{"id":1728,"date":"2024-10-01T19:28:01","date_gmt":"2024-10-01T17:28:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1728"},"modified":"2024-10-01T19:28:02","modified_gmt":"2024-10-01T17:28:02","password":"","slug":"siempre-el-amor-comentario-a-las-lecturas-del-vi-domingo-de-pascua-ciclo-b","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/siempre-el-amor-comentario-a-las-lecturas-del-vi-domingo-de-pascua-ciclo-b\/","title":{"rendered":"Siempre el amor, comentario a las lecturas del VI domingo de Pascua. (ciclo B)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Comentario a las lecturas del VI domingo de Pascua. ABC, 4 de mayo de 1997.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nacidos para amar. Esta es la gran realidad de la vida, cuando se la contempla desde la fe en el Dios de la Revelaci\u00f3n cristiana. El mensaje pascual de este domingo es el amor. Dios es amor y es aut\u00e9ntico, porque su voluntad es la redenci\u00f3n universal. Dios es el Se\u00f1or de todos, no tiene preferencias por estos o aquellos grupos, por estas o aquellas razas. Todos los hombres pueden recibir su Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como el Padre ama a Cristo, as\u00ed nos ama \u00c9l. Quien no ama, no puede conocer a Dios. Amor de Dios a los hombres y de los hombres a Dios. Y por ello amor de los hombres unos para con otros. Esto es lo que viene a decirnos san Juan, como nos lo acaba de decir Juan Pablo II en Sarajevo. \u00a1Cu\u00e1ndo llegar\u00e1 el d\u00eda en que los hombres nos amemos de verdad!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se oye la risa sarc\u00e1stica de los que se burlan de estos anhelos, porque, seg\u00fan ellos, no son m\u00e1s que m\u00edsticos afanes de seres d\u00e9biles e infelices. Se oye tambi\u00e9n el suave rumor de los que pisan la tierra con cuidado para no hacer da\u00f1o a nadie, los que se buscan para reconciliarse, los que perdonan para ser perdonados, los que son buenos y quieren seguir si\u00e9ndolo. \u00a1Cu\u00e1ntos hay en el cristianismo y en otras religiones, en estas y aquellas razas! \u00a1Qu\u00e9 bien hace Juan Pablo II, predicando incesantemente el amor con palabras, que envuelven el coraz\u00f3n de los hombres como si fuera un c\u00e1lido abrazo de padre, que lo sabe todo y a todos quiere abrigar, mientras cae la nieve alrededor!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que le acompa\u00f1en centenares, miles, millones de hombres influyentes en la sociedad y predicando el amor&#8230; No solo predic\u00e1ndolo, vivi\u00e9ndolo, ayudando a vivirlo, y llegar\u00e1 un d\u00eda en que los ni\u00f1os y los grandes, en los foros nacionales e internacionales, se insistir\u00e1 en que el hombre, el hombre europeo y el americano, el de \u00c1frica, Asia, Ocean\u00eda, ha nacido para amar y tiene que amarse. Que empiecen a decirlo los j\u00f3venes de la Universidad, los que trabajan en los campos, los talleres y las oficinas, los adultos, los ancianos, todos cuantos puedan hablar, y que la Iglesia sepa educar a todos en ese nuevo lenguaje, el del amor hasta la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No un amor despojado de la carga y el gozo personal, que el coraz\u00f3n lleva consigo, en cuanto a afectos, sentimientos, simpat\u00edas, relaciones, comprensi\u00f3n, respeto, donaci\u00f3n, servicio, porque de lo contrario ser\u00eda una abstracci\u00f3n m\u00e1s. Todos defendemos y queremos el amor, pero el peligro est\u00e1 en que inconscientemente lo aplicamos s\u00f3lo en la medida en que ese amor nos sirve a nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia, comunidad de fe, de esperanza y de amor, no es un monopolio particular, en el que se puedan manipular los dones del Esp\u00edritu a gusto y servicio de la propia espiritualidad o de la propia l\u00ednea de pensamiento y de acci\u00f3n. Por eso es necesaria siempre la intervenci\u00f3n de la Jerarqu\u00eda incluso en relaci\u00f3n con los carismas del Esp\u00edritu, para evitar tendenciosidades y exclusiones, a las que siempre es proclive la condici\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fomentar la separaci\u00f3n entre buenos y malos, entre integristas y progresistas, entre antiguos y modernos, entre amigos y enemigos es, cuando menos, artificial y farisaico. Digo fomentar en el sentido de que demos lugar a comportarnos de manera, que surjan esas divisiones tan nocivas entre unos y otros. Con lo cual no quiero decir que todo nos d\u00e9 igual. Quiero decir que lo importante es amarnos los hombres unos a otros, y con este amor como base y fundamento, aprender unos de otros e ir buscando en todo momento la verdad, que nos hace libres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fuerza de la vida cristiana s\u00f3lo progresa en la medida en que se desarrolla en nosotros el sentido de la amistad con Dios y la fraternidad con los hombres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del VI domingo de Pascua. ABC, 4 de mayo de 1997. Nacidos para amar. Esta es la gran realidad de la vida, cuando se la contempla desde la fe en el Dios de la Revelaci\u00f3n cristiana. El mensaje pascual de este domingo es el amor. 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