{"id":1497,"date":"2024-09-30T23:11:24","date_gmt":"2024-09-30T21:11:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1497"},"modified":"2024-09-30T23:11:25","modified_gmt":"2024-09-30T21:11:25","password":"","slug":"spinola-el-cardenal-de-sevilla","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/spinola-el-cardenal-de-sevilla\/","title":{"rendered":"Sp\u00ednola, el Cardenal de Sevilla"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo para la biograf\u00eda \u00abEl Beato Marcelo Sp\u00ednola\u00bb, redactada por Alberto Gonz\u00e1lez Chaves, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro que el lector tiene en sus manos, es de los que despiertan vivo amor a la Iglesia y hacen sufrir de tanto como hacen amar. S\u00ed. Desde que comienza la lectura hasta que se llega al final, va aumentando la admiraci\u00f3n hacia aquel prodigio de hijo de la Iglesia; y la pena de ver que se apaga su vida, hace sentir el dolor de su desaparici\u00f3n. Hay momentos en que el sufrimiento se impone y se llega a sentir algo as\u00ed como la necesidad de levantar los ojos al cielo y preguntar al Se\u00f1or: \u00bfPor qu\u00e9, Dios m\u00edo? \u00bfPor qu\u00e9 ten\u00eda que desaparecer un hombre que hac\u00eda tanto bien en la tierra en que vivi\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>Perteneciente a una familia aristocr\u00e1tica, no ingres\u00f3 nunca en el seminario, ni fue sometido a pruebas especiales, para disipar cualquier posible duda sobre su vocaci\u00f3n. Hizo los estudios medios y los universitarios en la Facultad de Derecho de Valencia. Se matricul\u00f3 como abogado en Huelva; y aqu\u00ed residi\u00f3 por alg\u00fan tiempo. En su propia casa se mantuvo y curs\u00f3 los estudios eclesi\u00e1sticos bajo la direcci\u00f3n de algunos sacerdotes. Su recogimiento y la vida interior que llenaba su alma, junto con unas pr\u00e1cticas piadosas ejemplares, fueron suficientes para adquirir una densa capacitaci\u00f3n, que le permiti\u00f3 recibir las \u00f3rdenes sagradas en la mejor disposici\u00f3n espiritual posible. El 3 de junio de 1864 celebr\u00f3 su primera Misa.<\/p>\n\n\n\n<p>Conozco al autor del libro desde hace a\u00f1os. Le conoc\u00ed en el seminario de Toledo, donde se preparaba para el sacerdocio; he seguido trat\u00e1ndole en su vida sacerdotal y he podido apreciar en \u00e9l una inclinaci\u00f3n fervorosa hacia el estudio de los santos, profundamente santos; hacia santos de altar y hacia santos en el concepto m\u00e1s asimilable de la vida de los m\u00e1s entregados a Dios. Es un enamorado de Santa Teresa, y hace a\u00f1os que me lo encuentro yo en la fiesta de la Transverberaci\u00f3n, del 26 de agosto, en el Monasterio de la Encarnaci\u00f3n, de \u00c1vila. Ha escrito las biograf\u00edas de santa Maravillas de Jes\u00fas, San Jos\u00e9 Mar\u00eda Rubio, Santa Genoveva Torres, Santa Mar\u00eda Micaela del Sant\u00edsimo Sacramento, el Cardenal Merry del Val&#8230; y art\u00edculos para diversas publicaciones, en que aparece una madurez de juicio y de expresi\u00f3n literaria muy notable.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con \u00e9sta del santo Cardenal Sp\u00ednola, el m\u00e9todo que sigue es ir descubriendo y deteni\u00e9ndose en el an\u00e1lisis de cada entrega de su vida a la misi\u00f3n, que le fue se\u00f1alada por quienes pod\u00edan hacerlo. Y as\u00ed el lector va viendo, como en sucesivos cuadros del autor, lo que se puede ver y decir ordenadamente y sin romper la unidad del conjunto. Sp\u00ednola, coadjutor; Sp\u00ednola, confesor, can\u00f3nigo, fundador, obispo de Coria, de M\u00e1laga, arzobispo de Sevilla, cardenal, senador. Y tiene el acierto de intercalar en los episodios fragmentos de escritos suyos, de sermones, de pensamientos sobre los horizontes, que corresponden a cada cuadro, cuando el que lo pinta es \u00e9l, el sacerdote Sp\u00ednola, el arzobispo Sp\u00ednola, el cardenal Sp\u00ednola. Son las mismas manos, los mismos ojos, la misma humildad bella como una violeta, la misma reciedumbre firme como el pinar enhiesto en los campos infinitos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se trata de desempe\u00f1ar el ministerio parroquial, como coadjutor o como