{"id":1624,"date":"2024-10-01T18:41:31","date_gmt":"2024-10-01T16:41:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1624"},"modified":"2024-10-01T18:42:26","modified_gmt":"2024-10-01T16:42:26","password":"","slug":"la-ascension-comentario-a-las-lecturas-del-domingo-de-la-ascension-del-senor-ciclo-a","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-ascension-comentario-a-las-lecturas-del-domingo-de-la-ascension-del-senor-ciclo-a\/","title":{"rendered":"La Ascensi\u00f3n, comentario a las lecturas del domingo de la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or (ciclo A)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del domingo de la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or. ABC, 19 de mayo de 1996.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Evangelios nos han mostrado a Jes\u00fas sometido a las condiciones de una vida humana. Le han acompa\u00f1ado siempre, es cierto, el misterio, la grandeza del infinito, el milagro, otros signos mesi\u00e1nicos. Por los Evangelios sabemos c\u00f3mo fue su nacimiento, su infancia, su adolescencia, su vida p\u00fablica y, sobre todo, c\u00f3mo fue su sacrificio redentor, su muerte en la cruz, su resurrecci\u00f3n y enseguida sus apariciones tan reales, tan vivas, que comi\u00f3 con los Ap\u00f3stoles y dej\u00f3 que \u00e9stos tocaran su cuerpo bendito, con sus llagas luminosas en sus manos y en su costado alanceado y abierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Por fin, Marcos y Lucas y, sobre todo, el libro de los Hechos, nos describen el momento en que, obedientes, los Ap\u00f3stoles, a lo que el Se\u00f1or les hab\u00eda indicado, han acudido a Galilea a un monte conocido, donde se les aparece Jes\u00fas. Ellos, postrados en el suelo, como si quisieran disponerse a recibir la ordenaci\u00f3n sagrada, escucharon temblorosos las palabras eternas. \u201cSe me ha dado toda potestad&#8230;, id y ense\u00f1ad a todas las gentes, yo estar\u00e9 siempre con vosotros hasta la consumaci\u00f3n del mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ascendi\u00f3 a los cielos. Iba a hacerse presente ante Dios Padre, nuestro Sacerdote eterno, nuestra gloria cierta, nuestra esperanza. Sal\u00eda de su historia humana para entrar en el dominio de lo eterno, donde no hay devenir, s\u00f3lo vida, el amor, Dios. Es el am\u00e9n solemne de la vida de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice Romano Guardini que el misterio es exceso de verdad. Y por eso, define el cielo como la intimidad sagrada del Dios Santo, la manera de ser de Dios. San Pablo lo llama \u201cluz inaccesible\u201d. Pues en esta intimidad entra el Se\u00f1or resucitado en su realidad humana. Y el hombre ya redimido est\u00e1 en esa humanidad divina de Jes\u00fas. S\u00ed, para nosotros esto es grandioso, sublime. Como lo es Dios y toda su obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque nos hemos acostumbrado a la luz, a las flores, a las noches estrelladas, al mar, a las monta\u00f1as, a los valles, al agua, a la nieve, al roc\u00edo, a las estaciones del a\u00f1o, a la explosi\u00f3n de las galaxias, a la naturaleza toda. Dios es as\u00ed y su amor hace cosas as\u00ed. No hagamos a Dios a nuestra medida. No nos acostumbremos a juzgarle seg\u00fan nuestros criterios y, menos seg\u00fan nuestras costumbres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del domingo de la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or. ABC, 19 de mayo de 1996. Los Evangelios nos han mostrado a Jes\u00fas sometido a las condiciones de una vida humana. Le han acompa\u00f1ado siempre, es cierto, el misterio, la grandeza del infinito, el milagro, otros signos mesi\u00e1nicos. Por los Evangelios sabemos c\u00f3mo fue [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[79,49],"doc_tag":[],"class_list":["post-1624","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-comentarios-a-evangelios-dominicales","doc_category-cristo-redentor-del-mundo-y-vida-de-las-naciones"],"year_month":"2026-05","word_count":423,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"Comentarios a evangelios dominicales","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/comentarios-a-evangelios-dominicales\/"},{"term_name":"Cristo redentor del mundo y vida de las naciones","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/cristo-redentor-del-mundo-y-vida-de-las-naciones\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1624","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1624"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1624\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1625,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1624\/revisions\/1625"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1624"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=1624"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=1624"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}