{"id":1716,"date":"2024-10-01T19:23:18","date_gmt":"2024-10-01T17:23:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1716"},"modified":"2024-10-01T19:23:19","modified_gmt":"2024-10-01T17:23:19","password":"","slug":"por-la-cruz-a-la-gloria-comentario-a-las-lecturas-del-domingo-de-ramos-ciclo-b","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/por-la-cruz-a-la-gloria-comentario-a-las-lecturas-del-domingo-de-ramos-ciclo-b\/","title":{"rendered":"Por la Cruz a la gloria, comentario a las lecturas del Domingo de Ramos (ciclo B)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Comentario a las lecturas del Domingo de Ramos. ABC, 23 de marzo de 1997.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los caminos estaban llenos de peregrinos, que acud\u00edan a Jerusal\u00e9n para la gran fiesta de la Pascua. La ciudad rebosaba de gente, porque faltaban ya solamente seis d\u00edas. El pueblo hab\u00eda o\u00eddo hablar del \u00faltimo y portentoso milagro-signo de Jes\u00fas, la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. San Juan nos dice que los curiosos iban incesantemente a Betania para ver al resucitado. Este es el ambiente en que se produce la entrada de Jes\u00fas en la Ciudad Santa. La muchedumbre extend\u00eda sus mantos y algunos cortaban ramos de los \u00e1rboles para alfombrar el camino. \u00a1Viva, bendito el que viene en nombre del Se\u00f1or! \u00a1Bendito el Reino que llega! \u00a1El de nuestro padre David! \u00a1Viva el Alt\u00edsimo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed se inician los \u00faltimos d\u00edas de la vida del Se\u00f1or. \u00c9l sabe hacia d\u00f3nde camina en medio de aquellas aclamaciones. Ese pueblo que le acompa\u00f1a, esos disc\u00edpulos que le siguen en el momento del triunfo clamoroso, estar\u00e1n lejos de \u00c9l en las horas de la Pasi\u00f3n. \u201c\u00bfQu\u00e9 hago con el que llam\u00e1is Rey de los jud\u00edos?\u201d, preguntar\u00e1 Pilatos. \u201cCrucif\u00edcalo\u201d, ser\u00e1 la airada respuesta. Ha llegado su hora, para la que vino a este mundo. Hoy, el relato de la Pasi\u00f3n seg\u00fan san Marcos nos tiene que servir de oraci\u00f3n intensa para entrar de lleno en la celebraci\u00f3n del Misterio Pascual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una lectura sosegada y reflexiva, que vaya haciendo calar en nuestro interior toda esa sucesi\u00f3n de acontecimientos intensos, como son la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, la agon\u00eda en Getseman\u00ed, la traici\u00f3n de Judas, el prendimiento, el juicio que hace de \u00c9l el sumo sacerdote, la negaci\u00f3n de Pedro, las burlas y bromas sucias de los soldados y la plebe, los azotes, su camino del calvario, sus palabras en la cruz, su sentirse abandonado de Dios Padre, su muerte ante la mirada trist\u00edsima de su Madre y de aquel grupito de personas fieles. Y la actitud del centuri\u00f3n romano, que estaba frente a \u00c9l y, al ver c\u00f3mo hab\u00edan sido sus \u00faltimos instantes y sus \u00faltimas palabras, no pudo menos de exclamar: realmente este era el Hijo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El comportamiento de Cristo lo expres\u00f3 san Pablo en su carta a los filipenses: Cristo, a pesar de su condici\u00f3n divina, se despoj\u00f3 de su rango, se someti\u00f3 a la muerte y una muerte de cruz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hombres durante siglos hemos le\u00eddo y rezado con la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or. Dice san Francisco de Sales que el amor que no dimana de ella es fr\u00edvolo. En esta lectura y en esta oraci\u00f3n no entraremos, si no vemos y reconocemos que nuestro pecado, el pecado de todos los hombres, es el que ha llevado a nuestro Se\u00f1or Jesucristo a su Pasi\u00f3n y muerte, y a soportar sus sufrimientos tan terribles. Odios, calumnias, robos, injusticias, violaciones, rebeld\u00edas&#8230; todo ha sido asumido por \u00c9l y vivido hasta sus \u00faltimas consecuencias para que todo pueda ser perdonado, si el hombre, arrepentido, busca el camino por donde la misericordia divina pueda llegar a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El amor de Jesucristo es seguro. Por \u00c9l sabemos a ciencia cierta que Dios nos ama y nos perdona. Tenemos seguridad de que es as\u00ed por Cristo, porque apur\u00f3, hasta las heces, el c\u00e1liz de nuestra culpabilidad. Nadie ha muerto como Cristo, porque era la misma vida. La misi\u00f3n de Jes\u00fas fue regenerarnos a lo divino, tomando sobre s\u00ed, en su pensamiento, en su cuerpo, en su coraz\u00f3n, en su vida y en su muerte, el mal que los hombres han causado. De este abismo de humillaci\u00f3n y aniquilamiento podemos surgir nosotros como hombres nuevos. Esta es nuestra vida, y esta es nuestra tarea en la vida. De todo podemos librarnos, siguiendo los pasos de Cristo con la fuerza de su Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Domingo de Ramos nos coloca ante un Jes\u00fas, que afronta con dolor, con humildad y con valent\u00eda el camino de la cruz, que es el camino de la gloria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del Domingo de Ramos. ABC, 23 de marzo de 1997. Los caminos estaban llenos de peregrinos, que acud\u00edan a Jerusal\u00e9n para la gran fiesta de la Pascua. La ciudad rebosaba de gente, porque faltaban ya solamente seis d\u00edas. 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