{"id":1660,"date":"2024-10-01T19:00:16","date_gmt":"2024-10-01T17:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1660"},"modified":"2024-10-01T19:00:17","modified_gmt":"2024-10-01T17:00:17","password":"","slug":"hijos-del-perdon-comentario-a-las-lecturas-del-xxiv-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-a","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/hijos-del-perdon-comentario-a-las-lecturas-del-xxiv-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-a\/","title":{"rendered":"Hijos del perd\u00f3n, comentario a las lecturas del XXIV domingo del Tiempo Ordinario (ciclo A)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del XXIV domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 15 de septiembre de 1996.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda Pedro no conoce a Jes\u00fas. Todav\u00eda no ha entrado de lleno en la din\u00e1mica cristiana, ni sabe lo que es realmente el amor de Dios Padre. Por eso tampoco sabe cu\u00e1l tiene que ser su actitud con el pr\u00f3jimo, cuando de \u00e9ste ha recibido alguna ofensa. \u201cSi mi hermano me ofende, \u00bfcu\u00e1ntas veces le tengo que perdonar? \u00bfHasta siete veces?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El perd\u00f3n. El perd\u00f3n no como algo excepcional ni reducido a n\u00famero, sino como actitud, que se integra s\u00f3lidamente en nuestra vida y es normal expresi\u00f3n del sentimiento de unos hacia otros, precisamente cuando nos consideremos injuriados, ofendidos u odiados. Las tres lecturas de este domingo est\u00e1n centradas en esta actitud tan b\u00e1sica y necesaria en nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro del Eclesi\u00e1stico nos ense\u00f1a una lecci\u00f3n clara y precisa de la verdadera sabidur\u00eda. La alianza con el Se\u00f1or exige y condiciona nuestra relaci\u00f3n con los dem\u00e1s; hay que saber perdonar y no andar recordando siempre los agravios recibidos. A nosotros tampoco nos gusta que Dios haga esto con nosotros. En cada p\u00e1rrafo la referencia es del Se\u00f1or. \u201cDel vengativo llevar\u00e1 Dios estrecha cuenta. Si perdonas, tambi\u00e9n ser\u00e1s perdonado. Piensa en tu fin y cesa en tu enojo. Piensa en tu muerte y guarda los mandamientos\u201d. Debemos escuchar a Dios en nuestro interior para recibir la calma y la paz: \u201c\u00c9l tambi\u00e9n tendr\u00e1 compasi\u00f3n de nosotros, cesar\u00e1 en su enojo y nos guardar\u00e1\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Impresiona este lenguaje, en que tan claramente se nos manifiesta que seremos perdonados por Dios en la medida en que nosotros perdonemos a nuestro pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<p>No vivimos para nosotros, ni morimos para nosotros. Es san Pablo el que proclama que, en virtud de la nueva Alianza, en la vida y en la muerte somos del Se\u00f1or. Al hacernos cristianos recibimos esta nueva vida. En cada uno de nosotros Cristo vive su vida siempre de nuevo. Hemos de creer en lo que la fe nos dice que somos, a pesar de nuestras pobres experiencias y ca\u00eddas. Nuestro vivir tiene que ser e ir siendo progresivamente Cristo. \u00c9l ama a trav\u00e9s de nuestro coraz\u00f3n, se entrega por medio de nuestro esfuerzo, perdona en nuestro perd\u00f3n. Por eso esta actitud es tan fundamental en nuestra vida. Cristo muere por nosotros y en todos nosotros vive. Su muerte en la cruz fue tambi\u00e9n para perdonar y as\u00ed lo manifest\u00f3 con palabras que a\u00fan hoy mismo nos conmueven: \u201cPadre, perd\u00f3nalos porque no saben lo que hacen\u201d. \u00bfLo sabe bien, acaso, el que nos ofende a nosotros? Para que nos sea m\u00e1s f\u00e1cil perdonar, hemos de despojarnos del sentimiento de que estamos ante el enemigo. Hay que renunciar a ciegas actitudes defensivas y a todo deseo de venganza. Perdonar es no querer humillar a quienes nos han ofendido. Ni siquiera el af\u00e1n de justicia debe eliminar de nuestra alma la hermosa inclinaci\u00f3n a perdonar.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos en lo m\u00e1s profundo de la salvaci\u00f3n. El perd\u00f3n de Dios es una expiaci\u00f3n. Dice Romano Guardini que no podemos ser redimidos sin que el esp\u00edritu de la redenci\u00f3n act\u00fae en nosotros. Pedro tuvo ocasi\u00f3n de comprobarlo: fue perdonado con generosidad sin l\u00edmite. Y \u00e9l tambi\u00e9n perdon\u00f3 a sus enemigos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del XXIV domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 15 de septiembre de 1996. Todav\u00eda Pedro no conoce a Jes\u00fas. Todav\u00eda no ha entrado de lleno en la din\u00e1mica cristiana, ni sabe lo que es realmente el amor de Dios Padre. 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