{"id":1525,"date":"2024-09-30T23:22:02","date_gmt":"2024-09-30T21:22:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1525"},"modified":"2024-09-30T23:22:04","modified_gmt":"2024-09-30T21:22:04","password":"","slug":"la-almudena","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-almudena\/","title":{"rendered":"La Almudena"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo para la obra de Jos\u00e9 S\u00e1nchez Roda \u00abLa Almudena\u00bb 1993.<\/p>\n\n\n\n<p>La devoci\u00f3n de Espa\u00f1a a la Virgen Mar\u00eda ha sido una constante desde los primeros momentos de su cristianizaci\u00f3n y ha tratado de extenderla por todo el mundo, apoyando cuanto se refer\u00eda a la construcci\u00f3n de templos en su honor y a la veneraci\u00f3n de sus im\u00e1genes.<\/p>\n\n\n\n<p>Las precedentes palabras, afirmadas por los autores, y que hacemos nuestras, se confirman plenamente, en lo que a Madrid se refiere, tras la lectura del libro, que ahora se nos ofrece. En efecto, a trav\u00e9s de una densa narraci\u00f3n, fruto de rigurosas investigaciones, se pone de manifiesto sin lugar a dudas que la historia de la Villa y Corte est\u00e1 desde sus comienzos hasta nuestros d\u00edas entra\u00f1ablemente unida a la devoci\u00f3n a Mar\u00eda. Y ciertamente, hay que convenir tambi\u00e9n que este fervor madrile\u00f1o es trasunto o un exponente m\u00e1s del cari\u00f1o especial, que por Nuestra Se\u00f1ora reside en lo m\u00e1s profunda del alma de la inmensa mayor\u00eda de los espa\u00f1oles, como constituye prueba irrefutable esa antedicha constelaci\u00f3n de advocaciones marianas, que con extraordinaria profusi\u00f3n se hallan dispersas por toda la geograf\u00eda espa\u00f1ola. Pocos ser\u00e1n, si es que hay alguno, los pueblos de Espa\u00f1a que no veneren una imagen mariana, tambi\u00e9n unida entra\u00f1ablemente a la historia local, como fuente de toda clase de mercedes, y de tal suerte que, a las ermitas y santuarios ubicados en ciudades y villas, en montes y riberas, en yermos y tierras de pan llevar, acuden todos, ilustres e ignorantes, menestrales o labriegos, poderosos o indigentes, artistas o guerreros, en demanda de su maternal protecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La devoci\u00f3n a Santa Mar\u00eda, en lo que respecta a los primeros cristianos madrile\u00f1os, es afirmada por la tradici\u00f3n, con referencia a las \u00e9pocas romana y visig\u00f3tica; una devoci\u00f3n, y nos complace evocarlo desde este Sede, compartida con los dem\u00e1s fieles de la Di\u00f3cesis toledana, dentro de la cual estuvo circunscrita la zona madrile\u00f1a, y que se hizo notar muy especialmente tras la predicaci\u00f3n de san Ildefonso de uno de los inmarcesibles dones de la Madre de Dios: el misterio de su virginidad perpetua.<\/p>\n\n\n\n<p>La tradici\u00f3n tambi\u00e9n nos ense\u00f1a que Madrid tuvo una peque\u00f1a y pobre iglesia de traza rudimentaria, cuando en esa \u00e9poca preisl\u00e1mica no pasaba de ser un peque\u00f1o villorrio, un relicario de una tambi\u00e9n sencilla imagen, que con el tiempo habr\u00eda de ser su Patrona. Y sea cual hubiere sido la suerte de los cristianos madrile\u00f1os y de esta imagen, despu\u00e9s de que en las aguas del Guadalete se perdiera la corona de Ataulfo y con \u00e9l Espa\u00f1a, es bien seguro que el culto a Santa Mar\u00eda resurge con renovado fervor, cuando se recobran las tierras dominadas por los sarracenos: la Cruz cristiana y los evangelios sustituyen al Cor\u00e1n y la Media Luna; y la imagen de Santa Mar\u00eda se entroniza en el viejo templo situado en la Almudayna, antigua ciudadela militar de los \u00e1rabes.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la consolidaci\u00f3n definitiva de la reconquista de la Villa, la devoci\u00f3n a la imagen de la Virgen situada en la Almudayna adquiere pronto reconocimiento oficial y p\u00fablico de primer rango, como as\u00ed se desprende del hecho de que el templo de Santa Mar\u00eda ocupara ya en el Fuero de Madrid (a\u00f1o 1202) el primer lugar entre todas las dem\u00e1s parroquias de la Villa. Y tambi\u00e9n desde el primer momento, Santa Mar\u00eda se manifiesta protectora de los madrile\u00f1os frente a los asaltos reiterados de los infieles, como habr\u00edan de cantar en estrofas emotivas y brillantes Calder\u00f3n de la Barca y Lope de Vega, entre otros cultivadores egregios de la poes\u00eda castellana, que cantan las gracias y favores concedidos al pueblo por la intercesi\u00f3n de la Virgen.