{"id":1438,"date":"2024-09-30T22:50:03","date_gmt":"2024-09-30T20:50:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1438"},"modified":"2024-09-30T22:50:04","modified_gmt":"2024-09-30T20:50:04","password":"","slug":"la-leccion-de-los-martires","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-leccion-de-los-martires\/","title":{"rendered":"La lecci\u00f3n de los m\u00e1rtires"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Pr\u00f3logo de la obra \u00abM\u00e1rtires de 1936\u00bb, del P. Antonio de Lugo, 1977.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He aqu\u00ed un peque\u00f1o libro, escrito para mantener vivo un recuerdo, que merece el respeto de todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El autor, Fr. Antonio de Lugo, monje jer\u00f3nimo, nos presenta hechos de muerte y de vida correspondientes a aquella Guerra nuestra, que tanto tuvo de cruzada y de simple guerra civil, de explosi\u00f3n enfurecida y de anhelo viv\u00edsimo de una Espa\u00f1a mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos de los que murieron son m\u00e1rtires de su fe, sin que empleemos esta palabra en el sentido teol\u00f3gico y can\u00f3nico oficial, que tiene. Olvidarlos ser\u00eda tanto como una injuria a ellos, una condenaci\u00f3n de nosotros mismos. Y obrar as\u00ed por cobard\u00eda o por miedo a hablar de su muerte ante las exigencias de la reconciliaci\u00f3n nacional, ser\u00eda todav\u00eda mayor ofensa. Porque los que se reconcilian lo hacen d\u00e1ndose la mano que tienen, no otra. Mutilada o completa, vieja o joven, con estas o aquellas se\u00f1ales, son las manos las que hay que estrechar, sin desfigurarlas con vergonzantes gestos, ni ocultarlas con guantes rebuscados. Hemos de reconciliarnos tal como somos y como hemos sido, con lo que tuvimos y con lo que perdimos, buscando entre todos, un futuro mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si nosotros nos olvidamos de los que murieron por Dios y por Espa\u00f1a, la historia nos pedir\u00e1 cuentas y nos acusar\u00e1 de ultraje a su memoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ellos, los que murieron en las circunstancias que evoca el autor, son los primeros reconciliados y reconciliadores. Perdonaron y pidieron perd\u00f3n. Ofrecieron sus vidas para que nunca m\u00e1s se repitiera la tragedia que los llev\u00f3 hasta la muerte, y con el deseo de que quedaran para siempre eliminadas las causas, que dieron lugar al conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El recuerdo de aquellos m\u00e1rtires es eso, recuerdo y lecci\u00f3n. El Padre Lugo no pretende otra cosa al presentarnos en estas p\u00e1ginas la narraci\u00f3n de aquellos hechos. La tarea de los pol\u00edticos, de los educadores, de los sacerdotes, de todos los padres de familia es construir una Espa\u00f1a sin odios ni rechazos. Tan dif\u00edcil como lograrlo, as\u00ed es de hermoso intentarlo siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los que murieron interceden ante Dios por nosotros y por todos. Y los que estuvieron unidos a ellos por los lazos de la sangre, de la amistad, o de las afinidades de pensamiento y de conducta, han perdonado tambi\u00e9n, porque saben que, si no lo hicieran, sus m\u00e1rtires amados se lo reprobar\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquella sangre y este recuerdo deben servir para que, madurados por el sufrimiento y el amor, nos respetemos tal como somos y luchemos sin violencia por la defensa de esa fe, de la que ellos dieron testimonio, y por el engrandecimiento de nuestra Patria espa\u00f1ola. Otros luchar\u00e1n tambi\u00e9n por otra fe y con otras aportaciones, que les dicte su amor a Espa\u00f1a. Estas divergencias, cuando son l\u00edcitas, cooperan al mismo fin. Pero una cosa hay a la que no podemos ser nunca indiferentes los que creemos en Cristo y en su Iglesia: es el valor del sentido cristiano de la vida en los individuos y en los pueblos. Los m\u00e1rtires, de quienes aqu\u00ed se habla, fortalecen con su ejemplo esta convicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Febrero 1977<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo de la obra \u00abM\u00e1rtires de 1936\u00bb, del P. Antonio de Lugo, 1977. He aqu\u00ed un peque\u00f1o libro, escrito para mantener vivo un recuerdo, que merece el respeto de todos. El autor, Fr. 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