{"id":1644,"date":"2024-10-01T18:53:40","date_gmt":"2024-10-01T16:53:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1644"},"modified":"2024-10-01T18:53:41","modified_gmt":"2024-10-01T16:53:41","password":"","slug":"la-perla-escondida-comentario-a-las-lecturas-del-xvii-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-a","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-perla-escondida-comentario-a-las-lecturas-del-xvii-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-a\/","title":{"rendered":"La perla escondida, comentario a las lecturas del XVII domingo del Tiempo Ordinario (ciclo A)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del XVII domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 27 de julio de 1996.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguen las par\u00e1bolas sobre el Reino de los cielos, es decir, sobre la vida cristiana. Ese Reino, del que tan insistentemente habla el Se\u00f1or, se parece a un tesoro escondido, a un comerciante en perlas finas, a una red, que capta toda clase de peces para despu\u00e9s escoger y quedarse con los buenos y tirar fuera los malos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra actitud ha de ser, ante el Reino de Dios, seguir a Cristo sin condiciones, vender todo para comprar el campo donde sabemos que est\u00e1 escondido el tesoro o la perla preciosa, vivir en lo posible las bienaventuranzas, extender el bien, perdonar, amar, ayudar a todos, seguirle a \u00c9l, dar gloria a nuestro Padre que est\u00e1 en los cielos, vivir desprendidos de los bienes terrenales, mantener un coraz\u00f3n puro y limpio, luchar con denuedo para que las ambiciones terrestres no nos dominen. El Maestro atrae con estas par\u00e1bolas la atenci\u00f3n de los disc\u00edpulos a lo esencial, a lo que de verdad merece la pena; y quiere que en funci\u00f3n de ello vivan libres y no sometidos a la esclavitud de las pasiones. El Reino de Dios es el don por excelencia, el tesoro, la perla, la red en que se entra, pero exige una disposici\u00f3n de alma. Darlo todo para conseguirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los bienes de este mundo son para poder crear otros y distribuirlos mejor en la vida social y personal de los hombres. Nuestras manos y nuestro entendimiento deben seguir siendo capaces de fabricar los mejores aviones para viajar por los aires y los mejores microscopios para analizar; pero el coraz\u00f3n, es decir, el alma, el ser del hombre ha de permanecer limpio para adorar a Dios, incluso a\u00fan cuando perdamos las manos en un accidente doloroso. Dios me lo dio. Dios me lo quit\u00f3, hemos de saber exclamar como el santo Job.<\/p>\n\n\n\n<p>El tesoro, la perla, la red, ponen de relieve la grandeza de lo que est\u00e1 en juego: el sentido de nuestra vida y nuestro destino. El labrador, el comerciante, se sienten movidos a venderlo todo, pero es para comprar algo de valor inmensamente superior. La red del Reino de los cielos se lanza por los mares de la vida para recoger a todos los hombres sin excepci\u00f3n, pero hay quienes huyen y no quieren entrar. De ah\u00ed viene el fracaso de tantos. Es muy torpe no escuchar la voz del Maestro y dejarse seducir por otros pregoneros o entrar en otras redes, que nos asfixian.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando uno se entrega a Cristo \u2013no se trata, ya hemos dicho de huir del mundo\u2013 no se pierde nada, se encuentra todo. El desprendimiento es s\u00f3lo el primer paso; la alegr\u00eda y la plenitud de la nueva posesi\u00f3n vienen despu\u00e9s. Los santos no dan importancia a lo que dejan. La fuerza del amor, como dice santa Teresa, allana cosas, que parecen imposibles. Hay que elegir entre el placer enga\u00f1oso de los d\u00e9biles y la esperanza de los fuertes. La salvaci\u00f3n o la condenaci\u00f3n son un problema de responsabilidad personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy hay muchos hombres y mujeres, que confunden el bienestar con el vicio. Mal camino. En la primera lectura se nos ofrece la figura de Salom\u00f3n, que al ofrecimiento de Dios de darle lo que desee para gobernar bien, pidi\u00f3 \u00fanicamente el don de discernir entre el bien y el mal. Poder conocer y practicar el bien quer\u00eda que fuese su perla preciosa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del XVII domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 27 de julio de 1996. Siguen las par\u00e1bolas sobre el Reino de los cielos, es decir, sobre la vida cristiana. 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