{"id":1775,"date":"2024-10-01T22:21:35","date_gmt":"2024-10-01T20:21:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1775"},"modified":"2024-10-01T22:21:36","modified_gmt":"2024-10-01T20:21:36","password":"","slug":"el-ciento-por-uno-comentario-a-las-lecturas-del-xxviii-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-b","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-ciento-por-uno-comentario-a-las-lecturas-del-xxviii-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-b\/","title":{"rendered":"El ciento por uno, comentario a las lecturas del XXVIII domingo del Tiempo Ordinario (ciclo B)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del XXVIII domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 12 de octubre de 1997.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi reflexi\u00f3n sobre los textos de este domingo, 12 de octubre, no puede olvidar, como espa\u00f1ol que soy, a nuestra Se\u00f1ora, la Virgen del Pilar. Hace siglos que como una madre amant\u00edsima viene acogiendo a muchos espa\u00f1oles, que reclinan su frente sobre ella y ven correr las aguas del Ebro en Zaragoza, que la saludan cantando el Ave Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La Virgen es pilar de nuestra vida cotidiana, no s\u00f3lo de seguimiento de la voluntad de Dios y posteriormente de Cristo, esclava del Se\u00f1or que, con su \u201ch\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u201d, se convirti\u00f3 en Madre de la Iglesia, que iba a nacer de su coraz\u00f3n, merced a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda expresa como nadie en su vida la radicalidad, que Cristo nos pide en su seguimiento. Ante la llamada del Se\u00f1or no frunci\u00f3 el ce\u00f1o, no dud\u00f3, no huy\u00f3 pesarosa, no puso confianza en s\u00ed misma. Entreg\u00f3 su vida, acogi\u00f3 a Cristo en su seno, y dio con \u00c9l sus mismos pasos: ella con su fe, su esperanza y su amor. Todo en ella -\u2013o sab\u00eda\u2013 era don de Dios y conten\u00eda espl\u00e9ndidas posibilidades. A nosotros tambi\u00e9n se nos han dado cualidades y bienes de diversa \u00edndole, pero no sabemos \u201ctenerlos\u201d, porque enseguida que poseemos algo \u2013influencia, dinero, poder\u2013 nuestras actitudes dejan de ser evang\u00e9licas. He ah\u00ed el joven del evangelio de hoy, a quien Cristo se le qued\u00f3 mirando con cari\u00f1o. Se alej\u00f3 cuando Jes\u00fas le dijo lo que ten\u00eda que hacer para alcanzar la vida eterna. Y se alej\u00f3, porque era muy rico, y no supo tener una actitud evang\u00e9lica frente a las riquezas que pose\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Os invito a los padres de familia, que pod\u00e9is leer esta columna, a que viv\u00e1is con gozo la llamada del Se\u00f1or a vuestros hijos, a un seguimiento radical en la vida sacerdotal o religiosa. Y a vosotros, j\u00f3venes, a que os pregunt\u00e9is si no os lo est\u00e1 pidiendo ya. Con todos mis fallos y aciertos a lo largo de mi vida os digo que merece la pena seguirle; y si para seguirle hay que dejarlo todo, estad seguros de que encontrar\u00e9is \u201cel ciento por uno\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras y la mirada del Se\u00f1or nos hacen caer en la cuenta de nuestros vac\u00edos y ausencias. Vac\u00edos llenos de diversiones sin sentido, de banalidades, falsos placeres, frivolidades. Su palabra, viva y eficaz, m\u00e1s tajante que espada de dos filos, como dice la Carta a los hebreos, penetra nuestros deseos e intenciones. Nada escapa a su mirada. Dichosos nosotros, si nos despierta y nos hace tomar conciencia de nuestra responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada hay m\u00e1s triste que ese tipo de hombre o mujer atolondrados, tan frecuente hoy, que buscan placeres enga\u00f1osos y siguen sin cesar en el enga\u00f1o hasta que, la amargura del fracaso y una vejez temblorosa, empiezan a avisar de la proximidad del fin. El cristiano no puede reducir su fe a especulaciones subjetivas o moralismos et\u00e9reos. La Palabra de Dios est\u00e1 ah\u00ed y nos juzga. Todo est\u00e1 patente y descubierto a los ojos de Aquel a quien hemos de rendir cuentas.<\/p>\n\n\n\n<p>La sabidur\u00eda del coraz\u00f3n es una gracia. Pid\u00e1mosla y nos ser\u00e1 concedida. Con ella nos vendr\u00e1n todos los bienes. S\u00f3lo se ve bien con esta sabidur\u00eda del coraz\u00f3n. Para Salom\u00f3n era preferible a todas las riquezas y poderes. Para nosotros, la sabidur\u00eda humana seg\u00fan la voluntad de Dios, como muchos, quiz\u00e1s diariamente hacen al recitar el Padrenuestro, tiene que ser nuestro compromiso de vida. El Evangelio de hoy nos habla de lo imposible que es entrar en el Reino de Dios con la sabidur\u00eda del rico, que pone su confianza en el dinero. Aquel joven, que se alej\u00f3 de Cristo, parece un fugitivo de s\u00ed mismo. Porque no era malo, no. Era sencillamente esclavo de sus posesiones. \u00c9l cre\u00eda poseer, pero eran las cosas de este mundo las que le pose\u00edan a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Una reflexi\u00f3n serena y honda deber\u00eda modificar nuestras actitudes a la luz de la sabidur\u00eda de la Palabra de Dios, que se proclama en nuestras celebraciones eucar\u00edsticas. Pero, \u00a1a cu\u00e1ntos se les pasa la vida sin leer un libro religioso serio, sin escuchar una exposici\u00f3n detenida de la Palabra de Dios, sin preocuparse de cumplirla, si por casualidad la han o\u00eddo! Dios siempre nos dir\u00e1 su palabra y nos corresponde dar respuesta a la misma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del XXVIII domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 12 de octubre de 1997. Mi reflexi\u00f3n sobre los textos de este domingo, 12 de octubre, no puede olvidar, como espa\u00f1ol que soy, a nuestra Se\u00f1ora, la Virgen del Pilar. 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