{"id":1376,"date":"2024-09-29T22:57:52","date_gmt":"2024-09-29T20:57:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1376"},"modified":"2024-09-29T22:57:52","modified_gmt":"2024-09-29T20:57:52","password":"","slug":"la-iglesia-madre","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-iglesia-madre\/","title":{"rendered":"La Iglesia, madre"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo para la obra de Rafael Palmero Ramos, titulada \u00abEcclesia Mater en san Agust\u00edn. Teolog\u00eda de la imagen en los escritos antidonatistas\u00bb, Madrid 1970.<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura atenta de este trabajo de investigaci\u00f3n teol\u00f3gica y proyecci\u00f3n pastoral del doctor Palmero Ramos me sugiere una reflexi\u00f3n, que no por evidente es superflua y muchos menos ret\u00f3rica: San Agust\u00edn amaba a la Iglesia. La amaba con toda su alma ardiente, ya no apasionada. A lo largo de su vida tan rica fue quedando en su coraz\u00f3n solamente el ardor y la llama, centrados ambos sobre lo que hab\u00eda venido a ser objeto \u00fanico de su amor y su existencia: La Iglesia de Cristo. Hay te\u00f3logos que escriben de Dios y su misterio como podr\u00edan hacerlo sobre cualquier cuesti\u00f3n cient\u00edfica: con el rigor del analista, s\u00ed, pero tambi\u00e9n con su opaca frialdad. No as\u00ed los Padres de la Iglesia, y san Agust\u00edn es uno de los m\u00e1s esclarecidos y fecundos que \u00e9sta tiene.<\/p>\n\n\n\n<p>Son eso, Padres, y se advierte que cuando hablan o escriben de ella, lo hacen con la fuerza generadora del amor.<\/p>\n\n\n\n<p>La controversia con los donatistas fue la ocasi\u00f3n que sirvi\u00f3 a san Agust\u00edn para exponer, en m\u00faltiples textos, que el autor ha estudiado profundamente en esta tesis doctoral, los conceptos sobre la Iglesia madre, que brotaban de su esp\u00edritu contemplativo y orante, a pesar de su actividad pastoral y no obstante la violenta y enconada pol\u00e9mica. Mas creo yo que, aunque la secta de Donato no hubiera existido, al gran aliento vital de san Agust\u00edn le hubiera sido suficiente la habitual meditaci\u00f3n sobre la Iglesia, a que le llevaba su alma, para ofrecernos el don de su pensamiento y su sentir sobre un misterio tan atractivo y tan rico. San Agust\u00edn amaba, vuelvo a decir, amaba a la humanidad, y a la Iglesia en ella encarnada. Y este amor le hac\u00eda dirigir su mirada incesantemente, tratando de desvelarlo, hacia ese oculto secreto de las relaciones de Dios con el mundo de los hombres, manchado con el pecado, puro con la virginidad de la fe, asumido en la uni\u00f3n de amor y elevado a la fecundidad creadora y sacramental de la gracia vivida en el seno de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 perspectiva tan fascinante, por lo que tiene de humana y de divina, esa de una Iglesia pecadora, virgen, esposa y, finalmente madre! El autor se siente contagiado irreprimiblemente, y al exponer y comentar los textos agustinianos, no oculta el leve temblor afectivo que el an\u00e1lisis despierta, si bien tenga que moderarlo con la regla serena del m\u00e9todo a que su trabajo est\u00e1 l\u00f3gicamente sometido. Pero lo que importa es la s\u00edntesis, y ella est\u00e1 lograda perfectamente. En esa teolog\u00eda de la imagen, como \u00e9l subtitula su trabajo, late con aut\u00e9ntica vida la realidad honda de la <em>Ecclesia-salus<\/em>, contaminada y pura, pecadora y fiel, intacta y comprometida, espiritual y, sin embargo, nunca evadida, puesto que llega a ser madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Las conclusiones de este trabajo, tanto las de car\u00e1cter teol\u00f3gico como las de \u00edndole pastoral, no pueden ser m\u00e1s actuales ni m\u00e1s capaces de suscitar nuevas y siempre fecundas reflexiones para el momento que precisamente ahora vive la Iglesia. Armon\u00eda entre carisma e instituci\u00f3n; realidad \u00fanica de la <em>societas sanctorum<\/em> y la <em>communio sacramentorum<\/em>, que no se excluyen; eclesiolog\u00eda conectada \u00edntimamente con la historia de la salvaci\u00f3n; valor real de la imagen utilizada, como extra\u00edda de la entra\u00f1a misma del ser eclesial&#8230; y, desde el punto de vista pastoral, el acertado planteamiento de la actuaci\u00f3n ministerial de los pastores en su colaboraci\u00f3n con la acci\u00f3n santificadora del Esp\u00edritu Santo, y la visi\u00f3n de una Iglesia siempre abierta para