{"id":1442,"date":"2024-09-30T22:51:10","date_gmt":"2024-09-30T20:51:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1442"},"modified":"2024-09-30T22:51:11","modified_gmt":"2024-09-30T20:51:11","password":"","slug":"martires-de-la-diocesis-de-avila","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/martires-de-la-diocesis-de-avila\/","title":{"rendered":"M\u00e1rtires de la di\u00f3cesis de \u00c1vila"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo de la obra de Andr\u00e9s S\u00e1nchez S\u00e1nchez \u00abPasi\u00f3n y gloria de la Iglesia abulense\u00bb, 1987.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribo estas l\u00edneas movido por sentimientos de veneraci\u00f3n y respeto a la memoria de los sacerdotes de la di\u00f3cesis de \u00c1vila, que murieron por amor a Jesucristo y a la Iglesia en los tr\u00e1gicos d\u00edas de 1936. Quince de ellos regentaban parroquias, que hoy pertenecen al Arzobispado de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor del libro, don Andr\u00e9s S\u00e1nchez, Can\u00f3nigo Archivero de la catedral de \u00c1vila, ha realizado un benem\u00e9rito trabajo, que hemos de agradecer todos, por lo que tiene de servicio a la historia y de proclamaci\u00f3n del hero\u00edsmo, con que dieron testimonio de su fe los que perdieron su vida por defenderla y propagarla. En su d\u00eda recorri\u00f3 los lugares donde ocurrieron los hechos que se narran, habl\u00f3 con quienes conocieron a las v\u00edctimas, y a veces a los asesinos, capt\u00f3 los sentimientos de las gentes del pueblo, que fueron testigos impotentes de la persecuci\u00f3n desatada, y redact\u00f3 despu\u00e9s con pluma serena y dolorida la cr\u00f3nica conmovedora, que ahora sale a la luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando estas parroquias de \u00c1vila pasaron a pertenecer a la Di\u00f3cesis de Toledo se sintieron unidas enseguida por los lazos de la fraternidad cristiana con las de nuestro Arzobispado, no s\u00f3lo por la fe com\u00fan y las costumbres, sino tambi\u00e9n por la sangre de los sacerdotes \u201cm\u00e1rtires\u201d, que se incorporaba a la que hab\u00edan derramado m\u00e1s de trescientos ministros del Se\u00f1or en tierras toledanas. Humanamente hablando, \u00a1qu\u00e9 espantosamente in\u00fatil carnicer\u00eda y qu\u00e9 barbarie! Pero a la luz del misterio de la Iglesia, \u2013signo de contradicci\u00f3n, como Jesucristo, en el mundo\u2013, \u00a1qu\u00e9 torrente de energ\u00edas del esp\u00edritu al servicio del Evangelio! Este libro, como los que en su d\u00eda escribi\u00f3 don Juan Francisco Rivera sobre el martirologio de Toledo, servir\u00e1 tambi\u00e9n para que los sacerdotes que hoy van destinados a aquellas o a estas parroquias, alimenten su capacidad de abnegaci\u00f3n pastoral y sacrificio constante con el recuerdo no lejano de esos otros, que entonces murieron, cuyas firmas pueden encontrar en los libros parroquiales de aquellos a\u00f1os, si es que el vandalismo destructor se detuvo a las puertas de los modestos archivos que los guardaban.<\/p>\n\n\n\n<p>La Guerra espa\u00f1ola tuvo mucho de cruzada en defensa de la fe, tanto por lo menos, como de enfrentamiento social y de odio pol\u00edtico entre hermanos llevado hasta la desesperaci\u00f3n. Los historiadores y los soci\u00f3logos han escrito infinidad de p\u00e1ginas sobre el gran drama, y se esfuerzan por explicar los acontecimientos seg\u00fan los criterios que adopten como fruto de sus an\u00e1lisis personales. \u00a1Qu\u00e9 c\u00f3modo es hacer esto a\u00f1os despu\u00e9s, no obstante la dificultad que supone un estudio riguroso y documentado! Me refiero sobre todo a los que tratan de dar su versi\u00f3n inapelable, con sus enjuiciamientos e interpretaciones, en las que tantas veces se interfieren modos de pensar de hoy con los hechos que sucedieron ayer. Seguir\u00e1n haci\u00e9ndolo, sin duda, porque es vocaci\u00f3n irreprimible de los hombres cultos reflexionar sobre la historia de s\u00ed mismos y de sus pueblos, y m\u00e1s de una vez, cuando se unen en el historiador la rectitud de esp\u00edritu con la competencia cient\u00edfica, podr\u00e1n ofrecernos lecciones provechosas, extra\u00eddas de la amplia y fundada visi\u00f3n general por ellos alcanzada.