{"id":1402,"date":"2024-09-29T23:10:35","date_gmt":"2024-09-29T21:10:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1402"},"modified":"2024-09-29T23:10:36","modified_gmt":"2024-09-29T21:10:36","password":"","slug":"el-rezo-del-rosario","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-rezo-del-rosario\/","title":{"rendered":"El rezo del Rosario"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo de la obra del P. Edwin Gordon, titulada \u00abCatecismo del santo Rosario\u00bb, 1988.<\/p>\n\n\n\n<p>Accedo gustosamente a prologar este libro de mi antiguo alumno del Colegio Ingl\u00e9s de Valladolid, el P. Edwin Gordon. Lo hago con la nostalgia de aquellos a\u00f1os y el recuerdo afectuoso de mis ya dispersos alumnos; afecto que, en la circunstancia personal del P. Gordon, se hace especialmente vivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo hago tambi\u00e9n con la convicci\u00f3n de que este librito ser\u00e1 de gran utilidad para los cat\u00f3licos de habla inglesa. Porque no basta que exhortemos a los fieles a rezar el Rosario; hay que ayudar tambi\u00e9n a comprenderlo. Y pienso que el autor lo consigue con este <em>Catecismo del santo Rosario<\/em>: por su contenido doctrinal bien fundado b\u00edblicamente; por su lenguaje asequible; por su presentaci\u00f3n en forma de breve comentario a los quince misterios.<\/p>\n\n\n\n<p>Son innumerables los testimonios del Magisterio a favor del Rosario desde San P\u00edo V y sobre todo desde Le\u00f3n XIII. Y tambi\u00e9n han sido muchos los grandes hombres fieles al Rosario: Francisco Su\u00e1rez, Carlos V, Felipe II, Ozanan, el libertador Garc\u00eda Moreno, el h\u00e9roe irland\u00e9s O&#8217;Donnell, Miguel \u00c1ngel, Haydn, Bossuet, Lacordaire, Pasteur, Paul Claudel, los mariscales Foch y Liautey, y hasta nuestro Unamuno.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u201cha sido sobre todo la misma Madre del Se\u00f1or la que en Lourdes y particularmente en F\u00e1tima ha invitado maternalmente a recitar cada d\u00eda y de forma devota el santo Rosario\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Rezamos en el Rosario el Padrenuestro y el Avemar\u00eda. La primera es la hermosa plegaria, que nos ense\u00f1\u00f3 Jesucristo y que siempre se ha rezado en la Iglesia. La segunda no consta que se recitara antes del siglo XII. Es en la segunda mitad de este siglo, cuando se inicia, desarroll\u00e1ndose a lo largo del siglo XIII, siendo completada con la segunda parte ya en el siglo XV.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente en esta \u00e9poca \u2013siglos XIII-XV\u2013 cristaliza el Rosario bajo el impulso de santo Domingo de Guzm\u00e1n y sus dominicos, muy singularmente del Beato Alano de la Roche. Primero, se desarrolla como \u201cguirnaldas\u201d de avemar\u00edas, adoptando el t\u00edtulo de \u201cSalterio de la Virgen\u201d, cuando se estructura de forma parecida a la actual: 150 avemar\u00edas en 15 decenas, imitando los 150 salmos del Salterio. Muy pronto \u2013quiz\u00e1 ya en el mismo siglo XIII\u2013 se asoci\u00f3 a estas oraciones la meditaci\u00f3n de los misterios. En cuanto a las letan\u00edas de alabanza a Mar\u00eda, las m\u00e1s antiguas parecen ser del siglo XII (c\u00f3dice de Maguncia). Pero desde finales del siglo XVI se adopt\u00f3 las que se cantaban en Loreto, las letan\u00edas \u201clauretanas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los cat\u00f3licos de hoy no es peque\u00f1o est\u00edmulo a rezar el Rosario el ejemplo del Santo Padre. La imagen conmovedora del Papa orando con el rosario en la mano ha llegado a todo el mundo. Especialmente en la solemne inauguraci\u00f3n del A\u00f1o Mariano 87-88. Suyas son estas palabras: \u201cLa certeza de que Jes\u00fas est\u00e1 con vosotros, mientras medit\u00e1is con el rosario, os debe dar coraje para pedirle, por intercesi\u00f3n de la Virgen, la paz y la justicia para la Iglesia y el mundo\u201d. Si la Virgen lo quiere, si la Iglesia lo pide y el mundo lo necesita, \u00bflo rechazaremos nosotros?<\/p>\n\n\n\n<p>Y no se diga que es mon\u00f3tona la reiteraci\u00f3n de avemar\u00edas. Pues \u201cel amor no tiene m\u00e1s que una palabra y, dici\u00e9ndola siempre, no la repite nunca\u201d (Lacordaire). O en palabras de P\u00edo XI: \u201cLa piedad, lo mismo que el amor, no se cansa de repetir con frecuencia las mismas palabras; y el fuego de la caridad que las inflama, hace que siempre contengan algo nuevo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo, Fiesta de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario 1988.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Juan Pablo II, 25 IV 87.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo de la obra del P. Edwin Gordon, titulada \u00abCatecismo del santo Rosario\u00bb, 1988. Accedo gustosamente a prologar este libro de mi antiguo alumno del Colegio Ingl\u00e9s de Valladolid, el P. Edwin Gordon. 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