{"id":1570,"date":"2024-10-01T16:43:36","date_gmt":"2024-10-01T14:43:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1570"},"modified":"2024-10-01T17:07:48","modified_gmt":"2024-10-01T15:07:48","password":"","slug":"luz-de-las-naciones-comentario-a-las-lecturas-del-ii-domingo-del-tiempo-ordinario","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/luz-de-las-naciones-comentario-a-las-lecturas-del-ii-domingo-del-tiempo-ordinario\/","title":{"rendered":"Luz de las naciones, comentario a las lecturas del II domingo del Tiempo Ordinario  (ciclo A)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Comentario a las lecturas del II domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 13 de enero de 1996.<\/p>\n\n\n\n<p>San Juan es el \u00fanico de los cuatro evangelistas, que no narra en directo el bautismo del Se\u00f1or, sobre el que reflexionamos la semana pasada, pero lo hace de modo indirecto, cuando nos presenta al Bautista pronunciando ante todos los que quieren o\u00edrle aquellas palabras sublimes sobre Cristo: \u201cEste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo\u201d. \u00a1El Cordero de Dios! Aparece as\u00ed la primera alusi\u00f3n al sacrificio. Ese Cordero ser\u00e1 una v\u00edctima, que se ofrecer\u00e1 en su pasi\u00f3n \u201cvoluntariamente aceptada\u201d para quitar el pecado, para suprimir las tinieblas, que ciegan al hombre, para ser luz del mundo. Es el precioso universalismo de la religi\u00f3n cristiana, que, por voluntad de Cristo, ha de ser predicada a todas las gentes, no para ejercer ning\u00fan dominio opresor, sino para ofrecer a todos la posibilidad de la comuni\u00f3n en los mismos amores y esperanzas. Por todo ello el Concilio Vaticano II no vacilar\u00e1 en comenzar su texto con estas palabras tan vigorosamente afirmativas: \u201cCristo es la luz de los pueblos\u201d, y desea que esa luz resplandezca sobre el rostro de la Iglesia, anunciando el Evangelio a toda criatura.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfUn Dios producto mental nuestro, lejano, filos\u00f3fico, abstracto, ajeno a nuestra condici\u00f3n humana? No. Como lo ha dicho Rahner, \u201ces el Dios de mi Se\u00f1or Jesucristo\u201d. Dios cercano, que se manifiesta, que me ama, que se interesa hasta tal punto por m\u00ed, que asume mi propio destino humano. Dios del amor, de la magnanimidad, de la comprensi\u00f3n, del perd\u00f3n, de la justicia. Esta manifestaci\u00f3n de Dios tiene que iluminar nuestras sombras y calmar nuestras desesperanzas. No estamos sin norte en nuestra vida. \u00c9l ha venido a salvarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo es la luz de las naciones, es decir, de la sociedad, luz en la orientaci\u00f3n de las leyes, en las relaciones de hombre y mujer, en el dolor, en el uso que hacemos de los bienes, en el ejercicio de la profesi\u00f3n, en cada momento de la vida. Porque es en nuestra vida diaria donde tenemos que dejarnos iluminar por Cristo. \u00bfA qu\u00e9 vino si no? Ser cristiano no es una teor\u00eda, sino una forma de vida. S\u00f3lo se es cristiano viviendo el ser cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Deseamos que haya paz, serenidad, amor, que se acaben las guerras, que la solidaridad se acreciente, que el di\u00e1logo fluya paciente y comprensivo entre nosotros hasta lograr la anhelada soluci\u00f3n. Pero actuamos como si pudi\u00e9ramos lograr todo ello por no s\u00e9 qu\u00e9 extra\u00f1o procedimiento, encarg\u00e1ndolo o compr\u00e1ndolo a otros. Somos cada uno de nosotros los que tenemos que hacer germinar todas esas semillas, que Dios ha puesto en nuestras manos, que se mover\u00e1n impulsadas por el amor de Jesucristo. Lo bueno se multiplica, aunque sea de una manera silenciosa y no espectacular. \u201cLas buenas obras \u2013dice Unamuno\u2013 jam\u00e1s descansan; pasan de unos esp\u00edritus a otros, reposan un momento en cada uno de ellos, para recobrar su fuerza y seguir adelante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al terminar la espantosa cat\u00e1strofe mundial de la \u00faltima guerra, fueron hombres cristianos como Schumann, De G\u00e1speri, Adenauer, los que levantaron la luz en medio de las tinieblas y empezaron a construir la nueva Europa, y hoy es otro hombre, Juan Pablo II, el que casi f\u00edsicamente est\u00e1 siendo luz de las naciones, llevando a todas partes, como no lo ha hecho nadie, el mensaje del amor cristiano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del II domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 13 de enero de 1996. 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