{"id":1730,"date":"2024-10-01T19:28:45","date_gmt":"2024-10-01T17:28:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1730"},"modified":"2024-10-01T19:28:46","modified_gmt":"2024-10-01T17:28:46","password":"","slug":"un-destino-comun-comentario-a-las-lecturas-de-la-solemnidad-de-la-ascension-del-senor-ciclo-b","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/un-destino-comun-comentario-a-las-lecturas-de-la-solemnidad-de-la-ascension-del-senor-ciclo-b\/","title":{"rendered":"Un destino com\u00fan, comentario a las lecturas de la solemnidad de la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or (ciclo B)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas de la solemnidad de la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or. ABC, 12 de mayo de 1997.<\/p>\n\n\n\n<p>La Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or a los cielos suscita en mi interior dos fuertes sentimientos: la certeza de nuestra plenitud y glorificaci\u00f3n, y la necesidad de comunicar esta alegr\u00eda a todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una y otra vez hemos de insistir en lo mismo ante los grandes acontecimientos, que celebramos. No pensar en Dios a imagen y semejanza nuestra, sino en nosotros a imagen y semejanza de Dios. \u00c9l ha tomado nuestra existencia en sus manos y en su coraz\u00f3n. \u00c9l tiene que hacer brillar la verdad en nuestro interior. Rogu\u00e9mosle que se incline hacia nosotros, que nos deje conocer qui\u00e9n es, sentir en nuestro coraz\u00f3n todo lo sagrado que viene de \u00c9l, la soberan\u00eda que resplandece en su redenci\u00f3n. Y as\u00ed podr\u00e1 ser nuestra vida cada d\u00eda mejor y cada d\u00eda se ensanchar\u00e1 m\u00e1s nuestro horizonte y nuestra confianza en todo lo que es la nueva creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo est\u00e1 en Dios, pero est\u00e1 con nosotros y nosotros con \u00c9l. Est\u00e1 en la eternidad, pero al mismo tiempo, de manera nueva, en el seno de nuestra historia. El cielo es la intimidad de Dios. En esta intimidad ha sido acogido el Se\u00f1or resucitado con su realidad viviente. Este es el misterio de la Ascensi\u00f3n. El amor redentor de Dios no se dirige s\u00f3lo al esp\u00edritu, sino a toda la realidad humana. El hombre redimido est\u00e1 asentado en la humanidad divina de Jes\u00fas. Lo que se inici\u00f3 en la Encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios se consuma en la Ascensi\u00f3n: Cristo, hombre-Dios ha penetrado en la vida \u00edntima de Dios. Como dice Romano Guardini, el misterio es exceso de verdad para el ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo es libre regalo suyo. En su redenci\u00f3n comenz\u00f3 una nueva obra, el Hombre nuevo, del que tanto habla san Pablo. Su amor y santidad fluyen y salen a nuestro encuentro. Nosotros no podemos imaginar con nuestras fuerzas nada semejante, pero nuestra fe en \u00c9l nos sostiene contra nuestras dudas e insuficiencia. Cuando nuestro coraz\u00f3n humilde y admirado se abre ante esa grandeza del Se\u00f1or, \u00c9l penetra nuestra existencia. El Dios de nuestro Se\u00f1or Jesucristo nos d\u00e9 esp\u00edritu de sabidur\u00eda e ilumine nuestra mente para que comprendamos cu\u00e1l es la esperanza y cu\u00e1l la riqueza de gloria que nos da en herencia. Toda esa fuerza, que despleg\u00f3 en Cristo y contemplamos gozosos en su Ascensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cId al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creaci\u00f3n\u201d. No se trata, pues, de vivir nuestra vida cristiana como en una contemplaci\u00f3n pasiva y un disfrute ego\u00edsta de lo que puede causarnos gozo, sino de toda una acci\u00f3n din\u00e1mica de comunicaci\u00f3n, de entrega, de difusi\u00f3n gozosa de la Buena Nueva, de la que tan necesitado est\u00e1 nuestro mundo. Esa frase: \u201cId al mundo entero y predicad el Evangelio a toda la creaci\u00f3n\u201d, no la puede decir m\u00e1s que el Hijo de Dios o un loco.<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio est\u00e1 destinado a todos los hombres, porque a todos redimi\u00f3 Cristo y todos tienen derecho a recibir la Palabra que engendra vida, supuesta la voluntad redentora de Cristo. Los que la hemos recibido tenemos la obligaci\u00f3n de seguir proclam\u00e1ndola. Ya a la salida de nuestros templos, despu\u00e9s de celebrada la Eucarist\u00eda, tendr\u00eda que notarse en nosotros y tendr\u00edan que advertirlo nuestros amigos y vecinos lo que acabamos de celebrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Somos una comunidad de creyentes, tenemos un destino com\u00fan, nos congrega Cristo y nos alimenta y vivifica por su Iglesia. \u00c9l est\u00e1 en el cielo, pero tambi\u00e9n est\u00e1 en la tierra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas de la solemnidad de la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or. ABC, 12 de mayo de 1997. La Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or a los cielos suscita en mi interior dos fuertes sentimientos: la certeza de nuestra plenitud y glorificaci\u00f3n, y la necesidad de comunicar esta alegr\u00eda a todo el mundo. 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