{"id":1466,"date":"2024-09-30T22:59:41","date_gmt":"2024-09-30T20:59:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1466"},"modified":"2024-09-30T22:59:42","modified_gmt":"2024-09-30T20:59:42","password":"","slug":"san-ildefonso-de-toledo","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/san-ildefonso-de-toledo\/","title":{"rendered":"San Ildefonso de Toledo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo del libro de don Juan Francisco Rivera Recio \u00abSan Ildefonso\u00bb, 1985.<\/p>\n\n\n\n<p>Por fin podemos disponer de una biograf\u00eda de san Ildefonso de Toledo, que nos permite conocer su figura, el ambiente cultural y religioso en que vivi\u00f3, la influencia espiritual que ha ejercido, y el perenne frescor de su magisterio.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que comenc\u00e9 mi pontificado en esta gloriosa y querida Di\u00f3cesis, sent\u00ed el anhelo pastoral de dar a conocer mejor que hasta aqu\u00ed, a quien veneramos como Patrono insigne de nuestra Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Exist\u00edan, eso s\u00ed, innumerables escritos dispersos en multitud de publicaciones, y breves apuntes biogr\u00e1ficos en santorales y cat\u00e1logos, art\u00edculos en diccionarios y revistas, comentarios teol\u00f3gicos o simplemente devotos referidos a sus ense\u00f1anzas y a sus ejemplos de vida santa y fervorosa. Pero no se hab\u00eda escrito el libro que nos presentase el cuadro completo de la figura, el ambiente y la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora nos lo ofrece el Dr. Juan Francisco Rivera, benem\u00e9rito investigador toledano bien conocido por los muchos estudios, que ha publicado a lo largo de su vida. Su libro obtuvo el primer premio a la mejor biograf\u00eda de san Ildefonso, que se present\u00f3 al concurso abierto por nuestro Arzobispado en 1983.<\/p>\n\n\n\n<p>Con gran maestr\u00eda el autor nos sit\u00faa en la \u00e9poca visig\u00f3tica, a la que san Ildefonso pertenece dentro de aquel siglo VII, que fue para la Iglesia espa\u00f1ola un per\u00edodo de esplendor, sin rival en las naciones cristianas de su tiempo. Esta prosperidad fue obra sobre todo de magn\u00edficos obispos: san Leandro (+ 600) y san Isidoro (+ 636) en Sevilla; san Eugenio (+ 657), san Ildefonso (+ 667) y san Juli\u00e1n (+ 690) en Toledo; san Braulio (+651) y Taj\u00f3n (+683) en Zaragoza.<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo, capital del Reino, era antes de la conversi\u00f3n del pueblo visigodo el basti\u00f3n del arrianismo. Durante el siglo VI l\u00f3gicamente los focos de vida espiritual y cultural est\u00e1n en la periferia peninsular. Basta recordar la ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica de pastores y literatos. En Levante, Justo, Obispo de Urgel; sus hermanos, Justiniano, Nebidio y Elpidio, obispos de Valencia, Tarrasa y Huesca respectivamente; Eutropio, Obispo de Valencia; y san Donato, fundador del monasterio Servitano. En el Sur, Severo, Obispo de M\u00e1laga; Liciniano, Obispo de Cartagena; y san Leandro, Obispo de Sevilla. En el Oeste, Masona, Obispo de M\u00e9rida. En el Noroeste, san Mart\u00edn, Obispo de Braga.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero un hecho hist\u00f3rico de enorme trascendencia va a trasladar de la periferia al centro el eje de la vida espa\u00f1ola. El 8 de mayo de 589, en el Concilio III de Toledo, se realiza la unidad cat\u00f3lica de Espa\u00f1a. El heroico Masona, de M\u00e9rida, desterrado de su Di\u00f3cesis en tiempos de Leovigildo a causa de la fe, preside la abjuraci\u00f3n del arrianismo del Rey Recaredo, de la Reina y de gran multitud de nobles; y escucha la declaraci\u00f3n de fe cat\u00f3lica como la religi\u00f3n oficial del Reino. Esta presidencia de Masona parece el s\u00edmbolo del florecimiento de M\u00e9rida en la segunda mitad del siglo VI. A M\u00e9rida sucede Sevilla, de la mano de san Leandro, alma de la conversi\u00f3n del pueblo visigodo; y de san Isidoro, el hombre de mayor influjo en la naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A la muerte de san Isidoro (+ 636), la preeminencia de Sevilla pasa a Toledo. San Eugenio, san Ildefonso y san Juli\u00e1n, tres metropolitanos de Toledo, son hitos se\u00f1eros del llamado \u201crenacimiento isidoriano\u201d. San Eugenio, te\u00f3logo, escriturario, m\u00fasico e inspirado poeta, eleva a altas cotas el prestigio de la ciudad regia. Con san Ildefonso, la escuela toledana llega a su apogeo, continuado y aumentado unos a\u00f1os m\u00e1s por san Juli\u00e1n, padre de la escatolog\u00eda. El eminente servicio de los metropolitanos de Toledo a la naci\u00f3n espa\u00f1ola y a la Iglesia alcanza su c\u00e9nit el a\u00f1o 681, cuando el canon 6 del Concilio XII otorga \u201cal Obispo de Toledo consagrar prelados y elegir sucesores para los obispos difuntos en cualquier provincia\u201d de Espa\u00f1a y de la Galia Narbonense.