\u00f3gicos abstractos, y&#8230; \u00a1Ya est\u00e1! Acaso nos contentamos con decir que hemos dado un paso m\u00e1s y que hacemos m\u00e1s reflexi\u00f3n b\u00edblica. Pero caemos de nuevo sobre el libro de la Vida en el mismo error en que caemos en el libro de la Teolog\u00eda, que explica el libro de la Vida: la Biblia, y todo, son planteamientos, juicios cr\u00edticos, posturas a veces aprior\u00edsticas, ex\u00e1menes, discernimientos en conformidad con cualquier ideolog\u00eda. Y entonces, la tensi\u00f3n \u2013que es una fuerza evang\u00e9lica sana\u2013 se convierte casi en una lucha apost\u00f3lica. Pero no es la lucha del ap\u00f3stol, sino la lucha de las tendencias apost\u00f3licas. Y esto nos quita la paz. Y ofrecemos al mundo tan s\u00f3lo eso: esquemas cerebrales. Yo creo que <em>nos falta un poco de \u201cdardo\u201d en el coraz\u00f3n<\/em>, aunque no sea de oro, pero que nos atraviese un poco, y ponga en nuestras almas la dimensi\u00f3n del amor. \u00a1B\u00e1sico! \u00a1B\u00e1sico!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Respondamos a una pregunta<\/h2>\n\n\n\n<p>No faltar\u00eda acaso quien, al pensar en esta fiesta, dijera: Es algo tan&#8230;, \u00a1tan perteneciente al mundo de la fantas\u00eda! Un hecho del que no hay m\u00e1s testigo que quien lo narra, y es, al mismo tiempo, el sujeto beneficiario del fen\u00f3meno m\u00edstico. Descrito en la vida que de s\u00ed misma escribi\u00f3. Algo tan extraordinario que, aunque las im\u00e1genes con que lo narra sean as\u00ed de vivas que lleguen a hablar de desgarramientos f\u00edsicos, es al mismo tiempo tan sutil, que resulta inaprensible. \u00bfCon esto vamos a evangelizar al mundo de hoy? Esta fiesta, acaso pueda ser buena para esa complacencia de las hijas del Carmelo&#8230; Pero, para nosotros, en este mundo atormentado de hoy, esto, \u00bfqu\u00e9 puede significar?<\/p>\n\n\n\n<p>Digo que, tal vez, podr\u00edan hacerse preguntas de este tipo. Al que las hiciese, yo me atrever\u00eda modestamente a responder. Veamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Prescindamos ahora de la descripci\u00f3n que de este fen\u00f3meno m\u00edstico nos hace Santa Teresa de Jes\u00fas. Retengamos tan s\u00f3lo la idea de que, ciertamente entramos en un misterio de comunicaci\u00f3n \u00edntima del alma con Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los dardos del Evangelio<\/h2>\n\n\n\n<p>Y ahora, cojamos el Evangelio, y si observamos a fondo la vida del Se\u00f1or en su relaci\u00f3n con quienes le rodean, vamos encontrando lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 fue el Se\u00f1or, Jesucristo, para la Virgen Mar\u00eda, su Madre bendita? Desde el momento de su concepci\u00f3n virginal en la pobreza y desamparo de su nacimiento, en su desaparici\u00f3n por tres d\u00edas consecutivos en el templo, en la soledad de la vida p\u00fablica. Es un <em>\u201cdardo\u201d<\/em> que traviesa el coraz\u00f3n de la Virgen entre dolores y dulzuras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY con los Ap\u00f3stoles? Los llama. Los inunda de un gozo inefable, porque, aunque confusamente, perciben que est\u00e1n en presencia de alguien y de algo misterioso: el advenimiento del reino mesi\u00e1nico. Los atrae con tal fuerza que le siguen. Pero inmediatamente les exige la renuncia total. Y ya est\u00e1n los rudos ap\u00f3stoles, desde el principio, transverberados tambi\u00e9n. Con el coraz\u00f3n lleno de una secreta alegr\u00eda que no saben describir, pero que los inunda porque han encontrado al Mes\u00edas. Pero juntamente con \u00c9l, las pruebas, las contradicciones, el dolor&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Y