{"id":1384,"date":"2024-09-29T23:00:36","date_gmt":"2024-09-29T21:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1384"},"modified":"2024-09-29T23:00:36","modified_gmt":"2024-09-29T21:00:36","password":"","slug":"el-misterio-de-la-iglesia","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-misterio-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"El misterio de la Iglesia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo para la edici\u00f3n de 1976 de \u00abMagisterio episcopale\u00bb, publicada en Verona, Italia, con el contenido de numerosos documentos del episcopado cat\u00f3lico de numerosos pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os 1974-1975 la vida de la Iglesia, en su expresi\u00f3n m\u00e1s externa y visible, ha estado marcada por dos acontecimientos de magnitud universal: el S\u00ednodo de los obispos en el primero y el A\u00f1o Santo en el segundo.<\/p>\n\n\n\n<p>En una consideraci\u00f3n, en que predomina el amor por encima de los datos cronol\u00f3gicos, no se puede separar el uno del otro, aunque su inmediata sucesi\u00f3n haya sido debida \u00fanicamente al mecanismo de las fechas, que, previamente se\u00f1aladas y sin haberlo pretendido nadie, permitieron establecer un v\u00ednculo entre la Jerarqu\u00eda y la muchedumbre de los creyentes, de singular significaci\u00f3n teol\u00f3gica y pastoral.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, acaso por primera vez en la historia nos haya sido dado contemplar casi simult\u00e1neamente, de modo bien visible, todos estos datos: un Papa que convoca a sus hijos en Roma para la renovaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n en el interior de la Iglesia, ofreci\u00e9ndoles, junto al sepulcro de los Ap\u00f3stoles, las gracias del perd\u00f3n y de la misericordia divina; una esperanza mil veces proclamada por ese mismo Pont\u00edfice de que el rostro de la Iglesia, as\u00ed purificado por la fe y por la gracia, contribuya con el fulgor de su belleza renovada a una mejor evangelizaci\u00f3n del mundo; una Jerarqu\u00eda proveniente de todos los pa\u00edses de la tierra, que se re\u00fane en Roma para hablar precisamente sobre la evangelizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo y ofrecer su responsable cooperaci\u00f3n al Pastor supremo para la santificaci\u00f3n de los hombres y su acercamiento al Evangelio; y por fin, la presencia de las gentes llegadas de los lugares y pa\u00edses m\u00e1s diversos, para afirmar su fe, para rezar, para confesar sus pecados y solicitar el ansiado perd\u00f3n, para escuchar la palabra de vida, que el Papa predicaba d\u00eda tras d\u00eda incesantemente, nunca abatido por el cansancio manifiesto, siempre reconfortado por la confianza de los que en \u00e9l buscan a Pedro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 expresi\u00f3n tan cabal y tan lograda de lo que es el misterio de la Iglesia! Un Papa que llama para predicar a los hombres el misterio de la salvaci\u00f3n, como los Ap\u00f3stoles a partir de Pentecost\u00e9s; con \u00e9l, el Colegio Episcopal \u2013digamos Apost\u00f3lico\u2013, que invita a la misma eterna novedad; un pueblo que se congrega y escucha para dejarse transformar en el interior de su coraz\u00f3n; y un mundo, al que su propia indiferencia no es capaz de tranquilizarle en su actitud de alejamiento de Dios, a quien busca sin saberlo. En la Iglesia, durante estos dos a\u00f1os, se ha hecho m\u00e1s visible su condici\u00f3n de <em>pueblo de Dios en marcha<\/em>. La convocatoria y la respuesta, al ser tan p\u00fablicas y tan generosas en la proclamaci\u00f3n de los motivos a que obedec\u00edan; la reflexi\u00f3n doctrinal y la revisi\u00f3n, por parte de los obispos del S\u00ednodo, del ejercicio de su responsabilidad pastoral para evangelizar mejor; e inmediatamente despu\u00e9s, las muchedumbres o los peque\u00f1os grupos de fieles, con sus pastores, que cantan, rezan, afirman, esperan, piden perd\u00f3n y elevan sus miradas a Dios Padre por medio de Jesucristo, el Salvador, acompa\u00f1ados y fortalecidos por la palabra y los sacramentos, participando en la Eucarist\u00eda, bebiendo de la Tradici\u00f3n, y sumergidos en los afanes creadores de la hora presente; atentos y obedientes, pero no pasivos, a lo que la Jerarqu\u00eda se\u00f1ala y determina; todos unidos y tan diversos, de tan distintas razas, pero formando una sola familia&#8230; Todo esto ha sido tan hermoso y tan expresivo de la riqueza \u00fanica de la Iglesia de Cristo, que cualquiera hubiera podido preguntar: \u00bfQui\u00e9nes son los evangelizadores y qui\u00e9nes los evangelizados?