{"id":1424,"date":"2024-09-29T23:18:15","date_gmt":"2024-09-29T21:18:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1424"},"modified":"2024-09-29T23:18:16","modified_gmt":"2024-09-29T21:18:16","password":"","slug":"una-sintesis-de-la-espiritualidad-catolica","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/una-sintesis-de-la-espiritualidad-catolica\/","title":{"rendered":"Una s\u00edntesis de la espiritualidad cat\u00f3lica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Pr\u00f3logo para la obra de Jos\u00e9 Rivera y Jos\u00e9 Mar\u00eda Iraburu titulada \u00abEspiritualidad cat\u00f3lica\u00bb, 1982.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los autores de esta hermosa s\u00edntesis de la espiritualidad cristiana son Jos\u00e9 Rivera, sacerdote de Toledo, profesor y director espiritual en el Seminario, y Jos\u00e9 Mar\u00eda Iraburu, sacerdote de Pamplona, profesor en Burgos, en la Facultad de Teolog\u00eda. Son colaboradores del Centro de Estudios de Teolog\u00eda Espiritual desde que lo iniciamos en 1975. De la amistosa colaboraci\u00f3n de estos dos sacerdotes se han seguido varias publicaciones, como los recientes <em>Cuadernos de espiritualidad,<\/em> que son el precedente inmediato de la presente obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es f\u00e1cil, en verdad, describir el misterioso desarrollo de la vida cristiana, sobre todo, precisamente, cuando \u00e9sta es m\u00e1s genuina y plena, es decir, en su fase m\u00edstica. \u201cEl Se\u00f1or es Esp\u00edritu\u201d, dice San Pablo, y los cristianos, \u201ctodos nosotros, con el rostro descubierto, reflejando la gloria del Se\u00f1or, nos vamos transfigurando en su imagen, cada vez con m\u00e1s gloria, a medida que obra en nosotros el Esp\u00edritu del Se\u00f1or\u201d (2Cor 3, 17-18). \u00bfC\u00f3mo investigar, m\u00e1s a\u00fan, c\u00f3mo expresar este inefable proceso, esta obra excelsa de la Trinidad sant\u00edsima, que deifica progresivamente al hombre? La mente y la palabra de los hombres, sin la ayuda sobrenatural de Dios, desfallecen en el intento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, los autores de este libro, conscientes de ello, se mantienen siempre pr\u00f3ximos a la Revelaci\u00f3n divina, se resisten a salir de su luminosidad, y procuran no alejarse \u2013como hoy vanamente hacen tantos\u2013 de las categor\u00edas mentales y verbales de la misma Biblia (pecado, gracia, caridad, abnegaci\u00f3n, penitencia, oraci\u00f3n, carne, esp\u00edritu, demonio, mundo, ayuno, limosna, configuraci\u00f3n a Cristo, docilidad al Esp\u00edritu, obediencia a la voluntad del Padre, etc.). Este libro sorprende por su claridad, y, a mi juicio, esta claridad procede en buena parte del uso constante que los autores hacen de la terminolog\u00eda b\u00edblica y tradicional, actualiz\u00e1ndola con los matices psicol\u00f3gicos propios de nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los autores han querido expresar con toda su pureza el sentido que el Evangelio \u2013siempre y en todas partes, desde Cristo hasta hoy\u2013 ha tenido en la Tradici\u00f3n, en el Magisterio eclesial, especialmente en la Liturgia, en la vida de los santos, en la ense\u00f1anza de los grandes te\u00f3logos y doctores de la Iglesia, sobe todo en Santo Tom\u00e1s de Aquino, en Santa Teresa de Jes\u00fas y en San Juan de la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los autores, expl\u00edcita o impl\u00edcitamente, siempre afirman la eclesialidad de la espiritualidad cristiana: la vida cristiana la recibimos de la Santa Madre Iglesia, y en ella y para ella la vivimos. Por otra parte, no acent\u00faan devociones concretas o espiritualidades peculiares \u2013convenientes, sin duda, al interior de la Iglesia\u2013, sino que exponen \u2013tratan de hacerlo, al menos\u2013 la espiritualidad \u201ccat\u00f3lica\u201d, esto es, la espiritualidad universal, la esencial, la permanente. Y en este sentido, esta obra puede ser igualmente v\u00e1lida para sacerdotes, para religiosos y religiosas y para laicos. A todos les puede rendir el buen servicio de ayudarles a profundizar en las ra\u00edces mismas de la vida en Cristo. Por esta raz\u00f3n, y por las que m\u00e1s arriba he se\u00f1alado, creo que este libro bien puede titularse <em>Espiritualidad cat\u00f3lica<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos que \u201cel justo vive de la fe\u201d (Rm 1, 17); y que toda espiritualidad cristiana debe derivarse de la misma fe. Pues bien, los autores de este libro no suelen partir de opiniones teol\u00f3gicas, \u2013y las pocas veces que lo hacen, lo avisan\u2013, sino que procuran fundamentar siempre los temas asc\u00e9tico-m\u00edsticos en los fundamentos dogm\u00e1ticos de la fe. Quiz\u00e1 alguno estime que