{"id":1705,"date":"2024-10-01T19:18:59","date_gmt":"2024-10-01T17:18:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1705"},"modified":"2024-10-01T19:19:00","modified_gmt":"2024-10-01T17:19:00","password":"","slug":"camino-hacia-la-pascua-comentario-a-las-lecturas-del-i-domingo-de-cuaresma-ciclo-b","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/camino-hacia-la-pascua-comentario-a-las-lecturas-del-i-domingo-de-cuaresma-ciclo-b\/","title":{"rendered":"Camino hacia la Pascua, comentario a las lecturas del I domingo de Cuaresma (ciclo B)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del I domingo de Cuaresma. ABC, 16 de febrero de 1997.<\/p>\n\n\n\n<p>Los creyentes nos disponemos a iniciar el camino hacia la Pascua, que es duro y dif\u00edcil. La Pascua no es un acontecimiento que aparece de pronto y como de repente en el curso de los d\u00edas, como un recuerdo fugaz de algo religioso. A la Pascua se llega, se sube, se asciende. Ciertamente la vida es siempre un caminar a nuestra propia pascua de resurrecci\u00f3n. Todos caminamos hacia el encuentro con Cristo en el momento de morir, unos un poco antes, otros un poco despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero este tiempo de Cuaresma, los que creemos y amamos al Se\u00f1or, debemos vivirlo como tiempo de conversi\u00f3n, como renovaci\u00f3n asc\u00e9tica de nuestra vida, como invitaci\u00f3n del comienzo de nuestra vida p\u00fablica. Bendito sea Dios, que con su misericordia nos llama cada a\u00f1o durante unas semanas a un di\u00e1logo de amistad y de amor a \u00c9l, para purificarnos y caminar con su Hijo divino hacia la cumbre, en que siempre nos espera.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas inici\u00f3 su marcha hacia la Pascua impulsado por el Esp\u00edritu Santo, que le lleva al desierto, donde se somete a un prolongado ayuno y a tentaciones, que intentan desviarle de su camino. El desierto en la Biblia ofrece una doble perspectiva: experiencia de intimidad con Dios y lugar de prueba, donde se pone al descubierto lo que hay en el fondo del coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El peque\u00f1o fragmento del Evangelio de san Marcos est\u00e1 lleno de sugerencias, que relacionan a Jes\u00fas con la experiencia del \u00c9xodo: desierto, ayuno, tentaciones superadas que expresan la intimidad de Cristo con el Padre y la nueva Alianza, que ya se manifiesta en la vida humana de Jes\u00fas. Terminada la prueba, inmediatamente marcha el Se\u00f1or a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. \u00a1Convert\u00edos y creed en el Evangelio!<\/p>\n\n\n\n<p>Al anunciarnos la cercan\u00eda del Reino de Dios nos pide superar el pecado y entrar en una amistad confiada con Dios. La Cuaresma es una llamada urgente a actualizar esta alianza. La Palabra de Dios nos invita a ello. Es necesario que nos descubramos pecadores, que necesitamos salvaci\u00f3n, y s\u00f3lo as\u00ed se despertar\u00e1 en nosotros la esperanza en Dios, que se nos entrega como nuestro Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo peor es que la Cuaresma ha perdido en muchos creyentes vigor expresivo y fuerza restauradora del esp\u00edritu. Por muchos motivos, de los cuales el m\u00e1s lamentable es que hemos perdido el sentido del pecado. Estamos insatisfechos, no tenemos paz interior, pero no nos reconocemos pecadores. Llega a parecemos anacr\u00f3nico incluso el grito del Se\u00f1or: \u00a1Convert\u00edos y creed en el Evangelio! Pensamos mucho en cambio de estructuras, pero no de corazones, de todo lo que de verdad nos aplasta, oprime y aliena. Todo pecado nos da\u00f1a a nosotros al cometerlo, pero da\u00f1a tambi\u00e9n a los dem\u00e1s: es la piedra que, arrojada a la orilla del mar, seg\u00fan dec\u00eda Pascal, mueve a todo el oc\u00e9ano. Y el superarlo no solo nos hace bien a nosotros en el \u00e1mbito individualizado de nuestra conciencia, sino que repercute en los dem\u00e1s, en las familias, en el ambiente de la profesi\u00f3n y del trabajo, en el grupo a que pertenecemos por un motivo o por otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hemos olvidado de cultivar dentro de nosotros actitudes tan serias y tan profundas como las de conversi\u00f3n, mortificaci\u00f3n, sacrificio, renuncia, silencio&#8230; Deber\u00edamos hacer un esfuerzo para recobrar la fe en esta noble asc\u00e9tica del vivir cristiano, y convencernos de que ello no va contra la alegr\u00eda, ni contra la esperanza: es sencillamente el camino hacia la Pascua.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del I domingo de Cuaresma. ABC, 16 de febrero de 1997. Los creyentes nos disponemos a iniciar el camino hacia la Pascua, que es duro y dif\u00edcil. 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