<\/p>\n\n\n\n<p>Y la respuesta m\u00e1s justa hubiera sido \u00e9sta: Todos, porque aqu\u00ed est\u00e1 el Pueblo de Dios, en el que todos, con arreglo a su propia funci\u00f3n, prestan su colaboraci\u00f3n a la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, dentro de este panorama, en que resaltan los dos acontecimientos aludidos, y alimentando a ese Pueblo de Dios con la doctrina de la Verdad y de la Vida, aparece, con el relieve que le corresponde, la ense\u00f1anza de los maestros de la fe, que tratan de cumplir con su misi\u00f3n de comunicar y de guiar. Esto es lo que nos ofrece una vez m\u00e1s <em>Magisterio Episcopale<\/em>, de Verona, con esta espl\u00e9ndida colecci\u00f3n de documentos de obispos de tantas Iglesias del mundo, continuando la labor iniciada hace a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>El tema de la Renovaci\u00f3n y la Reconciliaci\u00f3n en el interior de la Iglesia brota sin cesar de la pluma de los obispos, haci\u00e9ndose eco de la llamada del Papa, con dolor por las lacerantes divisiones, que han surgido en la Iglesia, y con la esperanza firme de que puedan ser superadas, al encontrarnos unos y otros en un amor m\u00e1s puro y m\u00e1s vivo a Dios, que facilite el amor entre nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>La evangelizaci\u00f3n del mundo de hoy es tambi\u00e9n objeto primordial de la ense\u00f1anza de los diversos episcopados, ya sea de cara al S\u00ednodo, que se va a celebrar, ya como comentario a lo que en el S\u00ednodo se ha dicho, ense\u00f1anzas todas estas que alcanzar\u00edan plena culminaci\u00f3n en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Evangelii nuntiandi<\/em>, uno de los mejores documentos del pontificado de Pablo VI.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n los agentes de la evangelizaci\u00f3n han merecido de los obispos, en estos dos a\u00f1os, la solicitud pastoral de sus reflexiones, como lo vemos en las que aparecen sobre el sacerdocio, los religiosos, las vocaciones sacerdotales, la familia, la escuela, las misiones&#8230;Particularmente importante es el tratamiento de temas teol\u00f3gicos, como la relaci\u00f3n entre salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n humana, el Esp\u00edritu Santo, los carismas, la Tradici\u00f3n, la fe en Jesucristo, los sacramentos, la sagrada Liturgia&#8230; y los de moral cat\u00f3lica, amenazada en nuestros d\u00edas por la agresi\u00f3n de las costumbres e incluso de las leyes sobre el aborto, el desprecio a la vida y la permisividad pornogr\u00e1fica. Los enfermos y los ancianos son objeto de m\u00faltiples llamadas de atenci\u00f3n llenas de amor y respeto. Como lo es la familia, sin la cual la Iglesia apenas ser\u00eda nada. Abundante es tambi\u00e9n la reflexi\u00f3n sobre las Iglesias locales con sus problemas y preocupaciones propias&#8230;, sobre la paz, el trabajo, la caridad, la justicia, la dignidad del hombre, la educaci\u00f3n, los emigrantes, el desarrollo econ\u00f3mico, el campo y la industria, etc., etc. Son todos ellos aspectos m\u00e1s vivos y concretos del magisterio episcopal, siempre estimulado por el sentimiento del amor al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, este nuevo volumen de <em>Magisterio Episcopale<\/em> nos muestra una vez m\u00e1s la vibraci\u00f3n de la Iglesia, a trav\u00e9s de la ense\u00f1anza pastoral y la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de sus obispos, estimulada y mantenida por su propia fe y por el calor de su coraz\u00f3n. Se precisa cada vez mejor la acci\u00f3n del trabajo apost\u00f3lico; se disipan sombras, que hab\u00edan ido apareciendo estos a\u00f1os sobre la doctrina que hay que mantener para permanecer fieles; se se\u00f1alan campos y tareas apost\u00f3licas nuevas, exigidas por la situaci\u00f3n de los hombres en el mundo de hoy; se proclama abiertamente la necesidad de la oraci\u00f3n y la vida interior para toda aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n. Es hermoso contemplar un horizonte tan bello como el que estas p\u00e1ginas nos ofrecen. Los compiladores de las mismas merecen la m\u00e1s profunda gratitud.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo para la edici\u00f3n de 1976 de \u00abMagisterio episcopale\u00bb, publicada en Verona, Italia, con el contenido de numerosos documentos del episcopado cat\u00f3lico de numerosos pa\u00edses. 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