{"id":1404,"date":"2024-09-29T23:11:03","date_gmt":"2024-09-29T21:11:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1404"},"modified":"2024-09-29T23:11:03","modified_gmt":"2024-09-29T21:11:03","password":"","slug":"el-sentido-pascual-de-la-muerte-cristiana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-sentido-pascual-de-la-muerte-cristiana\/","title":{"rendered":"El sentido pascual de la muerte cristiana"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Presentaci\u00f3n de la nueva edici\u00f3n oficial del \u00abOrdo exequiarum\u00bb, publicado por la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola, 1989.<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte contin\u00faa siendo una dolorosa realidad frente a la que no tienen respuesta ni los esfuerzos de la t\u00e9cnica, ni el progreso de la ciencia. S\u00f3lo la Iglesia \u2013y no por s\u00ed misma, sino en virtud de la luz que le viene de la Revelaci\u00f3n divina\u2013 es capaz de pronunciar una palabra de consuelo, anunciando la alegre noticia de la resurrecci\u00f3n y de la restauraci\u00f3n universal de la humanidad, iniciada ya en Cristo, el primog\u00e9nito de los que han resucitado de entre los muertos (Ap 1, 5).<\/p>\n\n\n\n<p>Se comprende, pues, la importancia que tiene para la aut\u00e9ntica \u201cevangelizaci\u00f3n\u201d del hombre el que las celebraciones exequiales sean expresi\u00f3n clara de la fe de la Iglesia. Cuando los ritos de exequias se celebran con la debida expresividad lit\u00fargica, los cristianos practicantes encuentran consuelo en su dolor, e incluso aquellos otros bautizados, que posiblemente se han ido alejando de la asidua y habitual participaci\u00f3n en la plegaria de la fe, hallar\u00e1n en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n motivos de reflexi\u00f3n y acicate para un saludable despertar espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>La importancia que reviste la celebraci\u00f3n de las exequias fue advertida por el Concilio Vaticano II. Por ello, y ante el hecho de que con el correr de los tiempos se hab\u00edan introducido en los ritos exequiales elementos que no respond\u00edan bien a la visi\u00f3n cristiana de lo que es el fin terreno del hombre (cf. <em>Sacrosanctum Concilium<\/em> 21), el concilio decret\u00f3 que en el futuro las exequias \u201cdeb\u00edan expresar m\u00e1s claramente el sentido pascual de la muerte cristiana\u201d (Ib\u00edd., 81). As\u00ed, en conformidad con esta determinaci\u00f3n conciliar, la Sagrada Congregaci\u00f3n para el Culto Divino promulg\u00f3 un nuevo <em>Ordo exequiarum<\/em>, que deb\u00eda sustituir al rito de las exequias, que figuraba en el Ritual Romano de Paulo IV. La Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola, por su parte, promulg\u00f3 poco despu\u00e9s la correspondiente versi\u00f3n de este Ritual, que ha permitido mejorar nuestras celebraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay que reconocer que no todo discurre a\u00fan como ser\u00eda deseable. La experiencia de estos \u00faltimos a\u00f1os, en efecto, nos hace ver que se dan a\u00fan no pocas deficiencias en la celebraci\u00f3n de las exequias, algunas de las cuales deben atribuirse incluso al mismo Ritual, sobre todo por su estructuraci\u00f3n alg\u00fan tanto complicada. Por ello, la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola promulga esta nueva edici\u00f3n del <em>Ordo exequiarum<\/em>, con la que se hace m\u00e1s expresiva y sobre todo m\u00e1s f\u00e1cil la celebraci\u00f3n de las exequias.<\/p>\n\n\n\n<p>Los diversos elementos del <em>Ordo exequiarum<\/em> se han organizado y distribuido en esquemas completos, a la vez que se indican diferentes modos de celebraci\u00f3n, seg\u00fan las posibilidades de cada comunidad; con ello, el libro \u201cresulta m\u00e1s apto para las celebraciones\u201d (Praenot. 21,6), por cuanto el que las preside no debe ir buscando cada parte celebrativa en un lugar distinto del Ritual. Adem\u00e1s, teniendo presente que en los \u00faltimos a\u00f1os, sobre todo en las grandes ciudades, han desaparecido las procesiones de entierro, las tres estaciones de que consta habitualmente el rito exequial en Espa\u00f1a, se han adaptado a las diversas posibilidades, que se dan entre nosotros, sea en los pueblos rurales, donde las procesiones conservan toda su vigencia y significado; sea en las ciudades, donde por lo general las tres estaciones deben celebrarse en la misma iglesia, en el p\u00f3rtico la primera y la tercera, en el interior del edificio la segunda.<\/p>\n\n\n\n<p>Es de notar tambi\u00e9n que, ante la dificultad para que el pueblo cante en la celebraci\u00f3n de las exequias, se ofrece tambi\u00e9n en esquemas distintos la celebraci\u00f3n del entierro sin cantos, con algunos textos que suplan, por lo menos en parte, el contenido fundamental de los cantos mayores de la celebraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, de acuerdo con la directriz conciliar de que el rito exequial \u201cexprese m\u00e1s claramente el sentido pascual de la muerte cristiana\u201d, en esta nueva edici\u00f3n se ha revalorizado especialmente la presencia de las exequias de los salmos 113 y 117, que son sin duda los textos s\u00e1lmicos mayores de la celebraci\u00f3n de la muerte cristiana y los que dan a esta celebraci\u00f3n su m\u00e1s claro sentido pascual.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos dos salmos constituyeron ya desde los or\u00edgenes el n\u00facleo de la celebraci\u00f3n de exequias, pero dejaron de usarse en casi todas partes en los siglos XIII y XIV, aunque en Espa\u00f1a se conservaron como los cantos t\u00edpicos del entierro por lo menos hasta el siglo XVI. Ahora, pues, con el relieve que el Ritual restituye a estos dos salmos, por una parte se cumplir\u00e1 la recomendaci\u00f3n de los \u201cPraenotanda\u201d del Ritual, que exhortan a los pastores a que \u201cprocuren que los fieles comprendan por lo menos algunos salmos de la celebraci\u00f3n exequias\u201d (n. 12); y por otra, el Ritual se sit\u00faa en l\u00ednea de continuidad con una de las m\u00e1s expresivas tradiciones de nuestra Iglesia particular, m\u00e1s fiel en este detalle que muchas otras, que perdieron antes que nosotros esta importante expresi\u00f3n del sentido pascual de la muerte. Como por otra parte esto dos salmos, en la mayor\u00eda de los entierros no resultar\u00e1 posible cantarlos, han sido como parafraseados en una letan\u00eda, para que no falte su contenido ni en las celebraciones m\u00e1s simples.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el deseo y la esperanza de que esta nueva edici\u00f3n mejor estructurada y enriquecida adem\u00e1s con numerosos textos, que antes no exist\u00edan, ayude a los sacerdotes y a los di\u00e1conos a ejercer mejor su ministerio de presidir las exequias, y ofrezca al conjunto de los fieles una visi\u00f3n m\u00e1s clara de la victoria de Cristo sobre la muerte, tal como la celebra la Iglesia al despedir a sus difuntos, ofrecemos a nuestras comunidades este nuevo e importante instrumento de pastoral lit\u00fargica.<\/p>\n\n\n\n<p>Madrid 29 de junio de 1989,<br>Solemnidad de los Ap\u00f3stoles san Pedro y san Pablo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentaci\u00f3n de la nueva edici\u00f3n oficial del \u00abOrdo exequiarum\u00bb, publicado por la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola, 1989. 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