{"id":1613,"date":"2024-10-01T17:14:37","date_gmt":"2024-10-01T15:14:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1613"},"modified":"2024-10-01T17:14:38","modified_gmt":"2024-10-01T15:14:38","password":"","slug":"paz-a-vosotros-comentario-a-las-lecturas-del-ii-domingo-de-pascua-ciclo-a","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/paz-a-vosotros-comentario-a-las-lecturas-del-ii-domingo-de-pascua-ciclo-a\/","title":{"rendered":"Paz a vosotros, comentario a las lecturas del II domingo de Pascua (ciclo A)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del II domingo de Pascua. ABC, 14 de abril de 1996.<\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras comunidades cristianas, tal como se nos dice en el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, compart\u00edan entre s\u00ed todo lo que ten\u00edan, viv\u00edan unidos en la oraci\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan, en la recepci\u00f3n de las ense\u00f1anzas de los Ap\u00f3stoles, en la ayuda material de unos a otros. El \u201camaos los unos a los otros como Yo os he amado\u201d era un esp\u00edritu y un modo de ser y de vivir, no una normativa literalmente aplicable a la real existencia de las familias creyentes.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, no dur\u00f3 mucho tiempo esa entrega de unos y otros al nuevo horizonte, que se hab\u00eda abierto a sus ojos. Y qued\u00f3 lo que ten\u00eda que quedar: el entusiasmo ardoroso por saberse disc\u00edpulos de Aqu\u00e9l que hab\u00eda resucitado de entre los muertos, la experiencia grat\u00edsima de un modo de vivir nuevo por las virtudes individuales y sociales que practicaban, la fe que les hac\u00eda nacer para una esperanza viva, como afirma san Pedro, para una herencia incorruptible. Me llaman la atenci\u00f3n esas palabras, esos adjetivos, la esperanza \u201cviva\u201d y la herencia \u201cincorruptible\u201d. Ciertamente, si no es viva, no es esperanza; y s\u00f3lo una herencia imperecedera merece el esfuerzo y la entrega de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En la carta del Ap\u00f3stol se nos dice lo que tiene que ser la Pascua para nosotros: vida nueva iluminada y fortalecida con esperanza y fe viva, que se robustecen en las pruebas y dificultades. La resurrecci\u00f3n de Jesucristo nos abre cada d\u00eda el camino en medio de las tinieblas. El presente es dif\u00edcil. Tenemos que sufrir pruebas diversas, pero eso nos purifica, nos hace humildes y comprensivos, nos da el sentido de lo esencial, de lo que de verdad merece la pena.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin necesidad de sentirnos apremiados por una equivocada expectaci\u00f3n del pr\u00f3ximo fin del mundo, en la serena manifestaci\u00f3n del misterio de Cristo y del Evangelio, llegamos f\u00e1cilmente a comprender la horrible monoton\u00eda del pecado, la insaciable repetici\u00f3n hasta la n\u00e1usea, siglo tras siglo, a\u00f1o tras a\u00f1o, d\u00eda tras d\u00eda, de los mismos sucios des\u00f3rdenes, violencia, carnalidad, avaricia, odio, envidia. Y, por el contrario, un esfuerzo sincero por pedir perd\u00f3n al Se\u00f1or, para buscar amparo a nuestra debilidad en su misericordia, para meditar en la belleza de los sentimientos y palabras, que brotaron de sus labios, dirigidas a los hombres, sus hermanos, es suficiente para sentir la dulce amistad de Aqu\u00e9l que vino a buscar a los pecadores, porque \u201cson los enfermos los que necesitan de m\u00e9dico, no los que est\u00e1n sanos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas resucitado, en su primera aparici\u00f3n, inunda de paz a los suyos. A sus disc\u00edpulos, asustados y llenos de miedo, les transforma en hombres llenos de alegr\u00eda, porque les da su paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay dos momentos en la narraci\u00f3n evang\u00e9lica, que le\u00eddos y meditados al calor de nuestra fe, conmueven el alma del creyente y la sit\u00faan en la cumbre del agradecimiento y del amor a Jes\u00fas. Uno, cuando conf\u00eda a los Ap\u00f3stoles la misi\u00f3n m\u00e1s grande, que puede tener un hombre en la tierra. \u201cPaz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n os env\u00edo Yo. A quien les perdon\u00e9is los pecados, les ser\u00e1n perdonados; a quienes se los retuviereis, les ser\u00e1n retenidos\u201d. La misi\u00f3n del sacerdote, el hombre de la paz y el perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El otro es cuando vuelve a aparecerse a los Ap\u00f3stoles, buscando a alguien que no cree, a Tom\u00e1s, que no hab\u00eda estado, cuando Jes\u00fas se hizo presente, y hab\u00eda dicho: \u201csi no veo, si no toco, no creo. Y al verlo ahora, se arroja a sus pies diciendo: \u201c\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u201d. Millones de hombres y mujeres han ido repitiendo a lo largo de la historia esa exclamaci\u00f3n, casi cuando empezaron sus primeros balbuceos, porque sus madres cristianas les ense\u00f1aron a decirlo. Y Jes\u00fas a\u00f1adi\u00f3: \u201cBienaventurados los que no vieron y creyeron\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del II domingo de Pascua. ABC, 14 de abril de 1996. Las primeras comunidades cristianas, tal como se nos dice en el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, compart\u00edan entre s\u00ed todo lo que ten\u00edan, viv\u00edan unidos en la oraci\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan, en la recepci\u00f3n de las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[79],"doc_tag":[],"class_list":["post-1613","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-comentarios-a-evangelios-dominicales"],"year_month":"2026-04","word_count":723,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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