{"id":1738,"date":"2024-10-01T19:32:22","date_gmt":"2024-10-01T17:32:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1738"},"modified":"2024-10-01T19:32:23","modified_gmt":"2024-10-01T17:32:23","password":"","slug":"por-que-el-mal-comentario-a-las-lecturas-del-x-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-b","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/por-que-el-mal-comentario-a-las-lecturas-del-x-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-b\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 el mal?, comentario a las lecturas del X domingo del Tiempo Ordinario (ciclo B)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del X domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 8 de junio de 1997.<\/p>\n\n\n\n<p>Acabamos de celebrar la fiesta del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Todos sabemos que, en la mayor parte de las culturas, el coraz\u00f3n simboliza el centro de la personalidad, de sus cualidades y sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta solemnidad nos invita a celebrar el amor que Jes\u00fas nos ha tenido hasta llegar a dar su vida por nosotros. Y al leer los textos de este domingo, pecado y salvaci\u00f3n, vuelvo a sentir fuertemente lo que la fiesta del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas quer\u00eda ofrecernos. Porque la liturgia de hoy nos habla del mal y de la redenci\u00f3n, y todo eso es lo que representa el Coraz\u00f3n de Cristo, traspasado por nuestros pecados \u2013el mal\u2013, principio y fin de todas las bondades, y de todos los perdones \u2013la redenci\u00f3n\u2013. Todo lo dem\u00e1s, que en la vida cristiana esperamos, gira en torno a Jesucristo, alfa y omega. Y todo es gracias a \u00c9l. \u00a1Cu\u00e1ntas veces en nuestra mente no habr\u00e1 surgido el doloroso interrogante de por qu\u00e9 el comienzo del mal en el mundo!<\/p>\n\n\n\n<p>El pueblo de Israel tambi\u00e9n se lo preguntaba y la lectura del libro del G\u00e9nesis nos lo explica. La causa de los males no est\u00e1 en Dios, que hizo todas las cosas buenas, sino en nosotros, que rompemos y rechazamos la bondad y el amor de Dios. El lenguaje del G\u00e9nesis, de manera sencilla y popular, quiere expresarnos que no es el ser humano el que puede absolutizarse y convertirse en norma de discernimiento entre lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal. Tiene que abrir su mente y su coraz\u00f3n a la voluntad y a la ley de Dios. Un empirista famoso, Locke, en su carta sobre la tolerancia, dec\u00eda que todo se pod\u00eda tolerar menos la no existencia de Dios. Se pierde el punto clave, con relaci\u00f3n al cual se sabe qu\u00e9 es lo bueno y qu\u00e9 es lo malo.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema no est\u00e1 en el poder que nos ha concedido Dios, sino en c\u00f3mo lo utilizamos y cu\u00e1les son nuestras normas de orientaci\u00f3n. Marginado Dios, nos hacemos responsables de nuestra propia destrucci\u00f3n; introducimos la desarmon\u00eda en nuestras relaciones, y aparece el verdadero drama humano: el pecado. Pero el punto final de nuestra historia es, si queremos, la salvaci\u00f3n y la vida, porque del Se\u00f1or vienen la misericordia y la redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es verdad que la vida est\u00e1 tejida de dolor y alegr\u00eda, de fracasos y \u00e9xitos. Y todo es para nuestro bien, todo contribuye al bien de los que sirven a Dios. Por eso no podemos desanimarnos: aunque nuestro hombre exterior se vaya deshaciendo, nuestro interior se renueva d\u00eda a d\u00eda. Si mantenemos nuestra fe y esperanza, todo se nos convierte en tesoro de gloria.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo vino a vencer el mal y el imperio de la muerte. A los que somos de \u00c9l, nos invita a hacer el bien. Ser cristiano no es una excusa para evadirnos de las situaciones, en que nos vemos envueltos, sino una forma de estar en ellas y de afrontarlas. \u201cEstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana, mi madre\u201d. Tenemos que contar con la incomprensi\u00f3n y aun con la oposici\u00f3n de los m\u00e1s pr\u00f3ximos y cercanos a nosotros. Ya nos advirti\u00f3 Jes\u00fas en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n que correr\u00edamos este riesgo. Somos una familia protegida por su mirada y por las manos de la Madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocas veces aparece Mar\u00eda en el Evangelio. Esta es una de ellas. Le avisan que su Madre est\u00e1 fuera y le busca. \u00c9l pronunci\u00f3 palabras incomprensibles. Mar\u00eda se refugi\u00f3 en el silencio. Un silencio grandioso y maternal, en que, como escribi\u00f3 Romano Guardini, ella sobrellev\u00f3 el misterio de su Hijo. Y todos los misterios de la vida, que se cruzaron en su camino. Ella est\u00e1 a nuestro lado con la misma sencillez, grandeza y saber estar que tuvo con Cristo. Fue y es bienaventurada, y as\u00ed la llamamos. Pero \u00a1cu\u00e1nto tuvo que sufrir!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del X domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 8 de junio de 1997. Acabamos de celebrar la fiesta del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Todos sabemos que, en la mayor parte de las culturas, el coraz\u00f3n simboliza el centro de la personalidad, de sus cualidades y sentimientos. 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