{"id":1390,"date":"2024-09-29T23:02:42","date_gmt":"2024-09-29T21:02:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1390"},"modified":"2024-09-29T23:02:44","modified_gmt":"2024-09-29T21:02:44","password":"","slug":"la-iglesia-gran-misterio","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-iglesia-gran-misterio\/","title":{"rendered":"La Iglesia, gran misterio"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo de la obra del P Bernardo Monseg\u00fa titulada \u00abLa Iglesia que Cristo quiso\u00bb, 1986.<\/p>\n\n\n\n<p>Han pasado ya 21 a\u00f1os desde que se celebr\u00f3 el Concilio Vaticano II. Muchos de los Padres conciliares y de los te\u00f3logos y dem\u00e1s peritos, que les ayudaron con su asesoramiento, han desaparecido ya.<\/p>\n\n\n\n<p>A poco del comienzo de las primeras sesiones de la primera etapa \u2013la del a\u00f1o 1962\u2013 vimos con claridad que un tema central iba a ocupar la mayor parte de nuestras deliberaciones: el de la Iglesia, el misterio de la Iglesia considerada en s\u00ed misma, y el de su proyecci\u00f3n pastoral sobre el mundo de hoy. El Cardenal Montini, entonces Arzobispo de Mil\u00e1n, se distingui\u00f3 entre los que marcaron este rumbo a la nave, que se pon\u00eda en marcha.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo al P. Monseg\u00fa entre los peritos del episcopado espa\u00f1ol. Constante en su servicio de ayuda y asesoramiento, lleno de discreci\u00f3n, con envidiable capacidad de discernimiento y de an\u00e1lisis, sin dejarse llevar nunca por los arrebatos de la novedad, se\u00f1alando con precisi\u00f3n las consecuencias que podr\u00edan derivarse de la aceptaci\u00f3n o del rechazo de tales o cuales afirmaciones, ponderando tambi\u00e9n con agudeza cr\u00edtica la riqueza teol\u00f3gica y pastoral, que encerraba el nuevo horizonte de la eclesiolog\u00eda, tal como se iba precisando.<\/p>\n\n\n\n<p>Es bien conocido por sus muchas publicaciones y escritos antes y despu\u00e9s del concilio. Ahora nos ofrece este magn\u00edfico libro <em>La Iglesia que Cristo quiso<\/em>, fruto de muchas meditaciones y profundos estudios.<\/p>\n\n\n\n<p>Tema inagotable y dif\u00edcil, como afirm\u00f3 en repetidas ocasiones Pablo VI, porque pese a lo dicho por P\u00edo XII en la <em>Mystici corporis<\/em> antes del Concilio y por el mismo Concilio en la constituci\u00f3n <em>Lumen Gentium<\/em>, as\u00ed como por cuantos lo han estudiado, \u201ccontemplando en el espejo de la divina Revelaci\u00f3n su rostro misterioso\u201d, lo que la Iglesia es sigue siendo un gran misterio.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el misterio revelado por Dios en su Cristo, seg\u00fan el designio trinitario de elevar al hombre a la participaci\u00f3n de lo divino por la encarnaci\u00f3n del Verbo, y eligi\u00e9ndose en \u00c9l \u201cun pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u201d, seg\u00fan dice el Vaticano II con palabras de san Cipriano<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. El designio trinitario se realiza en el tiempo en dependencia absoluta de Cristo, cuyo misterio y misi\u00f3n se perpet\u00faan en el misterio de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Que la Iglesia es Pueblo de Dios no es s\u00f3lo una imagen o figura; es una aut\u00e9ntica realidad, la Iglesia es verdaderamente un <em>pueblo<\/em>; no es as\u00ed, cuando se dice de ella que es la <em>vi\u00f1a<\/em>, o que el Reino de Dios es como un grano de mostaza. Realmente ni es vi\u00f1a, ni es grano. Pero s\u00ed que es realmente un <em>pueblo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero pueblo que nace en el misterio y del misterio. El misterio es Cristo mismo, del que la Iglesia es sacramento, como Cristo es sacramento de Dios. Sacramento de salvaci\u00f3n Cristo, y sacramento de salvaci\u00f3n la Iglesia, aunque de distinta manera. Lo de Cristo se presencializa y se perpet\u00faa en la Iglesia, que con raz\u00f3n se dice Cuerpo M\u00edstico de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, lo medular del misterio de Cristo, que la Iglesia perpet\u00faa y prolonga, no est\u00e1 ni se descubre con lo que es y significa como Pueblo de Dios, muchedumbre congregada y que camina a trav\u00e9s de la historia; sino en lo que es y significa como Cuerpo de Cristo, realidad sacramental de procedencia e instituci\u00f3n divinas, que cierra el paso a todo comunitarismo democr\u00e1tico o de comuni\u00f3n puramente espiritual, porque edificada sobre el paradigma de la Divino-Humanidad, es espiritual y visible al mismo tiempo, es instituci\u00f3n y comuni\u00f3n, y quien en ella marca el paso no es el hombre, sino Dios, no es el pueblo sino la Jerarqu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto al principio de unidad interior, que es el Esp\u00edritu Santo, hay que poner tambi\u00e9n, porque as\u00ed Cristo lo quiso, otro de unidad exterior, que es la Jerarqu\u00eda en comuni\u00f3n sacramental, no precisamente sobre una base comunitaria, sino personal e instituida por el mismo Cristo. Ese principio es Pedro y as\u00ed lo dice el Vaticano II en <em>Lumen Gentium<\/em>, n. 18.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el tema que desarrolla ampliamente el autor en su precioso libro.<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo, septiembre 1986<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <em>Lumen Gentium <\/em>4.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo de la obra del P Bernardo Monseg\u00fa titulada \u00abLa Iglesia que Cristo quiso\u00bb, 1986. Han pasado ya 21 a\u00f1os desde que se celebr\u00f3 el Concilio Vaticano II. Muchos de los Padres conciliares y de los te\u00f3logos y dem\u00e1s peritos, que les ayudaron con su asesoramiento, han desaparecido ya. 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