{"id":1712,"date":"2024-10-01T19:21:50","date_gmt":"2024-10-01T17:21:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1712"},"modified":"2024-10-01T19:21:51","modified_gmt":"2024-10-01T17:21:51","password":"","slug":"dios-no-puede-abandonarnos-comentario-a-las-lecturas-del-iv-domingo-de-cuaresma-ciclo-b","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/dios-no-puede-abandonarnos-comentario-a-las-lecturas-del-iv-domingo-de-cuaresma-ciclo-b\/","title":{"rendered":"Dios no puede abandonarnos, comentario a las lecturas del IV domingo de Cuaresma (ciclo B)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del IV domingo de Cuaresma. ABC, 9 de marzo de 1997.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos deslumbra el poder del hombre, su capacidad de investigar, de aprovechar los recursos de la naturaleza, de transformarlos, de penetrar las leyes del cosmos y descubrir sus secretos. Ciertamente la ciencia, el arte, la cultura, ponen de manifiesto el singular puesto del hombre en el mundo, como afirm\u00f3 Max Scheler en su c\u00e9lebre libro.<\/p>\n\n\n\n<p>El esfuerzo humano va venciendo dificultades cada vez mayores y los pasos dados en los campos cient\u00edficos y t\u00e9cnicos nos llenan de asombro. Y tendr\u00edamos que sentirnos llenos de reverente admiraci\u00f3n hacia Dios, que ha creado as\u00ed al hombre; y sin embargo perdemos el sentido de la orientaci\u00f3n, nos alejamos de \u00c9l y confiamos \u00fanicamente en las posibilidades humanas. Lo que vamos logrando no es capaz de salvarnos. Es lo que dec\u00eda Malraux: Hemos llegado a la luna, ya estamos all\u00ed, \u00bfser\u00e1 para suicidarnos mejor y m\u00e1s tranquilamente? Es decir, aun con todos los progresos alcanzados, seguimos sintiendo hambre y sed de salvaci\u00f3n, hambre y sed de lo que verdaderamente estamos llamados a ser y podr\u00eda facilitarnos la felicidad que buscamos. Como lo sent\u00eda el Pueblo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Su historia es tambi\u00e9n historia de alejamientos, desconfianza en el poder salvador de Yahv\u00e9, sufrimiento, s\u00faplica de perd\u00f3n y nuevo acercamiento. Puede una madre olvidar al hijo de sus entra\u00f1as, pero Dios no puede. A los israelitas, desterrados y necesitados de liberaci\u00f3n, les pone, en medio de sus angustias, a Ciro, Rey de Persia, un pagano, que les devuelve a su tierra amada. Y la vida de un pueblo humilde y purificado es de nuevo posible en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios nos ama, he aqu\u00ed la gran verdad. Dios, rico en misericordia, nos perdona siempre a nosotros, autosuficientes y desconfiados, y nos invita a recapacitar sobre el origen de nuestros talentos, a vivir con Cristo y a resucitar con \u00c9l. Dios muestra en todos los tiempos la inmensa riqueza de su gracia y de su bondad. S\u00f3lo hacen falta corazones capaces de recibir con humildad ese don precioso. Cuando la humildad nos acompa\u00f1a, la paz y la alegr\u00eda se hacen sentir incluso a la hora de la muerte, cuando todo se desvanece. Somos obra de sus manos y lo que poseemos es don suyo. Nuestra singularidad viene a ser responsabilidad para que nos dediquemos a las buenas obras, que se determin\u00f3 que practic\u00e1semos, como dice san Pablo en su carta a los efesios.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos de vivir con sentimientos de gratitud permanente ante Dios, nunca de orgullosa altaner\u00eda, y ciertamente vivirlo as\u00ed, ya es una riqueza. Como dice santa Teresa, si no conocemos a quien recibimos, no nos despertaremos a amar. El progreso humano en todos los \u00f3rdenes y el esfuerzo del hombre para alcanzarlo merecen nuestra admiraci\u00f3n y nuestro deseo de que todos se beneficien, y no haya tan dolorosas divisiones entre el norte y el sur, entre el primero y el tercer mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Indica una pobreza mental verdaderamente deplorable dejarse desconcertar por el ate\u00edsmo y la indiferencia religiosa, o por tantas proclamas de que el hombre se basta a s\u00ed mismo. Desgraciadamente no es as\u00ed. La enfermedad nos desgasta y la decrepitud final va reduciendo nuestro organismo f\u00edsico y nuestras energ\u00edas ps\u00edquicas a un nivel cada vez m\u00e1s pobre. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el hombre que se basta a s\u00ed mismo? \u00bfAcaso en la pr\u00e1ctica de la eutanasia?<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos una cumbre hacia donde dirigir nuestras miradas: la cruz de Cristo, que llena la historia. \u00c9l es el \u00fanico que salva. Dios no mand\u00f3 a su Hijo para condenar, sino para salvar. No quiere las tinieblas, sino la luz. La Iglesia, a trav\u00e9s de cada uno de nosotros, a trav\u00e9s de cualquier germen de Cristo, dondequiera que se encuentre, ha de ser lugar de salvaci\u00f3n y de reconocimiento de Cristo. La ciencia, la t\u00e9cnica, el poder tienen que estar al servicio de todos los hombres iluminados por la luz, que nos llega desde la cruz de Cristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del IV domingo de Cuaresma. ABC, 9 de marzo de 1997. Nos deslumbra el poder del hombre, su capacidad de investigar, de aprovechar los recursos de la naturaleza, de transformarlos, de penetrar las leyes del cosmos y descubrir sus secretos. 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