<\/p>\n\n\n\n<p>San Ildefonso, como la mayor\u00eda de los obispos de la \u00e9poca visigoda, procede de la escuela mon\u00e1stica. Fue monje y estimado Abad del monasterio Agaliense, en los alrededores de Toledo. En calidad de tal, tom\u00f3 parte en los concilios VIII (653) y IX (655), colaborando en aquellas magnas asambleas, que regularon la vida religiosa y fijaron la liturgia conocida m\u00e1s tarde con el nombre de moz\u00e1rabe, y dictaron excelentes leyes sociales y pol\u00edticas. Desde el a\u00f1o 589 al 694 se celebraron 26 concilios, diecis\u00e9is de ellos en nuestra ciudad, los llamados III al XVIII de Toledo. En el mismo per\u00edodo solamente puede se\u00f1alarse uno en Italia, el de Mil\u00e1n; uno, en Inglaterra; y diez, en la Galia.<\/p>\n\n\n\n<p>A fines del a\u00f1o 657 san Ildefonso es consagrado Obispo de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p>El testimonio de su celo por la salvaci\u00f3n de las almas encontr\u00f3 cauces de expresi\u00f3n en la ense\u00f1anza teol\u00f3gica sobre asuntos de mayor actualidad, entonces y hoy, en la liturgia y en los s\u00edmbolos de la fe. De ah\u00ed el poderoso y ben\u00e9fico influjo de su ciencia y su piedad en el pueblo cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>El canon 8 del concilio VIII de Toledo, al que san Ildefonso asiste como Abad a la saz\u00f3n del monasterio Agaliense, \u201cestablece y decreta con solicitud que ninguno en adelante reciba el grado de cualquier dignidad eclesi\u00e1stica sin que sepa perfectamente la forma de administrar el bautismo\u201d. Vive san Ildefonso estos afanes pastorales. Su rito son dos tratados sobre el bautismo: <em>Conocimiento del bautismo<\/em> y <em>Camino del desierto<\/em>, ambos de inestimable valor hist\u00f3rico y dogm\u00e1tico para conocer la doctrina, la liturgia y la espiritualidad del bautismo en la Espa\u00f1a visigoda. Dentro de esta literatura, <em>Conocimiento del bautismo <\/em>es el tratado teol\u00f3gico m\u00e1s importante sobre el tema. El misterio trinitario, tan cuidado en la liturgia moz\u00e1rabe y en los s\u00edmbolos de la fe, es estudiado ampliamente por san Ildefonso. Ligado al dogma trinitario desarrolla su pensamiento cristol\u00f3gico y en \u00edntima uni\u00f3n con Cristo la doctrina sobre la Iglesia. La exposici\u00f3n del Credo le ocupa los cap\u00edtulos 36 al 95.<\/p>\n\n\n\n<p>Igualmente, otra preocupaci\u00f3n pastoral le movi\u00f3 a escribir <em>La perpetua virginidad de Mar\u00eda<\/em>. Contra tres infieles, contra los que se oponen a la doctrina de la virginidad perpetua de Mar\u00eda empu\u00f1a san Ildefonso la pluma. Es la obra cumbre del santo Arzobispo, muy le\u00edda en la Edad Media cristiana, la m\u00e1s difundida, la que le ha procurado mayor estima y aprecio dentro y fuera de nuestras fronteras.<\/p>\n\n\n\n<p>La imagen de san Ildefonso recibe culto y veneraci\u00f3n en innumerables templos de Espa\u00f1a y del mundo cat\u00f3lico por su amor a Mar\u00eda. Maestro de vida espiritual, ha difundido por doquier la genuina devoci\u00f3n ma\u00f1ana en sus cuatro aspectos fundamentales de culto, amor, invocaci\u00f3n e imitaci\u00f3n. Jam\u00e1s en la antig\u00fcedad se hab\u00eda exteriorizado con tanta efusi\u00f3n la realeza de Mar\u00eda. Como a Reina y Se\u00f1ora, los cristianos, sus hijos, le rinden culto de servidumbre amorosa y filial. \u201cDeseo para mi reparaci\u00f3n hacerme esclavo de la Madre de mi Jes\u00fas. Para que su Hijo sea mi Se\u00f1or, me propongo servirle\u201d (cap. XII). Es san Ildefonso el primer mari\u00f3logo, que ense\u00f1a y vive la esclavitud mariana.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed lo afirm\u00f3 el Papa Juan Pablo II en su discurso en el acto Mariano Nacional celebrado en Zaragoza el 6 de noviembre de 1982, con ocasi\u00f3n de su primera visita a Espa\u00f1a: \u201cSan Ildefonso de Toledo, el m\u00e1s antiguo testigo de esa forma de devoci\u00f3n, que se llama esclavitud mariana, justifica nuestra actitud de esclavos de Mar\u00eda por la singular relaci\u00f3n que Ella tiene con respecto a Cristo: &#8216;Por eso soy tu esclavo, porque mi Se\u00f1or es tu Hijo. Por eso t\u00fa eres mi Se\u00f1ora, porque t\u00fa eres la esclava de mi Se\u00f1or. Por eso soy yo el esclavo de la esclava de mi Se\u00f1or, porque t\u00fa has sido hecha la Madre de tu Se\u00f1or. Por eso he sido yo hecho esclavo, porque t\u00fa has sido hecha la Madre de mi Hacedor&#8217;\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos seguros de que este libro ayudar\u00e1 a los hombres cultos y a todos los fieles cat\u00f3licos a conocer y valorar mejor, dentro de la historia de la Iglesia en Espa\u00f1a, una figura excelsa, que contribuy\u00f3 como pocos a que el pueblo viviera la gozosa armon\u00eda de su fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Marzo, 1985.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <em>De virginitate perpetua Sanctae Mariae,<\/em> 12: PL 96, 106.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo del libro de don Juan Francisco Rivera Recio \u00abSan Ildefonso\u00bb, 1985. 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