{"id":1555,"date":"2024-10-01T16:36:47","date_gmt":"2024-10-01T14:36:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1555"},"modified":"2024-10-01T16:38:09","modified_gmt":"2024-10-01T14:38:09","password":"","slug":"la-ley-de-la-muneca-comentario-al-evangelio-del-xxx-domingo-del-tiempo-ordinario","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-ley-de-la-muneca-comentario-al-evangelio-del-xxx-domingo-del-tiempo-ordinario\/","title":{"rendered":"La ley de la mu\u00f1eca, comentario al evangelio del XXX domingo del Tiempo Ordinario."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Comentario al evangelio del XXX domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 30 de octubre de 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se acercaban ya los d\u00edas de la Pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas. S\u00f3lo \u00c9l conoc\u00eda su destino pr\u00f3ximo, la muerte \u201cvoluntariamente aceptada\u201d. Y subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n como quien tiene prisa por ofrecer las \u00faltimas ense\u00f1anzas, aun sabiendo que dar\u00eda lugar al enojo y la irritaci\u00f3n de muchos de sus oyentes. Se present\u00eda ya el final del drama, que ven\u00eda prepar\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un escriba, un hombre de recta conciencia, a pesar de pertenecer al gran gremio de los que merecieron la dura repulsa de Jes\u00fas, al ver lo bien que hab\u00eda respondido a los que estaban pregunt\u00e1ndole sobre otras cuestiones, se acerc\u00f3 a \u00c9l y dijo: \u00bfCu\u00e1l es el primero de todos los mandamientos? Jes\u00fas respondi\u00f3: El primero es \u201cEscucha, Israel, el Se\u00f1or, nuestro Dios, es el \u00fanico Se\u00f1or. Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. El segundo es este: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escriba alab\u00f3 la respuesta y fue repitiendo una por una las palabras de Jes\u00fas, como quien se complace en lo que va diciendo y se recrea en rumiarlo y saborearlo para s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es uno de los pasajes del Evangelio, en que un hombre de limpio coraz\u00f3n, aunque sin ninguna relaci\u00f3n con Jes\u00fas, se rinde ante el Maestro, acogiendo con gozo su ense\u00f1anza. Que, por otra parte, es la de la ley antigua, la de Mois\u00e9s, libre ya de aquellas redundancias de expresi\u00f3n, que aparecen en el Deuteronomio, cuando se dice que hay que llevar esa ley en la memoria y hablar de ella, acostado y levantado, en casa y yendo de camino, atada a la mu\u00f1eca como un signo, grabada en la frente como una se\u00f1al, puesta en las jambas de tu casa y en los portales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas a\u00f1adir\u00eda algo m\u00e1s, cuando expusiera en la noche \u00faltima de su vida, cu\u00e1l era su mandamiento, y reclamar\u00eda todas las riquezas del coraz\u00f3n para derramarlas por los cauces de un amor sin l\u00edmites incluso a los enemigos, en un estilo m\u00e1s simple y sencillo, sin im\u00e1genes, que quiz\u00e1 eran necesarias para dirigirse a un pueblo olvidadizo y duro de cerviz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hecho es que aqu\u00ed se nos presenta por parte de Jes\u00fas, como ley que viene dada, ley suprema, el amor a Dios, realidad cumbre de nuestra vida, frente a todas las torpezas y miserias de nuestra existencia cotidiana. Amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo. No se confunden, ni se mezclan los dos amores. Pero no puede vivir el uno sin el otro. En el cristianismo vemos a Jes\u00fas muriendo en la cruz por los hombres, pero tambi\u00e9n podemos contemplarle retir\u00e1ndose por la noche a orar y alabar a su Padre Dios en la soledad de los desiertos. Sin este doble amor todo es mediocre, ego\u00edsta e incluso rastrero; con \u00e9l, en el mundo germina y se desarrolla la buena semilla, que es fecunda siempre y extiende ampliamente sus ra\u00edces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El amor a Dios, junto con el amor al hombre y al mundo, no impide el progreso, pero s\u00ed que los hombres tengan como \u00fanico af\u00e1n enriquecerse y explotar a los dem\u00e1s. Cuando este doble amor ilumina la vida y se convierte en norma para nuestra existencia, cambia totalmente el paisaje, porque cambia tambi\u00e9n la mirada con que nuestros ojos lo contemplan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00e1 as\u00ed por siempre y para siempre. Las grandes potencias econ\u00f3micas y los insaciables poseedores de las riquezas y placeres de la tierra se morir\u00e1n de sed, sed del esp\u00edritu, porque no aman, cuando pod\u00edan vivir del agua que riega toda la tierra. Cuando falta ese amor, lo suplen amores peque\u00f1os, torpes, luces de candilejas, fogonazos que ciegan, en lugar del sereno resplandor de una conciencia limpia y pura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escriba pregunt\u00f3 a Jes\u00fas y obtuvo respuesta. Lo que no pod\u00eda sospechar es que Aquel que le respond\u00eda, dici\u00e9ndole \u201cno est\u00e1s lejos del Reino de Dios\u201d, era el sacerdote que permanece para siempre y tiene el sacerdocio que no pasa; de ah\u00ed que pueda salvar definitivamente a los que por medio de \u00c9l se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder en su favor, es decir, para hacer posible que permanezca el doble amor de la ley en las justas proporciones en que debe existir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario al evangelio del XXX domingo del Tiempo Ordinario. ABC, 30 de octubre de 1994. Se acercaban ya los d\u00edas de la Pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas. S\u00f3lo \u00c9l conoc\u00eda su destino pr\u00f3ximo, la muerte \u201cvoluntariamente aceptada\u201d. 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