{"id":1462,"date":"2024-09-30T22:58:22","date_gmt":"2024-09-30T20:58:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1462"},"modified":"2024-09-30T22:58:23","modified_gmt":"2024-09-30T20:58:23","password":"","slug":"la-madre-maravillas-de-jesus","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-madre-maravillas-de-jesus\/","title":{"rendered":"La Madre Maravillas de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo para la obra \u00abPor las sendas de la caridad de Jes\u00fas\u00bb, preparada por JFM, 1984.<\/p>\n\n\n\n<p>Hac\u00eda falta este libro, no obstante las diversas biograf\u00edas que se han publicado sobre la M. Maravillas de Jes\u00fas. Necesit\u00e1bamos ante todo verla a ella tal como era, no s\u00f3lo tal como la han descrito los que la conocieron y la amaron, en cuyas obras se nota el esfuerzo hecho para reconstruir su figura, precisamente para no faltar a la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed es m\u00e1s f\u00e1cil todo. Se ve a la Carmelita Descalza en su convento con sus hermanas y sus hijas, en su oraci\u00f3n y sus trabajos, en sus deseos m\u00e1s \u00edntimos y en sus manifestaciones externas, aconsejando y dirigiendo, ofreciendo a Dios y a la Iglesia todo cuanto ten\u00eda, amando siempre, impulsada por la fuerza de una caridad inextinguible, que fue el secreto de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En este libro, si alguna vez se habla de las fundaciones de la M. Maravillas o de las delicadas atenciones de \u00edndole social para con el pr\u00f3jimo, a que la mov\u00eda su amor a todos, es como de pasada, con lo cual el lector no se aparta de la contemplaci\u00f3n del paisaje que se le quiere ofrecer: la rica interioridad de aquella alma privilegiada.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es precisamente lo que busc\u00e1bamos muchos. Quer\u00edamos saber c\u00f3mo era la M. Maravillas en el normal y diario desarrollo de su existencia, en sus motivaciones interiores, en su fe y su piedad, en lo que daba y lo que ped\u00eda a sus hijas, en la salud y en la enfermedad, en sus preocupaciones, cuando las tuvo, y en su total y serena entrega a la voluntad de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, en este libro vemos a la M. Maravillas hablar y actuar tal como era, o por decir mejor, la vemos sentir y vivir. Quien ha escrito este libro ha podido tener a la mano el abundant\u00edsimo epistolario de la Madre, a la que conoci\u00f3 y trat\u00f3 personalmente, y ha recogido de viva voz los testimonios de muchas religiosas que igualmente vivieron con ella.<\/p>\n\n\n\n<p>El lector se ve envuelto poco a poco, casi sin darse cuenta, en la atm\u00f3sfera vital de la biografiada, y percibe sus pensamientos y deseos, sus afanes y sus luchas, su ternura y su decisi\u00f3n, su desprendimiento y su capacidad de entrega, su claridad de juicio y su humildad, su seriedad de prop\u00f3sitos y su disponibilidad a las llamadas de Dios seg\u00fan iban manifest\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que brilla en la vida de la M. Maravillas es una preciosa armon\u00eda entre su modo de pensar y su norma de actuar, entre el prop\u00f3sito inicial y el desarrollo posterior en su existencia de monja carmelita descalza. Da la impresi\u00f3n de que en ella no hay nada forzado ni yuxtapuesto, sino que todo es fruto de un inmenso amor a Dios y al misterio de su voluntad divina, que se va manifestando cada d\u00eda un poco m\u00e1s en su existencia. No hay altibajos ni vacilaciones. Todo es una marcha continuada y progresiva hacia metas m\u00e1s altas en su oblaci\u00f3n llena de amor a Dios, a la Iglesia y al Carmelo. Lo cual no quiere decir que no hay en ella un esfuerzo \u2013\u00a1cu\u00e1ntas veces heroico!\u2013 para conseguir ese ritmo inalterado en su vida de uni\u00f3n con Jesucristo, con \u201csu Cristo\u201d, como ella dec\u00eda. Era sincera cuando hablaba de lo lejos que estaba de vivir plenamente lo que Dios quer\u00eda de ella, de que ten\u00eda que volver a empezar, de que carec\u00eda de valor alguno lo que hab\u00eda hecho o dado al Se\u00f1or hasta entonces. Precisamente porque amaba tanto a Dios, advert\u00eda con creciente delicadeza la propia peque\u00f1ez, que la hac\u00eda sentirse siempre descontenta de s\u00ed misma. Era humilde y s\u00f3lo la humildad permite verse peque\u00f1os y pobres a los verdaderamente grandes de esp\u00edritu y de coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de los diversos cap\u00edtulos de este libro se ve la grandeza de aquella Carmelita, que sin buscar jam\u00e1s su satisfacci\u00f3n personal, simplemente dej\u00e1ndose llevar por lo que su af\u00e1n de mayor perfecci\u00f3n le dictaba, y siempre tras muchas consultas a quienes pod\u00edan ayudarla con la luz de sus consejos, realiz\u00f3 una labor fecund\u00edsima en el Carmelo, que ha tenido provechosas consecuencias de toda \u00edndole.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella no hizo discursos ni public\u00f3 instrucciones. Pero puso su inteligencia preclara y las grandes dotes de su voluntad recta y en\u00e9rgica al servicio del ideal que llen\u00f3 su vida: fidelidad a Dios, a la Iglesia, al Carmelo, a santa Teresa.