{"id":1420,"date":"2024-09-29T23:16:13","date_gmt":"2024-09-29T21:16:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1420"},"modified":"2024-09-29T23:16:15","modified_gmt":"2024-09-29T21:16:15","password":"","slug":"el-ano-liturgico-en-la-espiritualidad-cristiana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-ano-liturgico-en-la-espiritualidad-cristiana\/","title":{"rendered":"El a\u00f1o lit\u00fargico en la espiritualidad cristiana"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Pr\u00f3logo para la obra de Juan Ord\u00f3\u00f1ez M\u00e1rquez \u00abTeolog\u00eda y espiritualidad del A\u00f1o lit\u00fargico\u00bb, 1978.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esperaba este libro hace tiempo, porque, conociendo al autor y habiendo podido observar a trav\u00e9s de diversos escritos y actuaciones suyas su entendimiento de la Liturgia y su profunda formaci\u00f3n teol\u00f3gica, me dol\u00eda que no se decidiera a exponer de forma sistem\u00e1tica y ordenada sus reflexiones sobre el tema, de tan inagotable riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Espa\u00f1a la formaci\u00f3n lit\u00fargica, impulsada por el concilio Vaticano II y por los documentos pontificios posteriores, encontr\u00f3 enseguida una buena acogida; y hoy comprobamos con gozo la participaci\u00f3n del pueblo en el sacrificio eucar\u00edstico y en las acciones sacramentales, mucho m\u00e1s viva y consciente que hace a\u00f1os. A ello ha ayudado grandemente la labor del Secretariado Nacional de la Comisi\u00f3n Episcopal de Liturgia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se han escrito adem\u00e1s innumerables art\u00edculos de divulgaci\u00f3n en revistas, peri\u00f3dicos, hojas diocesanas y parroquiales, que han llegado a manos de los fieles por mil canales distintos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Han faltado, sin embargo, libros serios y rigurosos, que ayudaran a profundizar, sobre todo a los sacerdotes y comunidades religiosas, l\u00f3gicamente obligados a orientar y dirigir al pueblo. De ah\u00ed las informaciones amparadas bajo el nombre de creatividad, los inventos personalistas con el pretexto de lograr una exposici\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica, las extravagancias carentes del m\u00e1s m\u00ednimo respeto al misterio sagrado que la Liturgia nos presenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El libro del Dr. Ord\u00f3\u00f1ez, <em>Teolog\u00eda y espiritualidad del A\u00f1o lit\u00fargico<\/em> viene a remediar muchas cosas para todo el que quiera moverse en este campo con conocimiento, con vida y con amor. Porque en \u00e9l se trata no de impedir, sino de profundizar sobre lo que hacemos en el A\u00f1o lit\u00fargico, precisamente por lo que somos dentro de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El plan de Dios no ha tenido otro designio que \u201cinstaurar todas las cosas en Cristo Jes\u00fas\u201d. El alfa y omega de la creaci\u00f3n, Primog\u00e9nito de toda criatura, Dios, como \u201cel Pedagogo\u201d por antonomasia, fue preparando a la humanidad para entender la Revelaci\u00f3n divina, para alcanzar en cierto modo la madurez necesaria, que le permitiera recibir a Cristo. Esta preparaci\u00f3n es un hecho de nuestra historia de salvaci\u00f3n, ya que Cristo viene al mundo en el momento en que esta preparaci\u00f3n llega a su t\u00e9rmino: tiempo es para el cristiano, tiempo del Se\u00f1or, \u201cA\u00f1o del Se\u00f1or\u201d. Cristo llam\u00f3 as\u00ed a su presencia redentora, al aplicarse las palabras del profeta Isa\u00edas referentes al anuncio del a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or: \u201cHoy se cumple esta Escritura, que acab\u00e1is de o\u00edr\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida entera tiene un ritmo, una ley temporal, formada por el movimiento de la tierra en relaci\u00f3n con el del sol y la luna. Surge as\u00ed un sistema de fases y condiciones, en el que se ordena la realizaci\u00f3n de \u201clo vivo\u201d: a\u00f1os y estaciones, meses y semanas, d\u00edas y noches. La vida del cristiano