lo mismo con Marta y Mar\u00eda&#8230;, y con el Buen Ladr\u00f3n, en la cruz. Le llena de esperanza asegur\u00e1ndole la posesi\u00f3n de la felicidad plena: \u201cHoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00edso\u201d &#8230; Pero le deja clavado en la cruz, sufriendo mientras le dure la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta ser\u00eda mi respuesta para quienes se acercaran a este fen\u00f3meno de la Transverberaci\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas con un criterio excesivamente cr\u00edtico: la que puede parecer algo perteneciente solamente a la fantas\u00eda del mundo del esp\u00edritu, fue la ley normal de Jesucristo con los suyos, en el Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las bienaventuranzas tienen tambi\u00e9n su \u201cdardo\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p>Y las bienaventuranzas, \u00bfqu\u00e9 son?, \u00bfqu\u00e9 son sino un permanente contraste de alegr\u00edas y dolor? \u201cBienaventurados los que lloran\u201d &#8230; \u00a1Es algo que s\u00f3lo puede decir el Se\u00f1or! Pero ah\u00ed puso \u00c9l precisamente el secreto de su bienaventuranza. Por lo cual no es extra\u00f1o que a un alma como la de Santa Teresa, a la que Cristo Dios preparaba para grandes empresas de amor, la llenase de \u00e9l y sellara su coraz\u00f3n con ese fen\u00f3meno m\u00edstico, que ella nos refiere en su Vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de ser \u00e9sta una festividad que permita la evasi\u00f3n, es una lecci\u00f3n oportun\u00edsima para los que tenemos que evangelizar al mundo de hoy. Porque acaso nos sobre demasiado cerebro en el planteamiento de las cuestiones, y nos falte un poco de coraz\u00f3n humilde que se deje clavar por el Se\u00f1or en las dulzuras y, a la vez, en los peque\u00f1os o grandes tormentos que van siempre unidos al seguimiento de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>El sacerdote que admite esto en el secreto interior de su vida, va tambi\u00e9n inflam\u00e1ndose de amor \u2013como pedimos en la oraci\u00f3n de la liturgia\u2013 y fortaleci\u00e9ndose para las nobles empresas que le esperan, al servicio de la Iglesia, en la parcela que Dios le ha encomendado.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego tambi\u00e9n vale para nosotros, sacerdotes, esta fiesta.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El dardo de la delicadeza<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfY para los dem\u00e1s? Para vosotros, <em>seglares<\/em>, distinci\u00f3n que hago simplemente, porque a ello me lleva el orden l\u00f3gico del pensamiento; no porque trate de discriminar clases.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso que, para vosotros, <em>esta festividad es una invitaci\u00f3n a la delicadeza<\/em>. Para nosotros, a la humildad; para las religiosas, a la contemplaci\u00f3n; para vosotros, a la delicadeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy delicada esta fragancia del esp\u00edritu de Santa Teresa. Muy hermosa. Permitidme que nos recreemos un poco en eso del dardo de oro, movido por un \u00e1ngel peque\u00f1o, muy hermoso. Ten\u00eda que ser una mujer de dotes femeninas tan extraordinarias como las de Santa Teresa, la que supiera describir as\u00ed aquella merced recibida.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo de hoy en que os mov\u00e9is, y nos movemos todos; incluso el mundo cristiano y religioso de la Iglesia, quiero decir: el mismo ambiente eclesial de nuestras di\u00f3cesis, de nuestras parroquias, de nuestras asociaciones apost\u00f3licas, de nuestros grupos de trabajo en conexi\u00f3n con el mundo, est\u00e1n muy necesitados de delicadeza.