<\/p>\n\n\n\n<p>Fund\u00f3 nuevos conventos, orient\u00f3 a muchas j\u00f3venes en su vocaci\u00f3n, derram\u00f3 su caridad por todas partes, no se arredr\u00f3 ante ninguna dificultad, hizo compatibles en sus comunidades el rigor de la penitencia con la alegr\u00eda de la oblaci\u00f3n generosa, discurri\u00f3 medios diversos y seguros para fortalecer la vida espiritual de las monjas, las atendi\u00f3 sol\u00edcita en sus enfermedades y necesidades materiales, y sobre todo supo crear un estilo de vida profundamente teresiano, que hizo de los conventos de la Asociaci\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas, aprobada por la Santa Sede, palomarcicos del siglo XX, que en nada desmerecieron de los que Teresa de Jes\u00fas hab\u00eda erigido en su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, la M. Maravillas acert\u00f3, anticip\u00e1ndose en mucho, a llevar a la pr\u00e1ctica lo que el Concilio Vaticano II pidi\u00f3 a las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas, y ayud\u00f3 a vivir a sus hijas y hermanas las rectas orientaciones, que, en aplicaci\u00f3n de los decretos conciliares, fueron apareciendo posteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando estim\u00f3 que en el ejercicio de la libertad que la Iglesia concede a sus hijos, deb\u00eda manifestar su sentir respecto a determinadas disposiciones o sugerencias, lo hizo con dignidad y abiertamente a quien correspond\u00eda, siempre dispuesta a aceptar lo que la leg\u00edtima autoridad quisiera al fin se\u00f1alar. Y precisamente por su confianza en la Santa Sede y por la experiencia \u00fanica que ten\u00eda, de lo que la vida religiosa estaba pidiendo en nuestro tiempo, or\u00f3 y suplic\u00f3 que se tuvieran en cuenta determinados aspectos de la misma y se permitiese entender la fidelidad a santa Teresa, expresada en normas y reglamentaciones de la propia santa, que segu\u00edan dando hoy tantos frutos como dieron ayer.<\/p>\n\n\n\n<p>La M. Maravillas no se opuso jam\u00e1s ni a los decretos del Concilio, ni a lo que se ha llamado despu\u00e9s el esp\u00edritu conciliar rectamente entendido. Las grandes aspiraciones del Concilio en relaci\u00f3n con la vida religiosa las asimil\u00f3 profundamente y las vivi\u00f3 con toda decisi\u00f3n. Se neg\u00f3, eso s\u00ed, \u2013y \u00a1qu\u00e9 bien hizo!\u2013 a admitir como voluntad de la Iglesia del Vaticano II esa algarab\u00eda insufrible de juicios y criterios insensatos, que en los a\u00f1os posconciliares, derribando puertas y muros de monasterios y conventos, ha ca\u00eddo como un vendaval sobre las comunidades religiosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Diez a\u00f1os han pasado desde la muerte de la M. Maravillas de Jes\u00fas. Su fama de santidad sigue creciendo y se extiende por toda la Iglesia. Muchas religiosas, no s\u00f3lo carmelitas descalzas, vuelven a ella sus ojos, buscando el ejemplo de vida, que ella nos dej\u00f3, la fuerza que necesitan para seguir adelante en su camino de consagraci\u00f3n plena a Dios y de amor viv\u00edsimo a la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que cuantos lean este libro, sea cual sea su estado de vida, van a sentir dentro de s\u00ed esa misma fuerza, que ayuda a captar y sentir el misterio de Dios, que llama a las puertas del coraz\u00f3n de cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo, 15 de agosto de 1984.<br>Fiesta de la Virgen Mar\u00eda a los cielos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo para la obra \u00abPor las sendas de la caridad de Jes\u00fas\u00bb, preparada por JFM, 1984. Hac\u00eda falta este libro, no obstante las diversas biograf\u00edas que se han publicado sobre la M. Maravillas de Jes\u00fas. Necesit\u00e1bamos ante todo verla a ella tal como era, no s\u00f3lo tal como la han descrito los que la conocieron [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[68,75],"doc_tag":[],"class_list":["post-1462","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-predicacion-escritos-y-conferencias-sobre-los-santos","doc_category-prologos"],"year_month":"2026-05","word_count":1319,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"Predicaci\u00f3n, escritos y conferencias sobre los santos y otras figuras de la Iglesia","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/predicacion-escritos-y-conferencias-sobre-los-santos\/"},{"term_name":"Pr\u00f3logos","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/prologos\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1462","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1462"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1462\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1463,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1462\/revisions\/1463"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1462"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=1462"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=1462"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}