{"id":1751,"date":"2024-10-01T22:10:31","date_gmt":"2024-10-01T20:10:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1751"},"modified":"2024-10-01T22:10:32","modified_gmt":"2024-10-01T20:10:32","password":"","slug":"ovejas-sin-pastor-comentario-a-las-lecturas-del-xvi-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-b","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/ovejas-sin-pastor-comentario-a-las-lecturas-del-xvi-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-b\/","title":{"rendered":"Ovejas sin pastor, comentario a las lecturas del XVI domingo del Tiempo Ordinario (ciclo B)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del XVI domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 20 de julio de 1997.<\/p>\n\n\n\n<p>En plena Pascua de Resurrecci\u00f3n celebr\u00e1bamos el domingo del Buen Pastor. La llamada de la liturgia de hoy es muy parecida. Es muy frecuente la imagen b\u00edblica del pastor y muy l\u00f3gico y natural en un pueblo de pastores.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo mismo reunir\u00e9 a mis ovejas para que crezcan y se multipliquen, les pondr\u00e9 pastores que las pastoreen y ninguna se perder\u00e1. Porque el que es el nuevo Pastor, el Se\u00f1or, nuestra justicia, se apiadar\u00e1 de su pueblo\u201d. Es el profeta Jerem\u00edas el que as\u00ed profetiza. Maldice a los malos pastores, que no saben guardar las ovejas, y anuncia, como vemos, que \u00c9l mismo ser\u00e1 el pastor. Anuncia a Jesucristo, que conducir\u00e1 a los suyos a sitios tranquilos, en los que descansar; a Jesucristo, que siente l\u00e1stima de las multitudes que caminan como ovejas sin pastor; a Jesucristo, que invitar\u00e1 y har\u00e1 que surjan pastores, que, como \u00c9l, entreguen su vida por sus ovejas y sean buenos gu\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Jesucristo mismo es el Pastor que une y reconcilia. \u00c9l es nuestra paz. Derriba la muralla del odio y todos los muros, que nos separan; en nuestra mano est\u00e1 ya el seguirle, porque \u00c9l nos reconcilia a todos los hombres con Dios y nos une en un solo cuerpo al ofrecernos el suyo en la cruz y en la Eucarist\u00eda. Nos trae la noticia de la paz, al anunciarnos que podemos acercarnos al Padre todos con un mismo Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo no quiere pastores que act\u00faen por su cuenta, que interpreten a su aire la misi\u00f3n recibida. Los Ap\u00f3stoles volv\u00edan a reunirse con \u00c9l, y le contaban todo lo que hab\u00edan hecho y ense\u00f1ado. \u00c9l aprobaba o rectificaba, y as\u00ed iban form\u00e1ndose junto al Divino Maestro.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie en la Iglesia, fuera de los que la han recibido del mismo Cristo, por la v\u00eda de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica, puede ejercer su autoridad, estableciendo por su cuenta c\u00f3mo se debe actuar, orar y en el fondo, hasta casi pensar. Nadie tiene un cheque en blanco para estampar su propia firma; est\u00e1n por medio las ovejas, y el Pastor las cuida con la m\u00e1xima solicitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Jesucristo no es monopolio de nadie. Tenemos el peligro de proyectar nuestros intereses, nuestros deseos, nuestras l\u00edneas de acci\u00f3n sobre la misi\u00f3n de Jes\u00fas, buscando que \u00c9l se acomode a nuestros gustos, en lugar de seguirle nosotros a \u00c9l con humilde fidelidad. Jes\u00fas nos invita a descansar con \u00c9l en un sitio tranquilo a reposar ideas bajo la luz de su presencia. Y no siempre coinciden las nuestras con las suyas. \u00c9l se compadece de nosotros y nos alienta a seguir la marcha de la vida, aunque tengamos distintos pensamientos. Unos d\u00edas en Ejercicios Espirituales, de meditaci\u00f3n, ayudados por un buen director espiritual, pueden cambiar nuestra vida y hacernos ver con claridad que la verdad de Cristo no siempre coincide con la nuestra. Hay que aceptarlo, hay que cambiar, hay que nacer de nuevo, como dijo a Nicodemo.<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio nos dice que, a pesar de la invitaci\u00f3n a descansar hecha por Jes\u00fas, no pudieron hacerlo, \u201cporque eran tantos los que iban y ven\u00edan, que no ten\u00edan tiempo ni para comer\u201d. No pudieron quedarse solos los Ap\u00f3stoles con \u00c9l. Ven\u00edan de todas partes grupos que le buscaban; y andaban como ovejas sin pastor. Y se puso a ense\u00f1arles con calma. Su Coraz\u00f3n le llev\u00f3 una vez m\u00e1s a saciar el hambre de Dios que ten\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Sintonicemos con ese Coraz\u00f3n suyo. El coraz\u00f3n no es la sensibilidad, sino el ser humano en su profundidad m\u00e1s honda. Es aquello que hace decir a san Agust\u00edn: nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inquieto hasta que descanse en \u00c9l. O aquello de P\u00e9guy, cuando dice del pecador, que est\u00e1 lejos del hogar, lejos del coraz\u00f3n: \u00a1Cu\u00e1ntos hombres y mujeres de nuestro tiempo est\u00e1n sin hogar!<\/p>\n\n\n\n<p>Existe la verdad, existe el Evangelio, pero no somos nosotros los que podemos decretar lo que es verdadero y lo que es falso, lo que es bueno y lo que no lo es.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del XVI domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 20 de julio de 1997. En plena Pascua de Resurrecci\u00f3n celebr\u00e1bamos el domingo del Buen Pastor. La llamada de la liturgia de hoy es muy parecida. Es muy frecuente la imagen b\u00edblica del pastor y muy l\u00f3gico y natural en un pueblo de pastores. 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