{"id":1648,"date":"2024-10-01T18:55:24","date_gmt":"2024-10-01T16:55:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1648"},"modified":"2024-10-01T18:55:25","modified_gmt":"2024-10-01T16:55:25","password":"","slug":"mandame-ir-a-ti-comentario-a-las-lecturas-del-xix-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-a","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/mandame-ir-a-ti-comentario-a-las-lecturas-del-xix-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-a\/","title":{"rendered":"M\u00e1ndame ir a Ti, comentario a las lecturas del XIX domingo del Tiempo Ordinario (ciclo A)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del XIX domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 10 de agosto de 1996.<\/p>\n\n\n\n<p>En el peque\u00f1o fragmento del libro de los Reyes aparece una corriente de intimidad entre Dios y el profeta El\u00edas. Hay silencio, serenidad, paz. Como despu\u00e9s en el Evangelio, al llegar Jes\u00fas. El\u00edas escucha una voz que le dice: \u201csal y aguarda al Se\u00f1or, que el Se\u00f1or va a pasar\u201d. No es en el viento huracanado, ni en el terremoto, ni en el fuego ardiente. S\u00ed en la brisa suave, como un susurro acariciador.<\/p>\n\n\n\n<p>Aguardar y ver al Se\u00f1or en la vida de todos los d\u00edas, en este desfile de hechos innumerables, en que se dan cita los sucesos m\u00e1s dispares, que producen en nosotros toda clase de sentimientos. Ah\u00ed, ah\u00ed es donde se requiere la actitud de El\u00edas. Escuchar y ver con \u00e1nimo sereno, vislumbrar desde el interior la imagen de Dios, que pasa entre nosotros. Toda la fuerza del hombre est\u00e1 en su interioridad. Desde esa gruta de nuestro monte Horeb hay que salir enriquecidos con el silencio de nuestra fe para escuchar a Dios en medio de este gran mercado de nuestro mundo, en el que parece que todo se compra y se vende.<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelio de san Mateo nos relata el miedo de los disc\u00edpulos, durante la noche, cuando van en la barquilla y empieza \u00e9sta a ser sacudida por las olas agitadas por viento contrario. Est\u00e1n tan asustados y llenos de pavor, que al ver a Jes\u00fas acercarse a ellos, piensan que es un fantasma. Nos pasa a todos, cuando atravesamos malos momentos. Todo se nos vuelve negra oscuridad y hasta confundimos lo que puede ser luz y esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto necesitamos escuchar, como el rumor de una suave brisa, que en el fondo de nuestro coraz\u00f3n nos dice: \u201cAnimo, soy yo, no teng\u00e1is miedo\u201d! Como el Ap\u00f3stol Pedro, hemos de tener la valent\u00eda de decir en esos momentos dif\u00edciles y duros de nuestra vida: \u201cSe\u00f1or, si eres t\u00fa en este dolor, en este fracaso, en esta dificultad, en esta incomprensi\u00f3n, en esta persecuci\u00f3n, en esta enfermedad o muerte, m\u00e1ndame ir a Ti\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Avivar la fe y poner nuestra vida, como Pedro, en manos de Jes\u00fas, buscando humildemente el sosiego y la paz, que puede traer a nuestras almas un beso al fr\u00edo metal de un crucifijo. Y al sentir la fuerza de nuestra debilidad que nos sacude y nos hace vacilar, subir y bajar, que eso es nuestra vida muchas veces, volver una y otra vez la mirada a Jes\u00fas dici\u00e9ndole: \u201cSe\u00f1or, s\u00e1lvame\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La raz\u00f3n tiene un l\u00edmite. Y lo que ha de imponerse en nuestra conciencia, en nuestro interior, es la rectitud del Dios santo, vivo y revelado en Jesucristo. Y exclamar desde el fondo de nuestro coraz\u00f3n en medio de las tempestades, que nos agitan: \u201cRealmente T\u00fa eres el Hijo de Dios\u201d. S\u00f3lo el vivir de la fe ir\u00e1 transformando nuestra visi\u00f3n de la realidad, porque llegaremos a poder mirar, unida nuestra mirada con la misma del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, en la segunda lectura afirma san Pablo que su conciencia iluminada por el Esp\u00edritu Santo le asegura que no miente. Que sufre por el bien de sus hermanos, los de su raza, que no quieren ver la presencia de Dios en Jesucristo. San Pablo siente la urgencia del servicio de la fe y llega a afirmar lo que ser\u00eda un esc\u00e1ndalo, si no fuera sencillamente un arrebato de amor: que por el bien de sus hermanos quisiera ser incluso un proscrito lejos de Cristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del XIX domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 10 de agosto de 1996. 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