{"id":1683,"date":"2024-10-01T19:09:41","date_gmt":"2024-10-01T17:09:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1683"},"modified":"2024-10-01T19:09:42","modified_gmt":"2024-10-01T17:09:42","password":"","slug":"el-siempre-nos-busca-comentario-a-las-lecturas-del-i-domingo-de-adviento-ciclo-b","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-siempre-nos-busca-comentario-a-las-lecturas-del-i-domingo-de-adviento-ciclo-b\/","title":{"rendered":"\u00c9l siempre nos busca, comentario a las lecturas del I domingo de Adviento (ciclo B)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Comentario a las lecturas del I domingo de Adviento. ABC, 1 de diciembre de 1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un nuevo Adviento. Un nuevo tiempo de abrirnos a la esperanza, de dejarnos iluminar por lo que supone la venida del Se\u00f1or a nuestra historia. Otra vez toda nuestra debilidad y todas nuestras vacilaciones nos hacen gritar: \u00a1Ven Se\u00f1or!, ven a cada uno de nosotros, ven a nuestra sociedad, ven a nuestras familias, ven a nuestros j\u00f3venes y a nuestros ni\u00f1os, ven a hacer fecundos nuestros esfuerzos por extender tu Evangelio, de manera que te conozcan y sepan que les est\u00e1s buscando con tu amor y que eres nuestro Padre, como afirma el profeta Isa\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por todas partes se va extendiendo la costumbre germ\u00e1nica de la \u201ccorona de Adviento\u201d. La corona de ramas de abeto con cuatro velas rojas. Es todo un s\u00edmbolo de la pr\u00f3xima llegada del Se\u00f1or, que silenciosamente nos exhorta a prepararnos para esa venida. Todo simb\u00f3lico: cuatro velas, cuatro domingos, cuatro misterios de expectaci\u00f3n. Cada domingo se enciende una vela, y cuando llega la Navidad arden las cuatro. La plenitud expresada en la iluminaci\u00f3n plena: lleg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero necesitamos sentir que ha llegado para cada uno de nosotros y que nos ha estado buscando a cada uno. Un nuevo Adviento. Esta es siempre nuestra vida, esperar la llegada de Dios, aunque por nuestras torpezas nos dejemos llevar por dioses falsos. En realidad, ya ha venido y ha puesto su tienda entre nosotros y ha participado de nuestra vida con sus alegr\u00edas y tristezas, con sus rutinas, sus desarraigos, sus incomprensiones y su amargo final. \u00bfPuede acercarse m\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque esta palabra nos sale continuamente del coraz\u00f3n y sobre todo en nuestros momentos m\u00e1s \u00edntimos: Ven, Se\u00f1or. Ven, Se\u00f1or, a mi trabajo, a mi soledad, a mi dolor. \u00bfNo es siempre Adviento en nuestra vida? El Evangelio nos dice que Dios viene continuamente a nosotros, aunque no creamos que sea as\u00ed, y nos insta a estar en vela para que se produzca el encuentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Necesitamos renovar nuestros sentimientos de esperanza en su cercan\u00eda, fomentando en nosotros actitudes de humildad, sencillez y misericordia. Nuestra salvaci\u00f3n descansa en su venida hasta nosotros desde el misterio de la libertad y el amor de Dios. Y necesitamos hacerlo carne y sangre en nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada uno de nosotros tiene que darse cuenta de lo que nos dice san Pablo: por \u00c9l hemos sido enriquecidos en todo, no carecemos de ning\u00fan don los que esperamos en Jesucristo. \u00c9l nos mantendr\u00e1 firmes hasta el final y nos llama a participar en su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la lectura del profeta Isa\u00edas se nos describe la dram\u00e1tica situaci\u00f3n del pueblo de Israel, al que se nos presenta como exhalando un grito colectivo de angustia, buscando en Dios el remedio, que no encuentra en el mundo. \u00bfPor qu\u00e9 nos extrav\u00edas de tus caminos y endureces nuestro coraz\u00f3n, para que no tema? Es como decir: \u00bfpor qu\u00e9 nos haces libres para cometer el mal? Ven, eres nuestro Padre, nuestro Redentor. Vu\u00e9lvete a nosotros, m\u00edranos. Nosotros somos la arcilla y t\u00fa el alfarero: somos todos obra de tus manos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El salmo est\u00e1 penetrado de esta misma confianza: M\u00edranos, \u00a1que tu mano nos proteja! El olvido de Dios, la lejan\u00eda de \u00c9l lleva a los hombres a las peores situaciones. Sin \u00c9l todo es posible y todo est\u00e1 permitido, hasta los peores cr\u00edmenes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, es tan fuerte el grito de Adviento: \u00a1Ven, Se\u00f1or! Siempre la a\u00f1oranza, el deseo ardiente de lo bueno, de lo noble, de lo digno, de la paz. El Se\u00f1or nos dice: Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: \u00a1Velad! \u00bfCu\u00e1l es nuestro plan de vida de Adviento? \u00bfC\u00f3mo vivirlo? Porque, como dice san Agust\u00edn, hay que o\u00edr con el coraz\u00f3n y ya no ser\u00e1 posible dudar, y esto nos llevar\u00e1 a actuar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del I domingo de Adviento. ABC, 1 de diciembre de 1996. Un nuevo Adviento. Un nuevo tiempo de abrirnos a la esperanza, de dejarnos iluminar por lo que supone la venida del Se\u00f1or a nuestra historia. Otra vez toda nuestra debilidad y todas nuestras vacilaciones nos hacen gritar: \u00a1Ven Se\u00f1or!, ven [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[79],"doc_tag":[],"class_list":["post-1683","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-comentarios-a-evangelios-dominicales"],"year_month":"2026-05","word_count":671,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"Comentarios a evangelios dominicales","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/comentarios-a-evangelios-dominicales\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1683","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1683"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1683\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1684,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1683\/revisions\/1684"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=1683"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=1683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}