tiene tambi\u00e9n un ritmo y proceso \u201cnatural\u201d reiterativo, el A\u00f1o del Se\u00f1or, en el transcurso del cual se va realizando en la Iglesia la obra salvadora. \u201cEl a\u00f1o eclesi\u00e1stico va desarrollando este misterio, que alcanza plena realidad en la Pascua y en cada misa; y que se manifiesta y obra en diversos grados en los otros sacramentos y sacramentales, as\u00ed como en los ritos y plegarias; y de manera muy especial en aquellos textos y oraciones, que en la misa acompa\u00f1an al Santo Sacrificio y lo exponen\u201d. En ellos se pretende revelar en lo posible la insondable profundidad del misterio; los textos no hacen sino exponer esta piedra preciosa a la luz del sol, con el fin de que surjan de ella m\u00e1gicos e inesperados reflejos. En todos, empero, es el \u201c\u00fanico sol\u201d, el <em>\u03ba\u03cd\u03c1\u03b9\u03bf\u03c2 <\/em>Cristo, el Se\u00f1or de la Iglesia quien resplandece\u201d (Odo Casell).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La constituci\u00f3n del Vaticano II sobre la sagrada Liturgia presenta n\u00edtidamente su funci\u00f3n: guiar al Pueblo de Dios en su peregrinar por la tierra. Ella comunica y realiza en los cristianos la obra de la redenci\u00f3n. Toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica, por ser obra de Cristo Sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acci\u00f3n sagrada por excelencia, y su eficacia no es igualada por ninguna otra acci\u00f3n de la Iglesia. Es cumbre, a la que tiende la actividad eclesial, y fuente de donde mana toda su fuerza. Para asegurar esta plena eficacia es necesario poner el alma en consonancia con la voz y el gesto, y colaborar con la gracia divina para no recibirla en vano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El centro de nuestra actitud ante Dios est\u00e1 en la adoraci\u00f3n. Es el alma de toda acci\u00f3n lit\u00fargica y ra\u00edz fundamental de la existencia humana. Por ella el hombre encuentra su centro propio, hace pie en \u00e9l, y conoce la grandeza de Dios y la obra de su salvaci\u00f3n. Por ella tiene una actitud fecundamente positiva de afirmaci\u00f3n de lo que realmente \u201ces\u201d. Abre la inteligencia a la funci\u00f3n y primac\u00eda del \u201cs\u00ed\u201d; dice \u201cs\u00ed\u201d a Dios, que es el abismo de gloria, de perfecci\u00f3n, de misericordia, de plenitud; dice \u201cs\u00ed\u201d a la creaci\u00f3n, que es buena y espera con dolores de parto su liberaci\u00f3n de la esclavitud a la que est\u00e1 reducida por la idolatr\u00eda y la impugnaci\u00f3n radical\u201d; dice \u201d\u2019s\u00ed\u201d a la Iglesia, comunidad de adoradores en esp\u00edritu y en verdad; dice \u201cs\u00ed\u201d a los sacramentos, n\u00facleo central de la Liturgia, resonadores de la acci\u00f3n divina en el tiempo y en el espacio. Precisamente, cuando el ser humano adopta por la adoraci\u00f3n esta actitud afirmativa, queda enraizado en lo real y sus acciones van dirigidas a lograr estructuras, que est\u00e9n al servicio de la vocaci\u00f3n aut\u00e9ntica del hombre y de su dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Teolog\u00eda y espiritualidad del A\u00f1o lit\u00fargico<\/em> es una obra importante en el momento, en que nos encontramos de impugnaci\u00f3n, de p\u00e9rdida del sentido de lo sagrado, de vac\u00edo de adoraci\u00f3n, de desviaciones y aberraciones extendidas bajo el pretexto de \u201crenovaci\u00f3n lit\u00fargica\u201d. La Iglesia, misterio de fe y acontecimiento salv\u00edfico, es comunidad de adoradores en esp\u00edritu y en verdad. El autor, tras una clara introducci\u00f3n, en la que analiza s\u00edntomas y realidades de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica, estudia la Liturgia y la espiritualidad cristianas desde una firme y seria teolog\u00eda, en la que se percibe el palpitar de la vivencia cristiana. La espiritualidad queda perfectamente definida desde un cristocentrismo vivo y operante en la Liturgia de la Iglesia de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda parte es la estructura fundamental del A\u00f1o lit\u00fargico y la