p\u00e1rroco en San Lorenzo hay d\u00edas que predica cinco veces y pasa tres horas en el confesionario, todos quieren confesarse con \u00e9l, todos quieren escuchar una palabra suya, todos recibir una sonrisa o una mirada, nadie le encuentra enojado, todos esperan encontrar a Dios, cuando le encuentran a \u00e9l. Para \u00e9l no hay l\u00edmite de horario, mientras haya horario sin l\u00edmite, es decir que a cualquier hora del d\u00eda, y si es preciso, de la noche, entra, sale, asiste a un moribundo, habla a unos j\u00f3venes, o vuelve a entrar en la iglesia a clavarse de rodillas en el santo suelo, porque le falta un rato para cumplir las dos horas de adoraci\u00f3n, de oraci\u00f3n reparadora, de s\u00faplica penitente y dolorosa por los pecadores o por alguien de cuyos labios ha salido esta ma\u00f1ana una frase seca pr\u00f3xima a la blasfemia.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se trata de monjas contemplativas, visit\u00f3 las comunidades existentes con la misma asiduidad que lo hizo a las parroquias, para instruirlas, exhortarlas y proponerles caminos de perfecci\u00f3n. Para \u00e9l eran auxiliares eficac\u00edsimas de su apostolado activo y las hac\u00eda sentir los grandes problemas y necesidades de la Iglesia, para que, conoci\u00e9ndolos con mente limpia y generosa, se sintieran m\u00e1s llamadas por Dios Padre a cuidar con esmero del g\u00e9nero de vida, que su Hijo divino, Cristo, el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, quiso llevar a la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si se trataba de tener que intervenir en el Senado, eran temibles sus intervenciones por la f\u00e9rrea l\u00f3gica, con que hac\u00eda brotar las consecuencias de los principios, que la sana doctrina cat\u00f3lica hab\u00eda establecido. Su cuerpo era menudo y fr\u00e1gil. No ambicionaba \u00e9xitos humanos. No le importaba levantar su voz hasta donde hubiera que llegar, con tal de rebatir adecuadamente lo que la mentalidad liberal de aquellos tiempos, aun llam\u00e1ndose cat\u00f3lica, trataba de introducir, para quedarse con un catolicismo rampl\u00f3n, tibio, complaciente con todo y con todos. Ya se ha escrito mucho sobre esto y sobre el choque y posterior abrazo de los dos Cardenales, Sp\u00ednola, de Sevilla, y Sancha, de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy seguro de que la lectura de este libro har\u00e1 un bien muy grande a quienes quieran leerlo. Es, adem\u00e1s, sobrio, y en \u00e9l deliberadamente el autor ha frenado la marcha de la pluma.<\/p>\n\n\n\n<p>El cardenal Sp\u00ednola sembr\u00f3 el bien a manos llenas. Hizo obras grandes. Construy\u00f3 edificios, templos, viviendas, fue varias veces a Roma, sirvi\u00f3 al Papa ejemplarmente. Tambi\u00e9n se ocup\u00f3 de la catequesis de los ni\u00f1os. En el a\u00f1o del cincuentenario de la proclamaci\u00f3n del dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n, Sevilla entera derram\u00f3 lo mejor de sus amores en obsequio a Mar\u00eda. Hubo una peregrinaci\u00f3n. En acto especial reuni\u00f3 a los ni\u00f1os en la Catedral. Eran diez mil ni\u00f1os, que ofrecieron como un \u00f3bolo al Papa por valor de cien pesetas sesenta y un c\u00e9ntimos, o sea, un centimito por ni\u00f1o. Gestos para peque\u00f1os, llenos de ternura paternal. O para mayores, en aquella situaci\u00f3n dram\u00e1tica de Sevilla en 1905, con los pobres hambrientos cay\u00e9ndose por la calle sin rumbo ni sentido, con temperaturas de 50 grados. \u00a1Situaci\u00f3n terrible! El Arzobispo se lanz\u00f3 a la v\u00eda p\u00fablica y estuvo varios d\u00edas tendiendo la mano y pidiendo una limosna, como un mendigo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Este libro nos ense\u00f1a lo que puede hacer un santo, cuando lo es de verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Abril de 2004<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo para la biograf\u00eda \u00abEl Beato Marcelo Sp\u00ednola\u00bb, redactada por Alberto Gonz\u00e1lez Chaves, 2004. El libro que el lector tiene en sus manos, es de los que despiertan vivo amor a la Iglesia y hacen sufrir de tanto como hacen amar. S\u00ed. 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