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">No basta, no basta<\/h2>\n\n\n\n<p>Hay demasiada turbaci\u00f3n y tensiones excesivas. Hay, a veces tambi\u00e9n, una tendencia a reducir nuestra vida cristiana a esquemas intolerables que no pueden darse en una religi\u00f3n en la que el mismo Cristo \u2013Verdad revelada\u2013 empieza por decirnos que a aquel que guarde su palabra vendr\u00e1 \u00c9l y, juntamente con \u00c9l, el Padre y el Esp\u00edritu Santo, y har\u00e1n su mansi\u00f3n en \u00e9l. No se puede reducir nuestra religi\u00f3n a la simple observancia de los mandamientos, aunque ellos sean la norma que dicta la moral cristiana. Pero peor todav\u00eda es desnaturalizar los mandamientos: hacer de ellos una interpretaci\u00f3n esquematizada, desmedulada, en la que s\u00f3lo se van reteniendo cuatro cosas que no choquen con el ambiente sociol\u00f3gico actual, mientras que de todo lo dem\u00e1s dicen, se nos dice, \u201cque no tiene importancia\u201d. Y as\u00ed, poco a poco, casi insensiblemente se va perdiendo el esp\u00edritu de oraci\u00f3n, el esp\u00edritu de modestia, el esp\u00edritu de amor fraterno. No basta tener caridad \u201cen abstracto\u201d, en general; hay que amar a cada uno con amor fraterno. No basta tener castidad; hay que tener modestia. No basta con tener justicia; hay que tener detalles delicados en su observancia: respeto, veneraci\u00f3n, sentimiento de benevolencia y de cooperaci\u00f3n&#8230;, todo, en fin, lo que est\u00e1 faltando en el mundo de hoy. No basta tener sentido de familia reduci\u00e9ndolo al n\u00facleo \u00edntimo de lo que representa la unidad e indisolubilidad del matrimonio. Hay que tener reverencia ante el hecho de la familia como \u201cpeque\u00f1a iglesia dom\u00e9stica\u201d que es \u201cel templo\u201d, donde los esposos, los padres, los hijos, los hermanos, se ayudan a vivir juntos el amor de Dios, sobrellevando las peque\u00f1as o las grandes cruces; rezando juntos para pedir a Dios las fuerzas necesarias para seguir caminando a una.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir: no basta nunca la observancia meramente exterior. Estamos necesitando una explosi\u00f3n de delicadezas interiores, de las que est\u00e1 tan falto el mundo de hoy y que necesita muy particularmente la Iglesia de nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Delicadeza, hermanos, delicadeza! Y qu\u00e9 hermosos detalles de ella nos ofrece en su vida Santa Teresa en su fidelidad a la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La voz de la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 pena! En todos estos a\u00f1os se ha estado repitiendo que hay que pensar en la Virgen Mar\u00eda como tipo de fe, y servidora de la justicia de Dios, mientras se trataba de despojarla al mismo tiempo de los privilegios que constituyen su m\u00e1s rica intimidad. Se pretend\u00eda reducirla tambi\u00e9n a un esquema, cuando es la plenitud de la gracia. Pero viene el Papa Pablo VI y, en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Marialis cultus<\/em>, despu\u00e9s de exponer la teolog\u00eda del misterio de la Virgen Mar\u00eda, no se desde\u00f1a de bajar a los peque\u00f1os detalles, \u00a1y hay que ver c\u00f3mo nos habla del Rosario y del \u00c1ngelus! Tambi\u00e9n se nos hab\u00edan dicho muchas cosas equivocadas sobre el culto eucar\u00edstico fuera de la misa. Y viene la instrucci\u00f3n de la Sagrada Congregaci\u00f3n volvi\u00e9ndonos a hablar de lo que nunca debi\u00e9ramos haber abandonado: las visitas al sagrario, la exposici\u00f3n del Sant\u00edsimo, las procesiones del Corpus.. y as\u00ed, tambi\u00e9n a lo largo de todos estos a\u00f1os, la Iglesia, en todos sus documentos, nos ha ido exponiendo delicadamente estas verdades centrales de nuestra fe, que iban quedando oscurecidas por la confusi\u00f3n reinante.