las p\u00e1ginas que dedican a afirmar las premisas de la fe son a veces demasiadas, m\u00e1s, en todo caso, de lo que ha sido habitual en las obras cl\u00e1sicas de Teolog\u00eda Espiritual; pero la situaci\u00f3n de la fe en el tiempo presente parece aconsejar tal m\u00e9todo. \u00bfC\u00f3mo hablar, por ejemplo, de la espiritualidad providencia cuando hoy son tantos los que apenas creen en una Providencia divina universal, sobre lo grande y lo peque\u00f1o? \u00bfO c\u00f3mo tratar de la asc\u00e9tica lucha contra el demonio, si muchos no creen en su existencia? Quiz\u00e1 en otro tiempo los autores espirituales pudieran dar por supuestas las grandes premisas de la fe, pero hoy no ser\u00e1 prudente tal suposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los autores de esta obra, adem\u00e1s, no s\u00f3lo afirman la verdad, sino que niegan tambi\u00e9n el error contrario. ((Entre dobles par\u00e9ntesis encierran la breve descripci\u00f3n de ciertos errores hoy m\u00e1s actuales, quiz\u00e1 para que su influjo malo no llegue a afectar la verdad del texto)). Y este m\u00e9todo le da, ciertamente, una gran viveza a la exposici\u00f3n. As\u00ed como los dibujantes, una vez trazada la figura, le dan relieve marcando las sombras \u2013y sin \u00e9stas la figura quedar\u00eda plana y sin vida\u2013; as\u00ed los autores afirman en este libro la verdad, y luego la perfilan a veces m\u00e1s vivamente, negando los contrarios errores. El procedimiento es viej\u00edsimo, usado en todas las culturas. Lo emplearon los profetas, y tambi\u00e9n Jesucristo y los Ap\u00f3stoles. Fue un sistema dial\u00e9ctico usual en la Escuela cristiana cl\u00e1sica. As\u00ed, Santo Tom\u00e1s, cuando se plantea una cuesti\u00f3n, no s\u00f3lo la responde con un cuerpo de doctrina positiva, sino que expone tambi\u00e9n ciertos errores (\u201cquidam dicunt&#8230;\u201d), para rechazarlos desde la doctrina que establece. S\u00ed, el procedimiento es muy antiguo, pero en esta obra casi parece original, pues en buena parte ha ca\u00eddo en desuso, quiz\u00e1 por un mal entendimiento de lo que debe ser la tolerancia y el pluralismo teol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Destacar\u00e9, por \u00faltimo, que en esta obra los autores manifiestan siempre un notable optimismo sobre la fuerza de la gracia de Cristo para santificar a los hombres de hoy. No se arredran ante los aspectos sombr\u00edos de la situaci\u00f3n presente, \u2013que ellos dan muestras de conocer bien\u2013, sino que en todas las cuestiones que tratan, impulsan vigorosamente hacia la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica. Y este es otro valor de la obra, que conviene se\u00f1alar. Pareciera, a juicio de algunos, que la raza de los cristianos se va debilitando, y que ya no es prudente exhortarles a aquellos caminos de perfecci\u00f3n, que los antiguos caminaban normalmente. En todas las \u00e9pocas, con matices muy diversos, reaparece esta peregrina persuasi\u00f3n. Ya en el siglo IV, terminadas las persecuciones, dec\u00eda el gran monje San Antonio: \u201cDios no permite que esta generaci\u00f3n sea atacada como lo era la de los antiguos, porque sabe que los hombres actuales son d\u00e9biles y no pueden sostener tales combates\u201d. Y en el siglo XVI, por citar otro ejemplo, dec\u00eda Santa Teresa al elogiar la santidad y penitencia de fray Pedro de Alc\u00e1ntara. \u201cNo est\u00e1 ya el mundo para sufrir tanta perfecci\u00f3n. Dicen que est\u00e1n las saludes m\u00e1s flacas y que no son los tiempos pasados\u201d. A ella no le convenc\u00eda esta opini\u00f3n, pues concluye diciendo: Sin embargo, \u201ceste hombre de este tiempo era; y ten\u00eda grueso el esp\u00edritu como en los otros tiempos, y as\u00ed ten\u00eda el mundo debajo de los pies\u201d (<em>Vida<\/em> 27, 16).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Termino ya, pues a un libro largo le conviene un pr\u00f3logo corto. Que este libro sea un homenaje agradecido, que los autores y el C.E.T.E. dedican a Santa Teresa de Jes\u00fas en el IV centenario de su muerte. Que haga un buen servicio, a unos como manual de Teolog\u00eda Espiritual, a otros como esquemas de predicaci\u00f3n, y a muchos como libro de meditaci\u00f3n y de lectura espiritual. As\u00ed lo quiera Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo para la obra de Jos\u00e9 Rivera y Jos\u00e9 Mar\u00eda Iraburu titulada \u00abEspiritualidad cat\u00f3lica\u00bb, 1982. Los autores de esta hermosa s\u00edntesis de la espiritualidad cristiana son Jos\u00e9 Rivera, sacerdote de Toledo, profesor y director espiritual en el Seminario, y Jos\u00e9 Mar\u00eda Iraburu, sacerdote de Pamplona, profesor en Burgos, en la Facultad de Teolog\u00eda. 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