espiritualidad de cada uno de los tiempos. Son esenciales todos los cap\u00edtulos, porque son la exposici\u00f3n de ese ritmo y proceso reiterativo del A\u00f1o del Se\u00f1or. La acci\u00f3n sacramental se inscribe en los ritmos naturales, para hacerlos signos de la historia de la salvaci\u00f3n. Me parece vital la valoraci\u00f3n pastoral del domingo, d\u00eda del Se\u00f1or, de la memoria de la Resurrecci\u00f3n de Cristo; victoria del amor de Dios sobre el pecado y la muerte, victoria que es revelaci\u00f3n de Quien \u201ces\u201d Dios. Todos los domingos son Pascua y Pascua es la fiesta cristiana por antonomasia. Es alegr\u00eda por la venida del \u201cnuevo cielo y la nueva tierra\u201d, de que hablan el Apocalipsis y el cap\u00edtulo octavo de la ep\u00edstola a los Romanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cristiano no s\u00f3lo tiene que creer en Dios, sino tambi\u00e9n en lo que \u00e9l mismo es a partir de la redenci\u00f3n. Ante el peso y la oscuridad de la vida cotidiana, el domingo tiene que volver a consolidar y ahondar la certidumbre que tiene el cristiano de su aut\u00e9ntica existencia. El domingo es una pausa creadora esencial para la integridad del hombre; es \u201cfiesta\u201d, una situaci\u00f3n de la vida, en que, como dice Romano Guardini en El domingo, ayer, hoy y siempre, se eleva a la altura de Dios y se libera de los hombres. Si desapareciera el domingo y en la manera en que desapareciera este sentido, representar\u00eda un paso fatal hacia el exteriorismo y la frivolidad de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la obra se desenvuelven dos tesis fundamentales:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1\u00aa. El desarrollo del A\u00f1o cristol\u00f3gico en la acci\u00f3n lit\u00fargica no es sino el desarrollo de la historia de la salvaci\u00f3n, actualizada sacramentalmente en el tiempo y en el espacio en todos sus contenidos salv\u00edficos, y al alcance de las personas y de las comunidades creyentes. En tal sentido, cada a\u00f1o el ciclo cristol\u00f3gico y \u201ccristificante\u201d viene a ser una miniatura sacramentalizada y eficaz de la historia de la salvaci\u00f3n; con toda su enorme capacidad pedag\u00f3gica \u2013educadora de la fe\u2013 salv\u00edfica \u2013instrumento de santificaci\u00f3n\u2013 y eclesi\u00f3gena \u2013promotora de la vida sobrenatural de la Iglesia\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2\u00aa. Bastar\u00eda una pastoral, que promoviera una genuina participaci\u00f3n \u201cformal\u201d \u2013de interiorizaci\u00f3n y transformaci\u00f3n bajo la acci\u00f3n de la gracia y los sacramentos\u2013 para alcanzar a lo largo de los ciclos lit\u00fargicos la aut\u00e9ntica y m\u00e1s perfecta consecuci\u00f3n de la identidad cristiana del creyente, cualquiera que sea su condici\u00f3n y misi\u00f3n en la Iglesia. Sobre esta doble tesis, que se desarrolla teol\u00f3gica y lit\u00fargicamente, se analizan tambi\u00e9n las posibles desviaciones, frustraciones y aberraciones en esta materia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Deseo que este libro se difunda ampliamente y encuentre la acogida que merece. No s\u00f3lo entre sacerdotes y miembros de las comunidades religiosas, sino tambi\u00e9n entre seglares, cada vez m\u00e1s en n\u00famero, que piden instrucci\u00f3n seria y an\u00e1lisis fundados de lo que hacemos y por qu\u00e9 lo hacemos all\u00ed donde el coraz\u00f3n de la Iglesia deja o\u00edr sus m\u00e1s \u00edntimos latidos, los de su uni\u00f3n vital con Cristo, Fundador, de la que ella es sacramento y signo supremo. Y estoy plenamente identificado con el autor, al afirmar que, si se quiere una pastoral fecunda y de largo alcance, hay que cuidar este aspecto de la educaci\u00f3n de nuestros fieles en la comprensi\u00f3n de las riquezas del A\u00f1o lit\u00fargico, con el mayor esmero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo para la obra de Juan Ord\u00f3\u00f1ez M\u00e1rquez \u00abTeolog\u00eda y espiritualidad del A\u00f1o lit\u00fargico\u00bb, 1978. 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