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La se\u00f1al de la cruz y el agua bendita<\/h2>\n\n\n\n<p>Delicadeza, hijos, y fidelidad a la doctrina de la Santa Madre Iglesia. Buen ejemplo nos da de ella Santa Teresa, por ejemplo, en su devoci\u00f3n al agua bendita. Y no es un ejemplo que sobre, porque ya ha desaparecido casi de nuestras iglesias. Ella, sin embargo, pondera qu\u00e9 bien obra la Iglesia en todas sus determinaciones, y comprueba que, si para ahuyentar al enemigo es poderosa la se\u00f1al de la cruz, es todav\u00eda m\u00e1s eficaz el agua bendita. Y declara la Beata Ana de San Bartolom\u00e9 en el proceso de beatificaci\u00f3n de Santa Teresa, que, en sus viajes, gustaba de llevar peque\u00f1as cantimploras llenas de agua bendita, que sol\u00eda tomarla siempre antes de rezar el Oficio divino y que le era refrigerio no s\u00f3lo corporal sino espiritual tambi\u00e9n. Porque sab\u00eda que, a trav\u00e9s de ese elemento de la creaci\u00f3n \u2013que la bendici\u00f3n de la Iglesia ha convertido en un sacramental\u2013 recib\u00eda de Dios algo de los beneficios de la Redenci\u00f3n. \u00a1Esto es fe! Pero fe delicada; fe de detalles, que son como rosas fragantes de un jard\u00edn amorosamente cultivado, cada d\u00eda, con la piedad filial y los est\u00edmulos interiores de una entrega ardiente al Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Amar a Dios por s\u00ed mismo<\/h2>\n\n\n\n<p>Yo me rindo ante el ejemplo de estos santos y pienso, \u00bfpor qu\u00e9 no seremos capaces de incorporar a nuestra Iglesia toda la sana y espl\u00e9ndida renovaci\u00f3n que quiere el Concilio Vaticano II y continuamente nos urge el Papa, conservando, a la vez, las necesarias delicadezas en nuestro trato con el Se\u00f1or? De verdad, \u00bftenemos fe en el Se\u00f1or? \u00bfCreemos que \u00c9l est\u00e1 presente entre nosotros? \u00bfO nos vamos contentando con esos t\u00f3picos, tan frecuentes ahora, de que con atender al pr\u00f3jimo ya est\u00e1 todo hecho? \u00a1Que no, hijos, que no! Es muy cierto que no amamos al Se\u00f1or si no amamos a nuestro pr\u00f3jimo. Pero el Se\u00f1or tiene su identidad propia y es la que debe ser reconocida, adorada, amada en s\u00ed misma, porque s\u00f3lo de \u00c9l, e imitando los ejemplos de su vida, tendremos fuerzas para amar a los dem\u00e1s y para contribuir con \u00c9l a la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y nada m\u00e1s, hijos, porque me har\u00eda interminable. Pero es que cualquier detalle de la vida de Santa Teresa es una lecci\u00f3n de perenne actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, para terminar, os pido a vosotras, Carmelitas de la Encarnaci\u00f3n, que, ya que hoy ha sido la fiesta de vuestra complacencia, ma\u00f1ana, o esta misma noche, empec\u00e9is una jornada de oraci\u00f3n y de sacrificios ofrecidos por amor para que aprendamos estas lecciones de humildad y de delicadeza, y vayamos todos siendo mejores, cada uno dentro de nuestro propio estado.<\/p>\n\n\n\n<p>26 de agosto de 1974<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada en la Misa concelebrada el 26 de agosto de 1974 en el convento de la Encarnaci\u00f3n Una vez m\u00e1s celebramos la fiesta de la Transverberaci\u00f3n del coraz\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas, y yo me alegro mucho de poder participar en ella tambi\u00e9n, nuevamente. 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