{"id":1642,"date":"2024-10-01T18:50:58","date_gmt":"2024-10-01T16:50:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1642"},"modified":"2024-10-01T18:50:59","modified_gmt":"2024-10-01T16:50:59","password":"","slug":"el-trigo-y-la-cizana-comentario-a-las-lecturas-del-xvi-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-a","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-trigo-y-la-cizana-comentario-a-las-lecturas-del-xvi-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-a\/","title":{"rendered":"El trigo y la ciza\u00f1a, comentario a las lecturas del XVI domingo del Tiempo Ordinario (ciclo A)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Comentario a las lecturas del XVI domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 21 de julio de 1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas a\u00f1ade a la par\u00e1bola del sembrador, que siembra buena simiente, la de la ciza\u00f1a mezclada con el trigo. En la vida siempre van mezclados el trigo y la ciza\u00f1a, el mal y el bien. Nosotros mismos somos campo de trigo bueno en el que crece la ciza\u00f1a de un modo o de otro. Arrancar el trigo y tirarlo, nunca. Desesperarse, desconfiar, desilusionarnos ante nuestros errores y fallos, o ante las injusticias que vemos fuera de nosotros, nunca, aunque a veces parezca que la ciza\u00f1a va a poder con el trigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que creer siempre en la fuerza del bien, a pesar de las apariencias en contra; no es inalcanzable, solamente requiere constancia y paciencia para cultivar la buena semilla. El saber que hay o que habr\u00e1 ciza\u00f1a no es m\u00e1s que un comienzo para saber c\u00f3mo hay que proceder en cada momento, seg\u00fan sean las condiciones clim\u00e1ticas o las hierbas, que apuntan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se dibuja en esta par\u00e1bola algo sumamente importante en nuestra vida, la lucha constante entre el bien y el mal, la libertad serena y a veces dolorosa, que se esfuerza en practicar lo que nos pide el Evangelio, a pesar de todos los obst\u00e1culos y de todas las sombras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta lucha se da no s\u00f3lo en los hombres, en cada uno de nosotros, sino en la creaci\u00f3n entera. Algo hay en la matriz creadora de cuanto aparece a nuestros ojos en el mundo visible, que lo hace hermoso y atractivo, pero tambi\u00e9n enfermizo y d\u00e9bil, como si alguna fuerza oculta oprimiese a todo lo creado y lo sometiera a la oscura tiran\u00eda de un poder extra\u00f1o, que hace desfallecer y a veces morir a lo que quer\u00eda y parec\u00eda destinado a vivir siempre. Todo aspira a la plena manifestaci\u00f3n de los hijos de Dios. \u201cLa creaci\u00f3n entera \u2013nos dice san Pablo con palabras que aturden de tan significativas que son\u2013 est\u00e1 gimiendo como con dolores de parto\u201d. Llegar\u00e1 el nuevo nacimiento cuando todo sea purificado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, por lo que a nosotros los hombres se refiere, el Esp\u00edritu viene en ayuda de nuestra debilidad. Por eso san Pablo nos invita a descubrir en nosotros el Esp\u00edritu de Dios, que nos puede regir y dirigir. No podemos caminar separados de Dios, que con su Esp\u00edritu nos llena. En el interior del hombre habita la verdad, escribi\u00f3 san Agust\u00edn. Hemos de admitir que a veces no sabemos, por nuestras impaciencias, ni hacer ni pedir lo que nos conviene. El Esp\u00edritu intercede por nosotros con gemidos inefables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todav\u00eda el evangelio de hoy nos expone otras dos par\u00e1bolas, que salieron de labios de Jes\u00fas: la del grano de mostaza, que nos hace entender c\u00f3mo crece el Reino de los Cielos; y la de la levadura, que en muy escasa cantidad hace fermentar toda la masa. La semilla de mostaza es tan diminuta, que resulta despreciable, pero crece y llega a ser un arbusto frondoso, en cuyas ramas anidan los p\u00e1jaros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente al brillo de las propagandas y las novedades aparece la fuerza sencilla de tantos hombres y mujeres, que hacen que la vida y la sociedad sean m\u00e1s humanas, m\u00e1s solidarias, m\u00e1s acogedoras. Ninguna empresa apost\u00f3lica apoyada en el orgullo, en el dinero, en el poder, trae a Dios. Porque eso no es lo que predic\u00f3 Jes\u00fas. La riqueza, la violencia, la astucia, no son medios evang\u00e9licos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del XVI domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 21 de julio de 1996. Jes\u00fas a\u00f1ade a la par\u00e1bola del sembrador, que siembra buena simiente, la de la ciza\u00f1a mezclada con el trigo. En la vida siempre van mezclados el trigo y la ciza\u00f1a, el mal y el bien. 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