{"id":1452,"date":"2024-09-30T22:54:52","date_gmt":"2024-09-30T20:54:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1452"},"modified":"2024-09-30T22:54:53","modified_gmt":"2024-09-30T20:54:53","password":"","slug":"juan-pablo-ii","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"Juan Pablo II"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo para la edici\u00f3n en lengua castellana de la obra del Cardenal Karol Wojtyla \u00abSigno de contradicci\u00f3n\u00bb, 1978.<\/p>\n\n\n\n<p>Guardo un recuerdo imborrable de la jornada del 21 de octubre en Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>Por las calles, sobre todo en las zonas pr\u00f3ximas al Vaticano, se ve\u00edan grupos de peregrinos, procedentes de muy diversas partes del mundo, que hab\u00edan llegado a la Ciudad Eterna para asistir al d\u00eda siguiente a la misa solemne, con que inaugurar\u00eda su pontificado el nuevo Papa Juan Pablo II.<\/p>\n\n\n\n<p>Llamaban mi atenci\u00f3n sobre todo las religiosas y sacerdotes polacos, que se hab\u00edan anticipado en su llegada y acompa\u00f1aban a otros compatriotas suyos en los primeros recorridos por la Plaza de San Pedro.<\/p>\n\n\n\n<p>Gozosos unos y otros, pero no vociferantes; visiblemente identificados en su porte exterior con la firmeza de sus convicciones tan lealmente servidas; satisfechos espiritual y humanamente de que su patria amada apareciese ahora representada nada menos que en la persona del nuevo Pont\u00edfice, pero a la vez como con cierto sufrimiento interior por las condiciones en que vive la Iglesia en Polonia.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edas antes hab\u00eda yo hablado con el Cardenal Wyszynski. Le present\u00e9 a unos sacerdotes espa\u00f1oles, que quer\u00edan tener el honor de saludarle. \u00c9l les acogi\u00f3 paternalmente con frases de cari\u00f1o a su sacerdocio y a Espa\u00f1a. Les dec\u00eda inmediatamente que pidieran mucho por el nuevo Papa.<\/p>\n\n\n\n<p>Es precisamente el Primado de Polonia quien hace la presentaci\u00f3n de este libro en la edici\u00f3n italiana. Breves palabras las suyas, pero caracterizadas por dos o tres afirmaciones fundamentales referidas a Wojtyla, a la Iglesia, y \u2013\u00bfc\u00f3mo no?\u2013 a esa naci\u00f3n que \u201ctiene como norma decir &#8216;s\u00ed&#8217; \u00fanicamente a Dios, a la Iglesia y a su Madre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>***********<\/p>\n\n\n\n<p>Al pedirme el Director de la BAC que escribiese unas palabras como pr\u00f3logo a la edici\u00f3n espa\u00f1ola, que ahora ve la luz, no he vacilado un instante. Porque es un honor y una satisfacci\u00f3n hacerlo. He pensado en las preguntas que muchos comenzaron a hacerse cuando conocieron la elecci\u00f3n del Papa venido de Polonia: \u00bfC\u00f3mo es su vida interior, el don m\u00e1s precioso de un cristiano y por consiguiente tambi\u00e9n de un Papa? \u00bfCu\u00e1les son los ejes de su espiritualidad personal, en torno a los cuales giran sus pensamientos, las vibraciones de su alma, su visi\u00f3n del misterio de Dios y de Cristo, de la Iglesia, del mundo, del hombre?<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho van diciendo ya sus homil\u00edas y discursos, sus gestos y actitudes, en estas primeras semanas de su pontificado. Se le puede conocer tambi\u00e9n por algunos libros y escritos suyos, que est\u00e1n siendo divulgados.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero he aqu\u00ed que disponemos de un instrumento precioso. El libro que el lector tiene en sus manos, responde mejor que ning\u00fan otro a las preguntas anteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Contiene las reflexiones que expuso el entonces Cardenal Wojtyla en los Ejercicios Espirituales, que predic\u00f3 al Papa Pablo VI y a los prelados de la Curia romana en la Cuaresma de 1976. En una ocasi\u00f3n como esta ni se improvisa, ni se dice lo que uno no haya sido capaz de sentir y vivir como alimento de su alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Wojtyla or\u00f3 mucho antes y durante los Ejercicios; abri\u00f3 su mente y su coraz\u00f3n con confianza de sacerdote y con respeto de hijo y de hermano; y acert\u00f3 a exponer ordenadamente una s\u00edntesis de pensamiento, doctrina y vida espiritual, que teniendo por destinatario inmediato al Pastor supremo de la Iglesia y a sus colaboradores, es a la vez una meditaci\u00f3n sobre la Iglesia misma y su presencia en el mundo en la misi\u00f3n que ella tiene, de