facilitar el acercamiento de los que permanecen alejados.. . constituyen un patrimonio excelso de la herencia agustiniana que el autor ha sabido poner de relieve con preciosa sobriedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Leyendo este trabajo, inevitablemente nuestro pensamiento se dirige a la constituci\u00f3n <em>Lumen Gentium<\/em> del Concilio Vaticano II. En la Bas\u00edlica donde esta constituci\u00f3n fue discutida, y finalmente aprobada, estuvo presente tambi\u00e9n san Agust\u00edn. \u00a1Cu\u00e1nta sangre del Obispo de Hipona corre por las venas de este maravilloso documento del concilio! Los que tuvimos el honor y la dicha de tomar parte en \u00e9l no podemos olvidarlo. Tambi\u00e9n el autor lo tiene presente. \u00c9l sabe muy bien que no s\u00f3lo los padres conciliares, sino tambi\u00e9n los grandes te\u00f3logos que m\u00e1s colaboraron en el estudio y redacci\u00f3n de este documento, a algunos de los cuales cita reiteradamente, deben a la inspiraci\u00f3n de san Agust\u00edn, y concretamente a los textos que \u00e9l maneja, algunas de las mejores p\u00e1ginas que nuestro siglo ha ofrecido como obsequio a la teolog\u00eda de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo, en fin, que este estudio puede ser inmensamente provechoso a los alumnos de nuestras Facultades teol\u00f3gicas, e incluso a los seglares cultos que se interesan por el tema de la Iglesia. Hay en \u00e9l rigor cient\u00edfico, l\u00facida exposici\u00f3n, acertada s\u00edntesis, noble y elevado estilo. Despierta el deseo de conocer y amar m\u00e1s y m\u00e1s no solo al inmortal Doctor Africano, cuyas luces doctrinales parece que no est\u00e1n destinadas a conocer ning\u00fan ocaso, sino tambi\u00e9n, lo que es m\u00e1s importante, a la Iglesia que \u00e9l tanto am\u00f3. San Agust\u00edn es tan fecundo y tan rico, que las audacias de los m\u00e1s atrevidos no llegan a alcanzarle en su carrera de intuiciones y an\u00e1lisis geniales, con la ventaja para ellos de que, si se decidieran a correr tom\u00e1ndole como gu\u00eda, los atrevimientos no ser\u00edan nunca vanas y frecuentemente irrespetuosas piruetas sobre el misterio de la Iglesia, sino avances aut\u00e9nticamente luminosos, puesto que sus audacias nacer\u00edan del amor, que ni se busca a s\u00ed mismo ni hiere jam\u00e1s a la Esposa de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Felicito cordialmente al autor, con quien me unen v\u00ednculos de vida sacerdotal muy estrechos, por el brillante trabajo elaborado. Me fue muy grato asistir a la defensa de esta tesis en la Universidad Gregoriana. No lo es menos escribir ahora estas palabras de presentaci\u00f3n como obsequio, bien poco valioso, que trata de corresponder a la generosa ayuda que \u00e9l me ha prestado y me presta, ahora en Barcelona y antes como profesor de teolog\u00eda en el Seminario de Astorga, tarea que yo le encomend\u00e9 con esperanza que nunca fue defraudada.<\/p>\n\n\n\n<p>Barcelona, Pascua de Resurrecci\u00f3n, abril de 1970.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo para la obra de Rafael Palmero Ramos, titulada \u00abEcclesia Mater en san Agust\u00edn. Teolog\u00eda de la imagen en los escritos antidonatistas\u00bb, Madrid 1970. La lectura atenta de este trabajo de investigaci\u00f3n teol\u00f3gica y proyecci\u00f3n pastoral del doctor Palmero Ramos me sugiere una reflexi\u00f3n, que no por evidente es superflua y muchos menos ret\u00f3rica: San [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[26,75],"doc_tag":[],"class_list":["post-1376","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-la-iglesia","doc_category-prologos"],"year_month":"2026-05","word_count":1124,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"La Iglesia","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/la-iglesia\/"},{"term_name":"Pr\u00f3logos","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/prologos\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1376","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1376"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1376\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1377,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1376\/revisions\/1377"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1376"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=1376"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=1376"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}