{"id":1718,"date":"2024-10-01T19:24:02","date_gmt":"2024-10-01T17:24:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1718"},"modified":"2024-10-01T20:00:03","modified_gmt":"2024-10-01T18:00:03","password":"","slug":"de-la-tristeza-al-gozo-comentario-a-las-lecturas-del-domingo-de-la-pascua-de-resurreccion-ciclo-b","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/de-la-tristeza-al-gozo-comentario-a-las-lecturas-del-domingo-de-la-pascua-de-resurreccion-ciclo-b\/","title":{"rendered":"De la tristeza al gozo, comentario a las lecturas del domingo de la Pascua de Resurrecci\u00f3n (ciclo B)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del domingo de la Pascua de Resurrecci\u00f3n. ABC, 30 de marzo de 1997.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo sabemos, pero por desgracia no lo vivimos. La Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es el centro de nuestra vida cristiana, el fundamento de nuestra fe y la fuerza de nuestra espera.<\/p>\n\n\n\n<p>Tendr\u00eda que suceder en nosotros lo que sucedi\u00f3 a los disc\u00edpulos de Jes\u00fas y a las mujeres, que con tanta solicitud quer\u00edan embalsamar su cad\u00e1ver. El Maestro les habl\u00f3 de su Pasi\u00f3n y su resurrecci\u00f3n, pero nunca le entendieron, ni se les ocurri\u00f3 que esto fuera posible. Y una vez vivido el proceso de su Pasi\u00f3n y muerte, quedaron destrozados. Lo primero que pens\u00f3 Magdalena ante el sepulcro vac\u00edo, es que hab\u00edan robado el cuerpo del Se\u00f1or. Durante estos tres d\u00edas incompletos, en aquellos corazones angustiados s\u00f3lo hab\u00eda una profund\u00edsima tristeza. La resurrecci\u00f3n era algo que nunca esperaban, a pesar de lo que hab\u00edan o\u00eddo al Maestro. Nosotros tenemos que pasar tambi\u00e9n, como ellos, un proceso purificador.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas de Nazaret, el Maestro del peque\u00f1o reba\u00f1o, a quien algunos hab\u00edan proclamado Mes\u00edas y sus enemigos ajusticiaron, vuelve a vivir. Nuestros sentimientos m\u00e1s \u00edntimos protestan ante lo que nuestra fe proclama y exige sea admitido. Aceptar su resurrecci\u00f3n es admitir la nuestra. Y esto supone un cambio radical en el horizonte de nuestra vida con consecuencias pr\u00e1cticas, que todo lo transmutan, mundo nuevo, renovaci\u00f3n interior, b\u00fasqueda de los bienes que merecen la pena, aspiraci\u00f3n a lo de arriba, no a lo de la tierra, ser masa nueva, levadura de verdad y de justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de la Resurrecci\u00f3n es dif\u00edcil de admitir naturalmente, y por lo mismo ha sido impugnado del modo m\u00e1s diverso y con toda clase de razonamientos. Se ha dicho que los disc\u00edpulos cre\u00edan con toda el alma en el mesianismo de Jes\u00fas y ante el dolor de ver que su amado hab\u00eda muerto, se forjaron como una necesidad imprescindible la loca convicci\u00f3n de pensar: \u00c9l vive. O que las primeras comunidades dieron vida a Jes\u00fas como ser sobrenatural. Y tantas otras hip\u00f3tesis de los racionalistas de todos los tiempos, consecuencia de una l\u00f3gica humana al servicio de su pasi\u00f3n negadora o cerrada y empeque\u00f1ecida ante la gran manifestaci\u00f3n de Dios en Cristo muerto y resucitado. La creaci\u00f3n es una manifestaci\u00f3n de la gloria de Dios. Jesucristo es una nueva recreaci\u00f3n, que se manifiesta a nosotros. Dios nos ama hasta el punto de asumir nuestra vida y nuestra muerte, y quiere asumir con ello nuestra resurrecci\u00f3n. Nos constituye en hijos suyos, hermanos de Jes\u00fas y herederos de su gloria. Esta es nuestra fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro, el hombre que muerto de miedo le neg\u00f3 tres veces en la noche de la Pasi\u00f3n, afirm\u00f3 despu\u00e9s valientemente ante todo el que quisiera o\u00edrle, que \u00e9l era testigo de todo lo que hab\u00eda hecho en Judea y en Jerusal\u00e9n, que lo colgaron de un madero, que Dios lo resucit\u00f3 y se lo hizo ver a \u00e9l y a otros testigos, a los que encomend\u00f3 dar este solemne testimonio de parte de Dios. Con lo f\u00e1cil que hubiera sido hacerle callar con solo decirle: Mentira, lo hab\u00e9is robado del sepulcro, hab\u00e9is ocultado su cad\u00e1ver en tal o cual sitio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente el cristianismo y la vida cristiana existen o desaparecen seg\u00fan se admita o no la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, porque no es un acontecimiento marginal de la fe, sino el n\u00facleo esencial en que descansa toda la fuerza del mensaje cristiano. Como dice Romano Guardini: \u201cYa no diremos: ni existe en el mundo la resurrecci\u00f3n de un muerto y por tanto el mensaje de la Resurrecci\u00f3n es un mito; sino que diremos: Cristo ha resucitado; por tanto, la Resurrecci\u00f3n es el fundamento del mundo verdadero\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del domingo de la Pascua de Resurrecci\u00f3n. ABC, 30 de marzo de 1997. Lo sabemos, pero por desgracia no lo vivimos. La Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es el centro de nuestra vida cristiana, el fundamento de nuestra fe y la fuerza de nuestra espera. 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