{"id":1691,"date":"2024-10-01T19:12:47","date_gmt":"2024-10-01T17:12:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1691"},"modified":"2024-10-01T19:12:48","modified_gmt":"2024-10-01T17:12:48","password":"","slug":"la-familia-comentario-a-las-lecturas-del-domingo-de-la-sagrada-familia-ciclo-b","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-familia-comentario-a-las-lecturas-del-domingo-de-la-sagrada-familia-ciclo-b\/","title":{"rendered":"La familia, comentario a las lecturas del domingo de la Sagrada Familia (ciclo B)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del domingo de la Sagrada Familia. ABC, 29 de diciembre de 1996.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos d\u00edas de Navidad nuestra contemplaci\u00f3n se detiene ante el Ni\u00f1o que ha nacido, pasa a fijarse en la Madre, Mar\u00eda de Nazaret; y despu\u00e9s no puede evitar el detenerse alg\u00fan momento en la figura m\u00e1s activa y de menos relevancia, Jos\u00e9, el hombre servidor de los planes de Dios. Pero, \u00bfes as\u00ed como hemos de contemplarlos? \u00bfAislados uno de otro? \u00bfNo es necesario reconocer que los tres unidos forman una familia? Esta es la raz\u00f3n de que la liturgia de la Iglesia nos llame a celebrar hoy, en este domingo, la fiesta de la Sagrada Familia de Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>El protagonismo corresponde hoy a ese n\u00facleo familiar, tan sencillo, que nadie se fij\u00f3 en ellos, y tan extraordinario, que ilumina con su luz a todas las familias cristianas del mundo de todos lo tiempos. Nos damos cuenta de que estas fiestas tienen un sentido profundo, entra\u00f1able, familiar, en una palabra, aunque el griter\u00edo de la publicidad y la propaganda de las frivolidades la socavan y la roban su significaci\u00f3n m\u00e1s \u00edntima.<\/p>\n\n\n\n<p>Este domingo deber\u00eda ayudarnos a reflexionar sobre nuestra propia familia a la luz de la fe. Es mucho ese Ni\u00f1o, a quien adoramos reci\u00e9n nacido. Tras su nacimiento, Bel\u00e9n, Egipto y luego el sencillo transcurrir de los d\u00edas y los a\u00f1os en Nazaret. A\u00f1os de silencio en el coraz\u00f3n de tres moradores de aquella humilde casa, en que trabaja un artesano para ganar el pan de cada d\u00eda. El Evangelio s\u00f3lo nos ofrece unos breves rasgos. En el de hoy la presentaci\u00f3n del Ni\u00f1o en el templo, como lo hac\u00edan todas las familias piadosas. La alegr\u00eda del anciano Sime\u00f3n es un himno de gratitud a Dios, porque sus ojos han visto en ese Ni\u00f1o al Salvador, luz que alumbrar\u00e1 a todas las naciones. Pero desde el primer momento, la contradicci\u00f3n: ser\u00e1 como una bandera discutida. Una sencilla ceremonia, grandiosa para los padres, para Sime\u00f3n y para la profetisa Ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus ojos transparentan la fe de su coraz\u00f3n y sus palabras la alegr\u00eda de sus sentimientos. Y luego un largo tiempo de silencio. El Ni\u00f1o viv\u00eda sometido a ellos y crec\u00eda en sabidur\u00eda, edad y gracia ante Dios y ante los hombres. Es un desarrollo \u00edntimo, familiar, profundo, sencillo, cotidiano, envuelto en el amor de la mejor Madre, del mejor padre y del mejor de los hijos. Pero en una familia as\u00ed, \u00bfno est\u00e1 todo resuelto de antemano? Si Dios est\u00e1 all\u00ed, \u00bfqu\u00e9 problema puede haber, que no tenga soluci\u00f3n? Pues no. \u201cCristo \u2013afirma san Pablo en su carta a los filipenses\u2013 se anonad\u00f3, tomando forma de siervo y haci\u00e9ndose semejante a los hombres, menos en el pecado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquella familia hay trabajo, hay dolor f\u00edsico y moral, hay carencias, que hace sufrir, hay esfuerzo espiritual, que estimula y mueve a cumplir la voluntad del Se\u00f1or, hay ayuda rec\u00edproca en su convivencia de cada d\u00eda, hay trato de amistad con los vecinos y de atenci\u00f3n a las exigencias del parentesco, hay obediencia a la ley civil con las molestias, que pod\u00eda causar una situaci\u00f3n de sumisi\u00f3n colonial a las autoridades romanas, hay en ellos conciencia de que son elegidos para mucho y realidad tan pobre, que no parecen nada. Pero hay fe y esperanza. Mar\u00eda guardaba todas las cosas en su coraz\u00f3n. No desconfiaba de Dios. Y as\u00ed manten\u00eda su fortaleza con una ejemplaridad admirable. Cuando lleg\u00f3 el momento de salir al camino y Jes\u00fas empez\u00f3 a predicar el Evangelio, Mar\u00eda le acompa\u00f1\u00f3 y no le abandon\u00f3 jam\u00e1s. Siendo la apariencia tan d\u00e9bil, fue la mujer fuerte a la que podemos acudir todos en nuestras debilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 valores enriquecen nuestras familias de hoy? No se trata de ir pasando a\u00f1o tras a\u00f1o sin dar vida a cada uno de los a\u00f1os. Es necesaria la reacci\u00f3n vigorosa de las familias cristianas, si no se quiere ver convertida en escombros la realidad familiar, de la que depende el porvenir de la sociedad. En todas partes es hoy atacada sin piedad. Mientras los padres sufren, juzgando irremediable la situaci\u00f3n creada en muchos ambientes, los hijos se entregan a las m\u00e1s locas aventuras de una libertad desenfrenada, de la que ellos mismos ser\u00e1n v\u00edctimas prematuras, sin posibilidad de encontrar una mano salvadora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del domingo de la Sagrada Familia. ABC, 29 de diciembre de 1996. 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