<\/p>\n\n\n\n<p>Fervientes devotos fueron, en los primeros a\u00f1os del Madrid reconquistado, san Isidro y santa Mar\u00eda de la Cabeza, y m\u00e1s tarde, con el transcurso de los siglos, sobre todo en el per\u00edodo en que Madrid lleg\u00f3 a ser la capital del mayor imperio conocido, lo fueron los monarcas, la nobleza y muy especialmente el pueblo llano. Devoci\u00f3n que se materializ\u00f3 en la concesi\u00f3n a la Almudena de privilegios y donaciones regias, as\u00ed como limosnas y otras ayudas por parte de la nobleza y el pueblo, hasta alcanzar, en la \u00e9poca de su m\u00e1ximo esplendor, en el siglo XVII, un considerable patrimonio, especialmente en ornamentos, joyas y alhajas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los autores nos dan cuenta de los pormenores citados y otros numerosos en la historia de la Almudena, algunos de singular inter\u00e9s; as\u00ed, adem\u00e1s de los actos solemnes de culto, especialmente eucar\u00edsticos, y formulaci\u00f3n de votos p\u00fablicos de agradecimiento por la protecci\u00f3n y mercedes recibidas, el templo de Santa Mar\u00eda es sede de reuniones del m\u00e1ximo nivel, como son las Cortes de Castilla y Le\u00f3n en 1462, o la reuni\u00f3n de los procuradores de las iglesias metropolitanas y catedrales de ambos reinos en 1572. Tambi\u00e9n destacan costumbres de gran resonancia y brillantez: la salida y regreso de la procesi\u00f3n del Corpus, o la tradicional (\u201ccumpliendo una muy religiosa y muy santa costumbre de los Reyes de Espa\u00f1a\u201d, dec\u00eda L\u00f3pez de Hoyos en 1569) visita de los Monarcas a Santa Mar\u00eda de la Almudena con motivo de la entrada oficial en la Corte.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro recoge algunos de los milagros m\u00e1s conocidos, remiti\u00e9ndose en este particular a otros trabajos, en los que se hace una considerable relaci\u00f3n de estas mercedes; gracias innumerables, por cuanto que en ellas habr\u00eda que incluir y con no menos valor, como advierten los autores, conversiones y curaciones del alma.<\/p>\n\n\n\n<p>No faltan tampoco en la narraci\u00f3n algunos sucesos menos brillantes e incluso dolorosos, como el de la demolici\u00f3n del Templo de Santa Mar\u00eda, que, si nunca destac\u00f3 por su magnificencia arquitect\u00f3nica, ten\u00eda una significaci\u00f3n y valor incalculable desde el punto de vista religioso, afectivo, cultural e hist\u00f3rico; episodio nunca documentado con tan precisi\u00f3n y detalle, como aparece en esta historia. Una decisi\u00f3n de gobierno, no justificable por simples criterios de ensanche, ordenaci\u00f3n y embellecimiento urbano \u2013medidas tan aconsejables por lo com\u00fan\u2013 y s\u00f3lo explicable por m\u00f3viles sectarios, que sin embargo, Dios escribe con renglones torcidos, propiciar\u00eda no mucho despu\u00e9s el inicio de las obras de la Catedral, que ahora se inaugura.<\/p>\n\n\n\n<p>En todo el trabajo brilla un deseo de rendir culto a la verdad hist\u00f3rica, como se pone de manifiesto en el rigor y minuciosidad en la verificaci\u00f3n de los datos que se ofrecen; fruto, como expresan los autores en la introducci\u00f3n, de sus propias investigaciones, o apoy\u00e1ndose en ocasiones en los pocos estudios ajenos, que han dedicado atenci\u00f3n al tema.<\/p>\n\n\n\n<p>De entre las m\u00faltiples cuestiones abordadas, dos atrajeron especialmente nuestra atenci\u00f3n: los antecedentes e historia del Templo derribado, y la identificaci\u00f3n hist\u00f3rica de Nuestra Se\u00f1ora de la Almudena y las vicisitudes de la imagen de la Flor de Lis.<\/p>\n\n\n\n<p>Los autores han sido conscientes en todo momento de la dificultad para aclarar tales cuestiones; y aunque han realizado un considerable esfuerzo con este fin, no han podido ofrecer conclusiones plenamente satisfactorias. Pero tambi\u00e9n es de hacer notar, como en forma categ\u00f3rica advierten, que la falta de apoyo documental o de otro tipo para determinar la fecha y el autor de la imagen de la Almudena no invalida un hecho irrefutable: la secular devoci\u00f3n del pueblo madrile\u00f1o a su Patrona.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Pablo VI, reconociendo su antig\u00fcedad y la amplitud e intensidad de esta devoci\u00f3n por la comarca madrile\u00f1a, extendi\u00f3 este patronazgo a toda la Di\u00f3cesis de Madrid-Alcal\u00e1 por el Breve Pontificio de 1 de junio de 1977.