servirle amando y sufriendo. \u00bfAcaso un Papa puede santificarse, finalidad a la que ayudan unos Ejercicios espirituales de Cuaresma, si no es por este camino de servicio a la humanidad desde el centro mismo del Coraz\u00f3n de Cristo, sufriendo y amando como \u00c9l y como la Iglesia, siendo tambi\u00e9n en una palabra signo de contradicci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>*********<\/p>\n\n\n\n<p>La doctrina de este libro es densa y profunda, pero est\u00e1 expuesta con tanta piedad, con tanto amor a la Iglesia y al hombre, que se apodera f\u00e1cilmente del alma del lector y le obliga con suavidad a pensar y contemplar. No hay aridez, ni sequedad, ni abstracci\u00f3n. En cada tema se percibe la vibraci\u00f3n del coraz\u00f3n pastoral de un hombre entregado. Y no es el menor encanto de su lectura poder percibir la extraordinaria riqueza de pensamiento b\u00edblica, lit\u00fargica, filos\u00f3fica, teol\u00f3gica, social, que fluye sin esfuerzo. Pocas meditaciones tan aptas como \u00e9stas para entender bien la pastoralidad del Vaticano II, ese concilio del que tantas veces se dice que ha sido eminentemente pastoral sin comprender lo que ello significa.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiene un secreto este libro, que no s\u00e9 desvelar: Y es que ofreciendo reflexiones tan a prop\u00f3sito para el Papa que las escuchaba, sean \u00e9stas a la vez tan aptas para todo hijo de la Iglesia, para todo hombre o mujer, que viviendo en el mundo aman y quieren fortalecer su fe y su esperanza cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 sea porque est\u00e1n todas ellas centradas en el misterio de Cristo y flanqueadas por la presencia de la Virgen Mar\u00eda, referencia evang\u00e9lica insoslayable tambi\u00e9n, cuando se habla del \u201csigno de contradicci\u00f3n\u201d. \u00a1Qu\u00e9 belleza espiritual cobra el paisaje, cuando, como aqu\u00ed, se hace sentir tan profunda y piadosamente la presencia de Mar\u00eda junto a Cristo y la Iglesia, en esos que llamamos misterios del Rosario!<\/p>\n\n\n\n<p>***********<\/p>\n\n\n\n<p>Me contaba un d\u00eda en Roma, durante el conclave, un Cardenal italiano, hu\u00e9sped durante una semana del Arzobispo de Cracovia en su palacio arzobispal hace unos a\u00f1os, que al entra en la capilla privada del palacio, vio una mesa con algunos objetos de escritorio. Pronto supo que ello se deb\u00eda a que el cardenal Wojtyla ten\u00eda la costumbre, seg\u00fan le dijeron, de escribir los guiones de sus homil\u00edas y discursos religiosos precisamente en la capilla, en ambiente de oraci\u00f3n. Conocemos tambi\u00e9n otro dato muy revelador, que apareci\u00f3 en un peri\u00f3dico de Roma en esas fechas de octubre, a que me he referido al principio. Un periodista entrevistaba a la mujer que durante a\u00f1os hab\u00eda cuidado de la vivienda privada del Cardenal Wojtyla desde antes de ser obispo. Pudimos verla todos, cuando recibi\u00f3 la comuni\u00f3n de manos del Papa en la solemne ceremonia de la Plaza de san Pedro. \u201cRezaba mucho\u201d, dijo a las preguntas del periodista. \u201cAlgunas veces le he visto postrado en tierra en su capilla, con el rostro pegado al suelo. Pasaba largos ratos all\u00ed, aun con el fr\u00edo del invierno. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 digo yo estas cosas?\u201d Y la buena mujer enmudeci\u00f3 como arrepentida de lo que pod\u00eda parecer una indiscreci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No lo era, ciertamente. Ni tampoco pretende nadie, y menos yo, al divulgar estos hechos, hacer un mito de la figura del Papa Wojtyla. No lo necesita \u00e9l, ni lo necesita la Iglesia. Lo \u00fanico que pasa es que nos gusta saber que el Papa es as\u00ed. Seguramente algunas o muchas de estas meditaciones y conferencias est\u00e1n pensadas y escritas en la capilla, junto al Se\u00f1or sacramentado, junto a alguna imagencita de la Virgen Mar\u00eda de Czestochowa. No faltar\u00eda tampoco un ramo de flores frescas, que la humilde mujer pon\u00eda cada d\u00eda en el altar. Las cultivaba el mismo Wojtyla \u2013se nos ha dicho\u2013 en el jard\u00edn del Arzobispado.<\/p>\n\n\n\n<p>Noviembre, 1978.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo para la edici\u00f3n en lengua castellana de la obra del Cardenal Karol Wojtyla \u00abSigno de contradicci\u00f3n\u00bb, 1978. Guardo un recuerdo imborrable de la jornada del 21 de octubre en Roma. 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