{"id":1446,"date":"2024-09-30T22:52:51","date_gmt":"2024-09-30T20:52:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1446"},"modified":"2024-09-30T22:52:52","modified_gmt":"2024-09-30T20:52:52","password":"","slug":"en-el-corazon-de-la-iglesia","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/en-el-corazon-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"En el coraz\u00f3n de la Iglesia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo del libro \u00abM\u00e1rtires de Almer\u00eda\u00bb, de J. A. Bernab\u00e9, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p>Va quedando atr\u00e1s la memoria de tantos hijos de Espa\u00f1a y de la Iglesia, que en los d\u00edas turbulentos de la persecuci\u00f3n religiosa de nuestra Guerra civil dieron su vida en testimonio de su fe. Mas no se perder\u00e1 nunca del todo su recuerdo. Al menos, generalizado y global. La Iglesia, con las beatificaciones ya declaradas, ha recogido la ofrenda que ellos hicieron y la ha puesto junto a su coraz\u00f3n, como una madre dolorosa, que da cobijo con su amor agradecido a los que antes le dieron a ella el obsequio mayor, que pod\u00edan poner en sus manos, para que ella lo elevase hasta el trono de Dios: su propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En el futuro, cuando en la acci\u00f3n lit\u00fargica, en los cat\u00e1logos de los beatificados, en las cr\u00f3nicas y santorales de la Iglesia de Espa\u00f1a se recuerde expl\u00edcitamente a unos, habr\u00e1 lugar para recordar impl\u00edcitamente tambi\u00e9n a muchos otros, que fueron igualmente testigos. Y el pueblo cristiano, que siempre ha alimentado su esp\u00edritu venerando a sus m\u00e1rtires, al reflexionar sobre los que le son propuestos, venerar\u00e1 tambi\u00e9n a tantos y tantos otros de nombre desconocido, que cayeron sobre la tierra ensangrentada como granos de trigo que mor\u00edan para dar vida y fecundar a otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo fue una de las primeras di\u00f3cesis de Espa\u00f1a en que, gracias al trabajo de D. Juan Francisco Rivera, se escribi\u00f3 la historia detallada de los sacerdotes m\u00e1rtires. Sumados a los de Toledo los que eran hermanos nuestros de Di\u00f3cesis, aunque pertenec\u00edan a otras provincias, m\u00e1s los que ahora lo son, aunque entonces no lo fueran (zonas de \u00c1vila), pasan de 500 los que murieron, perdonando a quienes tan cruelmente y tan ciegamente les arrancaron sus vidas. Ente ellos est\u00e1 el P\u00e1rroco Arcipreste de Hu\u00e9scar, D. Francisco Mart\u00ednez Garrido, y su Coadjutor, D. Aquilino Rivera Tamargo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hab\u00edan hecho ellos para ser llevados al holocausto? Nunca el mal, siempre el bien; nunca predicaron el odio, siempre la paz y la concordia; nunca dejaron de prestar su ayuda a los que m\u00e1s lo necesitaban, siempre tendieron su mano y abrieron su coraz\u00f3n a unos y otros, a ricos y a pobres, a practicantes y alejados, a ni\u00f1os y ancianos. La historia de este P\u00e1rroco y este Coadjutor es semejante a la de tantos y tantos de los pueblos de Espa\u00f1a, en que juntos la serena madurez del P\u00e1rroco experimentado y el br\u00edo juvenil del que comienza a recorrer su camino pastoral, unen su palabra, sus catequesis, sus visitas a enfermos, su administraci\u00f3n de sacramentos, instruyendo, bendiciendo y amando.<\/p>\n\n\n\n<p>He hablado y escrito en diversas ocasiones de nuestros m\u00e1rtires y espero que puedan ser honrados por la Iglesia con tal nombre un peque\u00f1o grupo de los que, pudiendo ser tantos, se reducir\u00e1n por razones obvias a unos pocos, que algo llevar\u00e1n consigo de todos los dem\u00e1s. Me alegro de presta mi humilde servicio al reconocimiento de la gloria que merecen los m\u00e1rtires de Almer\u00eda, entre los cuales dieron testimonio de su fe y su amor a Cristo estos dos sacerdotes de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo, 15 de agosto de 1994<br>Solemnidad de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo del libro \u00abM\u00e1rtires de Almer\u00eda\u00bb, de J. A. Bernab\u00e9, 1994. Va quedando atr\u00e1s la memoria de tantos hijos de Espa\u00f1a y de la Iglesia, que en los d\u00edas turbulentos de la persecuci\u00f3n religiosa de nuestra Guerra civil dieron su vida en testimonio de su fe. Mas no se perder\u00e1 nunca del todo su recuerdo. 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