<\/p>\n\n\n\n<p>Han pensado tambi\u00e9n los autores que alguna de sus conclusiones pudiera herir la susceptibilidad religiosa o afectar la piedad ingenua de alg\u00fan devoto de la Almudena; y en prevenci\u00f3n de tal contingencia y sin perjuicio de someter sus puntos de vista a otros mejor fundados, consideran en concreto y por lo que se refiere a las im\u00e1genes, que lo importante es la devoci\u00f3n a la Madre de Dios, representada en el \u201csimulacro\u201d (t\u00e9rmino empleado por los antiguos historiadores), que por su car\u00e1cter representativo puede ser cambiado en cualquier momento por motivos razonables, y entre ellos el deterioro natural por el transcurso del tiempo, o desaparecer por otras causas lamentables (robo, destrucci\u00f3n, etc.), aunque ciertamente no debe olvidarse tambi\u00e9n que la antig\u00fcedad puede contribuir emotivamente a reforzar la piedad de los devotos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos encontramos ante una narraci\u00f3n hist\u00f3rica, que puede considerarse amplia, minuciosa y plenamente documentada, por cuanto desciende a detalles y pormenores ordinariamente olvidados en trabajos de esta \u00edndole; y los datos que se ofrecen, han sido deducidos o contrastados con fuentes bibliogr\u00e1ficas dignas de cr\u00e9dito.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la investigaci\u00f3n personal y estudio de las fuentes documentales originales, nos satisface comprobar que una vez m\u00e1s los archivos de esta Di\u00f3cesis toledana y de su Catedral han proporcionado no pocos datos, y precisamente los m\u00e1s antiguos, sobre los hechos que se narran.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, nos hallamos ante un trabajo riguroso, ajeno a cualquier sentimentalismo pietista, aunque a lo largo de toda su exposici\u00f3n manifiesta respeto y veneraci\u00f3n a Santa Mar\u00eda. El trabajo aboca a unas conclusiones, que si en algunos casos no pueden ser consideradas irrebatibles, podr\u00e1 servir, como desean sus autores, para estimular futuras investigaciones, que contribuyan a descifrar los enigmas surgidos y hasta ahora irresueltos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los autores conf\u00edan, por \u00faltimo, en que dada la condici\u00f3n <em>\u201csui generis\u201d<\/em> de su estudio, en raz\u00f3n al heterog\u00e9neo elenco de cuestiones que lo componen (historia, tradici\u00f3n, leyenda, religi\u00f3n, arquitectura y otros), podr\u00e1n beneficiarse de la comprensi\u00f3n e indulgencia de los lectores, y que en conjunto pueda ser valorado como una aportaci\u00f3n \u00fatil para conocer un aspecto importante de la historia de Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1ado, adem\u00e1s, que deseo felicitar especialmente a los autores. El Arzobispo de Toledo de hoy no puede olvidar que el Madrid de ayer pertenec\u00eda a nuestra Di\u00f3cesis. Muchas veces, cuando el Arzobispo estaba en Madrid, fue a visitar a la Virgen de la Almudena para postrarse ante ella y solicitar su protecci\u00f3n maternal. Tambi\u00e9n lo hace hoy confiado en que los antiguos lazos de familia espirituales no se han roto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo para la obra de Jos\u00e9 S\u00e1nchez Roda \u00abLa Almudena\u00bb 1993. La devoci\u00f3n de Espa\u00f1a a la Virgen Mar\u00eda ha sido una constante desde los primeros momentos de su cristianizaci\u00f3n y ha tratado de extenderla por todo el mundo, apoyando cuanto se refer\u00eda a la construcci\u00f3n de templos en su honor y a la veneraci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[40,75],"doc_tag":[],"class_list":["post-1525","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-la-santisima-virgen-maria","doc_category-prologos"],"year_month":"2026-04","word_count":1818,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"La Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/la-santisima-virgen-maria\/"},{"term_name":"Pr\u00f3logos","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/prologos\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1525","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1525"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1525\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1526,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1525\/revisions\/1526"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1525"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=1525"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=1525"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}