{"id":1697,"date":"2024-10-01T19:14:59","date_gmt":"2024-10-01T17:14:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1697"},"modified":"2024-10-01T19:15:00","modified_gmt":"2024-10-01T17:15:00","password":"","slug":"maestro-donde-habitas-comentario-a-las-lecturas-del-ii-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-b","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/maestro-donde-habitas-comentario-a-las-lecturas-del-ii-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-b\/","title":{"rendered":"Maestro, \u00bfd\u00f3nde habitas?, comentario a las lecturas del II domingo del Tiempo Ordinario (ciclo B)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del II domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 19 de enero de 1997.<\/p>\n\n\n\n<p>Las lecturas de este domingo nos invitan a una reflexi\u00f3n sobre la llamada del Se\u00f1or. Llamada personal a cada uno, que exige de nuestra parte actitud de apertura, de escucha, de seguimiento. Creo que no hay ning\u00fan ser humano, que no haya recibido una llamada de Dios, consistente al menos, en una invitaci\u00f3n a ser mejor, que nos llega por medio de otras personas o como un requiebro del Esp\u00edritu Santo, dulce hu\u00e9sped del alma.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Antiguo Testamento la vocaci\u00f3n del peque\u00f1o Samuel nos conmueve. Es un relato vivo y lleno de sentimiento. La apertura de Samuel con El\u00ed, de total confianza y disponibilidad a lo que cree ser su llamada una y otra vez, le ha preparado para o\u00edr la voz del Se\u00f1or. Y emociona escuchar la respuesta en boca de Samuel ni\u00f1o: \u201cHabla, Se\u00f1or, que tu siervo escucha\u201d. Nosotros aprendemos humildemente de ese ni\u00f1o a orar, y podemos responder al Padre con una variante: \u201cHabla, Se\u00f1or, que tu hijo escucha\u201d. Tu hijo, porque Cristo nos ense\u00f1\u00f3 que \u00e9ramos hijos, no siervos. Para hacerlo as\u00ed, con sinceridad de coraz\u00f3n, tenemos que buscar tiempo de estar con Dios. La oraci\u00f3n como di\u00e1logo de amistad con quien sabemos nos ama, seg\u00fan dice santa Teresa de Jes\u00fas, es fundamental en nuestra vida, y nos servir\u00e1 de gran consuelo y de luz interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Para adquirir h\u00e1bito de oraci\u00f3n, que nos ayude en nuestra debilidad, se levanta hoy la voz de san Pablo en su primera carta a los corintios, avis\u00e1ndonos contra el vicio de la fornicaci\u00f3n. Nada hay tan eficaz para aborrecer toda llamada de Dios, y para hundirnos en las tinieblas de una vida sin sentido, como el manchar nuestro cuerpo, que habr\u00eda de ser templo del Esp\u00edritu Santo, con la sucia torpeza de la lujuria. Muchas, much\u00edsimas crisis de indiferencia religiosa, de olvido de Dios, de huida de cuanto pueda llevarnos a \u00c9l, tienen su ra\u00edz y desarrollo en la esclavitud de tantos y tantas, que sucumben a la pobre tiran\u00eda de los vicios de la carne.<\/p>\n\n\n\n<p>En el fragmento del Evangelio, que leemos este d\u00eda, nos encontramos con una p\u00e1gina encantadora. Un d\u00eda, estando Juan el Bautista con dos de sus disc\u00edpulos, Andr\u00e9s y Juan, vieron pasar a Jes\u00fas. El Bautista clav\u00f3 en \u00c9l su mirada y dijo: \u201c\u00a1He aqu\u00ed el Cordero de Dios!\u201d. Fue suficiente para que se produjera el primer seguimiento de Jes\u00fas en toda la historia. Al ver Jes\u00fas que le segu\u00edan, se volvi\u00f3 y dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 busc\u00e1is?\u201d. A lo que ellos contestaron con otra pregunta, que iba mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que el desconocido esperaba que respondiesen. \u201c\u00a1Maestro! \u00bfD\u00f3nde moras?\u201d. Era el ansia de saber de \u00c9l m\u00e1s viva que la de escuchar lo que \u00c9l les dijera. Jes\u00fas les contest\u00f3: \u201cVenid y lo ver\u00e9is\u201d. Fueron, vieron donde moraba y se quedaron con \u00c9l todo el d\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 hubi\u00e9ramos dado por poseer hoy una transcripci\u00f3n de lo que se habl\u00f3 all\u00ed, en aquella jornada inolvidable! Era la Iglesia la que empezaba a existir. La Iglesia de Jes\u00fas. La Iglesia con Jes\u00fas y con Pedro tambi\u00e9n. Porque cuando le vio Jes\u00fas al d\u00eda siguiente, le mir\u00f3 fijamente y le dijo: \u201cT\u00fa eres Sim\u00f3n, el hijo de Juan; t\u00fa ser\u00e1s llamado Cefas, que quiere decir Pedro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Maestro, \u00bfd\u00f3nde habitas? Si hici\u00e9ramos esa pregunta humildemente, estad seguros de que el Se\u00f1or nos responder\u00eda, para indicarnos el lugar donde podr\u00edamos encontrarle con certeza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del II domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 19 de enero de 1997. Las lecturas de este domingo nos invitan a una reflexi\u00f3n sobre la llamada del Se\u00f1or. Llamada personal a cada uno, que exige de nuestra parte actitud de apertura, de escucha, de seguimiento. Creo que no hay ning\u00fan ser humano, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[79],"doc_tag":[],"class_list":["post-1697","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-comentarios-a-evangelios-dominicales"],"year_month":"2026-04","word_count":637,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"Comentarios a evangelios dominicales","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/comentarios-a-evangelios-dominicales\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1697","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1697"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1697\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1698,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1697\/revisions\/1698"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1697"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=1697"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=1697"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}