<\/p>\n\n\n\n<p>Admitido esto de buen grado, pienso que es absolutamente necesario acercarse a los hechos individualizados y concretos y narrarlos tal como sucedieron, para que no se pierda el valor de los mismos entre la fronda de las reflexiones subjetivas. Cuando se habla de los m\u00e1s de siete mil sacerdotes asesinados en nuestra Guerra, surgen enseguida referencias a la inadaptaci\u00f3n de la Iglesia espa\u00f1ola a los tiempos, su beligerancia en el campo de la pol\u00edtica, su separaci\u00f3n de la clase obrera, la alianza con los ricos, etc., con lo cual se incurre en graves inexactitudes, en t\u00f3picos que impiden un juicio sereno, en parcialismos apasionados. Y se pierde valor de los hechos, que terminan por ser olvidados en f\u00e1ciles consideraciones, a las que se inclina el gusto de quien escribe o habla.<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte violenta de tantos sacerdotes espa\u00f1oles, y aun de muchos seglares cat\u00f3licos en aquellos d\u00edas, tiene caracter\u00edsticas propias y singulares: el odio a la fe por parte de quienes mataron, y el testimonio espl\u00e9ndido en favor de esa fe por parte de quienes murieron. Aceptaci\u00f3n humilde de la persecuci\u00f3n, confianza en Dios, fortaleza ejemplar, perd\u00f3n y amor a sus propios enemigos, fueron actitudes que brillaron con singular esplendor en aquellos buenos pastores del Pueblo de Dios a la hora de ser arrancados de su grey para condenarlos a muerte ignominiosa. Este es el valor de los hechos, que la Iglesia no puede olvidar, porque son el obsequio que ellos, hijos suyos, ofrecieron a Jesucristo, el primer m\u00e1rtir, a quien quisieron imitar con amor innegable.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed el inter\u00e9s de un libro como este del Archivero de la Catedral de \u00c1vila. A lo largo de estas p\u00e1ginas el autor nos invita, con frecuencia, al logro de una plena y sincera reconciliaci\u00f3n entre todos los espa\u00f1oles. Para conseguir ese clima reconciliador ser\u00eda tan injurioso como vano sepultar en el olvido las lecciones de vida, que con su muerte nos dieron los sacerdotes de tantas di\u00f3cesis de Espa\u00f1a. El autor, en una admirable introducci\u00f3n al libro, fija los criterios que le han guiado: nada de pol\u00e9micas, nada de consideraciones pol\u00edticas, ning\u00fan ataque o impugnaci\u00f3n a nadie; que hablen los hechos, esto basta.<\/p>\n\n\n\n<p>Se podr\u00e1 decir que no hubiera habido tantos \u201cm\u00e1rtires\u201d, si antes hubiera habido muchos m\u00e1s ap\u00f3stoles de la Doctrina social de la Iglesia. Bien. \u00a1Se pueden decir tantas cosas con posterioridad a los hechos, y en relaci\u00f3n con cualquier acontecimiento de la historia&#8230;!<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfqui\u00e9n no inclinar\u00e1 su frente y cerrar\u00e1 sus ojos, cegado por tanta luz, cuando contempla la muerte de ese P\u00e1rroco de Almendral de la Ca\u00f1ada, don Jos\u00e9 Sainz Rodr\u00edguez, de 35 a\u00f1os de edad, y cuando vea el comportamiento de sus hermanas con el que le asesin\u00f3? \u00bfO ante el sacrificio del Coadjutor de Oropesa, don Nic\u00e9foro P\u00e9rez Herr\u00e1ez, \u201clidiado\u201d en el patio del castillo, que convirtieron en plaza de toros, y ultrajado en su cuerpo con sa\u00f1a infernal y de la manera m\u00e1s inverecunda imaginable? \u00bfO cuando don C\u00e9sar Eusebio Mart\u00edn, tambi\u00e9n de Oropesa, ordenado sacerdote s\u00f3lo cinco a\u00f1os antes, se vuelve a los milicianos que iban a fusilarle, y exclama: Que Dios os perdone, como yo os perdono? De \u00e9l dijo despu\u00e9s su madre: \u201cMi hijo se pasaba aquellos d\u00edas leyendo historias de m\u00e1rtires y rezando. Expresaba muy anhelantes deseos de ser uno de ellos. Por eso, no opuso resistencia alguna, cuando llegaron los milicianos a buscarle\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed tantos otros, que nunca hicieron da\u00f1o a nadie, que amaron a todos, que predicaron el Evangelio como mejor supieron y pudieron hacerlo, que creyeron en Jesucristo hasta el final, que sirvieron a la Iglesia y a la sociedad, a esta suya y nuestra patria espa\u00f1ola de ayer y de hoy, tan f\u00e1cil para olvidar, para cambiar, para acusar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo de la obra de Andr\u00e9s S\u00e1nchez S\u00e1nchez \u00abPasi\u00f3n y gloria de la Iglesia abulense\u00bb, 1987. 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