{"id":1605,"date":"2024-10-01T17:11:38","date_gmt":"2024-10-01T15:11:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1605"},"modified":"2024-10-01T17:12:11","modified_gmt":"2024-10-01T15:12:11","password":"","slug":"jesus-se-echo-a-llorar-comentario-a-las-lecturas-del-v-domingo-de-cuaresma-ciclo-a","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/jesus-se-echo-a-llorar-comentario-a-las-lecturas-del-v-domingo-de-cuaresma-ciclo-a\/","title":{"rendered":"Jes\u00fas se ech\u00f3 a llorar, comentario a las lecturas del V domingo de Cuaresma (ciclo A)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Comentario a las lecturas del V domingo de Cuaresma. ABC, 24 de marzo de 1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es el domingo de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. Nuestros mayores, en muchos pueblos de Castilla, recitaban en verso los evangelios de la Samaritana, del ciego de nacimiento, de L\u00e1zaro resucitado. Eran como romances populares, f\u00e1ciles de aprender y retener, que se transmit\u00edan de padres a hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra resurrecci\u00f3n. Esta es la gran realidad, en que se nos invita a pensar en este quinto domingo de Cuaresma. Esta tiene que ser la fe que alimenta nuestro duro camino diario. Dios es un Dios de vivos. \u00bfC\u00f3mo va a ser Dios, Amor y Padre, un Dios de muertos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no nos interesa lo que suceder\u00e1 o sucedi\u00f3 hist\u00f3ricamente con un reino terrestre. Al hombre que duda o que cree, que se interroga a s\u00ed mismo con dolor profundo sobre lo que va a ser de \u00e9l despu\u00e9s de su muerte, o que alimenta dentro de su alma una esperanza, aunque sea vacilante, lo que le importa es su drama personal. Yo, yo, \u00bfqu\u00e9 va a ser de m\u00ed? \u00bfTermina todo en esas cenizas arrojadas al viento o en esos despojos putrefactos del sepulcro? San Pablo sale al paso de nuestras vacilaciones. \u201cEl que resucit\u00f3 de entre los muertos a Cristo Jes\u00fas, vivificar\u00e1 tambi\u00e9n vuestros cuerpos mortales\u201d. El Se\u00f1or es la resurrecci\u00f3n y la vida y el que cree en \u00c9l no morir\u00e1 para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero es el momento de hablar de lo que el evangelio de hoy nos ofrece. En Betania resid\u00edan aquellos tres amigos, \u2013L\u00e1zaro, Marta y Mar\u00eda\u2013, a cuya casa iba Jes\u00fas alguna vez a descansar y a gozar \u2013\u00bfc\u00f3mo no, si era tan humano?\u2013 de la dulce compa\u00f1\u00eda de una amistad tan generosa. L\u00e1zaro muri\u00f3 y Jes\u00fas retras\u00f3 intencionadamente caminar hacia Betania, cuando lo supo, con el fin de que creyeran cuando vieran todos los que iba a suceder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos conmueven los sentimientos que el evangelista describe en unos y otros. Es la ternura de la amistad y de la bondad de coraz\u00f3n la que se pone de manifiesto. Marta y Mar\u00eda le hicieron llegar la noticia dolorosa: \u201cSe\u00f1or, tu amigo est\u00e1 enfermo\u201d. Muchos jud\u00edos, una vez que L\u00e1zaro muri\u00f3, fueron a consolar a las hermanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, que no entend\u00edan lo que estaba pasando ni lo que Jes\u00fas iba diciendo, temiendo que los jud\u00edos intentasen apedrearle, como hab\u00edan amenazado, dijeron por boca de Tom\u00e1s: \u201cVamos a morir con \u00c9l\u201d. Los tres kil\u00f3metros que hay de Jerusal\u00e9n a Betania los recorri\u00f3 Jes\u00fas r\u00e1pidamente. Marta sali\u00f3 a su encuentro y le dijo con humilde resignaci\u00f3n: \u201cSe\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, mi hermano no hubiera muerto\u201d. Jes\u00fas le dijo: \u201cTu hermano resucitar\u00e1. Yo soy la resurrecci\u00f3n y la vida. El que cree en m\u00ed, aunque muerto, vivir\u00e1\u201d. Llamaron a su hermana Mar\u00eda. Se acercaron al sepulcro. Y Jes\u00fas se ech\u00f3 a llorar. L\u00e1zaro, llamado por la palabra omnipotente de Jes\u00fas, volvi\u00f3 a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante el terrible dolor, que nos causa la muerte, cuando nuestras preguntas se quedan sin respuesta, me acojo a esa preciosa relaci\u00f3n de confianza, de escucha, de respeto, de amor y fe, que aparece entre Jes\u00fas y las dos hermanas. El amor siempre cree y espera. Creo y amo a Jesucristo. Creo que es la resurrecci\u00f3n y la vida: tambi\u00e9n la m\u00eda. Tambi\u00e9n mi resurrecci\u00f3n. Yo tampoco quiero morir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del V domingo de Cuaresma. ABC, 24 de marzo de 1996. Es el domingo de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. Nuestros mayores, en muchos pueblos de Castilla, recitaban en verso los evangelios de la Samaritana, del ciego de nacimiento, de L\u00e1zaro resucitado. 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